Provinciano Nostálgico

Los números me hacen feliz. El análisis de datos le da una razón de ser a mi curiosidad constante. Hace justo un mes inicié con la fase gamma de ese proyecto personal. Los resultados hasta ahora, prometedores. La inteligencia ante la comprensión del funcionar de los números basado en estadística y probabilidad se ha puesto a prueba, y en más de veinte mi escenarios, mi algoritmo ha resultado triunfador, lo cual es maravilloso.

El siguiente paso es alcanzar un retorno en concreto, estoy mentalizado en que sean diez mil durante cada corte a partir de que empecemos el año; estoy consciente de que es un número ambicioso, pero de darse, me vendría muy bien para resolver situaciones personales y dar continuidad a otros asuntos. Además, que si lo consigo cíclico, estamos hablando de casi una completa libertad financiera alcanzable en tres o cuatro meses... Pero reitero, eso no es más que especulación basada en números, hacen falta resultados para animarme siquiera a cambiar de trabajo.

Acaba de terminar el primer día del último mes del año; qué nostalgia saber que no he hecho nada por mejorar mi apariencia y he permitido a mi salud estar en malas condiciones. Me repito una y otra vez mis anhelos pero no ha funcionado, me quedé bajo de voluntad o definitivamente no utilicé los medios, ni la influencia necesaria para abandonar el mal camino y reincorporarme al buen estado de salud.

El exceso de trabajo y el godinizmo me parecen un par de elementos dañinos; hace falta salir a tomar aire, a conocer gente y lugares, a divertirse; y esta ciudad, honestamente me ha dejado uno que otro desagrado por un poco de satisfacción de vez en cuando. Aunque he aprendido mucho el valor de lo que no está cerca, de los amigos, la familia, las personas que amo y la gente en quien puedo confiar. Me llevo eso de aquí si un día me voy.

No soy fanático de subirme al transporte público colmado de gente, porque es bien sabido que no soy muy amante de la gente en general. Tampoco es lo mío hace filas enormes cuando hay que ir al super o a un restaurante en la búsqueda de un sitio para comer. No es culpa de nadie, es que simplemente no me agrada todo eso. Por eso me mudé a unos pasos de la oficina, por eso es que no utilizo transporte a menos que sea altamente necesario (por lo general prefiero las aplicaciones).

Y el asunto con la mentalidad de las personas es otro: Por lo general tratan de aprovecharse de cualquier ventana de oportunidad para sacar ventaja sobre ti; desde que se les olvida parte del pedido que acabas de hacerles por lo que no te entregan completo, hasta que se confunden con las monedas y te dan cambios erróneos, o que tu compañero de trabajo o jefe considere "pertinente" que te quedes un rato más a laborar (incluso sabiendo que es fuera de tu horario), o que realices actividades en fin de semana (cuando tu contrato no dice eso); en resumen, aquí pasa en todos lados, siempre, si hay oportunidad y tú lo permites, va a salir alguien de colmillo retorcido a abusar de tu ingenuidad.

Pero no, no detesto la ciudad, particularmente he ido aprendiendo a comprenderla y a sus habitantes; me ha dado gusto hasta ahora la experiencia y no estoy diciendo que el próximo mes me iré. Aunque de ser por mí determinación, por mis gustos, anhelos y necesidades, definitivamente hay otros sitios a los que me siento más compatible, solo eso.