Ente Atroz

 Te escribiría una canción si yo pudiera,
te contaría mil historias si me fuera factible,
te encontraría entre mis brazos si no te hubieras ido,
pero aquí estoy yo, decepcionado e irascible.

Numerosos momentos surcan is memorias,
detalladas texturas acarician mis pensamientos,
que te fueras sin decir adiós es un tormento,
porque nunca sabré qué habría sido de tus glorias.

Cuánto tiempo más estaré tendido en la desesperanza,
con las partículas en el espacio desafiando el tiempo continuo,
llámense minutos u horas, la ilusión se ha esfumado,
sin entender por qué ensamblar frases se convierte en alabanza.

Desde el anonimato me expuse hace muchos años,
exteriorizando cada una de mis emociones al tiempo
que dejaba atrás mis ilusiones, que maduraba un poco,
para terminar dándome cuenta que casi siempre estuve roto.

Las acciones y los intentos pueden engañarme,
las falsas intenciones escondidas con el fin de estafarme,
pero ya no vivo yo, de las ganas de hacer dinero,
le he dejaro atrás, como quien deja un puerto,
en las costas de paradisiacos lugares,
quizá por fuera vivo, pero por dentro muerto.

No tendré intención alguna de demostrar con versos,
lo que no he podido expresar en viva voz,
lo que escarva hasta lo más profundo de mis huesos,
lo que me hace parecer un ente atroz.

Sin ánimos de evolucionar en una fracción de mi locura,
demencia aparte se dirá de mí, que supe bien satisfacerla,
muentras entre mis brazos, su cabeza cortada, en un bolso sangrante,
al escurrir impasiva y continuamente, disfrutaba mecerla.



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