Hoy es de esos días en los que siento la necesidad de escribir sin darme cuenta que en realidad no sé de qué hacerlo. Mientras divagaba, pensaba en la clase de persona que quería ser a mi edad, hace algunos años. No soy nada semejante.

Cuando era niño estaba ansioso por descubrir la vida, quería que todo lo bueno me ocurriera enseguida, me veía casado a los dieciocho; a mis veinticinco ya ilusionaba con tener algún hijo. Me veía completamente independiente, amando las cosas bellas de la vida, me veía trabajando en alguna empresa recibiendo buen sueldo, me veía entonces portador de un automóvil, me imaginaba que la vida era más sencilla, mucho más. Cuando era muy niño era delgado, siempre supuse que eso no cambiaría. Era honorífico en mis notas, las personas me halagaban todo el tiempo. Pero, a pesar de todo, no conocía el ego. Creí que sería bajo de estatura como mis padres, me imaginaba que en algún momento sería guapo, pues entonces no era muy feo.

Hoy, crecido, con varios años encima y experiencias fallidas me veo contrario a esas ideas; entonces no conocía muchos secretos que hoy conozco, desconocía que mi vida había sido forjada como la de muchísima gente, pensaba que las personas por naturaleza buscaban el bien, por consiguiente era fácil aprovecharse de mi ingenuidad.

Me observo profundamente en las nostálgicas imágenes que hay en mi memoria del pasado y me convenzo de que no soy nada de lo que quería ser, ni como, ni con quién. Me entristezco por parecer una víctima más del estadístico, de esos que no cumplen sus sueños, quienes solo idealizan y terminan desempleados, endeudados, erosionados por el paso del tiempo.

Lo mejor es que todavía no termino del todo, y aunque del punto donde me encuentro es fácil caer más; hay cosas que puedo mejorar, que no es que lo esté haciendo pues mi mente es perezosa. Todos merecemos un mundo mejor para vivir, todos merecemos ser queridos por igual, pero las personas lo saben, todos lo saben, algunos hasta lo viven, el mayor trabajo de convencimiento tiene que llegar hacia uno mismo. Que no se cree nada, que parece que "todo lo hace mal".

Considero que al día de hoy, viéndome con el filtro de mis ojos de niño, soy un fracasado. A pesar de mis muchos intentos por no serlo.

Y me digo a mí mismo y a quien lo necesite: Si no piensas vivir esta vida para siempre, por lo menos ten la actitud de enfrentarla como si fuera la última vez que lo harás.

Pequeño

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Hoy es de esos días en los que siento la necesidad de escribir sin darme cuenta que en realidad no sé de qué hacerlo. Mientras divagaba, pen...
Ayer en la mañana me llegó un mensaje al celular (un viejo Sony W200 negro) con algo que yo sabía, pero es bueno que se sepa cual quiero compartir:

"El amor perdurable se ha vuelto imposible. Existe un zapping de tentaciones. Todo está organizado para que cambiemos de pareja. Al capitalismo le conviene que estemos solos, ya que los solteros infelices consumimos más"
— Fréderic Beigbeder.

Algo completamente cierto, contra lo cual hace algún tiempo hice planes personales, no para evitarlo, sí para sobrellevarlo de la mejor manera posible. Aunque no se note, a cada segundo que pasa me concentro en lo que será de mi vida. Soy un hombre de proyectos, con muchísimos fallidos en mi haber, pero de algún escritor aprendí una vez que si sales a la batalla y fallas mil veces tienes más posibilidades de acertar en la mil uno que si sales solo una vez y te reprimes ante la derrota; ésto es, y no como superación personal, porque los libros de superación personal realmente me abruman por su acartonado contenido, sino más bien como un consejo que si se quiere se toma y si no se rechaza, "jamás rendirse", así, como tal, como suena.

Hablando de la frase pues qué más da, entre mis proyectos pasados he visualizado la clase de futuro que quiero desde años atrás, el tipo de familia que me gustaría formar y el cómo me esforzaré por ser austero en todo sentido posible; eso no significa que pretenda ser un muerto de hambre (usando el tono despectivo de la frase) o un tacaño, sino alguien que administra e invierte sus bienes no para volverse rico (como de muchos es el sueño), sino para hacer bondades para con otros, éso no significa que andaré por ahí regalando lo que gane, no soy idiota, pero echaré andar proyectos que dejen de lado ese egoísmo que nos caracteriza (claro, si Dios me da vida y oportunidad ante todo). Falta saber lo que la mujer diga, los hijos, la vida misma. Pero han sido como muchos otros, proyectos que tengo contemplados, y que si se logran, bien y bueno, y si no, pues habré al menos hecho consciencia en mí mismo de cómo podrían ser las cosas.

Aquí mismo agrego lo que hace rato publicó un muy querido amigo, de esos como pocos que "te haces en la red" y jamás se van.

Él dijo: "Sí, perdonen, soy muy crítico y poco tolerante con eso del lenguaje, nuestro idioma es uno de los más ricos en el mundo y aún así hay pocas personas que se esfuerzan en usarlo correctamente y mantenerlo como debe ser. Lo siento mucho si a alguien le duele, pero de verdad, me duele más a mí, si supiera que no tuvieron educación básica, lo entendería, pero la mayoría de ustedes, amigos míos, son egresados de bachillerato como mínimo. En esa etapa de la educación ya nos enseñaron verbos, adjetivos, pronombres, lo que significa "sujeto y predicado", incluso, para ese nivel ya sabemos usar un diccionario y LEER."

Yo ahondé: "El problema es que dejamos el proceso de aprendizaje completamente en manos de profesores, quienes, con perdón de muchos, a veces escriben igual o peor que uno.
Más bien supongo que el deseo de escribir adecuadamente está y viene por consecuencia del deseo de uno mismo, ya que lo que nos digan, sea crítica constructiva o educación "común", nos entra por un oído y nos sale por el otro.
Así que, en mi opinión sincera, quien quiere salir del hoyo lo hace por convicción propia, no porque hay alguien atrás empujándolo. Eso creo."

Y otro de esos nerds de closet (también amigo mío) enriqueció: "Suscribo a Roca Seca; el verdadero problema es que la enseñanza prima está en manos de gandules y estafadores que se dicen ser maestros los cuales carecen de elementos probos y suficientes para poder transmitir este tipo de conocimiento; grave es pues que se le esté dando un trato básico a la mejor herramienta que tenemos para exteriorizarnos: el uso correcto del lenguaje."

La verdad es que así es; yo nací en un pozo del cual no sé si en algún momento he de salir, pero a cada día que pasa mentalizo la idea de estar "al otro lado", pero el hecho de haber nacido entre ignorancia generalizada, pobreza como denominador común y una percepción de la vida miserable como destino final no me dejó ahí; lo que no significa que mis primeros años hayan sido un asco, porque para nada, una vez se me enseñó a aprovechar cada uno de esos instantes en la vida, en los que ser yo mismo tiene buenas consecuencias, pero siempre alimenté esa hambre de ser diferente, de pensar de otro modo, de hacer las cosas previamente meditadas... Como reitero, muchas veces la regué con eso, porque la vida trata de regarla y volverla a regar, pero he aprendido tanto que a veces, me extraño de que las cosas que me parecen simples de comprender para otros sean tan complejas. Así es la vida, decisiones a más no poder, desde el nacer o no nacer, hasta el morir o no morir.

Filosófico

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Ayer en la mañana me llegó un mensaje al celular (un viejo Sony W200 negro) con algo que yo sabía, pero es bueno que se sepa cual quiero com...
Hoy tengo ganas de escribir algo dedicado a la pequeña Angie, mujer de grandes bondades quien siempre sabe insultarme con indulgencia y decoro. Voy a intentar que las tres historias se vuelvan una, que una sea la que exprese lo que me hacen sentir las tres... Tres es un número primo, el triángulo representa la divinidad, por eso escogí ese número, no por nada en particular.

A veces le pido salir, le ruego, le imploro, me victimizo en el camino, lo logro sin lograrlo. A comer jamás, a charlar, quizá, así fue sin ser. Es difícil saber que en un principio aunque a mi modo la quise, no lo hice, fue un trato a mi interior. Ocurre cuando en el mismo plato viertes cariño, envidia, deseo, y mucho estima. Aunque soy de los que aceptan ser humillado intelectualmente y reconozco cuando algo no puedo (a pesar de con fortaleza de espíritu demostrar lo contrario), no me gusta la derrota; menos acostumbrarme a ella; perdón si no se entiende, ésto es mío y lo hago como yo quiera.

Extraño los vídeos, las muecas, las sonrisas y las pecas. Las cándidas manos, ingenuas miradas, vibrantes mentes. Lamento desaparecer en el silencio de lo que nunca fue, porque ella jamás lo permitió; es un duelo en mi interior donde la versión sumisa de mí llora y la versión fuerte ríe. Tengo que hacerlo, no dejar de gozar la ausencia de lo que aunque guste, siempre duele.

La he sufrido tanto tiempo e incontables veces que ahora no es que me guste verle de la mano de alguien, pero mi corazón masoquista la consciente. Siempre deseándole bien, como si a su actual o anterior pareja no envidiara de por vida.

Decepciones, gente que no cumple, mujeres sin palabra. Lo pero es que en medio del desprecio que jamás habrá en mí al verla me transformo en un mandril. No puedo reclamar, no quiero hacerlo, quiero golpear, destruir, acabar.

No hay nadie perfecto ni habrá, cliché común, yo lo sé. Si espinas dan las rosas, atrás no se quedan las mujeres hermosas. Vuelve mi cabeza a cada episodio juntos,; como idiota al demostrar mis gustos. Soy un tonto por amor, víctima de las circunstancias que me han llevado a mi presente.

Yo solo y mi subconsciente hemos aprendido a ver la belleza en donde no. Me gustan los números, soy un asco en el amor; nadie me ha dejado mostrar de mí lo mejor. Lo merece y no, pues aunque en bandeja lo entregue sé cuando no soy aceptado. Las fuerzas en la escuela me dicen que no ceda, que me esfuerce hasta la muerte por lo que yo quiera de ella. Pero ella no me quiere, me desprecia a su manera, hipócritamente consciente de que me hace lamentarlo. Dejo a Dios lo que le plazca hacer con mi cabeza, paro aclaro como siempre que él conoce mis tristezas.

Extraño las charlas de antes, los momentos en los que reía. Cuando compartíamos aire. Sus fotos comentaba y ella no optaba vetarme. Aunque no sea personal, cómo duele, cómo rompe, cómo influye. Me enseñaste a valorar la presencia de la nada, a comprender que no soy yo quien no merece, sino tú la insuficiente. Y entonces, como redacta el cuento, en algún momento de la vida tendré que volver la espalda, jamás olvidaré tus maneras de insultarme, al contrario las usaré para con gusto despertarme.

No rencores, ni males, ni malos entendidos; no promesas incumplidas, ni falsas verdades; no cuentos cortos, ni tratos rotos. Estamos y estaremos en adelante en cero, completamente iguales. Reiniciamos nuestros contadores hasta el momento en el que comenzó todo. Cuando te veía con ojos y mente, ignorando mi corazón... Pues no es bueno enamorarse a quien no corresponde a mi razón.

Masoquista

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Hoy tengo ganas de escribir algo dedicado a la pequeña Angie, mujer de grandes bondades quien siempre sabe insultarme con indulgencia y deco...
Hoy, estoy realmente triste, definitivamente el ser juzgado de "mal amigo" nunca me va a gustar.
Tengo a un amigo, al cual aprecio mucho, en verdad en gran manera; siempre he procurado mayor estima a la mistad que al dinero, así que comenzaré diciendo lo que pasó hace unos años...

Por estos tiempos, un excompañero de trabajo me pidió prestada mi consola PSP; se la presté sin titubear, pues era una persona digna de mi amistad. Pasaron un par de semanas y un día recibí una llamada, era de él, me invitaba a comer en su casa, ¿a comer en su casa?, la verdad era algo raro que me invitara a comer en su casa y más que me llamara por teléfono para hacerlo. Yo accedí de inmediato (la comida es una de mis debilidades), no he dicho que mi amigo jamás me invitara algo de comer, lo hacía muy seguido en el lugar donde trabajábamos, pero en su casa no había ocurrido antes.
Llegué y a su casa y disfruté de un rato ameno de charla y fui alimentado, al cabo de un rato, ya acercándose la hora de mi regreso a casa me detuvo mi amigo, me dijo con voz seca que tenía que confesarme algo, le habían robado mi PSP. Me comentó que estaba dispuesto a pagarlo, pero que necesitaba que se lo cobrara en pagos parciales y en algún momento me lo terminaría de pagar. Sonreí, con sinceridad al ver su mirada un pensamiento inundó mi mente. Y le dije lo siguiente: Valoro más tu amistad que cualquier aparato, no te preocupes. No me considero un héroe ni nada por el estilo al haber hecho eso, simplemente lo sentí y así pasó. Esa noche, ambos fuimos a charlar a la feria y prácticamente no volvimos a tocar el tema. Jamás le cobré. Después de un tiempo supe de su buena capacidad para engañar y robar, aun con eso, no creo que él haya robado mi juguete...

Pero no siempre puede ser así, no siempre puedo ser tan buen amigo; la madurez involucra hacerse responsable también. En noviembre del año pasado yo presté mi casa, pues uno de mis mejores amigos la necesitaba ya que iba a dejar la que habitaba entonces (aclaro que no es el mismo amigo), así que requería un lugar como almacén para guardar todas sus pertenencias. Le presté mi casa pues hacía más de dos meses que, aunque tenía algunas cosas de valor mías, no la estaba habitando; pero seguido iba a ver cómo estaba todo, reitero, se la presté sin cobrarle un solo centavo; pues él es amigo de esos por los que soy capaz de meter las manos al fuego.

Pasó el tiempo y yo no supe de mi casa, desde que le entregué las llaves no me acerqué al lugar; tenía la idea de que él lo haría, pues incluso me comentó que pagaría el servicio eléctrico y potable para irse a habitarla durante un tiempo. Pero no fue, nunca fue; estuvo habitando con sus parientes durante ese tiempo y al cabo de algunas semanas recibió su propia casa así que necesitó ir menos a la mía.

Un día de abril (o algo así, no lo sé con exactitud y no quiero preguntarle a mis padres en éste momento); ese día me timbraron al celular; era la hermana de mi amigo quien me dijo: "Carlos, oye, robaron tu casa." Estaba ahí buscando un vestido y se dio cuenta que la casa estaba abierta, y faltaban muchas cosas; yo en sí, cosas costosas no tenía, quizá solo lo que el inmueble incluía así como una estufa. Pues esa estufa ya no estaba, se la habían robado, junto a un montón de cosas valiosas que le robaron a él; hace un tiempo para acá que aprendí a no enojarme por banalidades, y desde entonces, no se me ve enojado.Hago berrinches y reclamaciones como un niñato a veces, pero enojarme nunca. Mi respuestas fue simple: "Está bien, coméntale a tu hermano". Al rato me llegó la llamada de mi amigo, diciéndome lo mismo, "Échale ganas y pues, espero que se solucione todo. A mí nada más me robaron, de valor, la estufa, pero la factura estaba ahí mismo, así que no sé." Él quería demandar, yo le dije que siguiera con el plan. No demandó, no pudo porque no tenía o no sabía dónde tenía las facturas.

Un tiempo después mi amigo decidió sacar sus cosas y me avisó que se habían vuelto a meter a robarle; ahora sí le habían despojado de cualquier cosa de valor , así que yo fui a sacar lo que quedara mío, libros, útiles y otras cosas. La puerta principal estaba rota y abierta, mi amigo la había cerrado con unos alambres, según me dijo. La puerta de atrás estaba abierta, faltaban cristales.

Hoy mis padres volvieron a ir, yo no he querido volver a ese lugar, me hace sentir mal. Me contaron que no hay protecciones, toda la herrería la arrancaron, incluidas puertas y ventanas, no había cristales, se robaron el lavabo, se robaron la bomba, se robaron el boiler, las puertas de madera y el tinaco no están seguros. Nada más falta que lleguen con cincel y marro para tumbar las paredes y el vitropiso. El baño no lo tocaron, mi mamá, con la voz entrecortada y las lágrimas asomándose dijo: "Seguramente lo usan para cagar". Estaba muy molesta, estaba muy molesto mi padre, lo están, todos.

He decidido, después de haber sido víctima indirecta de al menos tres robos a mi propiedad, que voy a dictaminar un límite para que mi buen amigo actúe, pues de seguir así, los ladrones son capaces de robarme hasta los cimientos... Y eso no me conviene.
Es ahí donde mis convicciones de amigo se ven sobre un hilo, pues en verdad lo digo, me duele en el alma el hecho de saber que mi muy querido amigo tiene muchas deudas (casi como yo), me da tristeza y demasiada compasión... Pero siento rabia, una rabia indomable por saber que no ha hecho absolutamente nada de mi casa, ni siquiera se ha dignado a visitarla, la dejó abandonada cual basca y... mientras pensaba eso, para evitar enojarme, decidí venir aquí a confesarlo; pues me hiere, me siento pésimo por aparentar éste amor a lo material, pero me lastima también ver a mis padres así, a mi hermana rogando por que se trajeran los dos o tres cristales que quedaron ahí... En serio. Estoy muy triste.


Amigo

Por
Hoy, estoy realmente triste, definitivamente el ser juzgado de "mal amigo" nunca me va a gustar. Tengo a un amigo, al cual apreci...
Como una esposa; una vez la profesora de prepa nos dijo que lo escogiéramos bien porque estaríamos casados con el empleo por el resto de nuestra existencia. Hoy me preguntaron: ¿Te gusta lo que haces?
... Mmm.
Después de pensarlo un poco dije: Sí, por supuesto que sí. Y es que mi oportunidad de estar frente a la computadora entre documentos físicos y archivos digitales encontrándole el gusto al virtualizar mi espacio y convertirlo en un ambiente cibernético de trabajo, no sé, pero como que sí es lo mío.
Cada día, desde la partida de nuestro anterior (y honestamente muy querido por mi parte) jefe, los cosas se han simplificado mucho de un modo, aunque se han complicado en el otro. En principio, lo que me gusta hacer no era lo que hacía, era parte del estadístico al vivir frustrado en mi trabajo, pero aprendí muchas cosas de eso. Aprendí a guardar silencio, aunque el jefe no tenga razón, es ética y cultura escucharlo hasta que termine de dar su punto; y no por lambizcón, pero a veces es necesario callar y evitar una discusión mayor. Aprendí de responsabilidad; ya que cada uno de los días que te ausentas te será descontado al final. Aprendí a valorar los productos; seguido nos hacían imaginar que lo que teníamos en frente de nosotros eran montones de billetes apilados. Aprendí a administrar; gestionar desde el mínimo hasta el máximo en el stock, conocer el inventario, memorizar líneas y catálogos de productos.

No es que piense que tengo el mejor trabajo del mundo, porque lejos estoy de ello, pero, mediante una buena actitud ante las circunstancias aprendí a ver lo bueno en eso, aprendí que el aspecto es muy importante y que tanto el área física, como virtual de trabajo es necesario que estén ordenadas y limpias (cualquiera puede husmear mis escritorios, prometo no encontrará nada fuera de su sitio).
¿Qué hago ahora? Bien, desde levantar pedidos, encontrar marcas y productos, solicitar y expedir cotizaciones, organizar papeles, y disfrutar mucho al hacerlo, sí, disfrutarlo mucho. Ése es precisamente el secreto para tener un buen trabajo, y consecuentemente la diferencia entre una vida laboral agradable y una frustrada.

En la jerarquía laboral, tanto como en la sociedad, aprendes a que tú solo no puedes ser y hacer todo en la vida; que como una cadena necesitas eslabones, y esos eslabones, mientras más similitud contengan en sus materiales y formas, más manejable y fuerte hacen la cadena. Y no, eso no me lo ha dicho ningún jefe como superación personal, eso lo sé porque lo aplico. Hay una frase ahí colgada que para algunos pasa desapercibida: “El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive”; y es una frase que bastante te hace razonar de Dostoievski, la que, si analizas conscientemente te obliga a entrar en razón y decidir evitar hacer las cosas "para joder al prójimo", o "al ahí se va, al cabo que yo vivo por el diablo (en alusión a que pagan por día, no piensen mal)". Las cosas se hacen con amor, con ese mismo amor el jefe debe inculcar a su gente que se trabaje en equipo; no por diez o cien pesos extras (que bien motivan), sino por el deseo del éxito en conjunto y quien sabe. Al último puedes volverte de tan confianza que él mismo decida que eres pieza clave en el siguiente proyecto.

Y aunque se tenga pensado abandonar el barco (como es mi caso), creo que la mejor forma de no sentirse mal con uno mismo es hacer las cosas de corazón, como si de servir a un ente divino se tratara (no para gloria de ningún jefe, sino por humildad propia); lo importante es trabajar con decencia, con cultura, con apego a las reglas, con honestidad, con dedicación, con eficiencia, con objetividad y con mucho amor, como si de un matrimonio se tratara.

Empleo

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Como una esposa; una vez la profesora de prepa nos dijo que lo escogiéramos bien porque estaríamos casados con el empleo por el resto de nue...

Empiezo a escribir algo, con intención de terminar y leer, estudiar pues. Aparece ella, la dama de semblante precioso. Ojalá existieras Scheerea, ojalá, pienso; mientras da masajes a mi espalda. Siempre he sabido que la mayor debilidad de mi persona son las damas, y con alguien tan cautivador, por súcubo que parezca el suceso, no puedo controlarme.

El sabor de sus labios es semejante a un manjar dulce, intenso, fuerte y duradero. Eres fuego mujer. Mañana examen, yo con mi mente revuelta, a veces creo no haber visto suficientes mujeres bellas en un día, pero cuando ella llega se me olvidan las demás, no puedo entender el tipo de relación que tenemos, supongo que me domina, los anduns son espíritus con poderes especiales para controlar a las personas. Para controlarme a mí.

Viven en el mundo de los sueños y se alimentan de nuestras ilusiones, alguien con la cabeza tan demente como yo hace mucho debía conocerlos, y lo hacía, claro que sí, pero inconscientemente. Desde que Scheerea se presentó a mí, las cosas cambiaron, antes no hacía tareas porque sentía flojera, hoy no las hago porque ella me está besando; antes mis calificaciones eran malas, hoy son excelentes porque cuando hay examen ella me acompaña. No hay logros, quisiera decir que he hecho un tipo de trampa, pues siempre sé de qué trata lo que sigue; por eso cometo errores a propósito, mejor saber que sé y qué sé a creer lo que no sé.

"Nunca escribas algo que no estés dispuesto a leer posteriormente", me dijo la guapa. Mientras el mundo se quiebra entre sus afanes por lo que el dinero vale, los políticos se despelucan entre sus cámaras absurdas y las naciones se matan mutuamente de guerra en guerra. Mientras eso ocurre en el mundo vano que vivo, en mi mundo inprofanable existe alguien que me toca placenteramente, que me hace sentir la fuerza de sus muslos con brusquedad mientras me rodea con sus brazos, mientras me olvido de las presiones que las cosas me causan.

Me encanta sentir sus delgados dedos recorriendo mi cabeza y acariciándome el cabello, verla con sensualidad remover mis lentes de su posición y escuchar, a la misma que sentir, las voces que fluyen de su interior. Sufriemiento hermoso, diría yo.

Sé que no hay nadie con una igual, porque los únicos que se ha sabido se han revelado en el pasado a sus ídems son hombres (yo soy ídem de Scheerea, entre mi mundo y el suyo, ella mi contraria, me complementa). Se burla de mi gente, no con sarna, sí con miradas titubeantes al no comprender tanta superficialidad; aunque, debo decir que si menciono que ella no sabe de moda, menciono mentira. Pues siempre viste del modo que me la imagino. El día sereno que la quiero ver de lino blanco, llega vestida de lino blanco, la noche intensa que la quiero ver de piel negra, viene a mí con piel negra.

Me cuesta trabajo comprender todavía si es un ángel u otra cosa, es hermosa, lo es. Algunos de los placeres de la vida nos convierten en infelices, algunos supuestos malestares nos motivan a ser humanos, y como humano, al tenerla, he conocido intensidades que con nadie más podría experimentar. Pero abusa de mí cuando sabe de mis tareas, me evita al máximo me suma en lo que, considera, "una odiosa rutina". Yo no sé cómo hace pero cuando estoy con ella puedo escuchar clara la música que el clima ejecuta en su andar, cada movimiento de piernas, de cadera, de pies. Una delicia.

Scheerea II

Por
Empiezo a escribir algo, con intención de terminar y leer, estudiar pues. Aparece ella, la dama de semblante precioso. Ojalá existieras Sch...

Quiero un poco de tus labios mi pequeña cenicienta,
que seamos juntamente los actores de nuestra obra.
Que el tenor nos haga entrada al escenario de los grandes,
donde nacen las estrellas y será verdad mi historia.

Hay un punto mi princesa en el que no existe el miedo,
si estás tu de mi lado te prometo soy el bueno.
Los románticos se expresan con mentiras muchas veces,
mientras todos los demás les tiran a cara heces.

Soy un sabio y un idiota juntamente sin pensarlo,
un dramático y cobarde al crecer entre mentiras.
Pero claro, yo las hago porque soy parte del todo,
un sistema cautivante en nuestro fantasioso modo.

Vívanse muchas más historias de éstas entre los locos,
que los que escriban las mismas sean capaces de copiarnos,
y quienes lo hagan, o lo intenten sufran las cosas de hombres,
de esos que son valientes y no temer ser ahorcados.

Entonces... ¿Sigues siendo un príncipe valiente o te volverás un héroe?
No lo sé, los héroes en los cuentos siempre surgen de la nada,
estando a punto de morirse terminan de triunfadores.
Con su fuerza y su vigor rompen muros cruzan todos lugares.

Y en el cuento no eres nadie, no lo eres quede claro.
Ni tus ideas me quedan claras ni tus labios poder mueves.
Como el cuento que no es, terminas que eres un raro.


Cuento

Por
Quiero un poco de tus labios mi pequeña cenicienta, que seamos juntamente los actores de nuestra obra. Que el tenor nos haga entrada al e...