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 Ya está por terminar el mes y mis propósitos se están quedando faltos de tiempo. No sé si consiga ir logrando cada uno según los tiempos que me puse como meta, pero al menos, pensando objetivamente, habré avanzado más en este año que lo que en anteriores por el simple hecho de haberme puesto metas difíciles, pero factibles.

Quisiera dejar en claro que la situación ha estado fuera de mi control ya que más de la mitad del tiempo la pasé fuera de aquí, no tenía las herramientas necesarias a la mano para autogestionarme y lo peor es que cuando me iba, olvidaba lo que me servía en este lugar. Pero no voy a mentir, como estrategia, a fin de cuentas, funciona.

Porque es una forma abstracta de meterme presión para mejorar. Se alcance el objetivo o no, el asunto es no rajar. Si de los 10 lugares nuevos que quiero conocer durante el año logro visitar 8, ya habré recorrido una distancia estupenda; si de 60 libros que quisiera leer en el año logro 50, eso sería un éxito; si de los 100 algoritmos que quiero dominar aprendo 70, es un gran mérito; si de los 50 kilos que pienso bajar llego a 30, misma historia; si de los 300 mil pesos que quiero saldar abono 200, es un gran avance; si de las 700 páginas que quiero escribir redacto 400, habré hecho algo sin precedentes en mi historia de vida... Y así puedo seguir. Cada mes, con su propio reto. Siendo uno más difícil que el anterior y fungiendo como benefactores de mi personalidad.

Porque atrás quiero dejar a esta versión vacía y sin ambiciones que vengo arrastrando hace algunos años. Desde mi despido, o antes quizá, desde que me fui por primera vez a CDMX, desde que estaba por quedarme sin proyecto en TCS, qué sé yo; me dejé caer, lo admito, lo reconozco, estaba decepcionado y me hundí en la miseria. En una miseria provocada por mi traicionera mente. Rodeado de gente que me amaba y al mismo tiempo, sintiéndome completamente solo, extremadamente incomprendido, desesperadamente frustrado, inútil y desagradable.

Los textos fueron como siempre una de las maneras que utilicé para vomitar absurdos, para expresar historias que me desconectaran de lo que me agraviaba, dejé de sentir y anhelar; mis esperanzas estuvieron colocadas en la nulidad de satisfacciones y gustos, como un bulto, respirando por el simple hecho de hacerlo.

Al tocar fondo pude ver esas partes de mi personalidad que no recordaba, reconecté con mis más grandes miedos y me enfoqué únicamente en ocultarme; quería desaparecer, quería que mi existencia fuera inadvertida. Del gris al negro, del negro al transparente. Pero conforme más intentaba alejarme de mi esencia, forzando al fuego en mi interior a apagarse lentamente, más añoraba recuperarme, abandonar el túner de los horrores; voltear atrás y decir: Lo logré.

No solo eran las deudas, era el conjunto de todo lo que me debilitaba: El rechazo, el fracaso, el temor, el autodesprecio, el descuido, el desorden, el enceguecimiento, el amor que no podía aceptar como merecido. Y las personas alrededor de mí dándolo todo por compartir su felicidad, por hacerme parte de ellos; mientras mi cabeza resolvía complejos rompecabezas de desolación y desesperanza; hasta que, llegado el punto comprendí que tenía que pasar, que era todo parte del proceso. Si quería despertar más fuerte tenía que conocer mis límites, surcar los ríos de oscuridad que mi cabeza fuera capaz de maquilar, no resistirme, no contenerme, no traicionarme; sino sentirme, aceptarme, perdonarme, para así sanar y florecer.

Cada pieza funciona como parte de un todo, agradezco lo aprendido. Soy feliz de saber que quienes son más cercanos siempre van a estar ahí. Sin importar si estoy débil, sin importar si estoy triste, sin importar si no estoy reluciente, sin importar mis errores. Ellos son mi alma y corazón, mi razón de despertar cada mañana consciente de que puedo ver una mejor versión de mí al avanzar del día, así pasado mañana, y sucesivamente.



 Antes que nada, feliz inicio de año. Lo sé, lo sé, en años pasados le puse mucho énfasis a propósitos o buenos deseos; pero ya saben cómo va la cosa, conforme uno crece se vuelve más sincero(?) o al caso, menos cirquero. Mientras hay quienes buscan cada vez más ser centro de atención con la finalidad de crecer social y económicamente, uno está aquí, tranquilo, produciendo, saldando pendientes lentamente, recuperándose de los golpes de realidad y un sinnúmero de circunstancias.

Pero bueno, ya estando acá les cuento un poco; para este año, reformulé mis propósitos de tal manera que a cada mes me sea posible cumplir uno, así para enero, tendría aquel que considero más sencillo, mientras que para diciembre aquel que me parece requerirá del esfuerzo de más tiempo. He de mencionar que durante todo el año habrá que trabajar para que lo propuesto se consuma; y lo que es más importante, que cada uno de los propósitos tiene un enfoque específico, habiéndolos desde los más personales (razón por la que no planeo publicarlos) hasta los más intrépidos.

Iniciar un periodo de retos autoimpuestos no tiene que ver con el calendario, eso está más bien vinculado a la forma en la que uno interpreta sus propios ciclos. Por poner un ejemplo, a mí me gusta utilizar las semanas como una forma de medir mi desarrollo; hay semanas buenas, semanas regulares y semanas malas, en las que se logran los objetivos y en las que no. Si he estado organizado y cumpliendo con constancia mi "trabajo", esa semana será sin duda una en la que pueda felicitarme el último día y decir: "Se logró". Pero hay otras en las que por el motivo que sea, solo me veré a la cara frente al espejo y con un poquito de prejuicio (por llamarlo casi de una forma irónica) pensaré: "Ni modo".

Desde hace años que empecé por este camino tuve que abandonar el ímpetu de andar por la vida peleando contra otros y me enfoqué únicamente en combatir contra mí, definitivamente ha sido algo que me ha traido un montón de aprendizaje, pero reconozco que pude haber sido más misericordioso. Y todo este asunto de los propósitos, el trabajo en la mejora de actutud para conmigo mismo, el agradecimiento continuo vienen de la mano de una verdadera sensación de envejecimiento intelectual.

Mientras que años atrás veía una publicación, escuchaba una opinión o me enfrentaba a una decisión y me hervían las ganas de evidenciar lo obvio, por cínico que a veces pareciera; en la actualidad soy más alguien que aunque mantiene un pensamiento crítico, lo hace desde una perspectiva empática y generalmente silenciosa. Eso en definitiva me ha ayudado a crecer emocionalmente, a no ser presa de la manifestación de opiniones que hieran a la primera (sobretodo con aquellas personas de piel más sensible), pero también a incrementar el estima que siento por los que me rodean y el valor por estar consciente de que cada día ellos mismos se esfuerzan en establecerse como una mejor versión.

En suma, gracias a la autopercepción de la realidad, al estoicismo, a la historia, al amor propio, a la empatía y un poquito al cinismo, la realización de que mucho de lo que me rodea es prácticamente imposible de mejorarse, y que debería de estar trabajando continuamente para mí mismo, en lugar de dejar que un ego rebosante se apropie de mi opinión deseoso de causar un beneficio utópico al entorno (y relativo, dicho sea de paso), puedo reconocer que en esta carrera, mi competidor principal es el ego, y nadie más.



Mi Competidor

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 Antes que nada, feliz inicio de año. Lo sé, lo sé, en años pasados le puse mucho énfasis a propósitos o buenos deseos; pero ya saben cómo v...

 En plena modernidad, en un mundo cada vez más digital, totalmente conectado, es fácil caer en la tentación de pasar horas y horas en las redes sociales, mirando nuestras notificaciones y buscando la aprobación de los demás; o por el contrario, viendo series por días completos, reproduciendo videos o deslizando entre perfiles uno más cautivador que el anterior. Pero, ¿qué sucede cuando esta actividad se convierte en un hábito compulsivo? ¿Es posible que estemos sufriendo de una especie de "intoxicación provocada por la dopamina digital"?

La dopamina es una hormona que se libera en el cerebro cuando experimentamos placer o recompensa. Las redes sociales pueden ser adictivas porque nos proporcionan una constante dosis de dopamina a través de "me gusta" y comentarios positivos en nuestras publicaciones; pero también, como consumidores de las mismas, estamos ahí consumiendo la superficialidad que nos ofrecen a cambio de una efímera y realmente inexistente atención en la mayoría de las ocasiones, convirtiéndonos en esclavos de un producto intangible en perpetua producción, porque nos gusta lo que vemos y construimos un vínculo imaginario con una "celebridad virtual". Lo anterior puede llevar a una sobreestimulación del cerebro y a una dependencia de la dopamina digital.

Además, las redes sociales pueden afectar negativamente nuestra autoestima y nuestra percepción de nosotros mismos. Cuando comparamos nuestras vidas con las de otras personas en las redes sociales, es fácil sentirse insatisfecho con lo que tenemos o quienes somos. Esto puede llevar a la tristeza, la ansiedad y la depresión. Con lo expuesto, la soledad y el aislamiento se vuelven parte de cada día.

Por estas razones, es importante tomar medidas para desintoxicarnos de la dopamina digital y encontrar un equilibrio saludable en nuestro uso de las redes sociales. Esto puede incluir limitar nuestro tiempo en las redes sociales, desactivar las notificaciones o tomar un descanso completo de las redes sociales por un tiempo. También es importante recordar que lo que vemos en las redes sociales a menudo es una versión idealizada de la vida de otras personas y no una representación precisa de la realidad.

Personalmente, he tomado la decisión de desconectarme por completo durante algunos días de redes sociales, servicios de streaming, juegos de video y pantallas en general; utilizando la computadora únicamente para cumplir con actividades laborales y específicamente de comunicación. Eso lo haré la última semana del año para ingresar al 2023 con una perpectiva distinta y con una atención plena a lo que me rodea, siendo parte activa del aquí y ahora.

En resumen, la desintoxicación de dopamina digital puede verse como una necesidad en el mundo actual, cada segundo más volcado a la interacción virtual. Tomar medidas para encontrar un equilibrio saludable en nuestro uso de las redes sociales puede ayudarnos a sentirnos más satisfechos y en paz con nosotros mismos. Finalmente, quisiera concluir invitándolos a que también lo experimenten alguna vez o si es posible, de manera periódica, creo que encontrarán beneficios sobretodo en cuanto a su forma de ver el entorno en general.





 Hay telarañas aquí. Después de tanto, me decidí a volver. Pero como dije con anterioridad, mi despedida de las letras fue real, mi perspectiva de fiel creyente de mis capacidades de redacción a nivel literario, se ha ido por el drenaje. Entre entender que lo que ofrece el mercado, o mejor dicho, lo que consume la audiencia; y las cosas que para mí son importantes, reconociendo la gran distancia que separa lo uno de lo otro, y el hastío ante crear letras burdas y sin alma, redactadas a partir del solo afán de pegar, preferí renunciar antes de hacer algo.

Porque qué fácil es llenar páginas y páginas de coloridas descripciones de felicidad o frases para la autosuperación; que si el pobre, que el rico, que el gordo o el flaco; todos compartiendo el mismo costal de podredumbre, sin pasión ni intención. Si unas letras no son capaces de claudicar o trasgredir, nada más están ahí de adorno, para servir de puro placebo intelectual.

Antológicamente hablando, podría haber colocado algo en papel hace años; pero si tu propia obra no te apasiona de tal forma que sientas un vínculo cuasiromántico por la misma, es porque no vas bien. Si una novela no te transporta a un universo distinto con características peculiares que sea tan profundo como la mejor de las experiencias cinematográficas, es que todavía no es por ahí.

No importa darle mil vueltas al fracaso narrativo o afrontar la realidad de que lo que haces es basura una y otra vez. Ser pasional es mi prisión y cautiverio; respetar a quienes usan el cerebro para contar una historia que tome en cuenta la cronología, que funcione de manera lógica, que posea un argumento fuerte y que exprese algo por parte del autor, es prioritario.

Probablemente sean obras repensadas, que cambien el punto de vista, a los personajes o solamente estén inspiradas; si logran conquistarme, es porque conecto con ellas. Pues al final resulto ser uno más en cada una de esas aventuras a la que me adentro, con pensamientos y emociones, con voluntad y conflictos, con miedos y logros.

Pero lo dicho: Cualquiera puede soltar un puñado de palabras nada más para apantallar. Para levantarse el cuello con la etiqueta de escritor. Para presumir a su mundo el extenso de sus excepcionales habilidades creando textos, cuentos vacíos, regaños plagados de indiferencia y falacias; múltiples ruines y patéticas líneas absurdas.



 Quería avanzar con mi vida, resolver pendientes y darme una palmadita en la espalda por haber hecho las cosas bien. Todos los que me conocen saben que me la paso luchando contra mis propios temores y las limitantes que yo mismo me he puesto. No es tan fácil salir del continuo conflicto en el que me he colocado, mucho de eso es inebitable, pero aquí sigo.

Quizá la constante sea esa, no rajar a pesar de que todo ha estado complicado. Lo primero que tuve que hacer para asimilar el cambio de paradigma ha sido dejar de anhelar lo material y enfocarme en que lo simple sea mi nuevo objetivo.

Resolver que mi cuerpo trabaje en el horario correcto en función de las actividades diurnas es un verdadero lío; quisiera fácilmente culpar a la ansiedad, pero es únicamente el resultado de la sumatoria de malas decisiones. Mi humanidad una vez más doblegándome.

Entonces la simplicidad llegó a ser un parteaguas. En esto que estoy construyendo, a pesar de todo, a pesar del entorno y los inconvenientes que se presenten, es algo que esperamos sea duradero, real. 

Ya no sabía qué hacer, estaba harto del drama y la tristeza me consumía; tenía que reubicar mi cabeza, colocar mis objetivos en algo simple, no importa que ese algo estuviera en un punto cercano, las circunstancias no me daban para conseguirlo. La autodestructiva personalidad se fortalecía mientras que mi yo sabio, desde el interior se manisfestaba debilmente muy de vez en cuando.

Así abandoné cosas que me hacían fuerte: Estudiar, caminar, leer, escribir, disfrutar del arte, escuchar música, ver algo nuevo e interesante, comer en lugares diferentes. Todo monótono, repetitivo, aprisionado. Y ni siquiera tenía un por qué. Los problemas seguían ahí, las deudas ahorcándome, la inseguridad creciendo. Contando con miles de herramientas a mi alcance, no hacía nada por abandonar la mediocridad. Porque me sentía en el fondo, creí en mi ignorancia que con que no acabara conmigo, podría resolverlo más adelante.

Con ello pasaron los días, las semanas, los meses y finalmente los años. El "pasarme factura" se volvió algo real, los años y kilos haciendo mella, el dolor de las derrotas y pérdidas despedazándome, cada paso convirtiéndome en alguien más herido que el día anterior. Ignorando al espejo, escupiendo a la voz de la introspección, y dándole demasiada autoridad al horror. Guerras avecinándose, pánico ante enfermedades mortales, abuso del ensimismamiento, rupturas emocionales, soledad y pena.

No únicamente había que poner los pies en firme, era necesario aceptar la realidad y dar el primer paso hacia el cambio. Por mejorar, para restauración, por sentir la libertad. Las letras catárticas han vuelto, los números empiezan a tomar forma, el gusto por existir se recupera lentamente. Gracias a quienes han estado siempre ahí.



 Volviendo a las andadas, o lo que es lo mismo; tengo trabajo nuevamente. Llego con las menores expectativas posibles, deseando aprender y crecer profesionalmente, pero reconociendo que hay factores que no siempre dependerán de mí. Agradecido de la oportunidad y esperanzado en hacerme de un lugar.

La primera fase es sencilla, leer documentación y hacer cursos. Creo que de hecho, toda esta semana estaré así. Lo cual da gusto. Parte de la transición personal estaba también vinculada a moverme de trabajo.

Durante este proceso, tuve al menos una tercia de ofertas laborales interesantes más, en un par de ellas, la oferta era superior. Sin embargo, el paquete de beneficios de la compañía por la que opté me pareció el más completo. Y eso es lo que algunos no pesan a la hora de evaluar posiciones; simplemente ven una vacante con un sueldo superior y se lanzan sin analizar las letras pequeñas. Me pasó, ya estuve ahí, hablo desde la experiencia de haber trabajado un rato en un lugar donde el sueldo era mixto y el paquete de prestaciones nulo. Un drama en su momento.

...

Siendo casi medio día, no he recibido la computadora y no puedo comenzar con los trámites internos. Que hoy llega, según la guía, pero seguimos en espera.

Cuando me vaya de la ciudad llevaré algunos libros conmigo, y el kindle también. Parte de mi estrategia de autohackeo es regresar a los dichosos hábitos de lectura asidua. Si bien es cierto que la vida no ha sido sencilla, la estrategia para mejorar en cada área de la misma ya la estuve llevando antes, la conozco, y sé que la puedo implementar de nuevo con las mejoras necesarias. Porque como cualquier proceso experimental, dejó información de "mejores prácticas" consigo.

De la empresa, como cada que inicio en otro proyecto, deseo que sea tan buena como me la pintan y que podamos entablar una relación duradera y funcional que beneficie a ambas partes por igual. De mí, quiero de todo corazón ser suficiente para cubrir las necesidades y realizar las actividades asignadas de manera óptima.

El dado está girando, esta vez, con mayores oportunidades a la mano. Y una disposición honesta a encontrar la mejor versión porisble de mí. Donde los números no son todo, pero sí uno de los pilares fundamentales en la construcción de ese alguien en el que me quiero convertir.

Sin lugar a dudas basta esperar a poner las manos en las herramientas, trabajar con convicción y dejar que el tiempo pase para poder evaluar realmente el rendimiento y nivel de estrés; por ahora, solo queda ser paciente y lo más sobrio que se pueda. Esto es todo, en estos días publico una actualización de ese trabajo, si hay alguien por ahí todavía leyéndome, gracias por hacerlo.



 Analizar que cada día comienza mientras observamos la hora en el teléfono: 5:30. El godinizmo se traduce en tiempo viendo memes, la salida al café o al baño, pláticas específicamente idénticas con los compañeros de equipo, autorrealización a partir de situaciones superficiales y trivializadas, productos del consumo y homogenización de los sujetos. Y sin embargo, llega un punto en el que se aprende a amar esta clase de vida ordinaria y repetitiva. Seguir horarios, realizar actividades idénticas a las del día anterior, usar las mismas frases una y otra vez, como si la vida misma estuviera guionizada.

Pero no se vale ser un anarquista, hay que entender que todos los engranes de la máquina son lo que la hace funcionar correctamente. Incluso los comportamientos semisectarios, de algunos miembros de la fuerza laboral son parte del todo.

Ha sido un mes, un periodo completo de volteretas. He aceptado la oferta, ya envié mi documentación al nuevo proyecto y me realizaron las pruebas médicas solicitadas. En este momento estoy en espera de la firma de contrato y claro, el anuncio de mi fecha de ingreso. Estoy contento, pero intrigado y un poco preocupado; quiero que eso se resuelva pronto para trabajar en la reubicación y analizar las finanzas y presupuestos.

En fin, ya es todo por hoy, quiero volver a escribir con mayor frecuencia, pero ya saben cómo es esto, a veces hay inspiración, a veces hay ganas, a veces simplemente está pasando algo y quiere uno recordarlo con una pequeña publicación, como esta. Al momento estoy en la oficina de mi trabajo actual en espera de una junta para resolver pendientes.



Todo Cambia

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 Analizar que cada día comienza mientras observamos la hora en el teléfono: 5:30. El godinizmo se traduce en tiempo viendo memes, la salida ...

 En otras ocasiones, mi preocupación mayor ha sido quedarme sin trabajo/proyecto, en este punto de mi vida me encuentro justo en el opuesto de la ecuación. El trabajo de oficina en el que estoy me resulta tóxico, y los proyectos, cuando he pertenecido a ellos, asfixiantes.

Es muy difícil sentirse cómodo en un entorno en el que tus capacidades son medidas a través de mentiras, es verdad que he visto por encima más tecnologías y he tenido que meter las manos a las tripas de procesos y proyectos que en la vida me hubiera imaginado, pero esa constante de "no saber" me persigue.

Las dificultades económicas me han hecho mantenerme en un lugar en el que tras horas incontables de monitoreo durante fines de semana, horarios horrendos y compañeros con autoridad de ningunearte cada dos horas, son asunto de cada día. El abuso laboral se vuelve algo que afecta psicológicamente, y a pesar de que "te paguen", te mantiene en un estado de estrés constante y aterrador.

Lo anterior ocurre cuando en tu necesidad de dinero agarras la primer vacante en la que te aceptan, principalmente porque tomaste malas decisiones (o sea que sí, es culpa y responsabilidad propia); pero no me malentiendan, en su momento lo dije, estoy muy agradecido de haber pasado por el peso de esa oportunidad. El fantasma del desmerecimiento y la limitada habilidad me acosa todo el tiempo, así que promoverme como alguien que a duras penas ha aprendido, es más sincero, que gritarle al mundo "soy experto" y quedar como un incompetente. Odio eso, detesto tener que ser experto para que me den la oportunidad de estar en un proyecto, cuando en la vida real, las cosas no ocurren así. Uno aprende conforme se empapa de las necesidades del entorno y la narrativa del cliente.

En la vida he sido constantemente rechazado de las cosas que me agradan. De los proyectos que me gustan, de las personas que me atraen. Es como si tuviera tatuada en la frente la leyenda de "mediocre". Y es de ese punto de donde me quisiera agarrar un poco, se vale ser mediocre y estar bien, se vale ser mediocre y tener unas finanzas saludables, se vale ser mediocre y tener un excelente puesto laboral, se vale ser mediocre y tener felicidad. ¿Qué me pasa? ¿Por qué no consigo ser uno de esos mediocres?

Soy casi un hombre de mediana edad y he conseguido cero cosas en la vida. Me he matado en cada uno de los procesos tratando de encontrar la mejor versión de mí, he puesto el alma y los huesos en el amor cuando lo he intentado, pero absolutamente todo, ante cualquier intento que haya hecho, todo se viene abajo. ¿Estoy destinado al fracaso permanente? Y de ser así, ¿por qué entonces no mueren mis ganas de aprender y mejorar como persona?

Llegar con toda la transparencia del mundo y mostrarte tal cual eres a algunos les resulta aterrador, porque ven sus propios miedos y complejos reflejados en ti; en lugar de reconocer que tenemos límites, que no somos tan buenos como quisiéramos, que por mucho que nos esforcemos hay temas y áreas en las que jamás vamos a destacar; en lugar de eso, la gente se aferra a mentir y a convertir dichas mentiras en una realidad tras repetirlas constantemente. Prefiero el crecimiento y el aprendizaje que viene con cometer errores. ¿O no? Quién sabe.

Responder diez preguntas al teléfono y resolver cinco algoritmos a cambio de un empleo en el que sesenta por ciento del tiempo vas a estar observando unos cuadritos cambiar de color gris a verde, treinta y nueve por ciento más estarás sumergido en juntas aburridísimas (mayormente innecesarias) y donde lo más difícil a hacer en cuanto a la aplicación de tus "conocimientos" será redactar un correo electrónico en lengua extranjera advirtiendo a otro equipo que uno de los flujos del que ellos son responsables ha fallado... Ajá, así de chafa, absurdo y aburrido puede llegar a ser tener carrera profesional.

En fin, ojalá me despidan, pero por las buenas, pagándome mi merecida indemnización. Y que ese dinero extra me permita enfocarme en algún lenguaje de programación que me ayude a dar un salto de calidad y satisfacción a mi vida profesional, social, adulta y me sirva para mejorar como ser humano.



 Observando los números moverse. La ansiedad motivada por las entrevistas que vienen y el miedo a no fracasar en los intentos, a la vez, que tras ver las cuentas el barco se ve que avanza lentamente. ¿Deseoso de ser parte de un proyecto mejor? Claro. ¿Consciente de que las oportunidades me rodean si tengo el valor de estirar la mano? Por supuesto. ¿Aterrado ante el fallo estrepitoso? Evidentemente.

Como saben, escribo estas líneas en el punto en el que mi corazón y cordura se encuentran. Con todo el afán de ser una mejor persona y al mismo tiempo sintiéndome miserable por no haber logrado nada o casi nada en esta vida. Confesando que soy víctima de la trampa capitalista. Al mismo tiempo que la moral me pone límites estrictos para evitar aquello que podría llevarme a posibles consecuencias peores. "¿Pero qué peor que donde me encuentro?" Me dice mi parte racional. "No lo imaginas siquiera." Me dice la emocional. Y así; los conflictos internos son mayores que los que a simple vista pueden tenerme destrozado.

Desde controlar el ego hasta limitar el sarcasmo, siendo un árbol atacado por fuertes vientos manteniéndose en pie. Una moneda al aire que depende más de la fortuna que del talento o la capacidad. Apoyando cada paso en las personas que me rodean y estiman. Leyendo, invirtiendo y con introspección creciendo; me falta el arrojo, la rabia, la pasión, la constancia, la astucia, el conocimiento y la perseverancia que dar pasos confiadamente requiere. Pues recaer, a estas alturas, ya no es una opción.

Y en el no hacer nada está la falta de virtud. Pues sin coraje, sin riesgo, sin una apuesta verdadera, queda solo un cobarde, temeroso y diminuto ser. ¿Y hay la posibilidad de salir de ahí? El pensamiento lo afirma.

Cuando te hartas de perder o caes hasta lo más profundo, llegaste a tu límite inferior. Y a partir de ese momento todos son impulsos hacia arriba. Pero en ocasiones las piernas ya no tienen fuerza, los ojos han perdido la visión y las manos no quieren ser estiradas.

Hay que temerle tanto al conformismo como a la traición. Porque estamos tracionandonos a nosotros mismos y a nuestros sueños cuando nos quedamos estáticos, atorados. El temor es una parte sustancial en la formación del caracter; la personalidad se pule ante la frustración y la sabiduría se enriquece ante la experiencia.

Vivir pensando que no vas a cometer errores si no mueves un dedo es un gran engaño puesto ahí a propósito para que te rindas antes de explotar tu potencial; tanto físico, como intelectual. Probablemente tu calidad de vida no te permita nunca dejar de arrastrarte para avanzar; pero estás haciéndolo, y quién sabe, la fortuna a veces sorprende a los que no dejan de acecharla.



2 AM o Algo

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 Observando los números moverse. La ansiedad motivada por las entrevistas que vienen y el miedo a no fracasar en los intentos, a la vez, que...

Las cinco de la mañana y pensando en lo difícil que puede ser en algunos contextos hacer dinero. Se te cierra el mundo y las oportunidades cada vez son menos evidentes. Mientras que en Internet, millones se jactan de lo sencillo que es para ellos acumular riqueza, en el plano real, donde ocurren los golpes, se reparten insultos y la frustración es tema de cada hora, la cosa no es así de sencilla.

Me gusta creer que entre toda la basura que nos rodea hay oportunidad para crecer; pensar en lo bueno que podemos hacer a pesar del miedo y las dudas. Pero hay que reconocer que lo primero que nos limita, humanamente hablando, es la incapacidad de negociar. He sido testigo y protagonista de un montón de ocasiones en las que terminé regalando mi trabajo por no saber ponerle un precio justo. No pasa nada, uno sigue, uno aprende y crece conforme el tiempo avanza.

Imagina ser tan bueno para escribir que te paguen por hacerlo, sería asombroso. Por cierto, hablando de escribir, la programación es exactamente lo mismo. De hecho hay demasiadas similitudes entre escribir y programar (quizá por eso no soy tan bueno como quisiera en ninguna de las dos). ¡Ja!

Cuando programas, si aprendes a hacerlo de la forma correcta, te tienes que adaptar a un formato establecido, a un diseño de producto, seguir reglas básicas de sintaxis y colocar las cosas en orden. Por ejemplo, un personaje puede ser una función, y cada capítulo de una novela una clase. Donde las funciones al igual que los personajes conservan ciertos atributos, que se llaman (hacen presentes) según el correr del programa. O sea, tal vez estoy escribiendo una tontería y espero no molestar por hacerlo, simplemente así piensa mi cabeza. 

Tengo la impresión de que hay más gente en el mercado de "búsqueda de proyectos" que en proyectos como tal. Perdón por el circunloquio. Al tiempo que redactaba esto, me daba una vuelta por un foro de empleos y me sorprende la cantidad tan asombrosa de profesionistas que no le han dado al clavo (cuéntenme como uno); ¿será que la burbuja IT dentro de la que vivimos ha estallado?

Hay más personas trabajando en "prepararte" que realizando el trabajo. Si este mercado fuera una construcción, hay más contratistas que albañiles. ¿Es una buena opción seguir aquí en lo que estamos haciendo? Da para pensarse.

Leer a otros me ha enseñado a escribir, leer el código de otros me ha enseñado a programar, leer las personalidades de otros me ha enseñado a mejorar como persona, son cosas que simplemente ocurren con la práctica. No podemos desear tenerlo todo de un día para otro, hay que aprender a ser albañiles. Hay que construir desde abajo. 

Pseudoempresarios que venden humo hay muchísimos, pero cuando los agarras a solas, no son más que otro político mentiroso, que no sabe hacer nada. ¿Es eso lo que quieren? ¿Un mercado repleto de mediocres que venden caro y no saben hacer nada? Dense. A final de cuentas la policía del karma le cae a cada uno en su momento. Si eres un fraude contigo mismo, lo serás con los demás. Y así de ínfimo es tu valor.

Me compré un curso, me costó bastante; lo estuve revisando y viene muy completo, es un curso que cumple las actividades de mi trabajo en la empresa godín que estoy, así de comprometido me siento con hacer las cosas bien. Quiero aprender bien. No para el bien de ellos, para mí.



 Pasa que de vez en cuando me dan un montón de ganas de escribir, y aunque tengo de qué hacerlo, se me juntan pendientes y me quedo sin esos treinta minutos que bien me servirían de desahogo. Las presiones de cada día nos agobian y olvidamos que estamos aquí, no para rendirnos de tiempo completo al sistema, aunque así lo parezca.

Ayer le dije a mi jefa que quería tomarme este día, que lo agarraran a cuenta de vacaciones, estuvieron de acuerdo. Y por eso vine aquí a contar todo lo mal que han ido las cosas. Claro, hay un par de proyectos en los que trabajo, pero no he visto beneficio alguno en su existencia hasta el momento. Quizá sea por lo perfeccionista que soy, por lo alto de las metas que me he propuesto o por mi obsesión a dejar atrás el fracaso, la suma de todos, seguro, pero no puedo sentirme cómodo sin "producir".

Mi trabajo actual no me satisface, no me hace sentir bien lo que me encomiendan en esa empresa y he pensado continuamente salirme de ese lugar. Lamentablemente la informalidad del freelanceo no me da para quedarme sin un ingreso "fijo", entonces me encuentro en la dubitativa de hacer algo chido por mi cuenta o seguir fatigándome en entender, aprender y esforzarme por un negocio que no veo en un futuro cercano, pero es uno que me da para tragar.

¿Qué pasaría si mando todo a volar? He sopesado el potencial error de tomar esa decisión; en primera, los pagos de créditos que están automatizados, serían desplazados. Además tengo el compromiso enorme encima de saldar pendientes, que dicho sea de paso, por esa razón entré a esa empresa en primer lugar, por la necesidad de pagar. Así fue como decidí aceptar la primera oferta formal que llegara, sin importarme el monto o la actividad que hubiera que realizar, en ese punto de mi historia, habría dicho que sí a trabajar en IT para cualquier posición que lo solicitara.

En mi mente: Quiero dedicarle un par de meses a navegar profundamente desayunando, comiendo y cenando la tecnología a la que me quiero enfocar. Lamentablemente, por ahora, basta con esperar paciente. Consciente estoy de que la mitad del año se ha ido ya, y que es hora de incrementar esfuerzos a la vez de enfocarme en resultados.

El plan para hoy era darme un baño, salir un rato, tomarme un café, conectar los audífonos a la computadora y realizar cualquier actividad que mis proyectos externos requirieran; pero no se pudo, no de esa manera, tal vez después.

Compartir es la mejor manera de disfrutar cualquier éxito, por pequeño que sea; eso lo he aprendido a la mala, pues me ha tocado estar solo en medio de mis mayores logros, y he visto cómo la vida se escapa de mis manos, mientras, observo lentamente cómo el mundo no para y se organiza para que cada cual encuentre su lugar; mientras picando piedra, sigo meditando en lo lejana que se percibe la estabilidad para mi persona, sin eso ser una queja. Cada historia, cada paisaje, cada segundo, cada persona, tiene su belleza, encanto y enseñanza.

"A job that slowly kills you, bruises that won't heal. You look so tired, unhappy."



 –Reescribir la historia es parte de nuestra existencia, no hay en la actualidad elementos tales que sean completamente ciertos; quizá sí, corrijo, pero no son así vistos por la generalidad de la civilización. En nuestra manera de ver las cosas hemos establecido un pensamiento y removido aquellas ideas que parezcan demasiado revolucionarias, creemos que al documentar todo tenemos derecho de modificar el pensamiento a nuestro parecer. Somos más ignorantes de lo que parecemos. –Mencionó el doctor Carrigan en conferencia de prensa.

Rápidamente uno de los periodistas invitados al tener la palabra expuso: –Doctor, ¿está usted diciendo que todo en lo que está basada nuestra realidad como seres humanos son calumnias gubernamentales y engaños de falsos historiadores, falacias que a nivel global tratan de hundirnos en nuestra ignorancia?

–Usted lo ha dicho. –Repuso el científico. Al instante los más de cien en la sala comenzaron un bullicio que únicamente el “silencio”, pronunciado al micrófono logró controlar.

–Existen evidencias claras que demuestran que "la verdad" que se nos ha contado de las cosas no siempre es la verdad. Las naciones escriben su propio nacionalismo, las banderas fueron dibujadas a partir de un patrón, los elementos culturales y sociales han sido moldeados, los aquí presentes lo hacen por el compromiso social que los magnates del mundo tienen en sus cadenas mediáticas invertido. Ustedes amigos, son herramientas de maldición global y formadores de mentes ingenuas e incultas, sus jefes corporativos representan, desde la opinión de los expertos en el desarrollo cerebral, los productos del sinsentido. Muchas manos se levantaron al instante, los periodistas, al verse directamente acusados esperaban que se arrepintiera de lo que les dijo.

–Francamente señor Carrigan. –Dijo una dama vestida de traje de baja estatura que se encontraba de pie a pocos metros de distancia. –Estimo que usted, en su área de investigación se ha vuelto paranoico ante la necesidad de encontrar algo que literalmente no existe. Usted propone la idea de que nuestros jefes y nosotros mismos hemos sometido la mente de la sociedad. Creo que lo que en realidad sucede es que usted, en su intento por demostrar algo absurdo, ha perdido el juicio y la razón, por consiguiente nos gustaría escuchar una disculpa de su parte hacia nosotros, que lo único que hacemos aquí es cumplir con nuestro trabajo.

No hubo más discusión, el científico bajó la mirada y entendió que lo que intentaba en ese lugar era una pérdida de tiempo; los ahí presentes habían sido adoctrinados y engañados como el resto de la población, unos pocos solamente se salvaban, aquellos que como él se habían ocultado en sitios lejanos a estudiar convirtiéndose en ermitaños.

–No responderé más preguntas. –Finalizó. Se dio media vuelta después de tomar los documentos que tenía frente a él y se dispuso a salir del salón. La gente explotó en griterío e insultos, le lanzaron toda clase de objetos que tenían en las manos.

Al salir, corrieron hacia él y tapándole la cara lo tomaron por la espalda y comenzaron a golpearlo. Entre los golpes se podían distinguir voces de mujeres y hombres; fueron tantos los impactos en su cuerpo que cayó en posición fetal a recibirlos. Así pasaron varios minutos; entre escupitajos y patadas. Le pisotearon la cara e intentaron desnudarle.

Al cabo de un rato, después de que se hartaron de golpearlo, el lugar quedó silencio. Carrigan solo podía percibir un intenso zumbido y le dolía todo el cuerpo. Con las fuerzas que le quedaron comenzó a arrastrarse, posteriormente apoyándose en la pared se puso de pie, sostenido solo con la fuerza de sus manos.

Un fuerte estruendo proveniente de atrás. El dolor lo consumía. La bala había atravesado su cuerpo justo por el pecho. Al voltear entre la multitud de periodistas la elegante dama rubia que había hecho la última pregunta, con sus dulces ojos azules sostenía el arma homicida.

Así finalizó la vida del último que quiso oponerse al sistema. FIN.



 –Las enfermedades sociales se han convertido en nuestro más grande mal, por más que actuamos con toda la fuerza policial para combatirlas seguimos siendo presas de las clases bajas. –Dijo el jefe de policía.

La concurrencia lentamente movía la cabeza en señal de aprobación, unos expresaban por lo bajo el acuerdo que sentían con el dirigente.

Durante los últimos meses, en la metropolitana ciudad de Harshwal (un conglomerado de cinco micronaciones europeas), un grupo de descarriados poco ortodoxos en su actuar atacaba los inmuebles nacionales con consignas de protesta.

Desde hacía diez años, cuando el mandatario global Roger Dubai erradicó la guerra como concepto militar internacional y la refirió a una cuestión de clases, las personas pertenecientes a la "esfera" llevaban una vida pacífica alejada de cualquier fenómeno causante de repulsión. Las marcas negras en la sociedad moderna eran esas contadas personas que nunca quisieron adoptar el nuevo modelo de vida.

Thomas Avenair comandaba la escuadra guerrillera con mayor presencia en el territorio de Harshwal, sus armas eran globos químicos que al lanzarlos contra las blancas paredes de la civilización estallaban pintando reclamos contra el sistema. Para ese entonces el armamento bélico había desaparecido por completo, por lo que ninguno de ellos tenía acceso a algo parecido a una pistola, mucho menos podían ingresar a las plataformas informáticas en las redes de comunicación mundiales; sus necesidades como alimento, aseo y vestimenta las suplían de asaltos esporádicos y olvidados basureros.

–Es urgente que se nos permita infectarlos con el virus selectivo que hemos preparado, gracias al déficit de vitaminas en sus cuerpos sabemos que nos es posible eliminarlos en su totalidad. –Expuso con fuerza el portavoz.

Alguien del público levantó la mano: –¿Cómo garantizan que eso no será una amenaza para nosotros y evitarán que la masacre tenga un alcance descontrolado?

–Hemos hecho las pruebas pertinentes. Dedicamos laboratorios enteros a la investigación y pruebas de diversos agentes en animales. Logramos exterminar una muestra significativa en una ciudad pequeña con resultados óptimos. No hay razón para creer que nos veremos afectados. –Expuso el líder. La explosión del sonoro aplauso por parte de la audiencia se desató.

Thomas vestía encima de su ropa habitual harapos azules que encontró de un viejo agente de policiaco; era eso lo que lo diferenciaba del resto de su gente que uniformaba el clásico atuendo que solía ser blanco minimalista. Cargaba consigo una mochila repleta de globos y a su paso por las desoladas calles las cámaras lo señalaban de inmediato. No era nada sutil en su andar, con desprecio y gritería lanzando globos hacia todas partes. Su grupo lo acompañaba haciendo lo mismo.

Los dos centinelas mecánicos de la guardia salieron al alcance del contingente y capturaron a un par de sus miembros. En el momento, fue testigo de cómo les arrancaron de tajo las extremidades matándolos instantáneamente, y cinco segundos después, estaban limpiando el tiradero de sangre consecuencia del suceso. A Thomas no lo atacaban, no porque no tuvieran la capacidad, sino porque al ser el líder del grupo, convertirlo en un mártir haría más difícil la tarea de acabar con la rebelión. Thomas lo sabía, su única intención era lograr que los ciudadanos pertenecientes a las clases dominantes advirtieran la situación, pero la esfera era fuerte y contenida, y las máquinas trabajaban rápido. Para ellos, su grupo únicamente representaba un cáncer que había que remover por completo.

El mérito del gobierno había sido evitar el contacto directo de unos con otros, los descarriados querían ser vistos y que su lucha fuera comprendida, estaban hartos de la desigualdad. La opulencia por otra parte, vivía encerrada en su mundo perfecto percibiendo solamente información filtrada de su entorno. Caminaban por donde se les indicaba, seguían las reglas al pie y sin emitir duda, actuaban de una forma monótona y programada.

Los encargados de la seguridad llevaban tiempo tratando de que Thomas se autodestruyera sin éxito. Según el jefe de la policía, el ataque mediante el frente químico era la solución justa para acabar con esa rata. El escurridizo conocía bien las calles, las alcantarillas, era un trepador y tenía la capacidad de colarse en calles importantes, vandalizar las paredes y escaparse en cuestión de minutos.

El consejo de seguridad aglutinado en la cúspide policiaca tomó la dictaminó entonces: –Está decidido. Tenemos que actuar.

Entonces dio la orden de lanzar el compuesto químico. Hasta donde sé, ahí terminó la raza humana. FIN.



 Hay cosas que no me causan incomodidad, como trabajar durante la noche. Porque, si lo ven como yo, es el momento más fresco del día y en el que puedo aprovechar la tranquilidad para avanzar con pendientes. Aunque a cambio, sacrifique algo de sueño mañana, he ahí la razón de mi necesidad de un entorno fresco, por lo cual el interés de instalar un enfriador. Concentrarse es más fácil cuando te encuentras en un ambiente cómodo; en cuanto lo instalen será una buena idea tomar algunos días, para aprovechar el tiempo perdido. ¡Qué padre es poder hacer las cosas teniendo las herramientas necesarias!

Uno de mis clientes lleva mes y medio sin pagarme, si ustedes quieren saber qué es freelancear, es eso, esperar a que el cliente se acuerde de ti y no te haga ghosting a la hora del pago. Ha sido algo complicada la comunicación. Un miedo que despiertan esas actitudes es principalmente que se pierda el proyecto. Digo, no estoy en situación de perder ingresos, por el contrario, falta buscar otras cosas que pueda ser capaz de hacer para resolver mis pendientes lo más pronto posible.

Esto de vivir endeudado es parecido a atarse una inmensa roca que pesa un kilo por cada mil pesos que se deben. Y cada abono que se hace, es un golpe con un marro arrancándole pedazos. Mientras mayor es la deuda, obviamente es más difícil avanzar y del mismo modo, parece más insignificante el peso que reduces después de cada golpe.

Una mala estrategia aplicada nos puede ocurrir a todos, la desventaja es que algunos no tenemos de backup a alguien que nos ayude a resolver los líos; nos toca amarrarnos la tripa, apretar los dientes y seguir topándole. El tamaño de esos miedos se vuelve más evidente y la desconfianza crece porque da la sensación de que el tiempo se nos escapa y no avanzamos ni un poco. Pero no es así, pareciera que no se consigue mucho, y sin embargo se hace.

Las lecciones que aportan este tipo de decisiones son inmensas. Tal vez nunca llegue a ser un hombre adinerado, eso ya lo acepté. Probablemente en mi vida no se asome la señora fortuna nunca, pues no nací bajo un contexto socioeconómico que lo facilite, lo reconozco. Sin embargo, tras las cosas aprendidas, he de mencionar que en adelante, cada determinación la llevaré con mayor prudencia, y si logro salir de esta, procuraré no volver a cometer los mismos errores financieros.

¡Qué más da si es un año o cinco los encolados a esta miseria! Lo que importa es salirla. Tenía tantas ganas de ser funcional, de lograr algo y ayudar a otros que me olvidé de una parte importante en el proceso, que estoy solo y que mi mano para jugar es limitada. El riesgo que implica perder una carta, para uno, es mayor que para quienes tienen mejores posibilidades. Es comprensible, y no se trata de culpar a nadie.

Esta vida únicamente ha servido para aprender continuamente de errores y fracasos; a veces incluso te tienes que volver reacio a las personas en las que solías confiar, porque son las que te tienden trampas. Al momento, estoy agradecido con el alma y vida por aquellos que han extendido su mano en momentos de dificultad, sé que ellos recibirán bendiciones incalculables por sus actos de bondad. Y ya, eso es todo lo que quería decir, cambié el tamaño y grosor de la letra en este sitio y deseaba poner algo para refrescarlo.



 –Hola. ¿Estás ahí?

–¿Qué pasa?

–Oye, me encuentro en un momento de mi vida bastante difícil, no sé qué hacer. La presión del trabajo me fastidia, no es un trabajo que me encante, lo hago por necesidad, porque me aterra quedarme sin empleo otra vez. Y lo peor, déjame que te cuente, es que gano una cantidad absurdamente miserable, donde mi manager me negocia como experto, mientras me da un sueldo minúsculo. Me obligaron a aprender tecnologías que no me agradan, pero por más que quisiera dejarlo y optar por algo que ame, no me atrevo a renunciar y quedarme sin nada.

–¿Ya viste opciones? ¿Te quedarías sin nada?

–Ése es el punto, siento culpa de no ser tan bueno como quisiera en otras tecnologías, como para animarme a dar el salto. Francamente, cualquier opción que se me "ocurra" requiere de una inmensa inversión de tiempo en aprender; porque en cierto sentido, aprendo lento en comparación con los cerebritos que me rodean en la industria. Además está el hecho de que mi miedo me boicotea; nervios, malas experiencias, limitaciones, llámale como quieras. Y no, no me quedaría sin ingresos, afortunadamente fue posible cerrar un par de proyectos más, pero me quedaría sin el ancla al sistema, porque para las corporaciones el peso y la influencia de parte de los proyectos que realizas como freelance, es casi inexistente. Si algún día llego a posición de jefe, tomaré cada esfuerzo en cuenta, incluyendo aquellos que requieran hacer las cosas por cuenta propia.

–¿Entonces qué pasa?

–No tengo motivación. No consigo sentirme "suficiente" en lo que hago. Eso es lo que pasa. Estoy quebrado. Financiera y emocionalmente. Tengo que depender de un hilo de formalidad económica que está a nada de romperse. Más del noventa por ciento de mis ingresos se van en pagar pendientes. Aunado a eso, la vida se me escapa de las manos, la presión social por "hacer algo" me tiene tirado escupiendo sangre. ¿Y si no puedo lograrlo? Ya estoy cansado.

–¿Lo platicaste con alguien?

–Mamá, ya no quiero ser millonario. Solo quiero dejar de sentirme miserable y tener ganas de seguir. La neta ya no quisiera estar en esta chamba. En parte porque no me divierte la tecnología, en parte porque creo que están abusando. Pero es un contexto complejo de explicar, porque al intentar hacer otras cosas tengo la sensación de no lograr aprender. Como que me cuesta trabajo entender y hacer.

–Es por tu autoexigencia. Date un poquito más de tiempo. El estar estresado pensando en eso no te deja enfocarte.

–Es un punto de vista sincero que agradezco. Cuesta enfocarse cuando hay miles de situaciones. No quiero quedar desempleado, me aterra.

–No vas a quedar desempleado. Pero enfócate en una cosa a la vez y prioriza lo que te va a ayudar en tu chamba que sea el principal ingreso. No digo que dejes las otras, pero sí que trates de definir horarios por nivel de importancia. No se puede hacer todo al mismo tiempo.

–En eso estás en lo cierto. Le doy demasiada importancia al trabajo que ni siquiera es el que más me gusta o el que mejor me paga, por el simple hecho de ser mi "nómina".

–Eres bueno para eso de definir metas, hacer planes y apegarte a ellos. Pero tienes que ser más realista y darte más holgura. Así que ándale, ponte a hacer tu nuevo horario de trabajo.

–Gracias.



¿Estás ahí?

Por
 –Hola. ¿Estás ahí? –¿Qué pasa? –Oye, me encuentro en un momento de mi vida bastante difícil, no sé qué hacer. La presión del trabajo me fas...

 Ya sabrán, este asunto de salir al Starbucks a tomar un café y tolerar el calor estando ahí dentro, sin desaprovechar, una mañana tranquila, tomando café, sí, pero avanzando en pendientes. No ha sido la gran cosa, pero al menos el calor ha dado chance.

Dos cafés después, unos panecitos de queso, el tiempo se ha ido y aunque prácticamente se ha terminado un curso de fundamentos, pensar en el beneficio de un lugar fresco ha sido el mayor avance.

Es un entra y sal de desconocidos, cada cual con sus propios afanes, desde los que, en plan de negociación nivel "shark" vienen a consumar negocios de potenciales unicornios, hasta los que únicamente llegan a hacer tarea, quienes, dicho sea de paso, he notado que madrugan al lugar. Interesante investigación que ha traído consigo el reconocimiento.

Uhm, lo siento, alguien se sentó en corto y creo que aquí terminará esta publicación abruptamente, es incómodo que vean al escribir; es raro, peor aún cuando la persona es cuestión es un personaje de la narrativa.



En el Café

Por
 Ya sabrán, este asunto de salir al Starbucks a tomar un café y tolerar el calor estando ahí dentro, sin desaprovechar, una mañana tranquila...

 La mayoría de cosas positivas que llegan a nuestras vidas vienen como resultado de haber tomado buenas decisiones. Pero gran parte de las decisiones están ahí y no se puede asegurar que tomarlas lleven a una buena o mala consecuencia, ¿quién le garantiza a una mujer que estudió una carrera que le apasiona que es mejor abandonarla y aprender programación y al poco tiempo tendrá un mejor empleo?

El desempleo absoluto, la carencia a nivel de no ver un centavo en meses, y peor todavía, eso en medio de deudas de apariencia "impagable", puede resultar aterrador y no cualquiera quisiera esa clase de presión sobre sus hombros. Eso no te hace un superhumano, simplemente a quienes nunca dejaron un trabajo seguro o aquellos que no arriesgan capital que no tienen, les hace más prudentes.

Hay que dejar de escandalizarse por quienes tienen un trabajo estable y justo, con horarios y competencias que les funcionan bien; mientras que otros en su versión salvaje, se sienten superiores por llevar emprendimientos a cuestas. Es bueno recordar que cada uno tiene diferentes habilidades y oportunidades de acción y lo más importante, el tamaño de personas alrededor dispuestas a levantarte si te ven caer es también distinto.

Hay un amigo, que siendo un visionario lleno de cualidades intelectuales y tecnológicas, suele hacer recomendaciones a sus proyectos de mi persona. De ahí es que han venido cosas que les sorprendería leer, claro está que el fracaso, los miedos habituales y las limitaciones intelectuales y tecnológicas, no han desencadenado en frutos. Pero de esa gente, hay varios.

Cuando cohabitaba con mis roomies en Guadalajara, en aquel departamento que vivíamos seis hechos bola, platicábamos que "ser millonarios" en algunos casos es la consecuencia y no la causa. El éxito te termina buscando si actúas con ética profesional y amas lo que haces, y en una de esas te encuentra.

Tal vez ninguno sea millonario todavía, pero la premisa no va por ahí, no va encaminada a "qué tanto dinero puedes hacer", porque se puede hacer muchísimo y perderlo todo en un momento tras una mala decisión. El enfoque estaba del lado de que sin importar lo que hiciéramos, se notaban las ganas de salir adelante y lograr cosas en cada uno; a pesar de contar con un trasfondo socioeconómico, intelectual y cultural distinto, pero pensando en hacer. Ahora ver esos días es gratitud pura, porque llena de gusto descubrir que les va bien y siguen siendo buenos en lo que hacen. Quizá esta pseudofigura paternalista en el interior es la que ve con dicha eso, como sea, únicamente hay que seguir echando porras.

Entre el amanecer filosófico y las ganas de aportar valor al día, tras redescubrir la estructura verbal y, personificar en menor medida la percepción egocéntrica que está al acecho, es un gusto dejar estas letras y a su vez, con pánico desmedido confesar que la semana en puerta augura ser bastante interesante y no por eso menos intensa.



 El reloj avanzaba de nuevo, desde el momento mismo que sentí la incomodidad apoderarse de mí, sabía que sería una noche en la que difícilmente podría dormir, y eso pasó, son las seis con diez minutos de la mañana, el tiempo anduvo su marcha sin tenerme paciencia, y yo no pude dormir ni una hora.

Aproveché mi tiempo, he de confesarlo, me puse a leer un rato, incrementé en unos números mi análisis y ya entrado el amanecer escribí en la pizarra un diagrama donde declaro las situaciones que me provocan ansiedad de las ciudades que he vivido en comparación con aquellas que me producen calma.

Y es que hace tiempo no consigo dormir tan rico como dormía en CDMX, tengo que darle esa virtud a la gran ciudad, quizá porque en las noches refresca y hay que arroparse. Mientras que en Guadalajara me encanta la oferta recreativa, salir con amigos, visitar lugares, caminar en las calles; todo eso siempre ha sido de mi agrado. En el análisis coloqué "Otro" como cualquier ciudad objetivo, donde definitivamente puse como ventaja el desarrollo profesional. Por obvias razones de Colima mencioné a mi familia como principal fortaleza.

Mientras que para las cosas que me provocan ansiedad de los distintos lugares, vivir en Otra ciudad me causa miedo por ser desconocido. CDMX me provocaba muchísima nostalgia, anhelaba visitar a mi familia. Guadalajara por otro lado, me fastidiaba por su tráfico y lo caro en relación a mis ingresos. Finalmente de Colima, es bien sabido (porque no dejo de quejarme) que el calor me tiene sometido de manera brutal.

Ningún lugar es perfecto, así como ni una persona lo es. ¿Qué puedo hacer? Hay mil recursos para no abandonar la calma, aunque creo que el asunto acá, viene desde adentro. Es importante aceptar que el conflicto existe, e ir proponiendo cambios que ayuden a que el entorno sea menos tóxico. Como en el trabajo, así en relación con las personas, los lugares y las cosas que me rodean. Sin caer en los excesos del controlador, pero trabajando en lo que se pueda mejorar. Con que la mejora sea pequeña, si se consigue, si eso ayuda a mejorar el estilo de vida, hay que hacerlo.



 ¿Qué es eso de estar durante la madrugada escribiendo?

Podría ser crítico, podría ser peor. Ha terminado un proyecto que me robaba el sueño, y aquí estoy, sufriendo los estragos consecuencia de lo mismo, hasta parece irónico cuando se lee de esa manera, no es un malentendido, simplemente es una ola de malas prácticas consecutivas, tengo que reordenar y priorizar.

Estoy en la primera de dos semanas que planeo tomarme, durante la cual, principalmente me enfocaré en recuperar mis horarios de sueño. Es cierto, no empecé de la mejor manera, y poner en tela de juicio mi capacidad de recuperación se lee hasta lógico, no voy a mentir; en mi mente había planeado a estar hora estar bien dormido. Qué más da.

La mayor ventaja que tengo por ahora es que puedo despertarme a medio día si es necesario, no hay juntas que atender a las ocho de la mañana. Además, agradezco poder aprovechar el fresco de la noche para avanzar en otros pendientes, ah sí, porque aunque uno de los proyectos está momentáneamente inactivo, me metí a un bootcamp (para aprender algo que me llama la atención) y sigo evaluando operaciones de cálculo en mi sistema, sí, de ese sistema hablo, el mismo que me provocó estar sufriendo actualmente, el mismo que hizo que el SAT me cobrara un monto mayor al esperado de impuestos este mes.

Mi plan con eso es lineal, saldar pendientes, incrementar las muestras y continuar explotándolo en lo que se pueda únicamente con recursos propios en riesgo. Según mis números estaría tocando el millón en beneficios en unos tres años. Aunque ya saben, hoy descubro una cosa, en una semana eso que descubrí fue copiado y perfeccionado por alguien más. Esto de la investigación lo único que deja, es el hambre constante por aprender nuevas cosas.

A veces es mejor revelar los sueños para que alguien más los aproveche a dejarlos morir en la cabeza, me ocurrió un número considerable de veces en el pasado y tengo la sensación de que seguirá ocurriéndome; eso no me preocupa, mientras tenga la oportunidad de producir y que las manos me sigan funcionando, incluso si es trabajando por mera supervivencia, es algo que no me aterra.

Vine aquí a escribir a más de un mes que lo hice por última vez, en aquel momento quería poner a andar maquinaria, me interesaba hacer algo distinto, pero me contuvo el compromiso laboral, las obligaciones agresivas llegaron al punto de volverse invasivas, estaba muy desorientado, desanimado, harto y agotado.

Hace años me inventé un idioma, lo utilizaba para nerdear. Ya saben, con reglas gramaticales, estructura, etimologías y distintos tipos de palabras. En mi ilusión, planeaba utilizar esa información en el futuro, cuando escribiera ciencia ficción, hasta ahora, el tiempo me va ganando. Las responsabilidades sociales que me fuerzan a ser un ciudadano de bien, son las mismas que me mantienen sometido. Más allá de la carencia económica y los límites intelectuales, se encuentra el hecho de que ser parte de esta gran maquinaria de producción que funciona a la orden del día me obliga inminentemente a reducir al mínimo la libertad creativa.

Soy un vivo ejemplo de que se puede ser continuamente miserable en medio del potencial desaprovechado; es claro que mis ideas de nada sirven a aquellos que rigen la opinión pública, que si no, ya habría salido del agujero hace mucho tiempo. En fin, solo diré que sigo jugando con los beneficios del tres y el once.



 A cualquier hora del día pude venir a colocar estas letras aquí, que si reordenar mi cabeza y prioridades, que un triunfo pequeñito al día a largo plazo supone un éxito. Miles de palabras, mera verborrea. Estuve meditando bastante durante la semana pasada en las decisiones que iba a tomar y cómo las llevaría a cabo, el propósito de "irme" jamás ha sido hacer sentir mal a mi familia, era simplemente encontrar un escape a algo que me tenía de una forma u otra cautivo.

Tras un largo y exhaustivo análisis en el que, las cartas en la mesa aseguran que es posible trabajar de manera remota en todo momento y si se diversifica lo suficiente, estar en fase de libertad financiera tal que permita la jubilación a plena mediana edad. Que dicho sea de paso, no es algo que busque para mi persona en absoluto (lo del retiro). El punto es, conseguir gran confort con suficiencia laboral y económica tal que no sea necesario para laborar, desplazarme a ningún edificio de cuatro paredes, con gente que ni me interesa.

¿Sociopatía? Lo dudo. Sino una especie de purga intelectual, porque las personas que nos rodean son legítimamente carentes de sentido común, seguidores de modas y falacias, coco-lavables con una frase que medianamente les repercuta, simplones y por decirlo menos, superfluos, arrogantes y pretenciosos. Buscando la vanagloria y alimentar el ego. Desagradable.

La mejor manera de combatir el vacuo exhibicionismo es distando y analizando, sin emisión de juicio, por mero afecto al prójimo. Porque realmente en su mayoría desconocen la causa de su afligir, pues se ven a sí mismos cual estandarte de la moral superior. Introspección aparte, cada quien produce desde lo que le tocó vivir.

Me reté a cambiar por el bien propio. Siempre con la intención de dar un poco de lo que tengo a otros con el fin servir de ayuda a que aquellos que probablemente se les atraviesen obstáculos y conflictos por el andar, haciéndolos más vulnerables, como en su momento fue mi caso. Agradecido estoy con la gente que me ha visto potencial, sin ellos, como siempre he dicho, sería incluso más minúsculo de lo que me considero.

Esta sección de caracteres recorriendo lentamente la pantalla mientras pienso y tecleo es la representación visual en una herramienta de consumo digital de un nuevo acuerdo que he hecho conmigo mismo, la reconciliación con mi mente y cuerpo suele ser un proceso lento y a veces doloroso, el recuperar estima es lo opuesto a un camino fácil de avanzar, pero aquí seguimos, reiteradamente.

Dicen que lo importante no es ver qué tan bajo caes, sino qué tan alto te levantas. Si en veinte años a partir de aquí he logrado una fracción de mis propósitos seré feliz y tendré la plenitud de haber hecho más de lo que se suponía era capaz con la mano que me tocó en el reparto inicial. Hoy en día veo eso y reconozco que al momento de colocar estas letras, sigo sorprendido de la trayectoria.