Me Enamoré y Desenamoré

 Demasiado tiempo, demasiado poco.

Ha pasado más de un mes que me conecté, me propuse cambios, fallé de nuevo, me enamoré y desenamoré, viajé y soñé, aunque también olvidé y perdoné.

Ha pasado tanto, en tan poco tiempo, y en términos reales, eso ha sido casi nada, a penas un parpadeo, a penas un abrir y cerrar de ojos de otro capítulo en mi historia. Probablemente digna de ser contada, o aburridísima y sin sentido. ¡Qué sé yo!

Únicamente vengo aquí a descargar mi mente de vez en cuando. Ya no tolero las desveladas, mi rostro envejece, mi cuerpo está cercano a pasarme factura.

La enfermedad afuera ha matado a parientes, a amigos y conocidos... Sigo dando clases, estoy aprendiendo otras tecnologías, me concentro un segundo en ser mejor persona, me distraigo una hora de serlo. ¿Ironías? O puede ser que no tenga la capacidad de lograr nada, que toda esta apatía me vaya a terminar consumiendo convirtiéndome en un ermitaño amargado.

Al final, todo es una historia. Se va a contar letra a letra, a pesar de que haya ojos que no merezcan conocerla. Nunca. Siempre. Adiós. Vuelvo pronto... Espero.



He Vuelto

Hola amigos. He vuelto, es tiempo de aprender lo que se pueda, es hora de ponerme a disposición de la enseñanza y despertar e ir a dormir cada día como si fuera otra vez el último. Dejar atrás los males que me agobiaban es el siguiente paso a la libertad; un año a cuestas se dice fácil, pero no lo es.

Es momento de acrecentar el tamaño del análisis, enfocarme en lograr surcar los posibles errores y aprovechar los recursos para bien. Para el crecimiento y la proyección del plan, para la estructuración completa del negocio desde todos los ángulos, para escalar hacia el éxito, un paso a la vez.

Estos descalabros monumentales hacen mella en mi esperanza, sinceramente me hacen dudar y temer; de algún lugar he de conseguir las fuerzas o el cielo mismo me las regala para continuar levantándome y a pesar de todo abonar un paso extra.

Volver a la cobertura de la industria de las tecnologías me da ánimos; varias personas me dijeron que estaba cometiendo un error por aceptar ese empleo; entre las resoluciones a las que había llegado previamente estaba claro que iba a aceptar aquello que me pusiera de nuevo frente a la oportunidad de mejorar atributos, aunque eso significara reconocer con humildad que no habría vacante demasiado pequeña.

Del mismo modo no hay personas que sean demasiado ajenas a nosotros; influencia en menor o mayor medida hay, me gusta pensar en ella. Me gusta saber que se encuentra bien.

Inversión, inversión, todo debe ser inversión a partir de este instante. Inversión para rescatar mis finanzas, inversión para saldar pendientes, inversión para revolucionar mi entorno, inversión para el aprendizaje, inversión para el retiro, inversión para los deseos, los gustos y las características.

Desde una espalda desnuda hasta un punto rosa; de una piel tersa a una canción pegajosa. Las historias enlazándose tendrán pronto que salir a flote; y como dije un día: Lo haré. Tal vez no ahora, ni mañana, probablemente ni siquiera en esta vida a mí me toque, pero se sabrá.

Hay que recuperar los buenos deseos así como hemos recuperado un poco del pasado. Que se resuelva o no, lo dirá el tiempo, pero estoy abierto a seguir poniéndole mi pecho a lo que vaya a enseñarme la vida.



A Veces Diferente

Voy a decirte que sí, pero la neta no volveré a intentarlo.

Voy a regalarte lo que quieras, y al mismo tiempo alejaré de ti mis pasos.

Voy a evitar incomodarte, para poder cavar mi escape.

En algún punto de su vida el redactor entendió que no se trataba de pelear, atrapar o trabajar hasta el cansancio y dejó que la conexión interna con el arte hiciera lo propio. Ya había cedido ante el desprecio ajeno, estaba en un punto bajo de su viaje, pero ahí seguía, a pesar de todo, escribiendo.

Si se tratara de demostrar que soy bueno, –se decía–, seguramente fracasaré de nuevo. Si la vida fuera acerca de conseguir mis sueños, –replicaba–, probablemente nunca consiga siquiera describirlos. Si acaso importara cada letra que mis pensamientos plasman, –pensaba–, después de varios millones, tal vez consiga ser leído.

Pues no es así, la negatividad haciendo acto de presencia desde el primer minuto de este nombrado "nuevo ciclo", cual por cierto, he de confesar de paso, no me ha parecido en nada distinto a un jueves cualquiera, fastidia de formas inimaginables, presionando la llaga.

Algunos de mis alumnas de secundaria con su atenta personalidad de niños, me abordan interesados para enterarse de qué es lo que me sucede. "Nada, un poco, algo, todo, no tengo idea". Mis réplicas una más evasiva que la anterior, ¿y si la música fuera capaz de convertirse en mi salida? ¿O tal vez contar una vivencia del pasado me sirva como tangente?

Me gusta escribir, así, en seco, franco, y a veces diferente, intercalar poemas y textos narrativos con honestidad impresa; pues al final, todo artista busca cada día la atención de su musa, por inalcanzable que sea. Pero uno que la herramienta que utiliza es la palabra, o bueno, un servidor al menos, una y otra vez encuentra formidables los atributos en su camino, anhelando estar metido en todas partes y al mismo tiempo, en ninguna, pues si las divas de mi historia tuviera la astucia de enumerar, desde mi abrir de ojos, hasta el doble de los días que llevo transcurridos sería la cantidad actual.

Es muy sencillo poner palabras que hablen del amor, de lo formidable que es el viaje al "fueron felices para siempre", lo complejo es estrujarte el corazón y con lágrimas de impotencia, entre los "te amo", "te extraño", "nunca voy a olvidarte", "siempre estaré para ti" y "eres lo mejor que me ha ocurrido" aplastando cada fibra nostálgicamente, declarar que seguimos en pie, dispuestos a aceptar lo que llegue.



Mi Cabeza es una Sopa

 Mi cabeza es una sopa. Desde despertar y no saber qué estoy haciendo aquí hasta fastidiarme por el solo hecho de existir, "de qué sirve ser ingeniero" me pregunto, si nadie está interesado en pagarme por trabajar para ellos, y por cuenta propia, "de qué sirve a veces redactar", si no consigo construir una obra decente de todos los recortes, "de qué sirve tener acceso a tanta información que no está disponible para todos", si con ella no hago negocio y mis números rojos siguen aumentando, "de qué sirve esta vida" si nada más estoy aquí de paso, y no logro cuidarme para yo mismo funcionar correctamente.

Se está terminando el año; durante toda mi vida llegar a esta época significaba muchas cosas para mí, la nostalgia llegaba y me llenaba de dicha la sola idea de poder compartir con mis seres amados, en papel o de manera virtual me ponía retos para esforzarme en ser una mejor versión de mí, obsequiaba regalos de corazón a quienes me rodeaban, me enternecía con el amor que se respiraba adentro y afuera.

Hoy la situación es diferente, mi cerebro no deja de repetirse que ha sido un año difícil, el más complicado hasta ahora, tengo treinta y tres años, en casi un mes cumplo treinta y cuatro sin sentirme pleno, sin ganas de continuar, sin sensaciones de amor rodeándome. Agradezcan por mí aquellos que son dichosos de sentirse enamorados, felices y completos, yo estoy quebrado, en todos los sentidos que esa palabra signifique.

Una de las cosas que solía resolver mis complejos, temores y fracasos es el humor, pero incluso eso ha estado bastante lejos de lo que era. Y los amigos, estamos encerrados, estoy atrapado, con deudas incrementándose a mi alrededor, con decenas de problemas sacudiéndome cada hora, con terror ante el riesgo que supone para mi papá salir cada día a trabajar para darnos de comer. En mi mente, soy un mendigo, un pordiosero, un limosnero que vive del apoyo que sus padres le brindan, y no tienen idea de lo frustrante que es eso. Es hasta doloroso.

Cada mañana en cuanto despierto en lugar de sentirme feliz por estar con vida, me siento triste por seguir siendo un inútil estorbo. Pero qué quiere de mí esta humanidad, y qué puedo hacer que me saque de este agujero sin fondo, ¿llorar? Créanme que lo he hecho hasta el cansancio, ¿estudiar? También, continúo haciéndolo a pesar de no comprender por qué en todos lados estoy siendo rechazado. He perdido oportunidades que estaban ahí puestas para mí, me han botado de procesos en los que voy sobrado con todas las características que buscan, me han ignorado a postulaciones en las que no son necesarios conocimientos ajenos a mí y mi experiencia. En fin, todo este mar de decepciones me tiene harto, estoy como diría el mismísimo Grinch "hundido en mi propia miseria", aunque no sé para dónde voltear.