He Vuelto

Hola amigos. He vuelto, es tiempo de aprender lo que se pueda, es hora de ponerme a disposición de la enseñanza y despertar e ir a dormir cada día como si fuera otra vez el último. Dejar atrás los males que me agobiaban es el siguiente paso a la libertad; un año a cuestas se dice fácil, pero no lo es.

Es momento de acrecentar el tamaño del análisis, enfocarme en lograr surcar los posibles errores y aprovechar los recursos para bien. Para el crecimiento y la proyección del plan, para la estructuración completa del negocio desde todos los ángulos, para escalar hacia el éxito, un paso a la vez.

Estos descalabros monumentales hacen mella en mi esperanza, sinceramente me hacen dudar y temer; de algún lugar he de conseguir las fuerzas o el cielo mismo me las regala para continuar levantándome y a pesar de todo abonar un paso extra.

Volver a la cobertura de la industria de las tecnologías me da ánimos; varias personas me dijeron que estaba cometiendo un error por aceptar ese empleo; entre las resoluciones a las que había llegado previamente estaba claro que iba a aceptar aquello que me pusiera de nuevo frente a la oportunidad de mejorar atributos, aunque eso significara reconocer con humildad que no habría vacante demasiado pequeña.

Del mismo modo no hay personas que sean demasiado ajenas a nosotros; influencia en menor o mayor medida hay, me gusta pensar en ella. Me gusta saber que se encuentra bien.

Inversión, inversión, todo debe ser inversión a partir de este instante. Inversión para rescatar mis finanzas, inversión para saldar pendientes, inversión para revolucionar mi entorno, inversión para el aprendizaje, inversión para el retiro, inversión para los deseos, los gustos y las características.

Desde una espalda desnuda hasta un punto rosa; de una piel tersa a una canción pegajosa. Las historias enlazándose tendrán pronto que salir a flote; y como dije un día: Lo haré. Tal vez no ahora, ni mañana, probablemente ni siquiera en esta vida a mí me toque, pero se sabrá.

Hay que recuperar los buenos deseos así como hemos recuperado un poco del pasado. Que se resuelva o no, lo dirá el tiempo, pero estoy abierto a seguir poniéndole mi pecho a lo que vaya a enseñarme la vida.



A Veces Diferente

Voy a decirte que sí, pero la neta no volveré a intentarlo.

Voy a regalarte lo que quieras, y al mismo tiempo alejaré de ti mis pasos.

Voy a evitar incomodarte, para poder cavar mi escape.

En algún punto de su vida el redactor entendió que no se trataba de pelear, atrapar o trabajar hasta el cansancio y dejó que la conexión interna con el arte hiciera lo propio. Ya había cedido ante el desprecio ajeno, estaba en un punto bajo de su viaje, pero ahí seguía, a pesar de todo, escribiendo.

Si se tratara de demostrar que soy bueno, –se decía–, seguramente fracasaré de nuevo. Si la vida fuera acerca de conseguir mis sueños, –replicaba–, probablemente nunca consiga siquiera describirlos. Si acaso importara cada letra que mis pensamientos plasman, –pensaba–, después de varios millones, tal vez consiga ser leído.

Pues no es así, la negatividad haciendo acto de presencia desde el primer minuto de este nombrado "nuevo ciclo", cual por cierto, he de confesar de paso, no me ha parecido en nada distinto a un jueves cualquiera, fastidia de formas inimaginables, presionando la llaga.

Algunos de mis alumnas de secundaria con su atenta personalidad de niños, me abordan interesados para enterarse de qué es lo que me sucede. "Nada, un poco, algo, todo, no tengo idea". Mis réplicas una más evasiva que la anterior, ¿y si la música fuera capaz de convertirse en mi salida? ¿O tal vez contar una vivencia del pasado me sirva como tangente?

Me gusta escribir, así, en seco, franco, y a veces diferente, intercalar poemas y textos narrativos con honestidad impresa; pues al final, todo artista busca cada día la atención de su musa, por inalcanzable que sea. Pero uno que la herramienta que utiliza es la palabra, o bueno, un servidor al menos, una y otra vez encuentra formidables los atributos en su camino, anhelando estar metido en todas partes y al mismo tiempo, en ninguna, pues si las divas de mi historia tuviera la astucia de enumerar, desde mi abrir de ojos, hasta el doble de los días que llevo transcurridos sería la cantidad actual.

Es muy sencillo poner palabras que hablen del amor, de lo formidable que es el viaje al "fueron felices para siempre", lo complejo es estrujarte el corazón y con lágrimas de impotencia, entre los "te amo", "te extraño", "nunca voy a olvidarte", "siempre estaré para ti" y "eres lo mejor que me ha ocurrido" aplastando cada fibra nostálgicamente, declarar que seguimos en pie, dispuestos a aceptar lo que llegue.



Mi Cabeza es una Sopa

 Mi cabeza es una sopa. Desde despertar y no saber qué estoy haciendo aquí hasta fastidiarme por el solo hecho de existir, "de qué sirve ser ingeniero" me pregunto, si nadie está interesado en pagarme por trabajar para ellos, y por cuenta propia, "de qué sirve a veces redactar", si no consigo construir una obra decente de todos los recortes, "de qué sirve tener acceso a tanta información que no está disponible para todos", si con ella no hago negocio y mis números rojos siguen aumentando, "de qué sirve esta vida" si nada más estoy aquí de paso, y no logro cuidarme para yo mismo funcionar correctamente.

Se está terminando el año; durante toda mi vida llegar a esta época significaba muchas cosas para mí, la nostalgia llegaba y me llenaba de dicha la sola idea de poder compartir con mis seres amados, en papel o de manera virtual me ponía retos para esforzarme en ser una mejor versión de mí, obsequiaba regalos de corazón a quienes me rodeaban, me enternecía con el amor que se respiraba adentro y afuera.

Hoy la situación es diferente, mi cerebro no deja de repetirse que ha sido un año difícil, el más complicado hasta ahora, tengo treinta y tres años, en casi un mes cumplo treinta y cuatro sin sentirme pleno, sin ganas de continuar, sin sensaciones de amor rodeándome. Agradezcan por mí aquellos que son dichosos de sentirse enamorados, felices y completos, yo estoy quebrado, en todos los sentidos que esa palabra signifique.

Una de las cosas que solía resolver mis complejos, temores y fracasos es el humor, pero incluso eso ha estado bastante lejos de lo que era. Y los amigos, estamos encerrados, estoy atrapado, con deudas incrementándose a mi alrededor, con decenas de problemas sacudiéndome cada hora, con terror ante el riesgo que supone para mi papá salir cada día a trabajar para darnos de comer. En mi mente, soy un mendigo, un pordiosero, un limosnero que vive del apoyo que sus padres le brindan, y no tienen idea de lo frustrante que es eso. Es hasta doloroso.

Cada mañana en cuanto despierto en lugar de sentirme feliz por estar con vida, me siento triste por seguir siendo un inútil estorbo. Pero qué quiere de mí esta humanidad, y qué puedo hacer que me saque de este agujero sin fondo, ¿llorar? Créanme que lo he hecho hasta el cansancio, ¿estudiar? También, continúo haciéndolo a pesar de no comprender por qué en todos lados estoy siendo rechazado. He perdido oportunidades que estaban ahí puestas para mí, me han botado de procesos en los que voy sobrado con todas las características que buscan, me han ignorado a postulaciones en las que no son necesarios conocimientos ajenos a mí y mi experiencia. En fin, todo este mar de decepciones me tiene harto, estoy como diría el mismísimo Grinch "hundido en mi propia miseria", aunque no sé para dónde voltear.



Atormentadoras Aguas

 Me piden que escriba, cuando me siento incapaz de hacer cualquier cosa que me pueda ayudar a salir adelante. Mis oportunidades de ser mejor desaparecen lentamente, y me atraviesa el cuerpo la idea de ser uno más del montón, en la próxima oportunidad que se me presente, sin lograr nada por mi cuenta, funcionando únicamente como otro mono (monkey) en el ensamble de producción de la gran maquinaria que es cualquier empresa que me de cobijo y me brinde la oportunidad de generar para pagar pendientes.

Así es, probablemente se avecine un futuro a corto plazo en el que estaré en un lugar en el que las capacidades cognitivas no sean requeridas y únicamente esté ahí presionando botones de manera sistemática; sin analizar, sin desarrollar, sin pensar; pues mis bondades empíricas dan la impresión de estar muchísimo más lejos de lo que la media en mi ramo representa.

¿Qué se siente estancarse en un mar de frustración y limitaciones durante un viaje con rumbo hacia el éxito? Es terrible. Como título de Easton-Ellis, "less than zero", cada detalle invertido en alcanzar tu cometido es un giro en el propio eje, al tiempo que envejeces, tu cuerpo se empieza a deteriorar por la pésima calidad de vida y te lamentas cada segundo por los errores cometidos que no permiten que liberes tu pensamiento y empieces a producir.

Además, con tantas obligaciones por cumplir, tantos métodos que realizar a rajatabla, tantas reglas que obedecer, únicamente te queda pudrirte en el olvido. Despreciado, sin aliento ni esperanzas, y solo, completamente solo... Porque aquello que más te horrorizaba se volvió el fantasma que te acecha cada noche y se roba tus sueños, ese mismo que te muestra en la mañana cómo va muriendo tu entusiasmo creativo poco a poco. ¿Y qué será de mí? Te preguntas todo el tiempo. Si acaso mi condena fuera en prisión, tendría el privilegio de contar los años que me faltan hasta que se cumplan mis días de castigo y algo disruptivo suceda conmigo al volver a la libertad. Pero vivir dentro de esta cápsula de decepción, sin capacidades óptimas para utilizar las herramientas que me rodean, sin aprender nada nuevo con la astucia necesaria para hacerme suficiente y dar verdaderos pasos, solo es veneno. Un veneno que acaba con cualquier ilusión que alguna vez hube tenido.

Ni siquiera se me dan las letras como en algún momento lo anhelé, convirtiéndome lentamente en un bulto inerte de porquería; hasta en eso era mejor el escarabajo en el que terminó Samsa. ¿Qué pasará conmigo? La incertidumbre y la duda me hieren cada día, no tengo idea, de verdad, no lo sé. Me consumen deudas conforme pasan las horas, y no he sido capaz de producir un céntimo más de suficiencia. Cualquiera con algo de ego diría: "Hey, hago lo propio; estudiar, prepararme y seguir aplicando", pero la verdad mi caso, en esta ocasión se siente diferente, es como si cada día atravesara un juicio que se reinicia una vez finalizado el anterior en el que continuamente salgo culpable de todos los cargos.

Y con esta culpa en mi alma, este dolor apretándome el pecho, este autodesprecio ante mis limitadas capacidades y este peso enorme que supone existir en estos tiempos; las microdosis de veinte minutos redactando son una necesidad de escupir un poco de este desagrado y frustración, para poder seguir pataleando a la mañana siguiente contra corriente en las atormentadoras aguas del gris entorno distópico en el que se encuentra sumergida mi mente.