Qué ganas de escribir, cerrar mis ojos y dejarme llevar por la música al tiempo que lo hago, esta vez no por los miedos, ni por la incertidumbre de alguna "ilusión" o corazón roto. Desperté a las tres, con la energía de un toro, como si hubiera dormido veinte horas consecutivas, y seguro estoy que para el final de mi turno laboral me estaré quedando dormido, pero ya está, en mi cabeza necesitaba pasar por esto, deseaba hacerlo, porque siempre he sido yo el responsable de lo malo que me ocurre, como si todos a mi alrededor fueran blancas y perfectas palomas; y mierda, para nada lo son.

Me urgía verme al espejo y gritarme lo mucho que me amo, porque es verdad que he cometido errores, pero me tenía que perdonar. Agradecimiento y un buen corazón dispuesto son lo que me sobra, si eso no vale para ustedes, me importa un bledo, para mí lo es todo.

Un par de nalgas llamativas no van a regir mi existencia.

Es fácil ser condenados por cosas que no hemos hecho, por horrores no experimentados, por descuidos y falta de criterio, por ser humanos; pero basta ya, hasta este punto me mantengo íntegro, y como tal, voy a vivir. Eso de cargar culpas que no me corresponden me estaba limitando, pero se acabó, esto es una declaración de amor a mí mismo. A pesar de no ser "suficiente" para algunas personas, a costa de "egos" ajenos, sin importar "no gustar" en el proceso. Es mi vida, y escojo centrarme en disfrutarla.

Hasta ahora solo vemos poemas tristes saliendo de mis manos, como si la depresión y melancolía me representaran enteramente; pero también soy esa fuerza incontenible que un percance natural trae consigo, mi karma está por los cielos, me mido con lealtad, generosidad y honestidad; si a eso le agregamos que las experiencias negativas y traumáticas por las que he pasado no han hecho más que fortalecerme, con memorias de triunfo y supervivencia a cuestas, cada paso de aquí en adelante cuenta.

Como he dicho antes, lo mío no es blofear, wysiwyg, comienza el reino del Rok. La fundación del verdadero imperio que llevo en mí. Y a quienes lo merezcan y acepten de mí, aquí unos versos en agradecimiento:


Despertaste mi corazón de su letargo,

Me mostraste que aún podía vibrar,

Entre tus ojos, encontré mi faro,

Tu estima mi norte, mi camino a trazar.


Me enseñaste el significado de vivir,

Hiciste de mi corazón un lugar más lindo,

Con cada carcajada, con cada suspirar,

Me inspiraste a amar, me motivaste soñar.


Así que gracias por ser parte de mi vida,

Por estar en mi amanecer, una suave melodía,

Construcción y salvación, mi poesía,

Eres de mis pensamientos la alegría.


Tu risa mi escudo contra la tristeza,

Tus ojos un mar para naufragar,

Tu voz la brisa en mi cabeza,

Tu amor una guía, mi estrella polar.


Tus manos un hogar, tus palabras un deseo,

Algo que nunca creí experimentar,

Tenerte cerca siempre es mi anhelo,

Me ayudaste a volver a funcionar.


Llegaste en un momento que no me lo esperaba,

En una temporada que nadie me quería escuchar,

Entre grises, una pincelada coloreada,

Una belleza que me hizo despegar.


Aprendí a reflejarme en tu sonrisa,

Escribiendo al ritmo de tu corazón,

Y aunque no estemos cerca, te pienso,

Conviertes estas palabras en erupción.



Este asunto de escribir durante la madrugada,
No es que no quiera hacerlo, situación temerosa,
Es que esa cosa cuando se presenta imponente,
Lo hace con todo sin importar horarios, es desastrosa.

Querida sombra en mi memoria vaga,
En silencio, por el hilo que este verso arrastra.
Tus palabras, un eco que aún desgasta,
Voy a pintar, con tinta suave y casta.

En el lienzo de la confianza, tú mi arte,
Con pinceladas de amor y alegría entregarme.
Pero el color cambió, de tus labios en parte,
Humillación y dolor, incisión precisa, al darme.

Escribo aquí, no para buscar tu perdón,
Ni para crear en ti una pesada presión.
Es sólo para decir, en humilde oración,
Que cada palabra fue un corte en mi corazón.

Somos actores en el escenario del mundo,
Tus palabras, dagas volando sin segundo.
Pero no guardo rencor, en lo profundo,
Este no sana, ni ayuda a sanar el dolor, iracundo.

El tiempo marcha, avanzamos con él,
En el espejo del pasado, a veces nos vemos tan cruel.
Tú y yo, dos estrellas, en el cielo o en el papel,
Ojalá aprendamos, del daño que se causó al clavel.

Yo aquí, escribiendo a la lluvia,
Susurro esperanzas de un futuro sin la ruina.
Con límites y amor, la vida continúa,
Aprendiendo de cada herida que la piel atesora y arruina.

Así que baila y celebra al son del viento,
Aprende, crece, libérate del resentimiento.
Si algún día, en el sendero del arrepentimiento,
Quieres hablar, aquí estaré, esperando en silencio.



 Es difícil confesar las intenciones detrás de un crimen cuando fuiste captado in fraganti. Habría sido maravilloso tener una coartada, pero simplemente no lo hice, pues huí, como haría un cobarde. Tras horas de meditación y asistencia terapéutica, reconocer las cosas que uno ha hecho mal es parte del juego.

Escarbando un poco encontramos que hay frases que se han quedado marcadas en mi alma durante bastante tiempo, esas heridas se han vuelto cicatrices que me han transformado en una mejor versión de mí; el patrón ha sido bastante similar, encuentro a alguien que se comporta particularmente distinto conmigo, agradable por decirlo de un modo sincero, con un par de facciones físicas que me mueven el piso, me desgasto por ser notado y termino convirtiéndome en alguien que no soy, los complejos salen a la luz y se evidencian mis carencias, ¿se muere la confianza? No necesariamente, pasa lo que algunos llamarían "temerle al éxito".

El autosabotaje ha sido parte central en la evolución de mi persona, al día de hoy sigo aprendiendo a evitarlo, aunque a veces se hace presente y rompe cualquier cosa linda que me pase, todo es consecuencia de que interiormente me cuesta aceptar que merezco cosas buenas, termino sacándole la vuelta (generalmente sin querer) a la dicha y me quedo como inspiración de un proceso ajeno. Me vuelvo en parte el acompañante durante el fortalecimiento de alguien más.

Mirando en retrospectiva, estoy consciente de cada cosa que he hecho mal, nunca utilizaré la carta de "perdí la memoria" para ignorar mis responsabilidades, y trabajaré en lo que esté de mí por mejorar como ser humano, porque al final eso es lo que soy y estoy dispuesto a reconocerlo públicamente todo el tiempo: Alguien con deficiencias y falencias que entre complicaciones y miedos, trata de hacer las cosas lo mejor que puede, aunque a veces no lo consiga, aunque a veces se rompa.

La mirada triste, la necesidad de afecto, el gusto por dar, el inminente deseo de producir confort, el autodesprecio no superado, los conflictos intelectuales, la baja autoestima y las frustraciones ante los eventos externos; todo eso es parte de lo que trabajo cada día por mejorar. En efecto, sigo en proceso. Y obviamente aunque he dado pasitos pequeños en algunas áreas, me he tropezado en otras.

Quería reiniciar el chip, pero no me llevaría a un lugar distinto, había que trabajar en repararlo y eso es lo que vamos a hacer; hay cosas que están mal, que han estado mal desde el principio; pero no soy nadie para reescribir mi código genético, no tengo el poder para de la noche a la mañana despertar con ojos claros o un tono de piel más deseable, definitivamente no podré nunca darme un estirón más y ser un poco más alto solo con pensarlo, o sustituir aquellos genes que me reducen atractivo y poner de los "chidos" en lugar de esos.

No, no puedo ganar con la mano que tengo, soy objetivo con esa información. Y personalmente no disfruto blofear, si alguien tiene o pretende tener, qué genial por esa persona; si alguien es grande y le encanta presumirlo, también respeto eso. Yo simplemente no puedo. Soy una batería con el 11% de carga, y a lo mucho eso me da para un par de llamadas de auxilio de último momento en las mayores crisis. No queda para más.

No vine aquí a competir un juego que claramente no puedo ganar con las herramientas que tengo a la mano, por lo mismo hace tiempo he decidido optar por una mentalidad y estilo de vida a partir del estoicismo, donde nada me hace falta ya, donde no hay ambiciones más allá de enfocarse en alcanzar una vida virtuosa a pesar de todo, controlar los instintos y deseos es lo más crucial en este momento.

Sin importar lo que suceda, siempre puedo elegir cómo reaccionar a eso; incluso si las cosas han ido bastante mal o si me estoy quemando por dentro, puedo aprender de la experiencia y crecer con ello. Por eso mismo determiné no tener un "próximo" lugar, donde estoy, lo que soy y lo que tengo es suficiente para mí; seguiré siendo generoso con los demás, si ellos me lo permiten, pero el que me rechacen no va a permear mi capacidad de seguir siéndolo.

A esta vida he venido a aprender, y vaya que lo he hecho a punta de fregadazos. Mi mantra sigue siendo el mismo: Jamás le voy a desear el mal a unos labios que he besado, rechazar una mano que se me ha tendido o negar de dónde vengo.



 Inspiración: Esa cosa que llega sin avisar de dónde, incluso a mitad de la madrugada. Quizá como consecuencia de la lluvia, tal vez por el gusto de seguir aquí y sentirme un poco mejor que antes, en cualquier caso, se combinaron las situaciones, lo cual me da un gusto imposible de dimensionar.

Tuvimos una plática con el equipo, en el trabajo, según entiendo nos quedan un par de meses más de proyecto; espero ser suficientemente competitivo para seguir en ese trabajo, porque como dijo mi compa "quiero mucho a Amdocs", tanto por los sueldos decentes, como por la interesante oferta de prestaciones que tienen. Y las que vienen, por ejemplo, el año que entra dándonos oportunidad de adquirir acciones con condiciones benéficas, para sentirnos como niños grandes.

En fin, he tenido mucho en la cabeza dando vueltas la forma en la que disfrutaría mi sueldo (sobretodo invirtiendo) si no se fuera en su mayoría en pagos; todo normal, he estado trabajando para saldar pendientes y estragos que los inicios de la pandemia agarrándome desempleado me dejaron a cuestas.

Me gustaría un día despertar y decir: "Ya no le debo a nadie", recibir mis ingresos, tomar quizá dos terceras partes de los mismos, e invertirlos en cualquier cosa que se me atraviese. O no sé. Tal vez solo estoy divagando porque estoy sobrepensado el futuro, ya saben, esa cosa llamada "amsiedá".

En días recientes me he dado a la tarea de repetirme el mantra de "no siempre tengo la razón", y es que, como parte de lo que uno desarrolla a partir de escenarios conocidos, experiencias en general e introspección, llegan vestigios de una especie de "ego" que es necesario no dejar que nos domine –honestamente es solo un proceso deductivo simple y eficaz–. Pero no somos expertos en nada, no estamos aquí con mejores condiciones que nadie, y realmente lo que nos tiene en el lugar en el que estamos y con las personas que nos rodean, han sido suertes.

Hago esto con la intención de reducir el pensamiento meritocrático que a veces me viene a los pensamientos, reconociendo que en efecto, he tenido algunas oportunidades y gente se ha enterado de mí de formas aleatorias, como dividendo, se ha podido construir un poquito (casi nada la verdad); pero no hay que permitir que eso se suba a la cabeza. Nunca seré más que la persona que esté frente a mí al interactuar, y mi intención debe ser única y exclusivamente ofrecer lo que puedo y tengo si es que puede aportar en algo, debo erradicar por completo las emociones despectivas y groseras de mi interior, porque estoy consciente de que cada uno es conforme a sus experiencias, personalidad y origen.

Hay que reprimir gloriarse por cualquier cosa vanal y enfocarse solamente en ser una versión más agradable de uno al día siguiente. Cada día me despierto pensando en que puedo ser mejor persona, cada noche me acuesto analizando cómo puedo evitar que emociones superfluas lleguen y hagan mella a lo bueno en lo que haya trabajado, es un vaivén cosntante de decisiones y temores, no les voy a mentir.

Por ejemplo, esta semana soñé que me enfrentaba con una hidra y que cada una de las cabezas de esa hidra representaba una persona en específico que hacía temblar mi estabilidad emocional. Me tragué el orgullo y le dije a una de ellas cómo me hacía sentir con ciertas acciones, y cómo me ayudaría muchísimo si me prestara un poco de atención. No debería depender de externos, lo comprendo, pero recuerden que para reconstruirme tengo que hacerlo a partir de entornos conocidos, variables saludables y personas que aporten.

Total que bueno, cosas como las rutinas, la aceptación, los hábitos saludables, el amor propio, las microdosis de atención y la amabilidad del contexto, servirán muchísimo en mi proceso de sanación y mejora. Así que no puedo demeritar ninguna de ellas. Creo fervilmente que funciono como una máquina de características avanzadas y condiciones complejas que vincula y entrelaza un montón de procesos, módulos y funcionalidades; y en vísperas de producir más, habrá que reparar algunas cositas hasta dejarla en perfectas condiciones.



Máquina

Por
 Inspiración: Esa cosa que llega sin avisar de dónde, incluso a mitad de la madrugada. Quizá como consecuencia de la lluvia, tal vez por el ...

Inseparables, comprensión,

Corazones entrelazados,

Belleza inimaginable,

Perpetuamente enamorados.


Destinados, confidentes,

Susurrando promesas eternas,

Encantamiento envolvente,

Muchísimas estrellas nocturnas.


Insuperables cariños,

Deslumbrantes destellos,

Inagotable dedicación,

Melodías violonchélicas.


Esperanza incansable,

Resplandeciente constancia,

Diamantes inquebrantables,

Conquista distante.


Retrato devocional,

Sinfonía indescriptible,

Romanticismo evidente,

Indiscutibles amoríos.


Palabras sensuales,

Números enteros,

Fascinación inminente,

Descripción sublime.


Sensación placentera,

Abrazos interminables,

Caricias múltiples,

Desnudez provocativa.


Lucidez lasciva,

Embriaguez, agotamiento, desempeño,

Sumisión, sadismo, masoquismo,

Exquisitez, repetición, fundición.