Crónica de una Tarde Solitaria

Y daba vueltas en mi cabeza, tratando de cambiar la percepción de cierta información obtenida en el pasado, sin éxito alguno, el daño se había hecho, las causas y consecuencias del mismo y su evolución en mi interior solo confirmaban mi teoría, estaba harto.

Me fastidiaba la idea de que cada que una oportunidad positiva llegaba a mi mente, montones de dudas se dejaban caer sin piedad, me destrozaban lentamente. Solo podía levantarme y salir huyendo, lo he explicado mil veces y parece seguir en la duda de todos, soy un apasionado, pero uno de verdad, de esos que en su ilusión se desviven por ver felices a los demás.

Miseria aparte, estaba triste, había pasado una hora, la espera me tenía agotado y la frustración crecía, necesitaba escapar de mi realidad. Bebí un trago de agua suficiente para refrescar mis pensamientos, pero la ansiedad se hacía paso constante a cada minuto que sucedía. Me aproximé al baño, me salpiqué el rostro de líquido vital, lavé mis dientes y jalé mi cabello, al tiempo que la sensación de malestar subía por mi espalda, era la hora.

Ingresé lo más rápido que pude a la habitación, tomé llaves y me coloqué una camiseta, el monstruo asomaba sus garras por la puerta; anduve escaleras abajo y me seguí de frente, ignoré el hecho de haber dejado mi celular sobre la cama, estiré mis piernas lo más que pude realizando pasos agigantados, únicamente quería alejarme.

Gente de ida y vuelta, la percepción falla, hube tomado los lentes como último recurso y a penas los coloqué cuando terminé de avanzar tres bloques. No realicé el mínimo intento de voltear a ver qué sucedía a mi espalda, sentía el temor en mí. Después de todo, ya lo había dejado hacer mella con anterioridad un par de veces, conocía perfectamente las consecuencias de permanecer encerrado junto y cómo eso incitaría a presentarse a la bestia en mí, lo que menos deseaba era darle la oportunidad de nuevo de destruir mi visión actual de las cosas, de llevarme a la fuerza al desplome, al abandono y hundirme en la miseria de la soledad.

Estuve sentado en una banca poco más de veinte minutos, observando que ciertamente había pasado otra hora ya. Sin rastro alguno de esperanza me aproximé a la puerta de un establecimiento, solicité un helado y me dispuse a degustarlo en lo que sucumbía el mal ante la hermosura del tiempo.

Relajado y media hora más tarde, me encontraba aclarando emociones, frente a un espejo con manchas, aceptando sincero que realmente no soy un gran partido y en este punto de mi vida no tengo nada que ofrecer. Pero me he mantenido en pie, a pesar de las adversidades que se presentan día con día, los monstruos acechantes junto a la ventana y la bestia dormida en mi interior deseando ser liberada una vez más.


1000

Considerar que son mis vacaciones personales estas dos semanas en casa de mis padres, estando con ellos y pasando tiempo excelente con la familia ha sido una muy buena decisión, y estoy feliz por eso.

El fin, después de 12 años de publicar entradas en este sitio, he llegado al millar de publicaciones; cada una de ellas más personal que la anterior, desde mi corazón hasta lo más superficial de mis gustos ha quedado aquí descrito, y me agrada lo que se ha logrado, un montón de textos con trocitos de mí para formar una ensalada de peculiaridades, defectos, pero también dichas y momentos brillantes.

Durante este periodo de tiempo he trabajado en fortalecer mi algoritmo y su alcance, proyectando y proponiendo de modo que siga funcionando en su versión gamma y de cara a su forma beta para el próximo año. La media de crecimiento ha sido maravillosa, teniendo en cuenta que a penas son un puñado de amistades los asociados y que se quintuplicó el monto establecido en el mes que lleva el año.

No he de mentir, ha quedado de lado el asunto de la dieta posterior a mi despido; una de las desventajas de estar en Colima. Tampoco es que me sienta sin consuelo, pues consciente estoy de que una de las grandes motivaciones de volver al ruedo de lo "godín-laboral" es precisamente esforzarme por mejorar mi calidad de vida (hablo tanto de la intelectual como de la física).

También tenemos la tarea de colocar unas repisas en estos días, para incrementar el espacio ocupado por mi librero distribuyendo los libros más y mejor en los espacios.

Finalmente tengo que confesar que estoy agradecido a la vez que sorprendido por alcanzar el número de textos mencionados, sinceramente comprendo lo difícil que es mantenerse a pesar de no poseer comentarios o visitantes recurrentes, puesto que mi intención va mucho más allá de producir una influencia temporal en un puñado de personas, esperando sinceramente que sea posible dar a conocer con claridad material que podría enriquecer la percepción de lo que soy, y en primer lugar, para que mañana al releer pueda decir alegre: Se superó tal o cual obstáculo.

Mi compromiso ahora es incrementar las letras a mi vida,
deseando encontrar cada vez más vida en mis letras.


En el Precipicio

Ha pasado de todo en lo que fue el mes pasado. En primer lugar me quedé sin empleo abruptamente, en términos generales la reforma fiscal afectó la situación de la empresa en la que solía trabajar y algunas cabezas rodaron, entre ellas la mía.

Después de quedarme sin trabajo comenzó la travesía de regresar mis pertenencias a Colima y algunas a Guadalajara (mi probable siguiente terreno laboral). Estuve por una semana más en CDMX recapacitando acerca de mi situación y siendo honesto, sufriéndola más de lo que creí.

Es la primera vez que me quedo en la calle en una ciudad donde no puedo huir tan fácilmente con un familiar o amigo cercano; demasiadas cosas cruzaron mi cabeza. Aunque también es la primera vez que ocurre cuando ya estaba trabajando en un proyecto personal alterno.

Seré sincero, mientras más observaba la situación, más me atemorizaba el haber perdido mi tiempo durante todo ese periodo; porque en resumen, mi cuerpo estaba en sus peores condiciones, no tenía a nadie para compartir mi tiempo y no había amigos o parientes que apoyaran en mis distracciones. Estaba atorado en un bache del que urgía salir.

Un par de semanas más tarde me encuentro nuevamente en Colima, en casa de mis padres; como buena noticia, mi algoritmo sigue funcionando correctamente y sin errores. Por consejo de ellos estaré por acá hasta la próxima semana, lo que es bueno, porque puedo aprovechar a resolver pequeños pendientes que tengo.

Desde el punto de vista laboral, todavía no empiezo a buscar trabajo o mandar mi información a empresas; estoy esperando a estar de nuevo en Guadalajara para comenzar a hacerlo. Sé que mi motivación estará a tope cuando ande por allá.

Sin lugar a dudas ha sido un periodo de tiempo de autoanálisis fundamental para mi crecimiento personal, estoy empeñado en mejorar mis cualidades de ingeniero pero no me encuentro obsesionado con encontrar "un gran trabajo"; de momento, hablando con el corazón en la mano, mis proyectos personales y los amigos me sirven de gran ayuda para no quedarme en la calle. Es de lo que estaré agarrado si quiero progresar y salir de este rato oscuro.

Me faltan algunos detalles, entre ellos la literatura y escritura se han quedado de lado un poco. Pues uno de los pilares de mi vida ha trastabillado; y en lo que se armonizan las cosas, necesito "reiniciar mi ser nuevamente".

En fin, agradezco seguir existiendo y poder demostrarme a mí mismo que no importa la profundidad de un precipicio o el tamaño de la caída, siempre es posible emerger, levantarse y seguir creciendo.


Antipropósitos 2020

Vas a cambiar para bien, vas a lograr tus metas, y conforme cada una de ellas vaya quedando atrás, te darás cuenta que lo que más valoras no es el obtener objetivos, sino el esfuerzo invertido en el proceso. La semana pasada estuve con mis padres, de vacaciones durante casi una semana.

Amé cada instante que pasé con ellos y mi hermana; mi mente criticaba una serie de cosas, defectos míos principalmente. Conforme transcurría el tiempo, agradecido me sentía de que ellos estuvieran ahí para mí. Cuidándome, recordándome, regalándome su corazón a cada momento.

Estaba tratando de ser un hombre sensato, explicándome mis deberes como si fuese un tercero; recordaba que no había escrito mis antipropósitos para el año actual, ya han transcurrido once días y no había publicado nada, así que aquí van:

1. Voy a dedicar más tiempo a mí a pesar de parecer egoísta y arrogante en el proceso: A leer, a jugar, a escribir, a consentirme, a dormir, a viajar.

2. Voy a preocuparme poco o nada por conseguir enamorar a alguien, por buscar caer bien a los demás o por mostrarme con defectos tal cual soy.

3. Voy a fracasar en mis intentos por aprender cosas nuevas.

4. Voy a tener una opinión más saludable de mí y aceptaré mis imperfecciones con valor.

5. Voy a flojear cada que tenga oportunidad. Y lo disfrutaré.

6. Voy a opinar menos y callar más.

7. Voy a gastar menos en deberes y más en placeres.

8. Voy a quedarme sin bañar si algún día no tengo ganas, y está bien.

9. Voy a comer cosas que me gusten, y procuraré evitar aquellas que honestamente no.

10. Voy a tomarme menos en serio a mí mismo. Me reiré de mí cada que pueda.