Vivir con la Mente Abierta

Para ser experto en algo, en cualquier tema, tiene uno que invertir tiempo y dedicación hasta el cansancio en pos de conseguirlo. A mí me gustaba creer que podía convertirme en una persona culta, así que he tenido que ponerme a estudiar, leer, observar, analizar, miles de situaciones que me nutran con un poquito más de cultura; sin embargo, conforme más le escarbo más cuenta me doy de lo mucho que me falta por indagar, ahondar y clarificar incertidumbres, eso sí, el viaje es y siempre será gratificante y asombroso.

Vivir con la mente abierta al aprendizaje, a escuchar opiniones, a justificar mis principios y escudriñar aquello que a otros les hace ser cómo y lo que son me llena de satisfacción; quizá para algunos soy una persona rara, pero no es así, me considero amante tanto de lo simple como de lo complejo, admiro la manera en la que algunos están dispuestos a dejarlo todo sin temor a lanzarse a un futuro desconocido armados únicamente con sus deseos de experimentar, del mismo modo como me parece genuina y sorprendente la persona que forja su camino sobre rieles estables, sin titubeos, determinados desde el inicio hacia dónde quieren llegar y cómo van a hacerlo. Me gusta creer a veces que soy un poco más parecido a los segundos que menciono, pero con destellos constantes de los primeros.

En suma, hemos de aceptar y reconocer que cada uno vive su camino del modo en el que lo va entendiendo; por eso mismo hay gente rencorosa y violenta como hay personas de paz que saben dejar el pasado en su lugar; vivimos en un Universo lleno de diversas posibilidades, en donde aquello que a mí me parecería una verdad empírica, habrá quién considere que es una farsa o conocimiento a medias.

He querido contar historias hace tiempo, pero desde mi perspectiva todavía no estoy preparado para hacerlo; dicen que el factor importante es empezar, estoy consciente de ello, aunque postergar en este caso específico me resulta más una herramienta que una justificación o excusa.

Me agrada amanecer con el cerebro radiante de deseo por expresar algo, sitúa mi día en un entorno favorecedor y propicio al aprendizaje; por lo general viene después de una dichosa noche de descanso profundo, en la que ni los ruidos de la ciudad, ni las voces represivas internas me han robado el sueño; en la que no hubo necesidad de contar corderos, en la misma que hube logrado algo, por pequeño que fuera, en beneficio de mi propia existencia.


Un Poco Preocupado

Les diré algo, no sé qué pasó con el proyecto al que me iba a integrar pero según palabras de mi jefe mi fecha de inicio se ha pospuesto hasta el 1 de Septiembre; eso en el momento que lo escuché no me preocupó en absoluto, sin embargo uno de los compañeros al que conocí ayer me dio a entender entre sus frases que los que me iban a contratar se habían dicho que siempre no.

Sin duda es causa de incomodidad porque hasta en este momento me la he pasado trabajando en otras cosas un poco menos especializadas en las que también tengo experiencia, pero no sé cuánto tiempo estaré así.

Sin embargo, entre las cosas que me reconfortan un poco está el hecho de que mi jefe me comentó que ya han pagado cinco meses de renta (ya que ellos auspician mi arrendamiento), por lo que no debería de preocuparme.

Mi mudanza a esta gran ciudad venía acompañada de una estupenda y estable propuesta laboral; no voy a ahondar en situaciones porque creo que hasta este momento mi jefe no ha dado motivos para asustarme, y además ha sido una excelente persona conmigo. Claro, me preocupa la posibilidad de haber tomado una mala decisión, pero nada es seguro en esta vida, hay que seguir y trabajar por que las cosas ocurran lo mejor posible.

En fin, lindo día.


Preparado Para la Acción

Estuve revisando mis cuentas pendientes ayer y me llevé la terrible sorpresa de que todavía debo un montón, lo positivo de esto es que volví a hacer mi listas de deudas para organizar así mis pagos y demás pendientes.

Hace como dos años, cuando me transformé por completo, el mantener una agenda bien organizada me hizo posible terminar con la mayoría de mis deudas; hoy, debido a todo este tiempo que estuve dejándome caer en depresión, ansiedad, estrés, obesidad y demás enfermedades del siglo moderno, había dejado de lado también esa parte importante en mí que tanto bien me había hecho.

Como saben, tengo algunos proyectos enfocados al crecimiento cultural pendientes, y no puedo esforzarme por ver cien o mil películas, cuando estoy dejando de lado otra cosa que es muy importante, la lectura. Por lo cual, he tenido que volver a recurrir a las notas y otras herramientas para cambiar para bien en ese aspecto, claro que si como consecuencia colateral se ve beneficiado mi cuerpo, no tengo nada de qué quejarme.

Entre mis planes pendientes también se encuentra el salir a conocer más lugares; alguien me dijo que es perfecto estar en CDMX para conseguirlo puesto que de aquí salen rutas aéreas y viales a cualquier rincón del país y hasta el extranjero si así quisiera. El consejo que la gente de aquí me ha dado es: Viaja, viaja todo cuanto quieras. Seguramente será una de las cosas una vez que salde la enorme suma de dinero que tengo en números rojos.

Por cierto, cuando vine a la entrevista laboral fue mi primera experiencia en avión, y he de mencionar que estuve más asustado la primera vez pero el viaje, aunque lleno de turbulencias, no me desagradó. Pero eso sí, en el tercer vuelo que tuve, ya para venir a establecerme, no teníamos piloto, el amigo ese era fanático de Rápidos y Furiosos o así parecía por la manera de despegar y aterrizar. No fue una experiencia buena ese día.

Y ya, me voy, que tengo que planear y analizar mis números de diversas fuentes, que ustedes no se han enterado pero hasta la renta de donde vivía me tiene en estos tiempos porque no me han pagado lo relativo a mi liquidación de la empresa en la que trabajaba. Ah, y bueno, no quiero decir todavía en dónde trabajo hasta el día que se oficialice mi ingreso, mientras tanto yo llamo a este periodo, "vacaciones pequeñas". Adiós.


Andar con Pincitas

¿Les ha pasado que se quedan en un lugar incómodos sin saber qué más hacer y lo único que les viene a la mente es revisar todas las redes sociales con la finalidad de que nadie los moleste? ¿A qué se debe este ensimismamiento esporádico? ¿Será a la baja capacidad para socializar? Antes, se decía de las personas que pierden el tiempo en dispositivos para alejarse de la realidad eran una especie de antisociales, hoy sé que son mejor descritos como asociales. pues es gente que sí respeta las normas de convivencia pero con costes más grandes de integración.

En mi mente miles de cosas ocurren antes de determinar en quién puedo confiar y con quién simplemente hay que andar con pincitas; no, no se trata de ser hipócritas, pero sí de habilitar ciertos límites para evitar herir posibles susceptibilidades o asimilaciones distintas; lo que es lo mismo, ser conscientes de que todos somos distintos y no andar por la vida obligando a otros a ser como nos gustaría que fueran.

A veces se me ocurre agradable encerrarme en mi habitación y ponerme a ver películas hasta que la noche llega; entiendo que eso es parte de mi falta de interacción con otras personas, pero también me doy cuenta de que ni mi humor ácido, ni mi sarcasmo innato son bien vistos antes todas las estelas sociales; ¿qué mejor que ponerme a tal vez leer o escribir, en lugar de observar y analizar a otros como un mero acosador más?

Porque me ha pasado, he sido víctima de esa etiqueta debido al interés alguien que me parece atractivo, pero eso no se vuelca en una enferma obsesión ni mucho menos, creo que ahí está la línea que delimita lo que está mal de la simple capacidad de exploración.

Por eso mismo también se me ocurre ocasionalmente salirme a dar la vuelta, a conocer lugares, a adentrarme terrenos que antes no con el fin de ubicar puntos importantes para futuras referencias. Hay cosas que me atemorizan un poco, pero conforme pasan los días la confianza crece en mí y en lugar de dar únicamente mil pasos a la redonda, daré mil quinientos o algo por el estilo.

Ah sí, he de mencionar que no me he sentido muy bien de mi sistema digestivo desde que llegué a la ciudad; es probable que la razón sea mi deplorable alimentación basada en comida de la calle y nada más. Tomo eso como un paso más en este proceso, agradezco infinitamente seguir aquí con bien, con la posibilidad desarrollarme profesionalmente y personalmente.