¿Qué tan rápido puedo escribir una entrada que tenga sentido? Es la 1:39 AM, le estoy dando de una vez. Primero que nada, quiero que sepan que la evolución del ejercicio de escribir cartas ha sido estupenda; el próximo fin de semana estaré enviando unas seis o siete cartas, si las cosas salen bien. Lo cual me da un gusto inmenso, porque más rápido alcanzaré las cincuenta que me propuse a enviar en el año.

Me gusta creer que una mañana voy a despertar dándome cuenta que algo de en lo que he invertido la rompe positivamente y puedo darme la libertad financiera que tanto predican los charlatanes y estafadores. Pero las cosas no han podido ser más duras en mi camino.

Hay días en los que pienso que estoy en un trabajo terrible, otros en los que agradezco por que sé que es peor el desempleo; además el trabajo no es malo per se, lo malo es el liderazgo que me ata de manos y no deja trabajar en lo que puedo y sé. Contrario a eso, me meten a llamadas absurdísimas de todo el día de duración en las que únicamente estoy como oyente.

Y sí, me toca chutarme eructos, gente comiendo, gritos, niños jugando; es una experiencia extraña y bien tercermundista. ¿En lugar de dejarme concentrar en mejorarnos a todos la vida? Pero ya qué, trabajo es trabajo, decían mis papás, y supuestamente debe de costar trabajo pues si no, no lo valoramos. Claro que yo no pienso de esa manera, pues me parece completamente ruin la forma en la que como sociedad nos han vendido la idea, evangelizado y convencido (sobretodo en las clases inferiores) que el arduo trabajo dignifica y nos hace "buenos". ¿Buenos bajo qué criterios?

Porque a las personas más ruines y menos humanas que he conocido para con sus prójimos, han sido aquellas que se mantan y no se tocan el corazón matándose en lo laboral. Entonces, ¿es todo una falacia para continuar perpetuando la baja calidad de vida sumada a una actividad dura a cambio de escasez? En definitiva.

// Update: Me encanta que la imagen se generó con el 0:39. Me fallaste ahí GPT.



Arduo Trabajo

Por
 ¿Qué tan rápido puedo escribir una entrada que tenga sentido? Es la 1:39 AM, le estoy dando de una vez. Primero que nada, quiero que sepan ...

 En medio de la noche las aflicciones me acompañan,
deseoso estoy de resolver mi vida en un instante;
no se puede, lo comprendo, porque por más que me esfuece
no nací en medio de un entorno triunfante.

Sin embargo este texto no es para quearme,
eso ya lo hice mucho en el pasado,
las cosas ya sucedieron, la existencia me tiene acá en consecuencia,
éstas palabras son únicamente para calmar mi consciencia.

Pues del anonimato a sobresalir hay en demasía trabajo,
pero no trabajo de cargar cosas, sino de conocer personas,
y es que es prioridad hacer las mejores relaciones,
ellos son quienes abren puertas, quienes nos invitan a sus proyecciones.

Una vida de vaivén es lo que tengo,
entre noches oscuras en desesperación contadas,
y días de alegrías y convivencia con tus personas favoritas,
aquellas que son las que en tu corazón las más amadas.

Las estrofas se descontrolan entre llantos,
puede ser que no lo logre mañana, o que no alcance a soportarlo;
en días recientes me he sentido exhausto, fundido, triste, destrozado.
Ahora entiendo una fracción de lo que sienten los soldados.



 Amo tener un lugar para escribir, amo tener dos lugares para escribir, tres, cuatro, cinco. En años anteriores, vaciaba mis pensamientos en pequeñas agendas o cuadernos; en el año actual, lo hago en cartas, en cuadernos, en agendas, aquí. No sé, siento que mis ideas están empezando a agarrar sentido y las palabras comienzar an funcionar en un plano más grande. Estoy muy agradecido con la vida, por todo lo que he aprendido.

Me ha llevado mucha energía llegar al día de hoy, ustedes no tienen idea de lo pesadas que se ponen las semanas cuando nos "obligan" a trabajar en días feriados o durante los fines que deberían ser de descanso. Uno llega desfalleciendo al final del turno, pues desde las siete u ocho de la mañana hay que estar clavados en el teléfono.

Admiro y a la vez me fastidia la manera en la que son adictos al trabajo algunos de los compañeros; los admiro porque me parece increíble que estén metidos en llamadas a media noche y al día siguiente a las ocho estén otra vez conectados, sin importar si es lunes o domingo. Pero me fastidian, porque sé que ganan bastante bien, y el enorme sacrificio que realizan se compensa con los ingresos que generan; cosa que honestamente no pasa igual conmigo.

O sea, no me va mal, por ahí no va la queja; pero mi sueldo no es equitativo a la cantidad de esfuerzo que me representa estar en decenas de llamadas a la semana; además es terrible, porque tengo capacidad de automatizarles bastantes flujos, pero no me dan permiso; porque hay que ajustarse a los gustos de los líderes en lugar de ser libres produciendo soluciones.

En resumen: Sí, estoy muy cansado y ahora mismo podría estar durmiendo; pero me he puesto tantos objetivos que quiero al menos terminar con un resultado de calificación aprobatoria (60% o más) al final del año y sentirme feliz de avanzar en todas las áreas que me propuse en tan poco tiempo.



 ¿Qué es esto? Escribir solo porque sí, porque puedo y se me da hacerlo. O por un compromiso mayor, como en ese caso. No quiero rendirme, no quiero sucumbir ante la ineptitud de ser incapaz de lograr mis propósitos. Es frustrante y se siente horrible.

Tengo un fastidio minúsculo porque escribí algo que quise convertir en ePub y no se almacenó como yo quería. Todavía no le sé bien a las herramientas que permiten editar ese tipo de productos literarios. Eso que escribí es un juego, tal cual, una burla o un trolleo que no he podido colocar acá porque simplemente no he encontrado suficiente información para generar el documento a mi gusto.

Y es que aunque vaya a ser una especie de broma, incluso eso debe de tener cierto nivel de calidad para ponerlo en línea. Porque no solo es cargar cosas por hacerlo (que también es difícil, por cierto).

Leer, escribir, consumir, producir. Todo eso son los básicos en las actividades que tengo en frente, y al cabo de segundos me doy cuenta que ya es media noche. Debería estar dormido de una vez, para iniciar la semana con energías suficientes.

Quería publicar algo más, no deseaba quedarme dormido sin haber puedo un elemento extra a lo que construí hoy. La cereza del pastel sería venir acá a tirar un par de líneas. Pero bueno, ya estoy cansado y tengo sueño, luego vengo a quejarme de lo horrible que fue esa película que vi hace rato: "Canta Y No Llores" y yo queriendo salirme chillando de la función: Pésima cámara como de tele, el audio de las canciones como reproducido por una grabadora, terribles actuaciones, desagradable hasta la producción, el guión vomitivo que ni se diga, toda la trama una cosa de lo más absurdo.



 Despertar el domingo temprano, por qué, por qué ese afán de no seguirse hasta un rato más, hasta que la mañana madure, hasta que el día se presente por completo. ¿Les ha pasado que se quedan sin nada para escribir? Ahora mismo me siento así.

Abrí el navegador, ingresé al sitio para escribir con intención de publicar algo, me distraje un minuto y fue todo, cuando regresé mi atención a la ventana del navegador con el procesador de textos, tenía en frente una representación subjetiva de lo que a veces ocurre en la vida; con los planes, con las ideas, con los proyectos, con los negocios, con el estudio, habiéndose esfumado de repente.

Un día despiertas, después de quinientos estudiando una carrera o siendo empleado de una compañía en la que realizas actividades repetitivas y te dices: ¿Qué está pasando? ¿Por qué no sé qué debo hacer? Es algo bastante raro, como si la falta de intención y motivación llegara a estancarte, a romper tus planes.

Hay mil cosas que anhelo, afortunadamente. Lamentablemente, algunas de ellas son costosas, otras no se pueden obtener bajo una decisión impulsiva momentanea, una más podría decirse que no estoy cien por ciento seguro de que sean legales así que mejor mantenerlas quietas, cosas amorales o perversas también pasan por mi mente.

En resumen, aquello que nos roba el sueño no necesariamente está delimitado por una determinación mayor, pues tal vez sea un pensamiento blanco invasivo robándonos la paz y carcomiéndonos el poco intelecto que todavía nos queda.



 A veces cambiar la perspectiva y considerar a los demás desde la óptica más empática nos hace darnos cuenta que dejamos de lado bastante por enfocarnos en sesgos, tanto propios como ajenos. Retomando el tema de cómo ha ido la semana, no me quejo, siento que estuve trabajando a un ritmo inferior a las anteriores y eso se refleja a la hora de ver los avances en cursos y herramientas de automatización generadas, ni modo, es parte del show.

Venía con un cansancio acumulado grosero y tenía que esforzarme en aquello que verdaderamente importa; es interesante ver cómo, a pesar de que le bajé al ritmo, de todas maneras avancé en áreas que no había considerado. Era escencial dejar de sobreexigirme con temas que están fuera de mis manos y de mi alcance y disponerme a trabajar con las cosas que tenía conmigo.

Por eso dejé en pausa algunos de mis propósitos, quité de en medio las tentaciones recurrentes y me concentré en resolver lo que más me aflige; voy en el camino correcto, aunque todavía falta un montón por recorrer, pero se siente rico darse cuenta que la dedicación otorga resultados.

Nos cuesta creer y entender que el amor más dificil de desarrollarse es el propio; y tendemos a recriminarlo como una especie de ego mal fundamentado. Obviamente es mal visto por una sociedad que esgrime el colectivismo como algo aspiracional el hecho de que nos enfrasquemos en el crecimiento personal al menos, en aquello que nos sea factible.

Ojito, que no con eso estoy argumentando que existe uno y exclusivamente un camino correcto hacia sentirse mejor y cambiar el "chip"; cada quien habla conforme le va en la feria y lo que a mí puede que me funcione a otros tal vez les resulte una completa y tremenda pérdida de tiempo; dejemos de tratar de procesar cualquier determinación desde una lógica binaria, pues el Universo funciona de múltiples e incomprensibles maneras.



 A muy pocas cosas le tengo miedo, he aprendido a superarlos lentamente, no soy inmune a los fracasos, pero ya no me provocan la pena que solían. Vengo a escribir acá de mis constantes desventuras por la única y exclusiva razón de que este lugar es todo mío, y puedo exagerar tanto cuanto pueda mis reacciones y acciones. Destruirme si así quiero en la ficción, mientras paso por un proceso de recuperación, terapia y cualquier herramienta necesaria.

Tal vez en un rato que regrese me ponga a escribir un poco más, y es que mi cabeza tiene demasiadas ideas contenidas, que las trato de diversificar y disipar con fines de mejora continua o con la finalidad de que no me consuman. Cualquiera de las dos es factible.

Pero no se trata únicamente de expresarse por hacerlo, a veces sí, en la privacidad de la introspección; de vez en cuando es bueno mostrar en qué se está trabajando y cómo van los resultados al momento, pero mostrárselos a uno mismo es más satisfactorio, sin que nadie más se entere, pues este tema es entre mi variante más productiva y la que lleva estancada sin hacer nada años.

Las cosas expuestas aquí, también me sirven de distractor, no crean que no; a veces asumo que son un foco, pero otras, ayudan a alejarme de cosas que no debería estar haciendo. O al menos no en mi cabeza, les diré que hay días que lo que ocurre en mi mente es un circo o un concierto, otras una biblioteca o una sala de spa. Puedo ser y he disfrutado de ser ambas versiones.

La acumulación de dudas es otra variante de las broncas que me ocurren; puedo con tal cosa, por qué habrá sucedido tal otra cosa, generalmente de manera nostálgica, enfocadas más de lo que quisiera en el pasado provocándome destellos temporales de tristeza y penas, pero hey, nadie acá es perfecto, o al menos eso se me ha dicho.



En Mi Mente

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 A muy pocas cosas le tengo miedo, he aprendido a superarlos lentamente, no soy inmune a los fracasos, pero ya no me provocan la pena que so...

 Ha sido una semana difícil, principalmente por el hecho de que tuve un montón de actividades que resolver, casi todas metido en casa. Pero lo dije, estaba consciente. Este asunto de reordenar las prioridades y pensar de una manera orientada a objetivos lineares sin la presión constante de avanzar en paralelo me ha permitido descansar de otras cosas que saturaban mi mente.

Puede que uno de mis más grandes defectos sea la percepción alterada de la realidad, tener ambiciones a pesar de las circunstancias es quizá algo que no debería estar ahí y suceder con fuerza en la manera que lo hace. La convicción de que "puedo conseguirlo" ha ido en más de una ocasión muy lejos en cuanto a expectativas realistas, justo es decir que alguna vez ha pegado el chicle.

Antes me enamoraba todo el tiempo, pensaba en lo hermosa que era la vida y las oportunidades estaban ahí al alcance de quien quisiera tomarlas o incluso luchar por ellas; hoy estoy consciente de que esas oportunidades se construyen y no son para todos, porque definitivamente van de la mano de entornos y personalidades destacadas con atributos que les hacen llamativos.

Vivir con los pies sobre la Tierra también es saludable, porque empiezas a descartar aquello que consideras que a ti no te motiva o influye; dejas de creer ciegamente en el exterior generalizado y confías en un grupo muy limitado de espefícicos. Sabes que la naturaleza tiene sus propias maneras de funcionar y que por mucho que te esmeres, no siempre habrá reconocimiento a tus acciones.

Aprendes que estar bien contigo debe ser la prioridad, porque si te encuentras mal dentro de ti, no importa cuánto lo intentes hacia afuera, proyectarás tus debilidades. Dicho lo anterior, las debilidades o defectos no son algo malo, creo que darnos cuenta de eso viene también como consecuencia de ir madurando. Aceptar aquello que nos vuelve únicos, los pies chuecos, las piernas flacas, la panza de camionero, los ojos bizcos, qué más da.

Hay atributos físicos que es imposible o requiere de una vocación inmensa dejarlos atrás, y la verdad es que estamos acá para disfrutar de quienes somos con quienes nos quieren tal cual, no para adaptarnos a los gustos específicos y exquisitos u opiniones de los demás. Tengamos tantito sentido común.

Y todo este proceso de volverme más simple y austero con mis propósitos, pensamientos y gustos, va de la mano también con aquello que quiero quiero construir ordenadamente. Hacia dónde quiero llegar y qué quiero lograr conmigo. Está bien hacer dinero, pero eso no es la base fundamental de lo que asumo como éxito personal; qué bueno sería que lo lograra, pero mis piensos van más allá de las cosas que me puedo comprar.

Deseo que mis vínculos relacionales sean fuertes y sinceros, invertir en utilidades y habilidades funcionales y duraderas, evitar dañar a otros y sentirme pleno conmigo mismo en todos los aspectos tanto internos como externos, asumir los sueños como partidas (las cuales a veces se ganan y a veces se pierden), andar cada uno de mis días restantes con agradecimiento y sentido.



 Tras una jornada de profunda meditación, en la que el cansancio se entrelazaba con el acto reflexivo, he revisado las medidas adoptadas en mi fiel cumplimiento de los compromisos asumidos con el calendario de propósitos. En este proceso de introspección, una verdad se ha desvelado con la claridad del alba: por un bien supremo, por la esencial salud, es imperativo poner en pausa estos esfuerzos.

Ahora, con renovado propósito, mi enfoque se reajusta hacia lo que verdaderamente importa: mejorar mi condición física. Esta prioridad se alza, imponente, sobre las demás, guiando mis pasos en un camino de bienestar y armonía personal.

Le dediqué innumerables horas a reflexionar sobre la idea, girando en torno a ella como si fuese un carrusel de pensamientos incesantes. En mi afán por ser productivo, intenté abordar varios proyectos en paralelo, creyendo que podría manejarlo todo sin titubear. Sin embargo, una verdad incómoda comenzó a emerger de las sombras de mi ambición: mi cuerpo no respondía con la energía y resistencia que mi mente exigía, agotándose rápidamente como una vela que arde por ambos extremos.

Esta revelación me llevó a una reflexión profunda, recordando ese adagio que resuena con la sabiduría de los antiguos: para tener una mente sana, es imprescindible contar con un cuerpo sano. La salud mental y física son dos caras de la misma moneda, intrínsecamente unidas en una danza delicada de equilibrio y armonía. Fue entonces cuando mi determinación cobró un nuevo impulso, un deseo ferviente de cambio nacido de la necesidad de alinear mi ser interior con mis aspiraciones exteriores.

Decidí, pues, que mi viaje hacia la construcción de mis sueños comenzaría con un paso fundamental: el compromiso con mi propio bienestar. Comprender que antes de edificar castillos en el aire o perseguir quimeras lejanas, debo fortalecer los cimientos sobre los que se sostiene mi existencia: mi salud, mi cuerpo, mi espíritu. Esta determinación, de efecto inmediato, se convirtió en el faro que guiaría mi camino hacia una versión mejorada de mí mismo.

Desde este nuevo amanecer, una moraleja se despliega ante mí, clara y resplandeciente como el sol de mediodía. La verdadera fuerza reside no en la capacidad de juzgar cuántas tareas podemos abarcar simultáneamente, sino en la sabiduría de reconocer nuestros límites y trabajar dentro de ellos para mejorar. No es la cantidad, sino la calidad de nuestros esfuerzos lo que forja el carácter y moldea el destino.

Por tanto, mi mensaje para aquellos que se encuentran en la encrucijada de sus propias ambiciones es este: no descuiden el templo en el que reside su alma. Cuiden su cuerpo con el mismo celo con que persiguen sus sueños, pues es en la salud y el bienestar donde encontramos la verdadera llave para desbloquear el potencial ilimitado que yace dentro de cada uno de nosotros. En este viaje hacia la mejora continua, recordemos que empezar por uno mismo no es un acto de egoísmo, sino el más puro acto de amor.



En Pausa

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 Tras una jornada de profunda meditación, en la que el cansancio se entrelazaba con el acto reflexivo, he revisado las medidas adoptadas en ...

 Publicar una y mil entradas para autodemostrarse que se es capaz, pero sin haber hecho lo otro que está en juego; sin avanzar un paso en el camino alterno que quiero transitar durante el año, para al final del mismo, probablemente darme cuenta que me pasé muchísimo de lanza con mis propósitos. Qué más da.

¿Fallar de nuevo? De eso estamos hechos, de la capacidad de equivocarnos y volverlo a intentar. Enfrascarnos en la miseria del fracaso no debe suponer más allá de un par de días de tristeza y a seguirle dando. Que no estamos acá por nuestra bonita cara, ni hemos avanzado a base de favoritismos como ciertas minorías.

No solo sangre, sudor y lágrimas nos ha costado reventarnos el alma y cuerpo por sobresalir. Y no faltará quien levante la mano diciendo que también le ha tocado la joda. Como si se tratara de una comparación por ver a quién le ha ido peor, no señor, no va por ahí.

Tenemos que convencernos de crear oportunidades para que otros no la sufran tanto como uno; hay que ser piedra angular en un futuro que sea factible para el desarrollo y la sana consecución de resultados favorables. Al menos eso pienso yo.

Me da tristeza enterarme que amigos y personas cercanas se convierten en malos ejemplos empresariales al abusar de su gente, pagarles con migajas y explotarlos en sobremanera; y esa tristeza viene acompañada de la impotencia por observar lo mal que está el entorno, hostil, hipercompetido, deslear, destructivo, fugaz.



Entorno

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 Publicar una y mil entradas para autodemostrarse que se es capaz, pero sin haber hecho lo otro que está en juego; sin avanzar un paso en el...

 Darle vueltas a estos días va a ser algo difícil. Ya me la sé. Hoy tuve dolor de cabeza la mitad del día. Por culpa de estar pegado a la computadora, por no tener la libertad de alejarme un poco. Y saber que cada que veo la infraestructura y los flujos sé que puedo automatizarlo todo, pero no me dejarían, porque eso sería quitarle el trabajo como a seis personas que estamos en el equipo.

Lamentable que se tengan que cumplir horas nalga en la mayoría de compañías de IT, y más triste es que ciertas empresas utilicen herramientas de monitoreo de tu tiempo laboral, eso es patético. Decía mi compañero cuando estaba en la la aseguradora: "Que tengas mucho tiempo libre significa que todo está marchando bien". Ahora, quieren convertirnos en una especie de robot, sin alma y balance entre vida y empleo.

Abusan del hecho de que somos un mercado económico que comparte los mismos horarios con las grandes corporaciones, y de que algunos generalmente no vamos por la vida reclamando vacaciones y días libres solo porque están en el contrato. Pero nos agotan, y eso no está bien. La semana pasada platicaba con mi compañera que en le proyecto actual no se parece en nada al anterior.

En el otro nos gustaba asistir, y aunque había cosas complejas, las resolvíamos con gusto porque sabíamos que nuestro manager era consciente y nos permitía ciertas libertades. Ahora se siente como si cargáramos una yunta entre todos y el día que uno falta se descalibra la máquina entera.

Pero reitero, se puede automatizar, si nos dieran la oportunidad de trabajar con las máquinas que tenemos de forma nativa sin obligarnos a tener que acoplarnos a un lenguaje de desarrollo en el que a fuerza hay que instalar módulos para poder desplegar.

A veces quiero evitar escribir de mi trabajo pero la vida me ha mandado por este lado y es lo único que traigo en la cabeza de momento a la hora de querer liberar tensión entre letras. No es que no me pueda inspirar, es que no quiero hacerlo ahora mismo. Quiero que mis párrafos sean evidencia de cómo ha ido la cosa. Al menos me queda el gusto de que el próximo lunes descansaré y posteriormente viene semana santa en la que podré aprovechar para avanzar con otros pendientes (digo, asumiendo que le doy a eso).

Ya saben cómo son las cosas, a veces me mentalizo con una idea, pero me distraigo entre redes, amistades, comunicaciones, actividades del trabajo y un poco de frustraciones que no me dejan avanzar, dejándolo todo de lado temporalmente. Pasa que parecería que no me puedo comprometer con mis retos; no es así, mi cuerpo y mente están tratando constantemente de sobreponerse a las distintas encrucujadas que se topan de frente.



Balance

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 Darle vueltas a estos días va a ser algo difícil. Ya me la sé. Hoy tuve dolor de cabeza la mitad del día. Por culpa de estar pegado a la co...

 Todo este asunto de querer producir y cada día dedicarme a construir algo mejor de mí es honestamente gratificante, aunque eso sí, muy difícil. Entre que cumplir con mis propios retos, reducir distractores y concentrarme en aquello que verdaderamente importa, se vuelve un tema que da a pensarle y dedicarle un montón de energía al solo hecho de planear e ir adquiriendo las bases para lis distintas líneas a atacar.

Entre antier y ayer tuve una charla larga y tendida de horas con mi jefe y caí en cuenta en algunas cosas que me elevaron el ánimo, me hicieron sentir mejor y amar más a la persona frente al espejo. Mañana empieza una semana durísima de trabajo, que me venía fatigando desde antes de que sicediera, le estaba dando demasiada importancia a cómo se estarán dando las cosas, aunque creo que mi cabeza y habilidades dan para ese nivel de compromiso y más.

Si puedo, dormiré un rato, y cuando despierte le pondré un montón de ganas a liberarme de uno de los propósitos que tengo para el año; uno de esos que soy capaz de sacar en cosa de días si afino y me concentro.

Como a ustedes, a mí también me fastidian las fechas de pago, los días de corte y las cuentas por pagar; miles de números yendo de aquí para allá. Y es por eso también que estoy desarrollando estrategias que me liberen de compromisos. No basta con trabajar mucho más, hay que aprender a hacer funcionar esos recursos. El tiempo es limitado, el dinero y el entorno también lo son. Hay cosas que son ilimitadas como la capacidad de crecimiento y la posibilidad de innovación. Agarrarse de unas es crucial para reducir el peso de las otras en la balanza.

Incluso con las personas que más convivía en mensajeros, he reducido a propósito el número y las características de mis interacciones; pues me importa en mayor medida establecer métricas que fortalezcan mis habilidades y me eviten la carencia en el futuro. Perdón por tan poco, pero he perdido gran parte de mi interés en lo banal con la intención de adentrarme y abrazar con convicción el sentido de la vida.



 Despertarse con el pensamiento constante de que la sociedad moderna se enfoca única y exclusivamente en hacer dinero, mientras más dinero hagan, mejor. Desde una perspectiva de clases sociales, pasar de una vulnerable a una más acomodada, resulta ser el sueño de la mayoría, y hay quienes no escatiman en hacer lo que sea para conseguirlo.

¿Hasta qué punto pesa la moral y los valores como límite para dejar de ser la persona que eras y convertirte en alguien económicamente independiente? De ahí vienen la mayoría de proposiciones. 

Si lo pensamos, casi cualquier mujer en el pico de su atractivo (sus primeros veintes) podría ser foco de atención y crecimiento en redes si toma como bandera esa herramienta, se coloca en redes, se hace visible, se viraliza y posteriormente utiliza esa plataforma comunal para monetizar dependiendo de cualquier otra pseudovirtud o característica peculiar que tenga. Es así como vemos a escritoras aparecer, artistas, maestras, instructoras, conductoras, actrices, empresarias, cantantes, escritoras, expertas en deportes, en medicina, en pseudo ciencias, etcétera.

Qué pasa con los hombres; nosotros tendemos a ser el público consumidor. La forma en la que "debemos" incrementar nuestros ingresos y capacidad de generarlos viene principalmente de la diversificación. Así habemos quienes tenemos varios "gigs", otros que invierten en cuanta fuente sea posible y hay quienes se enfocan muchísimo por crecer profesionalmente o en su propio negocio. A decir verdad también hay quienes consiguen crecer en cuanto a talento puro y despegar sus carreras tras destacarse, pero al menos en Latinoamérica, ese es un camino inmensamente competido y difícil de suceder para nosotros.

Ahora, por la facilidad, presencia y potencial que tienen las acciones ilegales, el crimen y también aquello que va de ser una basura de persona (como ser políticos); bastantes hombres terminan yéndose por esos caminos, pues son maneras alternas de crecer y acomodarse a prisa.

Entonces mientras el camino del hombre para hacer dinero sin ensuciarse suele ser el trabajo duro y la diversificación; el camino de la mujer en un inicio suele ser la exposición y el aspecto. Ninguno de los dos es sencillo, no se me vaya a juzgar por las letras que estoy escribiendo acá. Ambos dependen de saber tomar decisiones para mantenerse a flote y obviamente a escala Internacional son una fracción de la población quienes lo consiguen.

La discusión sobre cómo cada género encuentra su camino hacia el éxito financiero y personal es compleja y llena de matices que varían enormemente de una persona a otra y de una cultura a otra. Lo que este análisis revela es un reflejo de los roles de género tradicionales y las expectativas sociales, pero también muestra cómo la innovación y la adaptabilidad juegan un papel crucial en el éxito de individuos en la sociedad moderna. Es importante reconocer que, aunque ciertas tendencias pueden ser observables, la capacidad de las personas para definir su propio camino y superar los estereotipos es una fuerza poderosa que continúa desafiando y cambiando las normas sociales.

La aspiración a la libertad monetaria, sea cual sea el medio para lograrla, es un reflejo de deseos más profundos de seguridad, reconocimiento y autorrealización. Aunque puede que le estemos dando demasiada más importancia a eso que a detalles con una capacidad de trascendencia mayor sin darnos cuenta. La meritocracia es un mito engañoso que tiene a una cantidad importante de personas preocupadas por el mañana en un contexto en el que no se comprende siquiera el significado de la falacia interpersonal que representa el poder adquisitivo.

Hacer Dinero

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 Despertarse con el pensamiento constante de que la sociedad moderna se enfoca única y exclusivamente en hacer dinero, mientras más dinero h...

 Pasa algo extraño. Pongo todas las cartas en la mano y no hago una jugada. Espero a que todo lo demás se tranquilice. Y esa es probablemente una decisión horrible, pero pónganse en mi lugar, por favor, tomar decisiones no siempre es sencillo.

Revisaba las cartas que he escrito, ya van varias, aunque no he logrado el cometido; pues mi plan era escribir al menos una a la semana (o cincuenta en el año, si no me equivoco), y en ese sentido, todavía me faltan un par. De esa misma manera me pasa con el resto de los propósitos.

Si bien es cierto, esto lo planee de esa manera para que en medio de la frustración experimentara pequeñas victorias, me hace sentir inconforme y un poco fastidiado. Pero reitero, el plan así iba desde un comienzo, colocarme metas exageradamente altas, para que en el fracaso, el avance fuera verdaderamente significativo.

Esa estrategia de tenerme todo el tiempo bajo una lupa constante de autoanálisis ha funcionado como piedra angular a lo largo de cada periodo y anhelo de crecimiento que he experimentado a lo largo de la vida; ojalá llegue a un punto en el que si todo sale bien, no haya necesidad de hacer eso nunca más, pero por ahora, lo veo en extremo distante.

Puedo soñar cuanto quiera, con crecer y establecerme como una mejor versión al día de ayer; sin embargo, el verdadero propósito de estos movimientos bruscos es desarrollar una mayor empatía por el entorno y diluir mi ego en tanto cuanto me sea posible, porque a quien tengo que vencer es a mí mismo, a mis propios deseos banales y superfluos, a la impulsiva fracción de mí que de vez en cuando se asoma y pisotea lo que se encuentra.

Podemos verlo como una monstruosidad o como un espacio vacío en el infinito universal. Por lo que veo, cualquier cosa, por minúscula que sea, que me acerque al destino de mejora, es excelente.

 Ese fetiche de escribir en medio de la madrugada, porque el cerebro no se aplaca, porque aunque tenga sueño, no me deja estar en paz. Que si cené pesado, que si tengo preocupaciones, que si el reflejo de la luz del monitor en la cara, todo se junta.

He venido acá a dejar un par de palabras solamente, porque no he estado tan presente como quisiera y en realidad no tengo como tal una justificación. Fueron demasiadas cosas las que me cayeron de golpe encima, los compromisos se comieron mis tiempos y mis "habilidades" se han visto mermadas.

En una de esas el poco talento que tenía se disuelve entre desvelos y carencia de hábitos correctos. Estoy un poco triste también, pero triste para mis adentros, porque no he logrado recuperar la inercia positiva de las actividades y propósitos en mi lista. Digo, ayer llegué de regreso, pero un par de días deberían ser más que suficientes para volver a la carga, no se ha podido.

Estoy también fastidiado por la tramitología de un ajuste que necesito realizar a un servicio; y aunado a lo anterior, ayer me salí de la oficina dejando a medias un programa. Llegué a la casa, me acosté con toda la intención de dormir y resolví en mi mente aquello en lo que me había atorado, pero no volví a la oficina ni hice nada por anotarlo, simplemente le di vueltas en la azotea volviéndolo un software mucho más complejo que automatizara más etapas de la infraestructura de migraciones en la que estoy trabajando.

Definitivamente hablar de mi trabajo es algo que no debería de importarles menos; y con eso en cuenta recuerdo que no me han hecho un pago que está pendiente por parte de un proyecto freelance. Quiero hacer y aprender tantas cosas que no sé por qué me limito al no descansar lo suficiente.

Si lo hiciera, mi capacidad estoy seguro de que sería inmensa. Pero e ahí el asunto, anhelo resolver temas físicos, mentales, intelectuales, laborales, formacionales, espirituales, relacionales, familiares y económicos con los mismos dos pesitos de capacidad organizativa, motivación y autocontrol que poseo. La llevo lenta por eso mismo.

Todo este asunto del mundo viniéndose para abajo una y otra vez, el vagón descarrilándose o las malas decisiones convirtiéndose en baches para el futuro, me hacen recapacitar en que debo recobrar el timón de mi propia cabeza y mi cuerpo en general. Porque la sanidad también tiene que ser visible, y aunque no me enconentro en el mismo estado deplorable de hace algunos meses, sí tengo esta urgente convicción de moverme hacia el lado luminoso de la fuerza. Hábitos saludables, vengan a mí ya. Que no quiero seguir escribiendo esta clase de publicaciones a las tres y media de la mañana tras no haber podido dormir por sulpa de pensamientos invasivos.