De finanzas, penas y cosas raras

Hubo un tiempo en el que escribía todos los días acerca de las bellezas de la vida, más adelante las desgracias comenzaron a llegar, una subsecuente a la anterior, y después miraba al cielo, con las esperanzas casi perdidas, extraviándome en el pensamiento de no conseguir nada a pesar de mis esfuerzos. Fracaso tras fracaso, ¿una pena? Ni idea, en estos momentos no tengo cómo probar lo mal que me trata la existencia; sin embargo, aquí andamos. Llorándole, tal vez, pero aguantando los golpes conforme van llegando. Catarsis.

Hace un par de meses conocí a un tipo, telefónicamente, el cual se encontraba en una situación fea, endeudado hasta la nariz, con la dicha de tener nacionalidad extranjera, se fue e hizo de la vista gorda ante la deuda que dejaba atrás en el país que lo vio crecer. Eso no me parece racionalmente justo, creo que huir a las deudas es algo que no haría, a pesar de que me estén ahorcando ahora mismo.

Ayer un amigo me dijo: "no te vayas a suicidar", y pues no, tampoco. Llámenme ingenuo o cobarde, no importa, el punto es que no me desharía de mi vida con tal de escapar a mi realidad, por difícil que esté, aunque seguido tenga que llorar, la prefiero.

Pensando de manera fría, no pasa de que termine en prisión, qué más da, estar encerrado transitando diversas penas no es muy diferente a estar encerrado cumpliendo una condena; aunque claro, se valora la libertad, y por eso mismo me siento comprometido con pagar mis pendientes, sin renunciar. En algún momento le dije a mi amigo, el que me puso en esta situación compleja, que ya estaba acostumbrado a ser pobre, y no tengo miedo a continuar en pobreza un par de años más, ni modo, si es lo que me toca, me aguanto. Toda la vida hemos sido así, durante mis primeros años vivíamos en una casa de cartón con notables carencias, y mis papás en casa satisficieron la miseria económica con inmenso amor. Por ellos y gracias a la familia que me rodea es que un día terminé la carrera y por eso mismo siento una enorme responsabilidad de actuar recíprocamente, sin rendirme hasta lograr darles algo en retribución. No he podido, lo sé, estoy consciente, pero cada que puedo lo intento una vez más.

Aquí cabe identificar que cuando me impongo metas suelo ver hacia arriba siempre; para algunos son imposibles estando en el contexto que me encuentro en el momento que lo hago. Y así, con la invaluable ayuda de los amigos, conocidos y familiares, poco a poco he ido escalando superando obstáculos. Obviamente también la carencia de sueño, las limitaciones intelectuales, la falta de confianza en mí mismo y otros complejos menores, han sido parte de la trayectoria. Se ha tenido que trabajar de la mano con expertos en la mente, leído tanto cuanto he podido (lo cual, por cierto, admito con pena no haber hecho en mayor medida el año actual, espero reincorporar el hábito pronto), escribiendo para resarcir internamente la herida, autodialogando e introspeccionando acerca de los hechos; qué más da que el Universo esté repleto de personas mejores en comparación, cada uno de nosotros ha tenido que recorrer un camino distinto y no sé qué tanto o tan poco parecido a mí sería alguien que haya andado exactamente en los mismos senderos que yo.

Entonces cabe analizar la parte del ego, esa que siempre me ha causado desagrado. Porque mientras algunos consideran que soy un ególatra, otros quizá me vean como egocentrista; mi familia, las personas con las que más contacto y comunicación tengo, saben que en verdad soy alguien desprendido y que quiere lo mejor para ellos. Quizá al ojo de alguien a quien no le presto demasiada atención soy "el malo", así como para mí hubo antagónicos en su momento (un abrazo donde estés, Zaira).

También hay otros que me consideran como alguien que está intelectualmente limitado, o muy por abajo de su nivel; y pues bueno, si se me mide por mi capacidad para hacer algo que no conozco, definitivamente lo estaré. A final de cuentas la historia que he venido a contar es esa, que no soy más ni menos de lo que un tercero pueda interpretar de mí; que si esa persona piensa que soy un excelente amigo, lo seré; que si deduce de mí que soy un bribón, también lo seré; que si alguien me considera mentiroso, grosero y déspota, bueno, no puedo hacer nada para cambiar su perspectiva; o si se da la oportunidad de conocerme y darse cuenta de que soy alguien amable, amoroso, generoso y sincero, sin lugar a dudas, todas esas virtudes las tendré.



Golpe de Realidad

No puedo dormir. El calor es terrible. Pero más que el calor, mi falta de esperanza es cada vez más evidente. ¿Qué significa que siga aquí, por qué no he muerto todavía? Les juro que me siento a otro nivel de mal, durante todo el día he tenido un torbellino de realidad que me azota a cada momento. A mi edad, mi padre ya tenía un patrimonio, ya vivíamos en esta casa, ya estaba por nacer mi hermana. Con los años que tengo, no puedo dejar de sentir que soy un desperdicio, un estorbo, un sujeto desagradable y extraño.

Sinceramente no sé qué sucede conmigo, o qué tonterías había venido deseando, ya no tengo quince, ni veinte; tengo treinta y cuatro y de mi vida no he logrado hacer nada. Ha habido buenas oportunidades que no he sabido manejar, he tenido cartas excelentes en mi mano que no he colocado a tiempo, he apostado por juegos que terminé perdiendo; literalmente, me siento como si fuera un objeto programado para la derrota. Y se los juro con el alma, estoy harto.

En lugar de ser bendición y alegrías, siento que soy una vorágine de miseria y tristezas; mis amigos, todos más arriba que yo, logrando cosas importantes. Construyendo, explorando, trabajando, encontrando, concluyendo metas; y mi mente, mi cerebro, o lo que sea que haya en mi interior, no me deja ni siquiera dormir tranquilo. De verdad quisiera superar este terror, despertar mañana y que alguien me dijera: "hey, todo esto ha sido un mal sueño, todavía tienes quince, sigue habiendo la oportunidad de que hagas algo bueno con tu vida".

Porque para cualquier lado que volteo veo gente exitosa, mientras que yo parezco un fantasma, cada vez más invisible a los ojos de los demás; con menos amistades, sin atractivo alguno, autoengañado, desilusionado. ¿Por qué no soy capaz de lograr algo que funcione? ¿Por qué sigo intentándolo cuando al parecer estoy descompuesto por dentro? No lo sé, se los juro que no tengo idea. Pero una cosa sí les digo, esto por lo que he pasado, de corazón, no se lo deseo a nadie.

Es muy desagradable no encontrarle el gusto a nada, que no exista belleza alguna que me motive, que hayan desaparecido mis ganas de esforzarme, que sienta que no soy capaz de aprender nada nuevo, que tenga la percepción de ir poco a poco convirtiéndome en el pordiosero que tal vez una vez soñé que sería. Pero si voy a ser pordiosero, no sé por qué sigo escribiendo aquí; o bueno, en algún momento dije que esto sería un recuerdo de las cosas por las que pasaba que quería leer cuando fuera viejo, eso si tengo la capacidad de leer y si llego a viejo.

Pero en serio, ¿por qué nada me sale? Es como si el destino se llamara sabotaje. No tienen idea de la presión por la que atravieso, no se imaginan siquiera lo mal que me siento y en las deplorables condiciones que me encuentro; y lo peor es que estoy agotado, me siento exhausto de no hacer nada bien. Estoy cansadísimo de intentarlo y no poder. Llegan momentos en mi vida en los que me quiero desconectar de todo, desaparecer, desvanecerme.

Y es que el círculo de gente que me tolera es el mismo, minúsculo, perfecto y estricto, sin modificación alguna; cuando alguien llega así se va, rápido, se aleja juzgándome. Recuerdo cada uno de los juicios que se han emitido hacia mi persona, es doloroso. Porque cuando estoy en medio de la necesidad soy invisible, y han sido muy pocos, contables con los dedos, los que se han acordado de mí y me han tendido una mano.

Pero si no soy nada, si no tengo nada ni a nadie, si no puedo, ni quiero, ni recibo o brindo; como un zángano sin oficio ni beneficio, si todo eso me describe y únicamente trabajo como autómata para restituir los daños que provoco en mi propio paso, y mis esfuerzos terminan en números rojos al final de cada semana; ¿cuál es el sentido de continuar así? Yo, con toda honestidad, me he rendido.

Perdí la capacidad de programar, de leer, de escribir, de aprender, de trabajar, de soñar, de dormir, de alimentarme, de ejercitarme, de vivir. Estoy aquí como el vestigio de lo que algún día fue un ser humano, pero no soy más que un cascarón gris, carente de esencia, en medio del olvido, apático, sin gusto, huraño, ermitaño, apagado, aburrido, roto, despreciable, solo. Si alguna persona lee esto y quiere venir a decirme que le ponga ganas, que no me rinda, que ánimo, o cualquier otra frase genérica de esas, puede ahorrársela. Estoy muerto, dañado o algo por el estilo, pero tengo muy claro a quienes les interesa mi existencia y quienes no dan un pepino por mí. I'm just tired of being useless.



Aquí ando

 Es casi seguro que te dirán de todo para hacerte caer, tu responsabilidad únicamente es esforzarte por lo que amas; eso, a veces, a pesar de que los demás no opinen igual que tú.

Hace tiempo que no envío actualizaciones de cuentas, principalmente porque me habían estado quedando mal con algunos pagos; por lo que me vi, más profundamente sumergido en un rato de complicaciones. No he de decir que estoy feliz y de vuelta; muy por el contrario, estoy poco más lejos de recuperarme, pero ni hablar.

Buscaré un trabajo más, uno que me permita resurgir de mis pendientes. Pero no solo se trata de encontrar trabajo, es importante tener la capacidad de desempeñarlo. En el actual, estoy aprendiendo bastante. Hago cosas que antes no sabía y eso está bien, llega un punto en el que se vuelve divertido.

Aunado a lo mencionado en el anterior párrafo, vuelvo a clavarme en el aprendizaje, a ver qué puedo conseguir. No únicamente con propósito de aprender, sino de aplicar ese conocimiento en los demás proyectos que se presenten.

Hace unos días, tenía que actualizar unas queries manualmente (como cincuenta); encontré patrones y realicé las modificaciones automáticamente. Mi jefe no dijo nada, solo se sacó de onda de que el trabajo que me asignó para un par de días había quedado en a penas un rato.

Eso soy, eso me gusta, automatizar procesos. Programar para que las cosas se hagan por sí solas. Por ejemplo, en un scraping que realizaba solía tardarme días en descargar decenas de gigas de diversas fuentes; actualmente la descarga, la organización, la homogeneización, la limpieza de meta, la depuración, la compresión, el encriptado y el posting de data suceden gracias a un pequeño programa de administración que implementé. El trabajo de una semana lo realiza el microprocesador, quizá, en unas cinco horas. Aunque claro, me quedo sin esa máquina y la red se usa para eso.

En fin, ya no sé de qué estoy hablando; probablemente es porque estoy feliz de que el resultado de mi entorno de pruebas haya sido optimista conmigo. Eso y sentir que pude programar algo que necesitaba por cuenta propia; una de cal por las que van de arena.

Me ha ido mal, me ha ido terrible. Pero qué más da. Llevo como un mes que a penas hablo con la gente a través de redes, por eso quería venir a dejar esto por acá. A decir que a pesar de lo difícil que se ve todo, aquí ando.



Love You All

 Ha pasado un mes entero desde la última vez que publiqué algo por acá. Les diré qué, no estoy taaan ocupado, simplemente estoy distraído. Me disculpo. Mi vida no es lo que quisiera en este momento, pero hey, al menos las risas no faltan.

¿Qué puedo contarles que no sepan ya de mí? Oh, sí, recién estuvo mi hermana conmigo en Guadalajara; lamentablemente lo que iba a ser una semana de "cotorreo" resultó siendo una semana de asistir a una oficina sola, pegado a una pantalla, con cubrebocas, alejado de todo.

"Pero al menos tengo trabajo", es lo que me repetía continuamente en la cabeza; sabemos todos que mis ingresos actuales no me dan para saldar pendientes, pero ni hablar. Hay que aguantar.

He estado trabajando un poco en un experimento social; no sé qué tan buenos resultados obtenga, pero todo es parte de los "experimentos" que a cada rato se me ocurren y a veces nada más dejan como resultado beneficios de conocimiento, solo eso.

Quisiera recibir dinero de esas cosas. Pero por ahora sigue sin ser posible. De chiquillo una de las cosas que me llamaba la atención era ser investigador privado, mucho "suspense" en quel haber, supongo.

Si notan que cada fracción de este texto está más corta que de costumbre, ténganme un poco de paciencia, he estado distante de la literatura y bastante afligido por situaciones económicas. Tanto, que sigo experimentando el encierro incómodo; que en una de esas me serviría como experiencia si me mandan a la cárcel.

¿Pero el encierro es malo? Para nada, si se disfruta con comodidad es un viaje maravilloso de autoconocimiento y saber, navegando en las circunstancias correctas es, de hecho, mucho más liberador y placentero que la oportunidad de estar todo el tiempo afuera experimentando el exterior.

Tengo que contarles que, el asunto de las clases, bueno, creo que hasta aquí llegué. No podré continuar con mis alumnos en el siguiente ciclo debido a que vuelven a ser presenciales. Esos chiquillos y lo vivido en la escuela se quedarán permanentemente en mi corazón hasta el último de mis días. De hecho, les he pedido un feedback de cómo se han sentido conmigo, y me alegra en demasía saber que tienen una muy buena impresión de mí como su profesor.

No me juzguen por estar alegre por la opinión de los niños mencionada en el párrafo anterior, simplemente es un goce que jamás imaginé vivir. En fin, me retiro por ahora, quedan muchas cosas por hacer el día de hoy y estaba atorado viendo cómo un "upload" avanzaba en porcentaje; por eso decidí venir aquí a platicarles un poco de lo que va mi vida, not many changes until now, but still walking. I love you all.