Excelentes noticias relacionadas al funcionar de mi Algoritmo, la primera versión del mismo, lleva 9 semanas generando excelentes beneficios. Detuve de tajo la versión de alto riesgo (HRA) debido a que me encontré con un fallo que no había calculado antes; pero eso me llevó a identificar un potencial punto de crecimiento; en este momento trabajo en recopilar información suficiente para la evolución de la primera versión, con una especie de Amalgama entre ambas variantes del mismo.

Todos son números en mi cabeza recientemente, faltan muchísimos datos por analizarse, pero me encuentro en un punto de no retorno; el 2020 será el año Gamma de mi Algoritmo y el plan es aprovecharlo para afianzar la confianza de mis amigos asociados que se integren.

Probablemente después de unos dos o tres meses continuaré trabajando con la versión Amalgama como la principal y única; creo con todo mi corazón que es algo que va a funcionar correctamente. Si todo lo anterior ocurre sin errores, estaríamos hablando de unos cien mil escenarios simulados para fin de ese periodo, lo que daría la fuerza y seguridad suficiente a mi programa para adentrarse al 2021 en una fase Beta con apertura a público limitado.

Todavía no terminan los dos primeros meses de que saqué adelante este proyecto en su versión Gamma, con la incorporación de las primeras aportaciones, identifico un crecimiento interesante, ordenado y constante. Es cierto que la variación de beneficios difiere en comparación de unas semanas con respecto a otras, sin embargo, hasta ahora sigo conservando mi palabra y continuando con el cumplimiento del compromiso mínimo que adquirí al comenzar la fase Gamma, e "Inversátil" sigue adelante.

Veremos qué nos depara el 2020, esperemos que sea un excelente año para mi proyecto y para mí. Próximamente estaré publicando los "antipropósitos". Quiero agradecer a cualquiera que haya invertido un par de minutos en leerme durante lo que va del año; les he tomado un cariño especial a pesar de que rara vez me doy cuenta quién ha pasado por este sitio. Deseo que durante estos días sus vidas se llenen de dicha y energía positiva para empezar el siguiente ciclo con todas las ganas y en la mejor forma. Un abrazo.


Hace rato, me preguntaba por qué me es tan difícil entrar en alguna relación con alguien que me llame la atención; y sí, probablemente la mayoría de gente que me conozca imaginará que es porque soy muy quisquilloso en cuanto a gustos, y lamentablemente no tengo un aspecto para ponerme esa clase de moños. Pero analizaba mi situación más a fondo, quería comprender realmente qué me sucede, porque aunque ese par de razones tienen suficiente peso para frustrarme en soledad toda la vida, lo cierto es que tenía la certeza de que había algo que faltaba identificar y creo que lo he conseguido.

Para empezar, he de mencionar que me gusta generar lazos fuertes con las personas a las que estimo y considero amistades; es por ello que mi círculo cercano podría entenderse como algo muy pequeño; sin embargo esa gente sabe que yo haría por ellos casi cualquier cosa, y estoy convencido de que sucede lo mismo de manera inversa.

Soy un ferviente opositor de la hipocresía y las mentiras, por eso quienes me conocen saben que prefiero guardar silencio cuando algo no me compete en cuanto a opinión, pero no tengo reparo en ser genuinamente honesto cuando solicitan o requieren un consejo, un punto de vista veraz, o una forma dura de observar la realidad.

Por lo anterior una de las cosas que se me complican es interactuar con grupos grandes a la vez. No soy un hombre de fiestas, ceremonias, parrandas, cotorreos multitudinarios, conciertos, eventos masivos, ni demás situaciones en las que aquellos socialmente más capacitados se mueven como pez en el agua.

Todo lo anterior mencionado me lleva a poseer una personalidad muy selectiva; sin embargo aquellos que amo están conscientes de que lo que siento por ellos es real. Curiosamente y en parte debido a lo anterior, soy tremendamente bueno tratando a la gente desde una perspectiva individual, no tengo problemas en conocer, adentrarme, entender e incluso ser parte de la vida de los que van agregándose a mis seres queridos. Me sincero completamente y soy tan transparente que pueden saber desde mi sueño de la noche anterior, hasta cómo es que mis errores del pasado me han instruido a sentirme mejor conmigo mismo. No tengo miedo a expresar lo que siento, en lo que creo, con qué me identifico y hacia dónde quiero andar. Soy como algunos dirían, un libro abierto.

Eso, en entornos donde hay conjunción de puntos de vista obviamente es un arma de doble filo; puesto que habrá quienes de inmediato se identifiquen con mis vivencias y modos, como quienes crean que soy un farsante, petulante, egocéntrico y demás adjetivos calificativos hirientes. Y posiblemente tengan algo de razón, porque están en una perspectiva diferente a la mía y sus percepciones de mí, en parte, tal vez debido a su experiencia, surgen a partir de lo que están escuchando, viendo e interpretando en el momento.

En suma, empatizar con alguna agrupación me es terriblemente complejo. Ahora, regresando a la proposición inicial de mi argumento, cuando uno ingresa en una relación, no lo hace con una persona en solitario, esa persona en cuestión carga consigo hermanos, padres, demás familiares, amigos y un sinfín de gente cada uno con un universo independiente de pensamientos, manías, sentimientos, fobias, principios e instrucciones; a los que sin duda conocer de uno a uno podría ser asombroso y fascinante para mí, pero en conjunto se vuelven un escenario aterrador.

No conozco cómo piensan los demás, pero obviamente intentar aceptar y responsabilizarme cada vez más de la persona que soy es mi mayor tarea. Sé que he fallado en demasía, que no soy ni una fracción de los que objetivos en mi mente, me arrepiento de no tener las capacidades de otros a la hora de interactuar, pero me alegro mucho de finalmente darme cuenta de este hecho. Si alguien lee esto: Sí, me gusta tener amigos; claro, es muy sencillo que me caigas de maravilla y entres entre mis consentidos; y por supuesto, eres bienvenido cuando gustes a este corazón deseoso de afecto y a este par de brazos extendidos a la lealtad. Un abrazo.


Han pasado los años y de mis ganas de escribir "algo" no se sabe un comino; pero hoy, estoy desagradado ante una actitud, la cual es, autocompasión o victimización. Todos conocemos a esta persona, que con una actitud grosera, impositiva y abusiva trata de conseguir y abrirse paso por llegar a aquello que desea, y está mal, es un extremo que está mal, porque afecta a terceros.

Pero qué me dicen de la otra cara, las personas que forzándote a mirarlos con lástima y compasión, hacen todo por tenerte ahí, brindándoles tu atención y afecto, haciéndote pensar a cada que pueden lo "miserable" que ha sido la vida para con ellos; bueno, pues también su actitud es pésima, es una forma de control y por consiguiente, destruye a otros.

Y ya, era todo lo que quería decir al respecto. Aprendamos a ser felices y a convivir con nosotros mismos, mientras no logremos eso, seguiremos produciendo relaciones dañinas gracias a que no hemos superado complejos, miedos y traumas. ¿No me creen? Hagan lo que yo, analicen un poquito las relaciones que conocen, aquellas que están mal, colóquenlas en su mente hasta que entiendan qué es lo que sucede; por la sola interacción de las partes se da uno cuenta, no es necesario ser un gran sabio, filósofo, pensador o genio, lo juro.

Me gusta mantener una personalidad que sea justa con su palabra, aquello que digo debe de estar fundamentado en algo de lo que soy; no me es posible andar por todos lados pretendiendo ser algo que no soy. Además es exhaustivo el siquiera intentarlo. La justificación es simple, la transparencia deja en claro nuestro ser. Eso sí, tan fácil como es entregar mi corazón al enamoramiento, cuando este se rompe por una decepción, probablemente tenga que recoger sus piezas y dejar pasar un tiempo, pero una vez recuperado, sin duda habrá aprendido algo, por lo que difícilmente dejará que lo hieran desde la misma perspectiva.

Incluso yo deseo conocer a una mujer que me guste y me ame... ¿Es la vida justa? Deduzco que sí, en su aleatoria y poco lógica manera de asimilar la justicia, seguro lo es. Además, la percepción de los lugares y éxitos alcanzados solo es distinguible viendo hacia el pasado, habrá que esperar y el bendito tiempo, como siempre, hará incontenible a la razón, con lo que la verdad será descubierta. Por supuesto.


Los números me hacen feliz. El análisis de datos le da una razón de ser a mi curiosidad constante. Hace justo un mes inicié con la fase gamma de ese proyecto personal. Los resultados hasta ahora, prometedores. La inteligencia ante la comprensión del funcionar de los números basado en estadística y probabilidad se ha puesto a prueba, y en más de veinte mi escenarios, mi algoritmo ha resultado triunfador, lo cual es maravilloso.

El siguiente paso es alcanzar un retorno en concreto, estoy mentalizado en que sean diez mil durante cada corte a partir de que empecemos el año; estoy consciente de que es un número ambicioso, pero de darse, me vendría muy bien para resolver situaciones personales y dar continuidad a otros asuntos. Además, que si lo consigo cíclico, estamos hablando de casi una completa libertad financiera alcanzable en tres o cuatro meses... Pero reitero, eso no es más que especulación basada en números, hacen falta resultados para animarme siquiera a cambiar de trabajo.

Acaba de terminar el primer día del último mes del año; qué nostalgia saber que no he hecho nada por mejorar mi apariencia y he permitido a mi salud estar en malas condiciones. Me repito una y otra vez mis anhelos pero no ha funcionado, me quedé bajo de voluntad o definitivamente no utilicé los medios, ni la influencia necesaria para abandonar el mal camino y reincorporarme al buen estado de salud.

El exceso de trabajo y el godinizmo me parecen un par de elementos dañinos; hace falta salir a tomar aire, a conocer gente y lugares, a divertirse; y esta ciudad, honestamente me ha dejado uno que otro desagrado por un poco de satisfacción de vez en cuando. Aunque he aprendido mucho el valor de lo que no está cerca, de los amigos, la familia, las personas que amo y la gente en quien puedo confiar. Me llevo eso de aquí si un día me voy.

No soy fanático de subirme al transporte público colmado de gente, porque es bien sabido que no soy muy amante de la gente en general. Tampoco es lo mío hace filas enormes cuando hay que ir al super o a un restaurante en la búsqueda de un sitio para comer. No es culpa de nadie, es que simplemente no me agrada todo eso. Por eso me mudé a unos pasos de la oficina, por eso es que no utilizo transporte a menos que sea altamente necesario (por lo general prefiero las aplicaciones).

Y el asunto con la mentalidad de las personas es otro: Por lo general tratan de aprovecharse de cualquier ventana de oportunidad para sacar ventaja sobre ti; desde que se les olvida parte del pedido que acabas de hacerles por lo que no te entregan completo, hasta que se confunden con las monedas y te dan cambios erróneos, o que tu compañero de trabajo o jefe considere "pertinente" que te quedes un rato más a laborar (incluso sabiendo que es fuera de tu horario), o que realices actividades en fin de semana (cuando tu contrato no dice eso); en resumen, aquí pasa en todos lados, siempre, si hay oportunidad y tú lo permites, va a salir alguien de colmillo retorcido a abusar de tu ingenuidad.

Pero no, no detesto la ciudad, particularmente he ido aprendiendo a comprenderla y a sus habitantes; me ha dado gusto hasta ahora la experiencia y no estoy diciendo que el próximo mes me iré. Aunque de ser por mí determinación, por mis gustos, anhelos y necesidades, definitivamente hay otros sitios a los que me siento más compatible, solo eso.


Tengo que colocarlo dentro de algún texto que me fluya, es tiempo, supongo, de decir que venía padeciendo un tipo de enfermedad que me hacía ver todo distinto, mi cerebro produciendo un entorno distópico era una constante, donde el rededor superaba mis expectativas negativas siempre, y aspiraba a ser un número más programado para desaparecer tarde o temprano.

Lo anterior era un estado mental disfuncional, un temeroso estado de ánimo continuamente en alerta, una sensibilidad a percibir emociones positivas nula; explotando únicamente la perversidad de los horrores imaginables. Ridículo resulta que una de mis historias favoritas de Poe sea la de Arthur Gordon Pym y que tras haberla leído años atrás no me diera cuenta que estaba en dándole vueltas a miedos existentes solamente en mi cabeza.

Me sentí curado de eso después del fin de semana, ocurrieron situaciones diversas que me colocaron en un proceso de pensamiento más sobrio ante lo que pasaba; mi tacto, gusto, vista, oído y olfato se reiniciaron convencidos de que la experiencia merecía ser vivida con el potencial completo que cada uno de mis sentidos posee. Funcionó.

Han sido unos días deliciosos, mi espalda no se siente más cargada de necesidades, decir las cosas que deseo y quiero se ha transformado en algo sencillo. Hasta el hecho de perder mi trabajo parece un horizonte confiable ahora; pues sé qué hacer si me despidieran, sé adónde ir en caso de requerirlo. En lugar de subdimensionar mi mundo he comprendido su crecimiento y rumbo, agarrándome fuertemente de aquello que amo, descartando lo que me hacía daño.

Las catarsis pueden llegar a nuestras vidas en diferentes tipos de empaques, tamaños, aromas, sabores, colores, texturas y formas; justo lo faltante en el momento indicado, y así llego al final de esta pequeña anécdota, alegrándome del hermoso fin de semana anterior, y lo mucho que me trajo consigo. Bendita vida que me instruyes bien.


Una Catarsis

Por
Tengo que colocarlo dentro de algún texto que me fluya, es tiempo, supongo, de decir que venía padeciendo un tipo de enfermedad que me hacía...
Y si están creyendo todos que dejé de escribir por culpa del trabajo, en parte es así, pero definitivamente no. Han sido semanas en las que me he entretenido durante mis "tiempos libres" en un algoritmo que espero genere frutos interesantes a futuro, hasta el momento van más de 21 mil escenarios analizados sin fallos, lo que me hace alegrarme mucho.

En cuanto a las cosas comunes de la oficina, he de mencionar que cada vez soy más funcional administrando AIX, y SQL Sever se me hace una tecnología poco a poco más sencilla de gestionar. En fin, vida laboral a todo.

Entre las cosas tristes, tengo que comentar que casi no he podido visitar a mis padres durante el último semestre; lo hice el domingo pasado, solamente el domingo en una visita express. Están bien, los amo, los extraño demasiado.

Con respecto a las amistades, aquí solo interactúo con "señores", así que me hace falta salir de vez en cuando y pasar tiempo con gente más próxima a mi edad y mis gustos.

En fin, ya me voy de acá, quería publicar algo pero realmente estoy limitado de tiempo, vuelvo pronto.


Cuando caminas por la vida rodeado de música, de una manera u otra terminarás viviendo la música como parte de ti. Cuando vives rodeado de inspiración, la inspiración se volverá tarde o temprano parte de tu forma de pensar y de actuar. Cuando vives anhelando ser mejor persona, la consecución de decisiones te terminan llevando por un camino en el que reconoces estar cada vez mejor que antes.

Somos el resultado de aquello que nos inspira, lo que nos apasiona, lo que anhelamos, lo que nos rodea; somos la sumatoria de diminutos eventos, experiencias y entornos que vamos coleccionando en nuestra mente y corazón.

Somos idealistas de nuestra utópica percepción humana, somos fabricantes y constructores de nuestra asimilación de la realidad, imperialistas y gobernantes sobre lo que hay en nuestro ser, exploradores, autodidactas, alumnos, médicos, ingenieros, entusiastas y maestros de aquello que aceptamos para nuestra existencia.

Una gran variedad de deseos que una vez tuve, hoy son parte de mi día a día; ¿es decir que he alcanzado alguna clase de éxito? NO, no lo he hecho; solo soy cada vez más consciente de las maravillas que ahora forman parte de mi historia.

Desaproveché mucho de mi tiempo en la búsqueda de nutrimentos para una parte de mí que simplemente estaba falta de afecto y estima; dándole vueltas a los puntos comunes intenté contener parte de mi potencial para hacerlo verse y sentirse (al menos a mi percepción) como el estándar ordenaba. Y eso generaba noches de ansiedad y desconsuelo, pues no era yo mismo en mi afán de tratar de ser "alguien".

Hasta que reconocí que mis formas de activación eran distintas, yo necesitaba de constantes catarsis intelectuales. Tenía que alimentar al monstruo que había en mí; no odiándolo ni exterminándolo, sino atendiéndolo y dejándolo crecer saludablemente. Devoró mis miedos en segundos, desactivó todas las alarmas que los ajenos consiguieron colocar en mí, me sirvió como guía y protector en los senderos más peligrosos. Se fusionó conmigo.

Ahora el monstruo devora literatura, gruñe párrafos, escucha música, ruge afecto, transpira amor propio, y acecha la vida desde unos ojos colmados de misericordia, comprensión, hermosura, memorias y verdad.


El Monstruo

Por
Cuando caminas por la vida rodeado de música, de una manera u otra terminarás viviendo la música como parte de ti. Cuando vives rodeado de i...
¿Les pasa que tienen una idea dándoles vuelta en la cabeza todo el tiempo deseando salir de ahí sin éxito alguno? Había puesto mi intención en escribir acerca de experiencias y vivencias, ¿qué pasa cuando te almacenas entre cuatro paredes y tu única comunión con el exterior es buscar el color gris?

¿Orgullo, temor, envidia, soberbia, presunción, procrastinación? Todas son válidas y al mismo tiempo erróneas; los episodios dolorosos y sus memorias causan depresión, la falta de ganas de hacer cualquier cosa, una muestra de que algo no va muy bien que digamos... ¿Y qué me dices de conocer? Estás en una Ciudad cuyas atracciones escasamente has visitado, deberías, tendrías que, procura hacer algo ya. ¿Por qué tanta impotencia?

Si lo supiera, si de verdad lo comprendiera. Todo es borroso, incómodo, un desastre. Repercutiendo en lo que me rodea, desde la gente hasta las pantallas a las que estoy expuesto, ¿y la música, salir a caminar y respirar el aire fresco como solías, leer y observar nuevas historias? ¿Te sientes bien? La respuesta en mi mente se repite constante, "no me siento mal", dijo el enfermo.

Me hubiera gustado que las palabras aquí colocadas tuvieran un origen y un significado sencillo; no es así. Me apasionan los números y el análisis... ¿Eso hacia dónde me lleva? Todavía a nada. Falta que pasen algunos meses para que el algoritmo pueda ser probado finalmente, lo haré sin misericordia.

El horror de ser el espectro que se asoma y desaparece desde el espejo tras la puerta durante las noches sombrías, con ruidos en el techo de la habitación; desagrado inminente como consecuencia ante la falta de atención... ¿Cuerpos perfectos? ¿Ojos hermosos? ¿Labios carnosos? Todo es recitable, nada comprobable. ¿Cuál de todos se ha emancipado? Solo interesa seguir redactando de maneras que el testamento sea incomprensible, y que el día de mañana quien procure razonar los párrafos vean un abismo de desolación con destellos de dicha.

Pasa. Pasa que el tiempo es la variable que mayor efecto tiene sobre los hechos en cuestión, sin distinción de clases o públicos, la resolución y la penitencia son por resolución similares. El negro de las miradas no simboliza nada, el martirio del dolor continuo en las piernas no se puede traducir, el vómito del insensato puede no ser después de la ingestión de alimentos insanos, la bendición se vuelve interpretativa, la vida un lamento contemplativo. Nada dice el autor entre estas letras, se esconde solamente horrorizado tras la idea de desvanecerse, de desaparecer, de morir sin ser extrañado. Sin sentido.


Sin Sentido

Por
¿Les pasa que tienen una idea dándoles vuelta en la cabeza todo el tiempo deseando salir de ahí sin éxito alguno? Había puesto mi intención ...
Éstas ganas de ser alguien, de hacer las cosas bien, en función de beneficios mayores, y seguir aquí, dudando de todo y nada al mismo tiempo. ¿Qué pasa con quien trata de resolver su vida? Ni que tan fácil fuera, nada más queda seguir trabajando por lo que sea posible, y dejar ir libremente aquello que no es para nosotros.

Una bancada de miedos, hordas continuas de horrores, eran lo que me afligía, hasta que acepté dejarles en libertad y responsabilizarme solo de aquello que estaba al alcance de mi mano; disminuyeron las plegarias necesarias, incrementaron los méritos positivos, finalmente comprendí lo lejos que estaba de cualquiera de mis causas, y sin embargo acepté que por ínfimas que las posibilidades fueran, existían. Deduje que cada día deja su instrucción y enseñanza, y que de ahí al éxito si estaba un poco más cerca, ya era logro.

Las palabras llegaban a mi mente cual olas en la playa, una más fuerte a la anterior construyendo frases sin mucho significado para otros, mientras que para mí, escrito estaba que las comprendería, pues venían de una parte en mi mente que reduce todo a puntos de expresión y les otorga significado a los diálogos abstractos.

Como canciones o teoremas, las oraciones fueron un goce desde que se inculcó en el redactor la inminente dependencia para con la letra expresa, punto fuerte o no, tenía que seguir colocando lo que se me ocurriera. ¿Historias? Todavía me falta para eso, hay que seguir puliendo la técnica. ¿Y si nunca lo consigues? No hay problema, se coloca en textos aquello que se pueda, lo demás, experiencias y procesos nutriendo un alma que cada que sana un poco, reacciona agradecida.

Sentirse bien no debería ser un detalle presumible; sin embargo, sucede, y es genial. Excentricidad literaria, libros y números, códigos y ecuaciones, algoritmos y resoluciones, todo concuerda cuando las horas alegres aparecen, las conexiones se vuelven hechos.


Cuatro de la mañana, tras un par de horas sin sueño, es hora de escribir algo. Música de fondo. Hablando del mundo financiero, reconozco que hay mejoras desde la última vez; con respecto a mi estilo de vida y mi situación emocional, también he de decir que se ven mejores contextos; bendita vida que siempre enseña a través de los días.

No les conté que un día tuve el demencial sueño de plasmar texto para publicar en un formato distinto, pero cada que leía los extractos redactados, me quedaba con la noción de no ser lo suficientemente bueno, y pasaba al siguiente; así completé cerca de un centenar de pequeños relatos, que si bien no son lo más magnífico que existe, me sirven para adentrarme en mis propias letras y constituir un estilo propio.

Es real, aprendí a la mala que todos somos capaces de escribir hasta que tenemos que ponernos a hacerlo con responsabilidad; pues las ideas fallan, las conexiones no nos terminan por agradar completamente, se desvían los hilos conversacionales y la historia puede no terminar siendo como la planeamos al inicio. He estado ahí, un poco frustrante de hecho, lo satisfactorio viene después, cuando te sirve como material para ser citado o reutilizado en un producto más grande y mejor trabajado.

No soy de abandonar los sueños tan fácilmente; a veces cayendo en el tema de la incompetencia, tardo una cantidad considerable de tiempo en subsanar el camino pero ya sea por empezar de nuevo o reintegrarme al paso, generalmente continuo haciéndolo. Es básico el autoanálisis si uno no quiere morir en el desprestigio que el olvido supone.

Pasa que viviendo en medio de una generación de quejumbrosos y resentidos, gente fácil de ofender, tampoco es sencillo dramatizar o ridiculizar textualmente por provocar reacciones innecesarias cuando el deseo mayor del redactor es plantear una experiencia satisfactoria de lectura que mueva al sujeto por un recorrido grato de anécdotas interesantes y bien estructuradas.

Pero, ¿cuánto hace que no escribo nada? Suficiente tiempo como para creer que estoy perdiendo la capacidad y oportunidad de conseguirlo. Pero como he dicho antes, cosa es de reorganizarme y apartar un poco de energía en favor de describir el collage de personajes que aparecen en mi mente y los eventos que en mis pensamientos ocurren para convertirlos en una aventura digna de contarse. Aunque por lo pronto, cero y van cien intentos fallidos.


Hay ocasiones en las que la cabeza no te da para más, te tienes que aguantar. Hoy estoy por probar un algoritmo en pro de verse beneficiados mis recursos; no es tanto con afán de hacer dinero simplemente, mi principal intención es brindarle un poco de atención desde una perspectiva distinta a la programación. Para mayores beneficios a futuro.

Mañana comienzo con el primer fin de semana de pruebas; basado en la estadística analizada, en la región específica, tendría que existir un beneficio porcentual de un décimo, al haber finalizado el primer mes. Soy amante del número catorce, así que no veo mal iniciar en ese día mis experimentos.

¿Y si funciona? Bueno, si funciona, estamos hablando de que en uno o dos años, podrá ser suficientemente competente mi algoritmo para mantenerse a sí mismo, y darme a cambio algo de lo cuál agarrarme para seguir creciendo.

Porque no, el plan no es únicamente amasar dinero, eso es sorprendente que algunos lo tengan como meta; para nada mi deseo. Yo lo que quiero es poder ayudar a las personas que me rodean, y mientras más sea capaz de producir, más me será posible beneficiar a otros: Que al tío endeudado hasta las orejas desde hace años, que a la prima con ideas de negocio que no puede colocar debido a la carencia de recursos, que al amigo inteligente en su nueva empresa como impulso, etcétera.

¿Y si no se consigue un beneficio real? He de confesar que no soy de rendirme. Lo que probablemente suceda (apostaría), sería pulir mi algoritmo para volver a intentarlo más adelante. Y de hecho, ustedes no están para saberlo, pero éste mismo código ha fallado dos o tres semanas atrás en su versión beta.

En fin, no tengo idea de la razón por la cual anoté esto aquí, supongo que quiero tener presente la vez que "traté" sea o no que el asunto termine con éxito. Digo, cada vez me vuelvo menos temeroso ante el fracaso: Perder unos cuantos miles, solo me da la percepción de que "al menos lo he intentado".


En esta vida todo es incierto. Qué tanto durarás, cuánto tiempo tendrás amigos, quiénes te quieren verdaderamente, qué te apasionará mañana en comparación con lo que te apasiona hoy, qué modas te llamarán la atención, qué carrera elegirás estudiar o si lo harás siquiera, en qué serás bueno, en qué fracasarás, cómo sobrevivirás a tus primeros años de existencia, y a tus primeras pérdidas y derrotas, cuál es tu capacidad de reacción y de volver a levantarte.

Todo, todo en nuestro andar por el mundo no es más que la conjunción de millones de decisiones que se transforman en microapuestas; "creí en ti, por eso me di la oportunidad de conocerte", "confié en que conociendo tal o cual técnica podría sobrevivir al mañana", "me esmeré en aprender las cosas que mis padres me enseñaron para ser un hombre de bien, como ellos siempre lo quisieron"... Sea cual sea el número que represente la totalidad de determinaciones, lo cierto es que estamos en donde estamos como consecuencia.

Lo que hemos aprendido, hasta dónde lleguemos, cualquiera que sea el límite al que nos enfrentemos está ahí por una razón. A veces, equivocadamente juzgamos el hecho de que las cosas no sucedan como nosotros visualizamos (e idealizamos) en nuestro interior, llegando a consolidad una estrecha relación con el fracaso. Basta. Es tiempo de abrir los ojos, de darnos cuenta que cada uno de los elementos que se encuentran allá afueran fueron, son y serán, consecuencia de muchísimos factores y que el Universo nunca ha girado ni girará entorno a nosotros o nuestro ego.

Y es probable que, como en un "volado" (acto de lanzar una moneda al aire y observar si cae cara o cruz; se hace para decidir la suerte de algo), no somos responsables del resultado de todo lo que ocurre en el entorno, pero hemos de ser más que responsables si el tiempo que la moneda tarda en el aire nos causa estragos negativos.

He estado ausente de redes algunos días, me lo propuse principalmente para convencerme de que estoy aquí gracias a todo lo que ha existido en torno a mi vida, y que seguiré adelante, a pesar de a veces experimentar tropiezos y dolencias. Estúpidamente había dado la oportunidad de crecer interiormente a pensamientos colmados de duda, que me robaban el sueño, me fastidiaban el día, me hacían sentir miserable en algunos momentos sin ser eso siquiera un poco lo que representa mi realidad. Estaba cansado, harto, desgastado, sobretodo porque creí en algún punto que estaba dando vueltas en círculos. Y no, no es así, han habido bastantes cambios y mejoras en mi torno a lo que soy, la historia ha sido benevolente y generosa conmigo, no hay nada que reprocharle. Queda seguir, duerma o no duerma bien una noche o dos, pase tragedias o amarguras, siempre habrá un momento para recapacitar y agradecer por todo lo bueno que hube ignorado tras tropezar en penas. Reitero, mi mayor adversidad siempre ha sido poseer una mente inquieta, así que era indispensable dejarla relajarse un poco.


19 de agosto... Acabo de darme cuenta que la historia de mi vida se encuentra justo a tres años de distancia de haberme propuesto alcanzar un logro particular: Bajar de peso.
Tres meses después, el 20 de noviembre de 2016, pesaba treinta kilos menos.

¿Qué me pasó? ¿Por qué me di por vencido?
Soy un ser que requiere armonía en su vida para que las cosas fluyan como es debido; en aquel entonces encontré a alguien que me suponía un beneficio motivacional bastante fuerte, me llenaba de energía y me brindaba bríos constantes; me encontraba en la cúspide de mis deseos y honestamente sentía que era capaz de muchas cosas.

Conforme el rechazo llegó, el fracaso incrementaba, y mi percepción de la realidad se volvía más cínica, más agresiva para conmigo mismo, más inquisitiva. Pasé del colocar los pies sobre la tierra a darme de bruces contra el piso constantemente; me dejé consumir por mis miedos y abracé mi ignorancia como bandera. Estaba decidido a volverme el repugnante ser que una vez me consideré al mirarme al espejo, puesto que nadie estaba dispuesto siquiera, a compartir palabras alentadoras conmigo.

Todo eso que cuento es verdad, desde la dañada perspectiva de alguien que vive el desamor exponenciado; no es que mi familia o amigos no estuvieran ahí para apoyarme, es que yo me encontraba cegado por el autodesprecio.

Una y otra vez me he dicho desde entonces y pasado el tiempo: "Sé que puedo volver a conseguirlo", sin éxito alguno. ¿Qué me pasa actualmente que no encuentro la fuerza motivadora que me permita lograr un reto que una vez fue factible?

Pasa de todo... Sigo ávido de alcanzar armonía interna, pero la tentación que el autoflagelo supone es enorme; además, el miedo no cesa de acosarme día y noche, los malos hábitos tienen sujeto por el cuello a mi potencial. Y honestamente, las mentiras rodeándome cuál depredadores con supuestas voces de sinceridad no hacen más que aminorar mis ganas de mostrar cualquier capacidad.

Así, paso de ser alguien a un total don nadie; un gris oculto tras un árbol en el sendero de la oscuridad, un transparente en medio de la comunión con los congéneres, un número más en el infinito de posibilidades; sin estar roto por completo todavía, con mis funciones de vez en cuando brillando un poco, pero dormido, inactivo, inexistente.

Hoy, tres años más tarde, me vuelvo a hacer la misma promesa: Esta vez sin apoyarme en nadie, sin creer en nadie, sin pretender ser nadie, sin afán de agradarle a nadie, sin intención de compararme con nadie; esta vez en completa sinceridad y consciente de mis debilidades me quiero prometer que en tres meses, habré logrado un cambio, esta vez permanente.


Les voy a contar una pequeña historia. Como introducción quiero decir que a mí personalmente nunca nadie me ha agredido o afectado físicamente; me gustaría que lo que estoy por escribir tome el camino de la razón y el entendimiento, no el camino del odio al prójimo (que de eso ya estamos repletos actualmente).

Había una persona en un pueblo alejado de todo modernismo, que se desarrolló en un entorno en el que los hermanos, padres, abuelos y demás parientes eran al mismo tiempo sus vecinos y amigos de toda la vida, viviendo saludablemente en medio de la misma comunidad, sin medios ni contaminantes externos.

Llegado el tiempo, nuestro personaje emigra a la Ciudad Capital por necesidad laboral, en donde empieza a conocer gente, criterios, gustos variados, excentricidades y demás en su nuevo entorno. En la puerta el apartamento vecino, justo el que está a un lado del suyo, hay símbolos y señales que él desconocía de toda la vida.

Algún día camino al trabajo se encuentra a un segundo personaje, resultando ser quien vive en el lugar de junto. Esa persona le empieza a contar de algo que está próximo a ocurrir, en un año, gracias a información de primera mano, sabe que todos los cadáveres que se encuentran en el cementerio despertarán.

La charla se vuelve intensa a un nivel en el que nuestro personaje central en cuestión queda completamente convencido de que, efectivamente, dentro de justo un año, todos los cuerpos en descomposición que se encuentran en el cementerio habrán de levantarse como zombies.

Si eso sucede, ellos matarán a todos los vivos, le cuentan. Pero han planeado algo que permita evitarlo. Durante la noche dentro de una semana, se habrán de escabullir, extraerán los cuerpos de sus tumbas, los amontonarán y harán una gran fogata con los restos. No importa, ellos no sienten; realmente de lo que se trata es de velar por el futuro próximo, evitando ser víctimas mañana de una catástrofe mayor.

Con determinación y convicción, consciente de la sabiduría y el origen de sus creencias, junto a los vecinos, realizan el movimiento la noche pactada. Se escabullen discretamente sin ser detectados por las cámaras de seguridad o la gente de vigilancia, y empiezan poco a poco a realizar su misión, destruyendo, escarbando, extrayendo y quemando restos...

Un par de horas más tarde se escucha la voz de alguien aproximándose, preguntando qué están haciendo y exigiendo con autoridad que se retiren de ahí. Conforme se acerca y esclarece la voz, los pasos se aceleran, se tiene que hacer algo.

No pasan dos minutos antes de que, quien fuera protagonista de esta historia, en pleno uso de su consciencia justa, sabiendo que la pelea es en beneficio de un bien mayor, emerge por la espalda y atesta un palazo en la cabeza de la persona de guardia. La sangre brota a borbotones, muriendo inmediatamente.

Ya en la comisaría, cada que preguntaban a nuestro personaje si había hecho mal al "atacar con violencia" a la persona de seguridad, su respuesta era una rotunda negativa. Puesto que estaba haciendo lo correcto en su perspectiva, salvar a todos.

La suma del miedo (a algo que nos pasa, algo que nos ha pasado o algo que nos puede pasar) y la ignorancia convierten a los seres humanos en devotos extremistas; llegando con eso la violencia, que termina convirtiéndose siempre en tragedia. A lo largo de la historia el uso de la violencia ha generado resultados lamentables. Estoy y siempre estaré a favor de respetar a los demás y que se me respete, al mismo tiempo que estoy a favor de fomentar la nutrición de la sabiduría, antes que la ignorancia.


Los Zombies

Por
Les voy a contar una pequeña historia. Como introducción quiero decir que a mí personalmente nunca nadie me ha agredido o afectado físicamen...
No he dormido bien. Siempre es mi culpa, volviéndome a refregar en la cara lo mal que lo he hecho, imaginándome escenarios en los que "de haber conseguido" tal o cual cosa, mi vida funcionaría mejor.

Pero no ocurre todavía; de hecho, la inseguridad se ha apropiado de mi mente a un nivel en el que es difícil creer que volveré a sentirme pleno y libre.

¿Por qué esa necedad al tratar de ser quien no soy con el solo mérito de buscar objetivos impropios cuando lo único que queda medianamente funcional en mi interior es el ímpetu fugaz por de vez en cuando volcar en letras escritas mis deseos?

He pasado una vida queriendo demostrar que puedo ser funcional; pero soy consciente de que las áreas en las que podría sentirme "fuerte", por llamarlo de alguna manera, son aquellas que menos apreciación popular tienen.

Aunado a lo mencionado con anterioridad está el hecho de que mi carisma está prácticamente muerto; pues hace tiempo que dejé de creer en todo lo que me rodea ya que sus incontables mentiras me defraudaron consecutivamente hasta volverme un difunto andante.

¿La vida trata realmente de eso? ¿De encontrarte a ti mismo y aquello que te haga feliz? Si es así, es una pena; porque la he pasado anhelando servir y ser bueno para los demás, dejándome a mí mismo al final de la cadena.

Complementando, está el hecho de que este tipo de textos a nadie le convienen, funcionan o gustan; y sentir empatía por el miserable (a excepción que sea para mostrar la conmiseración públicamente y quedar como alguien misericordioso) es algo que la mayoría evitan.

¿Por qué dedicar mis letras a mujeres hermosas que han destrozado mi corazón en pedazos? ¿Por qué continuar amando los momentos en los que hubimos estado cerca mutuamente? ¿Por qué esmerarme en encontrar la mejor versión de mí para que una de ellas, las comúnmente llamadas "fuera de mi liga" me voltee a ver y me deje disfrutar con pasión desatada su sensualidad?

Es imposible. Las palabras que son consecuencia del dolor en el alma siempre serán motivo de pena ajena; e identificar a alguien que carece de la fortaleza necesaria para sobrevivir sin hacerlo es para la mayoría una necesidad inminente.

La gloria de los pobres está en encontrar a otro igual o más pobre que les brinde un poco de admiración; de la misma manera, alguien como yo, tendría hace tiempo que haberse dejado de estupideces, justificando la necesidad de compañía, hacer lazos con alguien, quien sea, de las características que fueran, sin filtros, sin estereotipos, por mera empatía, para así tener finalmente pareja.

¿Qué pasa en mi interior que la sola idea de hacer algo así me parece aberrante y vomitiva pues no estoy dispuesto a herir a alguien para solamente suplir detalles fisiológicos en mí?

Además, el transcurso de mi historia siempre ha sido para entregarme tal cual soy cuando amo; y siguiendo esa premisa, sería imposible mentir a otros al tiempo que soy honesto conmigo.

¿Qué pasa con todos esos detalles y defectos que me hacen a la percepción de algunos "mala influencia"? Realmente no niego que alguien puede haber que juzgue de esa forma mi persona; parte porque pueden no conocerme, parte porque podrían conocerme perfectamente.

Soy pacifista en tierra de guerras. Mis ojos admiran la hermosura. Mis manos desean todo el tiempo superficies que las hagan percibir texturas verdaderas siendo bienvenidas. En fin, probablemente nunca lo sepa, quizá nunca consiga estar cerca siquiera de quienes realmente me gustan.


¿Qué les puedo decir que no sepan ya? Me he tardado mucho en escribir porque había estado poniéndome al día con mis lecturas. Dedicarle tiempo a leer tal vez no nos vuelve mágicamente mejores personas, pero si lo hacemos gustosos, podríamos entender un poco más lo que sucede alrededor, y la capacidad de comprender a otros mis queridos amigos, para mí, es automáticamente una forma de estar mejor con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

Ha sido un periodo de tiempo de adaptación complicado; difícil en el sentido de reconocer fallos y trabajar sobre ello, no porque los demás me lo impidan. De hecho, he llegado a darme cuenta que cada una de esas veces que he reprochado con argumentos probablemente factibles los sucesos no positivos que me rodean, solo han sido justificaciones de una mente frustrada hablando.

Gracias a lo anterior tuve a bien acercarme a la única persona que sin importar en dónde me encuentre estará conmigo, ponerme a cuentas y explicarle lo mucho que me aterraba quedarme sin nadie más. Descubrí entonces que esa incomodidad tenía nombre y apellido, pues era yo mismo. Había que trabajar en aceptarme y reconocer mis fallos, pero ya no como reclamo, ni como excusa, más como una distinción de tanto aquello que estaba mal en mi camino como lo que había resultado en algo positivo.

Me regalé una sonrisa y el gusto de un par de palabras de aliento: puedes estar extrañando a todo mundo, me dije. A tus amigos y familiares. Pero sabes, esto que haces es agradable si quieres eficientar tu funcionar; atrás que queden las promesas vacías y los sueños inalcanzables, es momento de observar en dónde estás parado, tomar la lección contigo, brindarte un poco de afecto y dar pasos.

Nuestras luchas más violentas las tenemos cuando nos enfrentamos a nosotros mismos; la explosión de los complejos, la definición de las debilidades y la exposición de los defectos no tienen la misma intensidad para el ojo ajeno que para el propio; de hecho, he conocido gente a mi entender perfecta que emite juicios desgarradores para sí, impidiéndole sentirse en plenitud como consecuencia. Tranquilos, hay que relajarnos, recordemos que desde que llegamos aquí, el andar de nuestro ser interior es de continuo a mejorar. Y el peso de la depresión y ansiedad, no son otra cosa que alertas inminentes cuando parece que no le hacemos caso.


Un día vas a colocar todas tus cartas sobre la mesa, observarás tus opciones, sonreirás por los lugares que has andado, las dificultades que has superado y las personas que han hecho mella en tu vida; voltearás al pasado pero no de una manera nostálgica ni evocativa, más como alguien plenamente consciente de las bendiciones que has recibido, reconociendo que sin duda alguna ha habido crecimiento y logros durante el proceso.

Mientras tanto, habrás abandonado costumbres que te hacían daño, como la negativa opinión propia; recordando que dijiste "muchas gracias" y continuaste tu camino ajeno a aquellas personas que pretendían arrastrarte a su vórtice temporal de toxicidad, sin duda esperaste que eso produjera algo bondadoso en esa gente.

Si a una persona has podido influir positivamente durante tu camino, sabrás que fue un acto justo y necesario, honesto y humilde; pues no vienes aquí a demostrar a nadie que eres alguien, vienes a reconocer ese "alguien" en todos los demás y a nutrir tus experiencias con sus presencias y la fuerza de su identidad.

Ante todo lo anterior, frente a cualquier necesidad o complicación, sabes que hay personas con las que siempre puedes contar. Que tú seas uno de ellos a cambio es un acto de corresponsabilidad, amor, estima y afecto.

La literatura es al redactor lo que la arcilla al escultor, fragancia al perfumista, suceso al historiador; es importante que dejes fluir aquello que muestra tu genuinidad, pues "imitar" a otros solo deja en claro tu deseo de reconocimiento a cambio de un talento que no estás seguro de poseer; donde desde mi perspectiva, no he conocido a nadie ausente de características brillantes y trascendentes por su propia esencia.

Si mi gusto por la sabiduría, el arte, la cultura, la historia, la sociología, la ciencia, la política, la filosofía, la tecnología, la economía, los deportes y la psicología tiene un origen bien establecido, éste es la observación y el análisis de demasiadas entidades que poseen cualidades maravillosas, y lo poco que he aprendido, ha sido gracias a ellos.

Deambular creyéndose suficiente para todo cualquiera puede, una falacia; colocarse a sí mismos cual bandera que dirige a caminos "envidiables" a través de logros construidos de "aire", deja como consecuencia vacío; y un vacío que no llega por la ausencia de talento, sino por la contención de los mismos. Por eso siempre, después de cada cierto tiempo, es bueno darnos cuenta y poner un poco de atención en nuestros caminos, para así, concluir en una catarsis que nos sirva de medio para seguir vivos.


No tengo internet todavía así que no me puedo ir de largo escribiendo como quisiera. Sin embargo, no podía permitir que el día se me escapara sin publicar algo.

Mi hermana y yo hemos sido educados bajo principios que han sido pieza clave en el desenvolvimiento de nuestras vidas y se han convertido en convicciones determinantes de nuestro bien.

Dondequiera leo estos días que algunos tienen "el papá perfecto, la mamá ideal" y me pregunto: ¿Qué pasaría si yo creyera que mi padre es perfecto? Me respondo inmediatamente como es mi costumbre: Si mi padre fuera perfecto yo jamás habría comprendido el valor del esfuerzo y el trabajo porque todo me lo daría en las manos. Si mi padre fuera perfecto yo me encontraría en otro lado del mundo intentando descifrar la identidad formacional que nunca pude recibir de él. Si mi padre fuera perfecto yo habría crecido como un hombre caprichoso y cobarde, ajeno a carácter y personalidad propios. Si mi padre hubiera sido perfecto yo sin duda alguna habría sido un hijo detestable, un hombre asqueroso y un ciudadano deplorable. Si mi padre hubiera sido perfecto, los valores y las virtudes que con humildad trajo a mi vida, no habrían llegado nunca.

Estoy plenamente seguro de que no en todos los casos es igual; pero yo, con todo mi corazón, agradezco toda la imperfección que hay en mi padre y le bendigo por todo cuanto ha hecho por vernos salir adelante, por amarnos sin medida y estar todos los días que le hemos necesitado ahí para nosotros.

Porque si de una cosa estoy tremendamente maravillado cada que amanece, es de haber estado en los brazos de alguien que me amó desde el primer momento en el que me sostuvo y jamás, ni un solo instante siquiera, me evocó el más mínimo ápice de rechazo o desprecio. Como le dije a mi hermana hace un par de días: Ustedes son un filtro por el que pasa cada una de las decisiones que tomo en la vida. Y aquellas relacionadas al liderazgo, la ocupación, la conducta, el saber y el criterio, definitivamente están más influenciadas por ti, mi amado padre.


Imperfección

Por
No tengo internet todavía así que no me puedo ir de largo escribiendo como quisiera. Sin embargo, no podía permitir que el día se me escapar...
¿Qué estás haciendo? ¿Trabajar para pagar tus deudas y así poder tener mejor vida? ¿Endeudándote para que tu vida sea un poco menos austera? Si por mí fuera, estaría escribiendo esto en papel, en algún viejo escritorio, con la tranquilidad de no deberle a nadie... Pero no ha podido ser así. Mis papás me criaron bajo la cultura del "crédito", que hay que pedir a plazo (y pagar mucho más caro) para hacerse de un patrimonio.

Estoy harto, no deseo continuar de la misma forma, pero sucumbo ante la presión social. Que si la casa en Infonavit (peor inversión en la historia de mi vida), que si el préstamo para pagar deudas (las cuales seguramente ya habría pagado), que si el nuevo regalo... En fin, mi asunto no es contra ellos, porque a su vez traen una formación proveniente de sus padres, y así sucesivamente.

Mi queja es en contra de la manera de funcionar del sistema, por cómo te exprime a más no poder desde que tienes capacidad de realizar pagos; y si más te interesa desarrollarte, si un sueldo mejor consigues, más es la porquería que te cae encima en cuando a responsabilidades.

La belleza de ser menor debería de provenir de ese sitio, de la libertad de poder ser tú y que nadie esté hostigando por el pago de la renta, el servicio de teléfono o luz, por el gasto semanal en abarrotes o los egresos de transporte y alimentación. Me siento fastidiado, haberme venido a vivir a la CDMX ha sido una maravillosa inversión, pero me ha dejado con bastantes agujeros financieros.

Desde tener que mudar mis pertenencias entre la ciudad en la que vivía y mi ciudad de origen (lo cual tuvo un costo), hasta volver a hacerme de una que otra cosa acá donde ahora estoy. Es un fastidio. Quisiera vender todo lo que poseo y comenzar de cero, pero esa también sería una pésima decisión. Así que no sé qué hacer. Lo único que me queda es venir aquí y vaciar mis frustraciones.

Pues ha sido increíble que hasta mi ropa interior me hayan robado más de una vez; o sea que no se puede confiar ni en los vecinos, mucho menos en personas extrañas, ajenas a uno. ¿Hasta cuándo voy a dejar de pagarles a otros por sus pillajes? Estoy cansándome de llegar y contar mis posesiones al final del día para saber que empecé con una o dos más el inicio del mes y ahora simplemente se han ido.

¿Y mudarme es opción? Lo es. Pero tampoco tengo idea de qué tan buena sea. ¿Irse de Guatemala para llegar a Guatepeor? Terrible. Solo me queda darle vueltas a los sucesos entre desvelos que me impiden descansar y alejan la felicidad un poco más de mí. Todo por no provenir de nicho dorado, por venir de una instrucción en la que lo que tengas te da cierto valor, cuando no es así. Me angustia. Porque ni siquiera mi personalidad es acumuladora; más allá de mis libros, que son lo único que puedo considerar medianamente valioso de aquello que se considera "mío", lo demás esté o se vaya me tiene sin mayor cuidado. Pero es distinto levantarte una mañana y saber que no te queda ropa limpia porque de la nada ha desaparecido, se ha esfumado, o alguien descaradamente se la ha robado.

Y como postdata: He de mencionar que de vez en cuando me acuerdo de todas esas personas a las que les he hecho favores o préstamos que me han bloqueado de cualquier red y han desaparecido de mi vida (que han sido decenas), espero encarecidamente que la historia les pague como ellos han hecho conmigo y que tarde o temprano el estafador resulte estafado. Aunado a eso, que el karma positivo del que me han venido cargando, llegue pronto incontable y sin precedente y me haga sonreír eventualmente, por haber hecho el bien a otros, sin importar que ellos abusaran de mi misericordia.



Solía ser fácil reducir un millón de ideas a unas líneas de poesía,
pero entre que sea comprensible a que logre ser admirable hay mucha diferencia;
vivimos inmersos en los capítulos de nuestro pasado,
tratando de descubrir la razón por la que nuestro presente es aquello que nos mantiene atados.

Cuanto más grandes son nuestras esperanzas por salir del agujero,
el tiempo pasa, las olas siguen, el viento sopla, el hombre emerge,
tragándose la idea de que en un punto de su historia brillará por ser diferente...
En sentido colateral, el resultante de las cosas es seguir siendo prisionero.

Un niño tomó una roca y con ella hizo su primer dibujo en la arena, nació un artista;
el anciano contó una historia que explicaba el origen del universo, surgió un cronista;
un famoso por ser demente escribía conectando las palabras,
y lo más que se decía de él es que redactaba esa clase de frases porque se le escaparon las cabras.

Cada vez es más complejo expresar mis pensamientos,
porque afanado estoy en el contexto de labor tecnológica importante,
un paso he dado hacia atrás a desenterrar viejos tesoros,
parece que a fin de cuentas la inspiración nutrida es un flagrante.

Y si el origen de cada uno de los versos aquí descrito fuera como siempre lo he anhelado,
que en la desmedida búsqueda de un expertise lograsen lo imposible estas humildes manos,
pues para el cuento, el poema y la carta aprendí a ser de regular a malo,
mientras que esforzándose por un verdadero escrito termina el autor decepcionado.

Lo olvidé,
perdí la técnica,
dejé la práctica de lado,
he tenido que agradecer a eso que amo pero nada me ha brindado.


Se nos puede ir la vida creyendo que no somos suficientes. ¿Suficientes para qué, para quién, bajo qué marco de referencias? Han pasado un par de semanas desde que vine por aquí a colocar algo por última vez, entre mis justificaciones populares está el hecho de estrenar horario laboral y pendientes por sacar, pero, a quién engaño, simplemente no he tenido la disposición para sentarme unos minutos a contar algo.

Tal vez resulte que ya estoy madurando, y las cosas que venía a colocar aquí ahora deban de tener un significado diferente; o probablemente esta frustración continua no me deja descansar durante las noches, lo que acarrea consigo malestar colateral que se convierte en falta de ganas. Sí, seguramente ha sido eso.

Les contaré una cosa solamente, hace tiempo que empecé una apuesta con un buen amigo; la apuesta consistía en pagar una carne asada, tópico que siendo honesto no tomé como un verdadero reto, y terminé por dejar que sucediera. No estaba en mi momento, no me sentía bien, no tenía ánimos ni siquiera de hacer algo bueno por mi salud.

Pero todos los tiempos se cumplen y hay que responsabilizarse de los dichos de nuestras bocas; aunque mi amigo todavía no ha culminado de vencerme, el trecho avanzado es prácticamente inalcanzable. Lo cual me llevó a una segunda apuesta, una que a penas cerré ayer y en la que (si no cometo los mismos errores de antes relacionados con dejarme caer en depresión y ansiedad), seguramente estaré más determinado. Siempre he creído que la disciplina y constancia son lo que hace posible cualquier cosa que nos propongamos.

Pero al final soy eso: Una persona que experimenta una vez y otra el fracaso, entre que medio me levanto e impulso y vuelvo a caer y sufro, todo ha sido una constante sucesión de eventos variables de esa índole, a veces arriba, a veces abajo. Quisiera poder decir que el éxito se puede mantener en la palma de la mano, pero sería una ruin mentira; pero lo que sí puedo confesar es que cuanto menos tiempo nos toma reconocer la realidad de nuestra derrota, más rápido volvemos a trabajar en levantarnos.

Tengo una cantidad enorme de deudas, la mayoría de ellas para conmigo mismo; de esas cosas que me propongo y postergo por no tener los suficientes... Recursos para sacarlas adelante. Y entre los dos caminos para tomar a partir de ahí, está el de la melancolía y reproche que nos anclan al momento en el pasado en el que "hubiéramos" hecho algo (en lo que he caído); y el de sincerarnos a pesar de todo, atravesando una selva de consecuencias, para seguir actuando en pro de resolver o al menos encontrarle sentido nuestras vidas.


Tengo un par de pendientes de trabajo por sacar, establecí este día como límite para conseguirlo; decidí venir a la oficina para aprovechar el aire acondicionado. Antes de empezar el día "laboral". Es verdad que hace tiempo no escribo, a propósito tomé esa decisión, quería comprender algo plenamente de mi vida previo a continuar, y lo he hecho.

Hay muchos factores que nos hacen lo que somos, hay muchas personas que influyen en nuestra personalidad, hay entornos que nos vuelven vulnerables y desatendidos, hay elementos que nos llevan a recapacitar.

¿Qué pasa cuando nuestras palabras parecen no ser escuchadas? ¿Qué sucede cuando nos esforzamos y no obtenemos respuesta? Dicen que todo llega a su tiempo, que la obsesión por el alcance de las metas solo consigue postergarlas. Otros dicen que depende mucho de nuestros actos en el pasado, pues probablemente estemos acarreando los factores de lo que una vez fuimos los causantes. Mientras tanto, pasan las horas, los días y los meses, y tú no encuentras la respuesta a las promesas que te hicieron.

Quedarse en ese punto a lamentarse no es otra cosa que agobiarse la existencia, invertir tiempo y energías en cosas así además de debilitarnos, nos vuelve vulnerables. Mi consejo es seguir adelante, diversificar de tal forma que si unas cuantas inversiones fracasan, el florecimiento venga por otro lado.

Para todo hay que aprender a ser así, no atormentarnos por no ver crecer una planta que no lo desea; lo importante es seguir sembrando. Si los ojos, los pies o las manos no nos dan para continuar; reconocer que lo que hemos hecho beneficiará, al menos en una medida minúscula, a un par de personas que se hayan sensibilizado ante nuestros actos.

Es así como se consigue heredar un legado: Con experiencias que hablen en nombre de uno... Ya me voy porque se me derramó el café y hay que limpiar el cochinero.


En ocasiones me pregunto si lo que he estado haciendo está bien y cómo beneficiará eso a mi futuro. Nadie se la pasa de maravilla tiempo completo, conozco bien esa lección. Después de meditarlo, regresa mi mente a su percepción habitual, me invito a relajarme, a continuar trabajando en aquello que me permita alcanzar un mejor carácter, a amar a los demás y a reconocer la importancia que tiene cada uno para mi vida.

Es cierto, de vez en cuando me pierdo en la idea de ser alguien de "momentos", pues pareciera que me enfoco más en dejar atrás complejos, límites autoimpuestos y penas; pero, ¿no hacemos todos lo mismo en el transcurso de nuestras vidas? ¿No dedicamos una enorme cantidad de energía a estar bien con nosotros mismos? ¿No invertimos la mayoría de nuestros recursos en llegar a la plenitud? Definitivamente lo hacemos, porque nos amamos, porque deseamos la felicidad como una constante en nosotros.

Desde ir a terapia para aceptar y superar aquello que en algún momento dejara mellas negativas, hasta ejercitarse diariamente y realizar dietas con el fin de alcanzar una mejor versión física de uno mismo; todo está conectado. Los que se ven a sí mismos como uno con el Universo y los astros, esos que trabajan con sus manos la tierra que los rodea para que les proporcione sus frutos, aquellos que aman y protegen a seres más vulnerables, o quienes con base en el diálogo aportan instrucción y conocimiento. Todos pertenecientes al mismo conjunto.

La razón de ser es precisamente aquello que nos mantiene constantemente esforzados a mejorar; ser un padre amoroso, ser un hijo ejemplar, ser un profesionista eficiente, ser un amigo digno, ser un amante especial, ser un ciudadano destacado. Mientras haya una consciencia que nos motive a seguir adelante, continuar será plausible. Entretanto que el corazón y el cerebro estén bien direccionados, el entorno y demás variables que afectan los hechos, terminarán sucediendo en favor de una mayor conjunción de significados.


Me siento raro. Me agrada, y mucho. Hacía tiempo que no sentía eso mismo, y que tristeza no poder confesarlo. Juzgan mis buenos gustos, siempre lo han hecho, porque creen que es sencillo pensar de esa forma; no lo es. Pero hasta ese defecto he aprendido a amarlo.

Me queda esperar a que la vida decida por mí; ni mis sueños, ni mis ilusiones tienen real trascendencia en lo que suceda, ella te pone donde quiere y hace de ti como bien le da en gana. Espero no se ensañe conmigo, que he tratado de no cargar con negatividad en mi corazón y actos, en medio de esta existencia vana.

Cuando conocen a alguien que con el rostro y cuerpo expresa lo que en su corazón hay, toda esa bondad, sensualidad, carisma y elegancia que posee; de la historia surgen diversas subtramas, la alternativa es quedarse perplejo, cautivo, inspirado, es lo único que sé.

No hay una sola frase ni un texto que describa el momento. Agradecido estoy y eso es lo mínimo que puedo, como fragancia dulce, incomparable belleza, satura el lugar con la energía de su presencia.


Entre un montón de manías tenías que azotarme tú, incomprensible percepción de la nada. ¿Estás ahí? Definitivamente tu ausencia se siente, peor que cualquier cosa que haya experimentado. Las lombrices en la tierra haciendo sus movimientos de incrustación, mientras ambos, mirándonos causamos miedos a los espectadores. Estaban tan tranquilos antes de conocernos, no había nada lógico en mis palabras, insolencia y decoro se perdieron, ¿en dónde estás? Me siento solo.

Una tarde después de habernos encontrado tuve ganas de resolver la vida, muerte en conjunto, destrucción inminente, ¿qué está sucediendo en mi mente? Descuida, trabaja tranquilo, el escritor absurdo no ha puesto nada que sea comprensible, ¿tienes miedo? De nada deberías tenerlo, estamos para ocultarnos más ante lo que sea que venga, me distraen las malas opiniones, o tal vez no. No me importa nada de lo que el creyente desarrolle independiente, ¿tranquilidad? Nadie puede hacerse cargo de ese horror.

Los besos en tus manos me hundieron entre sus cenizas, podríamos reescribir la historia, destripando las manías incomprensibles, las que con psicotrópicos ha sido redactadas nuevamente para excluirnos de la verdad completa, la emoción y la nostalgia de una editada solución a lo que somos, fatiga cada segundo.

Entre el sueño de no saber qué está sucediendo, ¿qué es un vórtice? Podríamos decir que el desprecio de los elementos ha sido parte de una explicación de lo que no sucede, me destruye el cuento, el tiempo, el mundo, las referencias, ¿en qué punto se volverá a mencionar que la turra verborrea nace de entre las cenizas de un intelecto malintencionado, definitivo?

La mugre en sus entrañas desparramándose por todo el suelo, a nadie le gusta eso, prefieren leer cosas claras y específicas; ¿lo odias? Sin duda. Te pesa no encontrar sentido en lo que dice un autor desconocido; no porque se haga parecer mejor que tú, sino porque tu Universo está escrito a partir de versos concretos y preestablecidos, quien habla basura críptica, jamás será especialista en atención de la audiencia holística.


Turra

Por
Entre un montón de manías tenías que azotarme tú, incomprensible percepción de la nada. ¿Estás ahí? Definitivamente tu ausencia se siente, p...
Estoy un poco triste porque muchas notas que había hecho las dejé como "borrador" en una cuenta de correo electrónico, duraron ahí años, hasta que decidí colocarlas en un chat privado de WhatsApp para de ahí copiarlas posteriormente en un texto más grande. Lamentablemente, al perder la conectividad con la aplicación y reinstalarla en mi equipo, esos textos se han ido permanentemente; ahora solo quedan algunos semblantes de lo que significaban.

Cuando pienso en esas circunstancias, me imagino a los grandes escritores y la enorme cantidad de textos que se han ido a la basura mientras ellos redactan. Ya sea porque fueron datos que colocaron en servilletas, información que escribieron en herramientas que se les extraviaron o descompusieron, cuadernos y hojas desaparecidos, y otro montón de circunstancias.

Cosas que ocurren, sin duda, valiosos detalles que uno dice: "¿Por qué no me atreví a publicarlos?" Todo definitivamente es parte de un proceso de maduración, tanto de capacidad redactora, como de intención y producción de la misma. Sin duda eso me enseñará, una vez más (pues ya me había ocurrido antes algo similar), a ser menos confiado de en dónde dejo lo que escribo, y tardar tiempos más pequeños en hacer públicas esas notas.

Duré años en adquirir una herramienta que me será útil a la hora de escribir; ya la tengo. No me costó tan cara como habría pensado, pude haberme hecho con ella antes, pero la desidia me hizo esperar hasta que cosas peores ocurrieron. No importa. Estos errores son para aprender.

Voy a escribir algo de manera continua, llevarlo hasta un punto interesante y conseguir que finalmente pueda ser visto por lectores ajenos a los que vienen aquí a mi sitio. Llevo años con eso en mente, lo sé, pero no me he animado porque ha sido todo parte de un proceso. Que si me gusta, que no me convence, que me encierro en cuanto a tramas argumentales, que me da miedo sacar cosas oscuras innecesariamente, que la desconfianza de que lo lean personas que puedan resultar ofendidas; y otro montón de excusas que no sirven para otra cosa que para atrasar lo que vaya a ser.

De nada sirve "querer", eso es simplemente una postergación de actividades: Quiero estudiar programación, quiero hablar otro idioma, quiero leer, quiero conocer, quiero explorar, quiero viajar, quiero enamorarme, quiero casarme, quiero formar una familia, quiero tener hijos, quiero comprarme un vehículo, quiero adelgazar, quiero hacer ejercicio, quiero comer saludablemente, quiero mudarme, quiero encontrar un mejor trabajo, todas frases vacías que nos llevan a un punto mental en el que no hacemos absolutamente nada, apasionados ante la idea de ser unos frustrados empedernidos que no hacen otra cosa que quejarse de la insuficiencia: No tengo tiempo, no tengo dinero, no tengo amigos, no tengo oportunidades, no tengo respuestas, no tengo ganas.

Hasta ahora todo lo que he puesto aquí forma parte de un desarrollo personal, entre subidas y bajadas de peso, pérdidas de interés y apasionamientos esporádicos, viajes en cuanto a letras que se vuelven caminos sin retorno, paseos vacíos por la introspección en los que lo único que encuentro es un espejo viejo y rojo que al mirarme ve a un miedoso más, que no afronta sus temores y no quiere superar sus debilidades, que le da pena que lo lean y vean dentro de él lo que más teme mostrar.


Hoy tengo ganas de escribir, de explicar lo que pasa en mi mente. Bueno, no es verdad, ni yo mismo puedo comprender todo lo que pasa en mi mente, solo me detengo a ver lo que sucede alrededor, y me fascino por todos, por cuanto logran, por sus éxitos, por sus frutos, por sus méritos. ¿En dónde estoy parado? Jamás lo sabré, porque dedico tanta energía a comprender el entorno que termino sin darme cuenta de lo más importante, ¿quién está redactando la historia de mi vida y por qué se tarda tanto en llevarme a escenas interesantes? Al ritmo que vamos, el probablemente único lector que llegue se habría hartado en el primer capítulo, tan aburrido y falto de acción, sedentario y con desarrollo poco ágil.

Estaba en medio de la nada charlando con mi consciencia cuando súbitamente el reloj dio las nueve, era hora de salir de ahí y caminar alrededor intentando reconocer y adaptarme al terreno; pero era igual, todo era exactamente lo mismo en la gran ciudad como ocurría en los pequeños pueblos, quizá la única diferencia es que el dolor dominante del hábitat verde se transformó en gris, el cielo azul en blanco y las montañas ahora eran construcciones de hormigón.

Conforme avanzaba, los escenarios se volvían cada vez más comunes. Estaba el tipo tratando de impresionar a su conquista más reciente con un regalo valioso en mano, la dama reacia a complacer su súplica; dos metros adelante une joven mujer con la vista puesta en los aparadores de la tienda comercial, doscientos transeúntes cruzando al otro lado de la calle, la mitad vestidos de traje y corbata y con prisa ante el semáforo dándoles el paso. Seguí avanzando, un par de cuadras más, tras encontrarme con un par de personas que casi me arrollan por su ritmo, mientras, lentamente desplazándome por las fascinantes edificaciones que transitaba. Pude ver el rostro de desprecio al observarme de un par atractivas y bien vestidas señoritas; pues claro, no esperarían que alguien con mi perfil y de mi calaña compartiera la banqueta con ellas siquiera.

Tenía deseo de contar una historia, pero que no se quedara en eso solamente; habría que ponerme en pie de guerra contra lo único que me limita, el tiempo. Porque ustedes tal vez no lo sepan, pero cada que me pongo a redactar, me sumerjo en un universo de palabras y oraciones que aparecen en mi mente una tras otra, queriendo expresar algo sin perder la trama.

No nací siendo sofisticado, ni he crecido entre ramificaciones de glorias o cosas por el estilo; entre las ocurrencias que llegan a mi cabeza se encuentra el hecho de que no puedo abandonar mi origen o desarraigarme de la gente que me ama. Sin importar que eso en algún momento pueda ser motivo de desagrado para algunos, realmente no me importa. Sin embargo, aquí estoy, de alguna forma encontré la voluntad para contarles lo que sucedió a continuación:

Aproximándome al edificio vi a un hombre recostado sobre una pared, ¿quién soy yo para juzgarle? Estaba ahí, acostado y sucio, cubriéndose a penas con una cobija para pasar el frío de la noche. Quisiera ser capaz de ayudarlo, hoy más que nunca mi corazón se encuentra dolido por las cosas que ha experimentado. El tipo no cruzó palabra o mirada conmigo, siguió en lo suyo. Acurrucándose y colocándose la ropa encima.

Me acompañaban a penas trescientos pesos en la cartera, seguramente me servirían para pagar mis comidas hasta que me pagaran; ya había dejado atrás al mendigo por unos diez pasos, repentinamente sentí cómo una mano mucho más fuerte que el peso de mi cuerpo se colocó sobre mi pecho y me sostenía evitando mi avance. Durante todo mi andar nocturno no había sentido el frío tan intenso dentro de la piel, los ojos se me que llenaron de lágrimas al tiempo que la presión era más intensa, me tuve que detener.

Minutos más tarde me encuentro escribiendo esto, sin un centavo en la cartera pero con la confianza de que he hecho un pequeño bien a alguien que lo merecía. A veces, ahogados en nuestro ego y autocompasión, consideramos más importantes uno o dos días de carencia nuestros que todo lo demás, e ignoramos que hay personas que duran así semanas e incluso meses sin que nadie les abra la mano y sin decir palabra les brinde algo a cambio de nada.


Cosas que pasan en pleno 2019:

Ruidos en la noche no me dejan dormir; ah, esperen, estaba soñando esos ruidos. Durante el sueño descubro que unas diez personas con rostro de piedra me persiguen mientras el ruido de sus pisadas es el mismo que brincotear entre charcos.

Es de madrugada y a penas una luz iluminó lo que sería sus caras para permitirme identificarlos. Horas más tarde, una o dos, estaba despierto, sin sueño, pensando en cómo solucionar unos pendientes en mi vida; tendría que ser menos complejo de lo que parece. Entonces, ver el reloj es pertinente antes de encender la computadora... Para hacer cuentas, para reducir variables... 4:06 AM, todavía falta un rato para que sea tiempo de irme a la oficina.

Máquina en cama, brillo al mínimo, tecleo de contraseña, se despliega el buscador, "recuperación y restauración de certificados", dos enlaces patrocinados, clic... Minutos más tarde estaba descargando un archivo disponible para mis 64 bits; no funciona el generador a partir del movimiento del mouse, como siempre, páginas y aplicaciones parcialmente funcionales.

6:00 AM, hice lo que pude, me meteré a bañar más temprano, ya qué, sirve que espabilo. Aquí estoy tres horas después con sueño, pensando en que de haberme vuelto a dormir, quizá los hombres con rostro de piedra serían amistosos conmigo, o tal vez no, pero me sentiría un poco menos adormilado.


Algo me pasó hoy que les contaré a modo de minicuento:

Desde el primer momento que la vi, esa rubia de cabello corto me robó un suspiro. Es verdad que he confesado que no salgo mucho, por lo que me cuesta trabajo encontrarme por la vida mujeres atractivas comúnmente, pero las cosas cambiaron esa tarde, no solamente por que compartíamos el rumbo de nuestro andar, sino porque siempre he pensado que imaginarme a una persona sin cabello es la manera de descubrir si me parece realmente o no atractiva.

Estuvimos así durante cuatro o cinco cuadras, a quizá unos treinta metros y una calle de distancia (porque he de reconocer que para no parecer un personaje acosador, si una mujer anda en el mismo sentido que yo, procuro rebasarla o cruzarme para brindarle un poco de seguridad); pero la dama seguía por el mismo rumbo que el de un servidor, girando en la misma esquina que yo habría de girar, esperando junto al mismo semáforo.

Unos instantes después ahí estaba, ingresando al mismo edificio que yo. Me sorprendí porque no la había visto antes. De esa manera transcurrió el día y le confesé a mis compañeras que ese día la sola presencia de una muchacha guapísima que compartió la misma ruta que yo me había alegrado la mañana.

Más tarde ese día la vi de nuevo, se encontraba afuera del penthouse, justo frente al espejo unidireccional cuyo reflejo daba a mi escritorio. Sonreí, les comenté de nuevo a mis compañeras para que concordaran conmigo que efectivamente era una güera atractiva. "Seguramente no es nacional", comenté. Podría ser francesa o algo así.

Piernas gruesas como robles, formadas por el ejercicio, genes bruscos y dominantes, mirada profunda, rostro reluciente ante el baño de los rayos solares. Al tiempo se retiró nuevamente; pero habíamos llegado a una conclusión clara: trabajaba ahí, no sabía en qué piso, no sabía en cuál empresa, pero sin duda era nueva en el edificio y la estaríamos viendo regularmente.

Los días pasaron y aunque la vi un par de ocasiones, me parece que fueron súbitos y fugaces encuentros; debido a que me cambiaron de oficina, mis horas habituales en la anterior ubicación se redujeron considerablemente. Estaba bien, no había lío, el único punto a lamentar es que probablemente vería mucho menos a la que a mi parecer, era la mujer más atractiva en el lugar.

...

Hoy decidí usar traje para ir al trabajo. Tenía ganas y la ropa limpia, nada me lo impedía; además estaba el hecho de que mañana no hay necesidad de usar corbata, por lo que decidí darme el gusto. Día normal, realizando labores interesantes, aprendiendo un poco más, todo tranquilo.

Del mismo modo al volver a la otra oficina actividades regulares (la que se encuentra cerca de mi casa, en la que solía estar antes), un poco de código por aquí, un par de correos por allá. Listo, es hora de irse, me encamino al elevador del penthouse como antes mencioné, presiono el botón de planta baja y me volteo acercándome un paso a esperar a que se abran las puerta. Avanza un piso, avanza dos pisos y el elevador se detiene.

Me había retirado la corbata y la coloqué en el bolsillo derecho de mi pantalón, dejando que una parte de la misma quedara colgante. Se abrió la puerta del elevador detrás de mí, pasos de una persona ingresando:

"Hola", me dice. "¿Ahí se usa la corbata?" Di media vuelta y ahí estaba, la fascinante chica de la que va toda esta historia. Dudé un poco (pues es bien sabido que me pongo nervioso cuando la belleza de una mujer me impresiona, perdón). "Ah, hola. No, no se usa ahí, pero me la quité porque ya me había cansado." Dije retirando la corbata de mi bolsillo e instantáneamente ofreciéndosela para que la tomara de mi mano. "¿De dónde eres?" Pregunté. "Soy de Rusia", respondió. "Te ves muy bien de traje", dijo al momento que las puertas abrieron de nuevo en nuestro piso de destino.

Para lo único que me alcanzó el aliento fue para decirle: "Muchas gracias, buenas tardes", previo a invitarla a salir adelante y regocijarme por dentro durante unos minutos tras no haber pasado desapercibido ante su criterio. Y ya está, lo único que me quedaba por hacer era celebrar en mi interior y venir felizmente a contárselo a alguien; tal vez nadie lo lea o quizá parezcan meros churros sacados de mis anhelos más profundos; pero al menos en mi mente y corazón queda el recuerdo de cómo una hermosa mujer rusa hoy me vio atractivo.


Rusa

Por
Algo me pasó hoy que les contaré a modo de minicuento: Desde el primer momento que la vi, esa rubia de cabello corto me robó un suspiro. E...
Vivimos constantemente en medio de una batalla contra nosotros mismos en la que no hay un vencedor. Nuestro ego nos mueve a creernos capaces de todo lo que nos hemos propuesto, al tiempo que el entorno con sus duros golpes nos hace entrar en razón y darnos cuenta que la realidad es mucho más compleja que el solo "desear". Los argumentos para justificarnos son inválidos, actuamos bajo criterios, convicciones y vanidades personales, porque claro, no queremos afrontar la responsabilidad que conllevan las malas decisiones que tomamos; preferimos defendernos o volvernos víctimas antes de soltarle la cruda verdad a quien nos ve al espejo, pues somos débiles, y en nuestra humana debilidad abrogamos las leyes que antes nos pusimos para seguir coexistiendo, pues a largo plazo de eso se trata todo, de la mutua tolerancia que existe entre nuestra parte más ambiciosa y la conformista. En un punto caemos en cuenta que no hay ni habrá nada más relevante y trascendente que el amarnos, tolerarnos y respetarnos, y cualquier mérito por pequeño que sea siempre traerá consigo recompensa en agradecimiento a la ejecución sinérgica y armónica de las partes que nos otorgan razón de ser.


Entonces descubrí que todo el asunto de la poesía y la literatura no era más que una máscara ante mi incompetencia social; debería de haberlo pensado antes, el tiempo había pasado y la cantidad de textos que coloqué en la red superaba el millar con facilidad. Los números de los psicólogos y contactos especialistas en el trato de la mente daban vueltas por mi cabeza, había que recapacitar o aceptar que el tiradero que hube causado a mi paso era solo responsabilidad mía.

Entre las penas que dejé en el pasado, las cosas por las que tuve que atravesar, estaba el hecho de que algún día me transformé positivamente gracias al amor propio, pero la suma consecuente de errores en mis idealizados y sombríos amoríos provocó que una vez más autosaboteara mis convicciones; de nada servía todo el conocimiento adquirido cuando al espejo únicamente veía aquello por lo que no quería salir a la calle, lo que se convertía en una barrera ante cada intento de conversar con alguien, y no se diga el hecho de que mi incapacidad siempre salió a flote recordándome constantemente en lo que era débil.

Me extinguí lentamente en los tormentosos brazos de la autocompasión, al tiempo que animaba a otros a no hacerlo nunca, porque en el fondo aunque fuera una persona que no tardaba en hacerse daño a sí mismo, pues estaba obsesionado con la idea de que no merecía nada; ya saben, el clásico "nada soy, para nada sirvo", trataba como fuera de que otros no pusieran un solo pie en ese escabroso camino.

Conforme los días, las semanas y los meses se cumplieron volví a estar en el sitio que conocía de antaño, dejando que el hermético ermitaño del que siempre huí se acercara a mí hasta apropiarse de mis sentidos y determinaciones.

Lo peor estaba por llegar, había convertido mis metas en futiles puntos en la línea temporal de mi existencia, cargados de desesperanza; se me terminaron las ganas de cualquier cosa que rindiera frutos más allá del despertar para conseguir que un día más terminara, pues estaba enfrascado en una guerra de la que no podía resultar vencedor, contra una incomprensible insatisfacción interna; aunado a lo anterior, el vórtice de vicios acababa conmigo, pues el malpensar, el pseudointelectualizar y el filtrar a través de mis complejos cualquier circunstancia externa no hacía más que dañarme al punto de no parecer tener una salida.

Si se preguntan cómo es que he abandonado ese mal, no lo he hecho completamente, porque en el más oscuro de mis momentos encontré algo que me aterró todavía más; que aquellos que pasamos por sendas de debilidad tendemos a hundirnos por miedo a ser exhibidos, etiquetados y atormentados; y lo peor, cuanto más doloroso es el proceso y más nos mostramos honestos cuando expresamos debilidad, peor somos vistos por el estereotipo de seres perfectos que nos rodean, pues saben y se sienten con toda la libertad de pisotearnos cuando nos encontramos susceptibles, creyendo en su vana forma de ver las cosas, que lo que nos presentan como excelencia es a lo que por lo menos deberíamos de aspirar.