Complicado

No sé por dónde empezar, estoy muy mal, me siento muy mal; me he dejado caer a lo más bajo, me he dejado convencer por ilusionistas, me he olvidado de amar y vivir mi propia vida, he hecho a un lado el trabajo y las responsabilidades, he abandonado a mi familia, las buenas costumbres y me han absorbido los vicios e iniquidades; todo para descubrir, al final del día, que me siento terrible.

Hace tiempo que quisiera despertar en el momento de la historia de mi vida en el que comencé a tomar malas decisiones, en el que mi instinto o sentido común, o lo que sea, me llevaran de la mano a tomar el siguiente camino. No sé si seguiría vivo, pero igualmente no sé si quisiera seguir vivo en éste momento. Porque ya nada me motiva, las cosas que solían gustarme me frustran, me agobian, me desmoralizan.

¿Quién soy yo para ocultar mi personalidad? La vida es complicada, no tienen idea de cuánto; vivo en una tremenda encrucijada entre tanto que todo se desmorona, se destruye; y yo muero lenta pero constantemente... Necesito aire... Necesito reencontrarme... Necesito fuerza... Necesito motivación... Necesito amor...

Solo soy otro romántico que anhela amar y ser amado.

Soñar

Soñar, eso que a veces hago despierto durante tanto tiempo que no me doy cuenta de si en verdad dormí o no la noche anterior; hoy es un día marcado en el calendario de esa manera, "this is the first day of your new life" es la frase que se repite en mi mente; aunque, siendo sincero, abriendo mi corazón con ustedes, estoy aterrado, estoy desconcertado y completamente lleno de dudas, ¿será verdad lo que soñé, lo que parece que no hube soñado, esa idea, ese plan, ese proyecto, esa promesa? Lo sabré muy pronto.

Me moría por escribir algo, y cada que empiezo un texto lo tengo que asociar a alguien, a un suceso o una vivencia, qué sé yo; solo transcribo lo que esa vocecita psicópata en mi mente dicta, "escribe que el mundo es un asco", "diles que estás enamorado", "presume tu fortuna", "reconoce aquello de lo que estás harto", "dile que la extrañas", "exprésales lo feliz que amaneciste hoy"; y cosas por el estilo.

Quién soy en éste momento me tiene sin cuidado, pues tampoco es que sea un enigma sorprendente descifrarme, la lógica es lineal cuando se tienen ganas de asimilarla de esa manera; el camino más rápido para llegar del punto A a punto B es precisamente la consecución de puntos.

No sé qué estoy diciendo, lo siento; la alarma comenzó a sonar y no me encuentro muy de maravilla; o sea, mi corazón estalla de emoción, pero mi cabeza me obliga a sostener los pies sobre la tierra, a callarme las mil cosas que quisiera salir corriendo justo ahora; ¿y si no ocurre nada? Bueno, al menos la ilusión es palpable y la describo un poco.

No hablaré de más, no me interesa ahondar en el tema porque igual sería una falacia en caso de haberse presentado como una muestra de mi propia mente deseosa hablándome, un espejismo rudo contra mi consciencia, contra mi alma, contra las ambiciones y gustos más ocultos en mi ser.

¿Qué sigue? No tengo idea. Terminar de espabilar para despertar completamente, supongo.
Pasen un excelente sábado. Y pidan a Dios que el mío sea genial también. Bendiciones.

Estefanía

Hola niña bonita que un día encontré en Arandas, te recuerdo en mis pensamientos más que nunca antes; te quiero confesar todo, volverme transparente en cuanto a sucesos y vivencias, y construir junto a ti un entorno propicio al amor y las sanas relaciones. Ha habido gente en mi vida, que me ha hecho daño, no solo mentalmente, físicamente también; pero eso lo tomo como experiencias, enseñanzas que me hacen con el paso de los días un hombre más sabio y sensato.

Y quizá tú misma seas alguien más que me haga a un lado de su vida, pero he aprendido al fin a darles solo aquello que merecen como compañeras mías; de mí recibirán los resultados de lo que inviertan. Yo dejaré de regalarme; mi carga es la más ligera que habrías de imaginar si consigues de mí enamorarte. No me ilusiono, no quiero hacerlo; pues por la experiencia de vida con las damas me he obligado a andar con cautela; sincero, pero cuidadoso.

¿Quisieras saber algo de mí? Va, número uno: Soy fácil de enamorar. Trátame bien y sé honesta conmigo, cuida tu feminidad y no quieras abusar de mi inteligencia; créeme, soy un hombre de deducción impresionante, siempre sé lo que pasa y lo que va a pasar conforme a las pruebas, pero por lo general dejo que la gente sea, consciente de que nadie es perfecto, aunque claro, todo tiene sus límites; procura no alcanzar los míos y conseguir que te cierre las puertas de mi corazón, porque soy muy determinado.

La claridad de tus ojos, no negaré, ha sido una de las particularidades que me ha hecho feliz desde la primera impresión; estoy seguro de que es un cuento clásico que ya dominas de memoria, eso de la hermosura en la mirada como el piropo común. Pero fuera de eso, Estefanía, un par de bloques antes de llegar al sitio de reunión, dos chavas se les quedaron viendo a ti y a tu hermana Alejandra (sí, también me acuerdo del nombre de ella) y literalmente hicieron comentarios sensuales sobre ustedes, cosa que me causó gracia y me detuve a la distancia a analizar un poco.

Aunque ya en la intersección, en las nieves, no tenía ni idea de que ustedes eran las chicas que habían entrado al mismo destino que yo minutos antes; cuál fue mi magnífica sorpresa el hecho de que te quedaste viendo al libro en mi mano y resultó ser una herramienta estupenda para acordar contigo algo; me gustaría que llegáramos a ser cómplices, aliados, allegados, felices. Concuerdo con el hecho de que parezco estar poniendo todos los huevos en la misma canasta, pero te confesaré por qué, no soy alguien que me la pase coqueteándole al mundo, no es mi estilo, no es mi plan, no es el método que uso al conocer gente.

Soy interesante, y una atractiva dama que lee lo es automáticamente para mí; me conoces muy poco y yo a ti también, pero una sensación de confianza y plenitud en mi corazón me dice que claro que te voy a ver el día, a la hora y en el sitio pactado. Te envío un beso. Gracias por la experiencia. Ah, y no, no me rindo; si no eres tú, alguien más habrá de estar esperando por mí pronto. Bendiciones.

PD: Tardé en escribir esto meses, quizá años. Pero a las personas que me afectaron con sus acciones, aquellas que me hirieron en el corazón y el alma, les deseo un buen viaje, no soy rencoroso, se llevan con ustedes mi perdón y un poco de mi ser; ya no me consideren en sus caminos. Eso ha sido todo por parte mía. Les prometo gentileza, mas no cercanía, o tratar de volver a buscarles. He sido un sopenco para las relaciones hasta ahora, lo reconozco; juro por mi vida que seré mejor persona en adelante. No borrando el pasado, aceptándolo y cambiando para bien.

Muriendo

Estoy triste, estoy una vez más, terriblemente triste; no puedo ocultar el hecho de que me he quedado dañado de la mente de una manera horrenda; porque no puedo decirle adiós de mi sistema:

¿Por qué me haces eso Dios, por qué te afanas en hacerme creer cosas que no están, que no existen, que no son, que nunca han sido?

A ella le dije: ¿Quién me odiará más Dios o tú? Uno por hacerme entrar en situaciones de ansiedad que no merezco dignas de ahorcarme en la primera oportunidad; la otra por hacerme soñar y agarrar mi corazón como trapo para limpiar después; sin hablar, solo a través de pantallas, evadiendo las palabras.

En serio es bien fácil ser sincero desde el principio; decir tal cual son las cosas. No puedo con esto mujer, no puedo vivir así. No puedo ser feliz y caer en etapas de miedo y tristeza cada que, por no decirme un "de tal a tal hora ando con fulano y no puedo atenderte", o algo así. No puedo. Renuncio. Renuncio a este odio que siento por mí cada que soy presa de ésto, ansiedad, desesperación, amor no correspondido, desprecio, horror...

No lo soporto más. Odio que duela tanto no merecer tu cercanía. Me detesto como hace tiempo no lo hacía. ¿Por qué, por qué eres así conmigo si yo no te he hecho nada malo? Ya no me prometas nada. Por favor. Te lo imploro por mi vida...

¿Ves? Por eso detesto las pantallas; porque sacan la versión de mí que no me gusta. Porque los textos aquí no son como los diálogos en vivo. Me odio por hacerte ver siempre esta cara de mí que no debería de existir. Me estoy muriendo, las pantallas para hablar no son lo mío. Van cuatro días que no duermo. Te juro por lo que me quede de vida que nunca es mi intención hacerte sentir mal; aunque termino haciéndolo. No merezco tu atención; tengo que aceptarlo. Sé que no leerás ésto, pero igual quería decirlo.

Quien solo me lee, no me conoce... Quien solo me lee, no me conoce...

He de confesar que no sé por qué escribo algunas cosas; necesito desahogarme, dejar de sentirme ignorado; pero es a causa de esa última persona que le tengo mucho miedo a las mujeres, lo reconozco; probablemente porque me ha hecho sentir inferior o ineficiente como hombre, o porque he caído una y otra vez en terribles pasillos de los que parece que no puedo salir cargados de culpa y desconsuelo.

Y si Dios no me odia, ¿por qué actúa de esa manera? El sabe lo que yo siento, conoce perfectamente lo mucho que me afectan todas esas cosas; si no me acepta, si no soy suficiente, si no soy interesante; la razón por la que sea, simplemente no debería yo de volver a caer en los mismos caminos tormentosos, pero aquí sigo, volviendo, con horror, con tristeza, con pena, con mucha pena de reconocer que no atraigo.

Si hay muchachas lindas en todas partes, en cualquier lugar que estoy podría encontrar al "amor de mi vida", ¿por qué sigo cayendo en el mismo sitio en el que no soy bienvenido? Ya no puedo, ya estoy viejo; y lo peor, lo más horrible, es que me he quedado sin argumentos para acercarme a alguien más con confianza; es cierto, es verdad, por mucho que me duela decirlo.

En cada una de las posibles opciones está la sombra de ella jugando con mi amor, con mi corazón, con mi deseo; alimentando su ego por mero placer y dejándome a mí más cerca del basurero. Mi cabeza se ha puesto mal, muy mal, y ella no quiere ayudar, o no puede, o se siente ahuyentada por mí; el asunto es el mismo. Mi fortaleza de seguridad y felicidad se derrumba ante un par de lindos ojos, ante mis ganas de volver a tocar sus manos, ante la esperanza de volver a besar sus labios.

Soy repugnante, soy un parásito; pero sea lo que sea, ya Dios, ayúdame de una buena vez a dejarlo atrás; muestra que tienes un poquito de misericordia para conmigo, ya no te pido que me ames, pero al menos no pongas en esa actitud de querer hacerme llorar diario; ya no te diviertas con mi corazón. Tenme piedad, misericordia, te lo imploro.