Soñar

Soñar, eso que a veces hago despierto durante tanto tiempo que no me doy cuenta de si en verdad dormí o no la noche anterior; hoy es un día marcado en el calendario de esa manera, "this is the first day of your new life" es la frase que se repite en mi mente; aunque, siendo sincero, abriendo mi corazón con ustedes, estoy aterrado, estoy desconcertado y completamente lleno de dudas, ¿será verdad lo que soñé, lo que parece que no hube soñado, esa idea, ese plan, ese proyecto, esa promesa? Lo sabré muy pronto.

Me moría por escribir algo, y cada que empiezo un texto lo tengo que asociar a alguien, a un suceso o una vivencia, qué sé yo; solo transcribo lo que esa vocecita psicópata en mi mente dicta, "escribe que el mundo es un asco", "diles que estás enamorado", "presume tu fortuna", "reconoce aquello de lo que estás harto", "dile que la extrañas", "exprésales lo feliz que amaneciste hoy"; y cosas por el estilo.

Quién soy en éste momento me tiene sin cuidado, pues tampoco es que sea un enigma sorprendente descifrarme, la lógica es lineal cuando se tienen ganas de asimilarla de esa manera; el camino más rápido para llegar del punto A a punto B es precisamente la consecución de puntos.

No sé qué estoy diciendo, lo siento; la alarma comenzó a sonar y no me encuentro muy de maravilla; o sea, mi corazón estalla de emoción, pero mi cabeza me obliga a sostener los pies sobre la tierra, a callarme las mil cosas que quisiera salir corriendo justo ahora; ¿y si no ocurre nada? Bueno, al menos la ilusión es palpable y la describo un poco.

No hablaré de más, no me interesa ahondar en el tema porque igual sería una falacia en caso de haberse presentado como una muestra de mi propia mente deseosa hablándome, un espejismo rudo contra mi consciencia, contra mi alma, contra las ambiciones y gustos más ocultos en mi ser.

¿Qué sigue? No tengo idea. Terminar de espabilar para despertar completamente, supongo.
Pasen un excelente sábado. Y pidan a Dios que el mío sea genial también. Bendiciones.

Estefanía

Hola niña bonita que un día encontré en Arandas, te recuerdo en mis pensamientos más que nunca antes; te quiero confesar todo, volverme transparente en cuanto a sucesos y vivencias, y construir junto a ti un entorno propicio al amor y las sanas relaciones. Ha habido gente en mi vida, que me ha hecho daño, no solo mentalmente, físicamente también; pero eso lo tomo como experiencias, enseñanzas que me hacen con el paso de los días un hombre más sabio y sensato.

Y quizá tú misma seas alguien más que me haga a un lado de su vida, pero he aprendido al fin a darles solo aquello que merecen como compañeras mías; de mí recibirán los resultados de lo que inviertan. Yo dejaré de regalarme; mi carga es la más ligera que habrías de imaginar si consigues de mí enamorarte. No me ilusiono, no quiero hacerlo; pues por la experiencia de vida con las damas me he obligado a andar con cautela; sincero, pero cuidadoso.

¿Quisieras saber algo de mí? Va, número uno: Soy fácil de enamorar. Trátame bien y sé honesta conmigo, cuida tu feminidad y no quieras abusar de mi inteligencia; créeme, soy un hombre de deducción impresionante, siempre sé lo que pasa y lo que va a pasar conforme a las pruebas, pero por lo general dejo que la gente sea, consciente de que nadie es perfecto, aunque claro, todo tiene sus límites; procura no alcanzar los míos y conseguir que te cierre las puertas de mi corazón, porque soy muy determinado.

La claridad de tus ojos, no negaré, ha sido una de las particularidades que me ha hecho feliz desde la primera impresión; estoy seguro de que es un cuento clásico que ya dominas de memoria, eso de la hermosura en la mirada como el piropo común. Pero fuera de eso, Estefanía, un par de bloques antes de llegar al sitio de reunión, dos chavas se les quedaron viendo a ti y a tu hermana Alejandra (sí, también me acuerdo del nombre de ella) y literalmente hicieron comentarios sensuales sobre ustedes, cosa que me causó gracia y me detuve a la distancia a analizar un poco.

Aunque ya en la intersección, en las nieves, no tenía ni idea de que ustedes eran las chicas que habían entrado al mismo destino que yo minutos antes; cuál fue mi magnífica sorpresa el hecho de que te quedaste viendo al libro en mi mano y resultó ser una herramienta estupenda para acordar contigo algo; me gustaría que llegáramos a ser cómplices, aliados, allegados, felices. Concuerdo con el hecho de que parezco estar poniendo todos los huevos en la misma canasta, pero te confesaré por qué, no soy alguien que me la pase coqueteándole al mundo, no es mi estilo, no es mi plan, no es el método que uso al conocer gente.

Soy interesante, y una atractiva dama que lee lo es automáticamente para mí; me conoces muy poco y yo a ti también, pero una sensación de confianza y plenitud en mi corazón me dice que claro que te voy a ver el día, a la hora y en el sitio pactado. Te envío un beso. Gracias por la experiencia. Ah, y no, no me rindo; si no eres tú, alguien más habrá de estar esperando por mí pronto. Bendiciones.

PD: Tardé en escribir esto meses, quizá años. Pero a las personas que me afectaron con sus acciones, aquellas que me hirieron en el corazón y el alma, les deseo un buen viaje, no soy rencoroso, se llevan con ustedes mi perdón y un poco de mi ser; ya no me consideren en sus caminos. Eso ha sido todo por parte mía. Les prometo gentileza, mas no cercanía, o tratar de volver a buscarles. He sido un sopenco para las relaciones hasta ahora, lo reconozco; juro por mi vida que seré mejor persona en adelante. No borrando el pasado, aceptándolo y cambiando para bien.

Muriendo

Estoy triste, estoy una vez más, terriblemente triste; no puedo ocultar el hecho de que me he quedado dañado de la mente de una manera horrenda; porque no puedo decirle adiós de mi sistema:

¿Por qué me haces eso Dios, por qué te afanas en hacerme creer cosas que no están, que no existen, que no son, que nunca han sido?

A ella le dije: ¿Quién me odiará más Dios o tú? Uno por hacerme entrar en situaciones de ansiedad que no merezco dignas de ahorcarme en la primera oportunidad; la otra por hacerme soñar y agarrar mi corazón como trapo para limpiar después; sin hablar, solo a través de pantallas, evadiendo las palabras.

En serio es bien fácil ser sincero desde el principio; decir tal cual son las cosas. No puedo con esto mujer, no puedo vivir así. No puedo ser feliz y caer en etapas de miedo y tristeza cada que, por no decirme un "de tal a tal hora ando con fulano y no puedo atenderte", o algo así. No puedo. Renuncio. Renuncio a este odio que siento por mí cada que soy presa de ésto, ansiedad, desesperación, amor no correspondido, desprecio, horror...

No lo soporto más. Odio que duela tanto no merecer tu cercanía. Me detesto como hace tiempo no lo hacía. ¿Por qué, por qué eres así conmigo si yo no te he hecho nada malo? Ya no me prometas nada. Por favor. Te lo imploro por mi vida...

¿Ves? Por eso detesto las pantallas; porque sacan la versión de mí que no me gusta. Porque los textos aquí no son como los diálogos en vivo. Me odio por hacerte ver siempre esta cara de mí que no debería de existir. Me estoy muriendo, las pantallas para hablar no son lo mío. Van cuatro días que no duermo. Te juro por lo que me quede de vida que nunca es mi intención hacerte sentir mal; aunque termino haciéndolo. No merezco tu atención; tengo que aceptarlo. Sé que no leerás ésto, pero igual quería decirlo.

Quien solo me lee, no me conoce... Quien solo me lee, no me conoce...

He de confesar que no sé por qué escribo algunas cosas; necesito desahogarme, dejar de sentirme ignorado; pero es a causa de esa última persona que le tengo mucho miedo a las mujeres, lo reconozco; probablemente porque me ha hecho sentir inferior o ineficiente como hombre, o porque he caído una y otra vez en terribles pasillos de los que parece que no puedo salir cargados de culpa y desconsuelo.

Y si Dios no me odia, ¿por qué actúa de esa manera? El sabe lo que yo siento, conoce perfectamente lo mucho que me afectan todas esas cosas; si no me acepta, si no soy suficiente, si no soy interesante; la razón por la que sea, simplemente no debería yo de volver a caer en los mismos caminos tormentosos, pero aquí sigo, volviendo, con horror, con tristeza, con pena, con mucha pena de reconocer que no atraigo.

Si hay muchachas lindas en todas partes, en cualquier lugar que estoy podría encontrar al "amor de mi vida", ¿por qué sigo cayendo en el mismo sitio en el que no soy bienvenido? Ya no puedo, ya estoy viejo; y lo peor, lo más horrible, es que me he quedado sin argumentos para acercarme a alguien más con confianza; es cierto, es verdad, por mucho que me duela decirlo.

En cada una de las posibles opciones está la sombra de ella jugando con mi amor, con mi corazón, con mi deseo; alimentando su ego por mero placer y dejándome a mí más cerca del basurero. Mi cabeza se ha puesto mal, muy mal, y ella no quiere ayudar, o no puede, o se siente ahuyentada por mí; el asunto es el mismo. Mi fortaleza de seguridad y felicidad se derrumba ante un par de lindos ojos, ante mis ganas de volver a tocar sus manos, ante la esperanza de volver a besar sus labios.

Soy repugnante, soy un parásito; pero sea lo que sea, ya Dios, ayúdame de una buena vez a dejarlo atrás; muestra que tienes un poquito de misericordia para conmigo, ya no te pido que me ames, pero al menos no pongas en esa actitud de querer hacerme llorar diario; ya no te diviertas con mi corazón. Tenme piedad, misericordia, te lo imploro.

Firmas

En cada ser humano se esconden incontables maneras de plasmar su personalidad en los diversos ámbitos que se desenvuelve. Firmas, llamándoles de una forma particular, desde el andar, las decisiones, la escritura, el habla, la postura, la vestimenta, las miradas, el mood en general ante tal o cual circunstancia.

¿Somos entonces tan distintos entre todos o siempre es factible la predicción del siguiente paso a partir de patrones preestablecidos y almacenados en una base de conocimientos? Creo, lo segundo es muy probable en nuestros días; todo debido al correcto almacenaje de datos como qué vemos, qué escuchamos, con quién nos relacionamos; de hecho, cada uno de esos pequeños detalles que compartimos a veces por tradición, otras por placer o inconsciencia, pero ahí están, guardados en alguna parte, pueden ser utilizados como medio para los diversos fines que se tengan predispuestos.

Para aquellos que se sientan únicos y diferentes en el mundo que vivimos, hay algo de verdad en eso; pero quienes saben las cosas y conocen el funcionar tan específico de los sistemas, estarán de acuerdo conmigo en el hecho de que la suma de datos a través del tiempo nos permite asimilar con probabilidad cuál es el siguiente punto en la linea de actividades, por así llamarlas, del sujeto en cuestión. Tratemos de poner un ejemplo:

A mí no me gusta estar solo en casa los jueves por la noche; y como no tengo novia, acostumbro irme al cine a ver cualquier película que se esté presentando y posteriormente cenar en la calle; si habiendo hecho eso mismo durante los últimos tres meses, por así suponerlo, conociendo también el hecho de que me causa pereza alejarme mucho de mi domicilio, por aquello de que tenga que volver caminando a casa, definiendo que mis películas favoritas son las de acción o aquellas que tengan qué ver con héroes, basados en la estadística de que he visto: Lego Batman y Power Rangers en lo que va del año, se podría básicamente determinar que de salir la película de Guardianes de la Galaxia 2 en jueves (sale el viernes 28 de Abril, pero la noche del jueves habría que estar en la sala), sin duda iría a verla.

Como es un hecho que tengo prácticamente el hábito de ir a la Premiere de dichas películas (aquellas de Disney/Marvel/Lucas), y que tengo la tradición de considerar el asiento C5 VIP (G7 en salas tradicionales); alguien con observación suficiente y asimilación correcta de datos, podría determinar que, en base a los mismos, reincido también en ir al Cinépolis de Andares en esas "fechas especiales"; y es interesante también el dato de que, cuando acudo a esas funciones, procuro meterme en la primera sala en la que inicie primero el espectáculo.

Con lo anterior se podría decir que, el jueves 27 de Abril a las 11 PM yo estaría caminando desde mi departamento solo por la calle con rumbo a Andares; sin dinero, probablemente, o lo suficiente para cenar; el hecho es que en el asiento C5 de la primera sala que se presente, a eso de la madrugada, alguien podría hacer uso de los datos e invitarme el taxi de regreso a casa (tratando de no ser paranoico).

Básicamente los datos nos vuelven vulnerables a todos, y exactamente como di un ejemplo sencillo con datos propios, así hace cada uno de ustedes al usar tal o cual producto, al acudir a tal o cual gimnasio, peluquero, departamental, agencia, vía, etcétera; al realizar tal o cual actividad de tal a tal hora y tales días; somos solo una enorme muestra con resultados comprobables y controlables, ¿no me creen?

Me gusta suponer que no sé cuál es el siguiente movimiento de alguien con solo analizarlo, aunque por lo regular me resulta errónea esa premisa; pues para aquellos que, por ejemplo, tienen tendencia a la negatividad, llamando para sí el rechazo, tarde o temprano cosechan eso. Somos seres programables; y estar aislado, en este justo instante no difiere en ningún sentido con las cosas que he dicho, muy por el contrario, lo reafirma, pues somos también aquellos que nos sumimos en introspección constante quienes nos queremos sentir inteligentes de algún modo, otro elemento siempre presente en este gran sistema llamado sociedad.

Libros, música, series de televisión, cosas que leer y creer, en fin, todo está ahí, pero lo tomamos de acuerdo a un camino predispuesto; como la rata que sigue el rastro de quesos dispersos en línea que la conducen a una trampa, así funcionamos; lo sé, lo siento, pero incluso los intelectuales no somos capaces (por mucho que crean lo opuesto) de alejar nuestros propios traseros del punto de atracción al que nos está moviendo éste enorme magneto. Piénsenlo, lindo día. Les amo.