Maquinaciones

Estoy otra vez intentando cerrar los ojos, abandonar las ganas de extrañar. Pero la misericordia tiene más de un nombre, no quiero claudicar.

Sigo sobrio, de las cadenas que me hacen recordar sus dulces labios; escapé, pero en la lúgubre soledad en medio del silencio su ausencia me acongoja, el aroma de su cuello presente estaba en lo que soñé.

¿Estoy intranquilo? Probablemente no; solo encontrando la manera de mis pensamientos colocar en orden. Las risotadas al otro lado de la pared me despiertan, el murmullo de quienes han salido a divertirse hace mofa de mi triste situación de pesar tras darse cuenta.

Tendría que escribir un poco como salida a mis ataques de ansiedad, no me siento mal, pero es mejor así, por si acaso mañana no tengo nada más para decir.

¿Has visto al despertar entre el frío y la humedad de lágrimas que hubieses derramado antes sobre la almohada los ojos escarlatas de un ser aterrador que presume estar ahí simplemente a tu cuidado? Algo de esa índole seguro que te habría asustado.

Pero bien es real que ya me ha sucedido antes; a las tres con treinta y tres me he despertado ansioso más de una vez en el pasado, y entre las sombras al caminar unos cuantos pasos recuerdo el brillo colorado.

¿Qué es eso que más que darme miedo me conmueve por no saber con certeza sus motivaciones, o si solo es el efecto del desvelo en mi cabeza lo que provoca esas desquiciadas maquinaciones?

Hábitos Ocultos

Nos podemos equivocar, poner los ojos y la mente en algo o alguien que no es para nosotros; hay que aprender a desapegarnos si lo que intentamos es crecer, eso probablemente nos vuelva personas aisladas y con un corazón a simple vista menos sensible, ¿será beneficioso a largo plazo?

Entre las cosas que pienso continuamente se encuentra eso, ¿cuál es la dimensión de mis sueños y soy capaz de alcanzarlos para así, en un futuro no muy lejano dar una mejor calidad de vida a quienes dependan de mí o es quizá la mejor opción volverme más egoísta y disfrutar de cada uno de los momentos de mi vida como el último sin afanarme por un futuro que tal vez no llegue a conocer?

Es probable que me guste la personalidad de más de una persona, y eso es mejor que la apariencia, porque definitivamente el deterioro nos afecta con el paso del tiempo a todos, ¿me interesa estar con una mujer a pesar de no ser físicamente cautivadora por el solo hecho de poder convivir sanamente con ella?

A diario me surgen dudas de todo tipo; en días pasados había tenido problemas incluso para dormir por temor a que me corrieran de mi trabajo en un par de meses. Todavía lo pienso un poco, aunque trato de relajarme encontrando los hilos que podrían dictaminar que no sucederá, el destino no está previamente escrito, eso lo comprendo, pero si mantengo mi mente tranquila las cosas empiezan a funcionar de una forma bien ordenada.

¿Y si la persona indicada para mí simplemente no ha cruzado su camino conmigo? Los vicios nos hacen daño, nublan nuestro pensamiento y provocan que nuestra toma de decisiones no sea clara.

Pero entre vicios y aficiones, gustos y adicciones, las líneas divisorias pueden ser muy delgadas; tanto, que a penas ayer mismo entendí una indirecta que debería ser circunstancial para el resto de mi vida, hay que tener valor para aseverar necesidad de cambio, y eso, mis queridos amigos, es lo que voy a hacer. Cambiar para mi propio bien, que el día de mañana en algún lugar observe atrás a mis años anteriores y acepte con gusto haberme librado de malas conductas.

Sobrepensar las cosas basta para conseguir que algo esperanzador y reconfortante se convierta en ansiedad, fatiga y hastío. Todo viene de la mano de quien ha reconocido que es momento de avanzar, créanme que es más difícil alejarse de comportamientos y actitudes que de cualquier otra droga común; porque las acciones son tangibles, concretas y específicas (uno ve a un fumador adquiriendo cigarros y consumiéndolos), mientras que aquello que uno considera inherente, al ser intangible, abstracto y general, como un mal hábito oculto que nos hace daño, buscaremos defenderlo contra la única persona a la que jamás seremos capaces de engañar completamente, nosotros mismos.


Modus Operandi

Miles de historias y un solo punto de vista, crear o ser parte de los que se mueren en el pasado. Estuve a nada de aceptar las glorias que las supuestas mejoras tecnológicas traerían a mí, pero cuál es el propósito si no ayudar a otros. Con esa premisa en mente me dispongo a alinear mis instintos de aquí en adelante, para que, no sea el solo ver por mi causa, quedando como egoísta en el resultado, sino que los actos de mis manos rindan fruto para terceros también.

Es cierto, de vez en cuando lo he hecho, y no me ha salido bien; como en el momento que apoyé a que mi amiga iniciara algo, o el día en el que sin escatimar compré un par de obras artísticas e incluso invertí en una que no existió nunca; así podría seguir, justificando el cambio de personalidad por una más aislada como consecuencia de los malos tratos, pero no es el punto, a partir de ahora quiero probar que puedo producir rendimiento sustentable que beneficie a más de uno.

No puedo ahondar de momento, mis manos siguen atadas y algunos de los negocios están en espera de resultados para continuar; es más, sé con claridad que me encuentro en un punto álgido de lucidez que será crucial para el avance de las cosas; es decir, no colocaré mis demandas o intereses por encima de aquellas que vendrán a generar mayores rendimientos generales con el paso del tiempo.

Estuve a punto del colapso en días pasados, que no se interprete de manera negativa, por lo general ocurren situaciones semejantes cuando estoy cercano a tomar una decisión correcta que nutrirá mi mañana; pero siempre, por el solo hecho de dar un paso que me obligue a abandonar mi zona de confort, es obvio que lo resiento, el reflejo natural del ser humano es rechazar la posibilidad de peligro, así es como funciona la supervivencia.

Antes de precisar cosa alguna, medito las probabilidades, y eso facilita el hecho de que mi mente haga un nudo entre tantos prospectos; pero está bien, una vez superado el miedo, la nostalgia y el remordimiento, el siguiente paso es ordenar los pensamientos y reestructurar el trabajo que quedó pendiente de modo que se consiga y supere el objetivo deseado.

Soy consciente de que mis maneras de realizar avances son desconcertantes en la mayoría de casos, así es como ocurre en mi interior, primero hay que solapar desventuras entre encrucijadas para gestionar el mejor modus operandi ante cualquier acción en puerta.


Suspiros Entrecortados

¿Qué haces una noche de inspiración en la que la luna espera por tus versos mientras tú mueres por sus besos?

Crecí en un mundo repleto de esperanzas, entre las constantes creencias de que quién se esfuerza, lo consigue. Y así hasta que llegué al tiempo presente, en el que no me queda más que superar mis miedos a cambio de sentir sus manos. Suspiros entrecortados.

¿Qué hace un loco compartiendo extractos de su corazón a cambio de nada, ofreciéndolos por el simple hecho de poder hacerlo, como si en el infinito universo de posibilidades algún día logre que llegue a la persona indicada?

Cuando comencé a escribir, pensé que podría hacerlo con inteligencia, esconder entre versos historias utópicas de realidades alternas; conforme las letras aparecían una después de la otra comprendí que ni siquiera soy bueno, a duras penas defiendo una idea en texto de vez en cuando, opté por aceptar lo que era necesario, que los textos eran muestras de una mente deseosa de ser leída, siempre amando.

¿Te gustan los libros, la poesía, el arte, conocer lugares, aprender, la historia, la filosofía, la ciencia, la tecnología? De ser así, ¿por qué a veces siento que me abandonas en el lecho de un recuerdo a punto de extinguirse? Si te alejas de mí, cómo es que funciona el entrelazado en mi interior, ¿por qué no confiesas que eres parte fundamental de mis silencios? ¿Qué estoy diciendo? Difícil es entender al redactor que se hunde en un circunloquio de atrocidades intelectuales. No tengas miedo a ser abierto; total, sin ti estoy más que muerto.