Estoy Algo Triste

Estoy un poco triste porque muchas notas que había hecho las dejé como "borrador" en una cuenta de correo electrónico, duraron ahí años, hasta que decidí colocarlas en un chat privado de WhatsApp para de ahí copiarlas posteriormente en un texto más grande. Lamentablemente, al perder la conectividad con la aplicación y reinstalarla en mi equipo, esos textos se han ido permanentemente; ahora solo quedan algunos semblantes de lo que significaban.

Cuando pienso en esas circunstancias, me imagino a los grandes escritores y la enorme cantidad de textos que se han ido a la basura mientras ellos redactan. Ya sea porque fueron datos que colocaron en servilletas, información que escribieron en herramientas que se les extraviaron o descompusieron, cuadernos y hojas desaparecidos, y otro montón de circunstancias.

Cosas que ocurren, sin duda, valiosos detalles que uno dice: "¿Por qué no me atreví a publicarlos?" Todo definitivamente es parte de un proceso de maduración, tanto de capacidad redactora, como de intención y producción de la misma. Sin duda eso me enseñará, una vez más (pues ya me había ocurrido antes algo similar), a ser menos confiado de en dónde dejo lo que escribo, y tardar tiempos más pequeños en hacer públicas esas notas.

Duré años en adquirir una herramienta que me será útil a la hora de escribir; ya la tengo. No me costó tan cara como habría pensado, pude haberme hecho con ella antes, pero la desidia me hizo esperar hasta que cosas peores ocurrieron. No importa. Estos errores son para aprender.

Voy a escribir algo de manera continua, llevarlo hasta un punto interesante y conseguir que finalmente pueda ser visto por lectores ajenos a los que vienen aquí a mi sitio. Llevo años con eso en mente, lo sé, pero no me he animado porque ha sido todo parte de un proceso. Que si me gusta, que no me convence, que me encierro en cuanto a tramas argumentales, que me da miedo sacar cosas oscuras innecesariamente, que la desconfianza de que lo lean personas que puedan resultar ofendidas; y otro montón de excusas que no sirven para otra cosa que para atrasar lo que vaya a ser.

De nada sirve "querer", eso es simplemente una postergación de actividades: Quiero estudiar programación, quiero hablar otro idioma, quiero leer, quiero conocer, quiero explorar, quiero viajar, quiero enamorarme, quiero casarme, quiero formar una familia, quiero tener hijos, quiero comprarme un vehículo, quiero adelgazar, quiero hacer ejercicio, quiero comer saludablemente, quiero mudarme, quiero encontrar un mejor trabajo, todas frases vacías que nos llevan a un punto mental en el que no hacemos absolutamente nada, apasionados ante la idea de ser unos frustrados empedernidos que no hacen otra cosa que quejarse de la insuficiencia: No tengo tiempo, no tengo dinero, no tengo amigos, no tengo oportunidades, no tengo respuestas, no tengo ganas.

Hasta ahora todo lo que he puesto aquí forma parte de un desarrollo personal, entre subidas y bajadas de peso, pérdidas de interés y apasionamientos esporádicos, viajes en cuanto a letras que se vuelven caminos sin retorno, paseos vacíos por la introspección en los que lo único que encuentro es un espejo viejo y rojo que al mirarme ve a un miedoso más, que no afronta sus temores y no quiere superar sus debilidades, que le da pena que lo lean y vean dentro de él lo que más teme mostrar.