Los Zombies

Les voy a contar una pequeña historia. Como introducción quiero decir que a mí personalmente nunca nadie me ha agredido o afectado físicamente; me gustaría que lo que estoy por escribir tome el camino de la razón y el entendimiento, no el camino del odio al prójimo (que de eso ya estamos repletos actualmente).

Había una persona en un pueblo alejado de todo modernismo, que se desarrolló en un entorno en el que los hermanos, padres, abuelos y demás parientes eran al mismo tiempo sus vecinos y amigos de toda la vida, viviendo saludablemente en medio de la misma comunidad, sin medios ni contaminantes externos.

Llegado el tiempo, nuestro personaje emigra a la Ciudad Capital por necesidad laboral, en donde empieza a conocer gente, criterios, gustos variados, excentricidades y demás en su nuevo entorno. En la puerta el apartamento vecino, justo el que está a un lado del suyo, hay símbolos y señales que él desconocía de toda la vida.

Algún día camino al trabajo se encuentra a un segundo personaje, resultando ser quien vive en el lugar de junto. Esa persona le empieza a contar de algo que está próximo a ocurrir, en un año, gracias a información de primera mano, sabe que todos los cadáveres que se encuentran en el cementerio despertarán.

La charla se vuelve intensa a un nivel en el que nuestro personaje central en cuestión queda completamente convencido de que, efectivamente, dentro de justo un año, todos los cuerpos en descomposición que se encuentran en el cementerio habrán de levantarse como zombies.

Si eso sucede, ellos matarán a todos los vivos, le cuentan. Pero han planeado algo que permita evitarlo. Durante la noche dentro de una semana, se habrán de escabullir, extraerán los cuerpos de sus tumbas, los amontonarán y harán una gran fogata con los restos. No importa, ellos no sienten; realmente de lo que se trata es de velar por el futuro próximo, evitando ser víctimas mañana de una catástrofe mayor.

Con determinación y convicción, consciente de la sabiduría y el origen de sus creencias, junto a los vecinos, realizan el movimiento la noche pactada. Se escabullen discretamente sin ser detectados por las cámaras de seguridad o la gente de vigilancia, y empiezan poco a poco a realizar su misión, destruyendo, escarbando, extrayendo y quemando restos...

Un par de horas más tarde se escucha la voz de alguien aproximándose, preguntando qué están haciendo y exigiendo con autoridad que se retiren de ahí. Conforme se acerca y esclarece la voz, los pasos se aceleran, se tiene que hacer algo.

No pasan dos minutos antes de que, quien fuera protagonista de esta historia, en pleno uso de su consciencia justa, sabiendo que la pelea es en beneficio de un bien mayor, emerge por la espalda y atesta un palazo en la cabeza de la persona de guardia. La sangre brota a borbotones, muriendo inmediatamente.

Ya en la comisaría, cada que preguntaban a nuestro personaje si había hecho mal al "atacar con violencia" a la persona de seguridad, su respuesta era una rotunda negativa. Puesto que estaba haciendo lo correcto en su perspectiva, salvar a todos.

La suma del miedo (a algo que nos pasa, algo que nos ha pasado o algo que nos puede pasar) y la ignorancia convierten a los seres humanos en devotos extremistas; llegando con eso la violencia, que termina convirtiéndose siempre en tragedia. A lo largo de la historia el uso de la violencia ha generado resultados lamentables. Estoy y siempre estaré a favor de respetar a los demás y que se me respete, al mismo tiempo que estoy a favor de fomentar la nutrición de la sabiduría, antes que la ignorancia.


Mala Influencia

No he dormido bien. Siempre es mi culpa, volviéndome a refregar en la cara lo mal que lo he hecho, imaginándome escenarios en los que "de haber conseguido" tal o cual cosa, mi vida funcionaría mejor.

Pero no ocurre todavía; de hecho, la inseguridad se ha apropiado de mi mente a un nivel en el que es difícil creer que volveré a sentirme pleno y libre.

¿Por qué esa necedad al tratar de ser quien no soy con el solo mérito de buscar objetivos impropios cuando lo único que queda medianamente funcional en mi interior es el ímpetu fugaz por de vez en cuando volcar en letras escritas mis deseos?

He pasado una vida queriendo demostrar que puedo ser funcional; pero soy consciente de que las áreas en las que podría sentirme "fuerte", por llamarlo de alguna manera, son aquellas que menos apreciación popular tienen.

Aunado a lo mencionado con anterioridad está el hecho de que mi carisma está prácticamente muerto; pues hace tiempo que dejé de creer en todo lo que me rodea ya que sus incontables mentiras me defraudaron consecutivamente hasta volverme un difunto andante.

¿La vida trata realmente de eso? ¿De encontrarte a ti mismo y aquello que te haga feliz? Si es así, es una pena; porque la he pasado anhelando servir y ser bueno para los demás, dejándome a mí mismo al final de la cadena.

Complementando, está el hecho de que este tipo de textos a nadie le convienen, funcionan o gustan; y sentir empatía por el miserable (a excepción que sea para mostrar la conmiseración públicamente y quedar como alguien misericordioso) es algo que la mayoría evitan.

¿Por qué dedicar mis letras a mujeres hermosas que han destrozado mi corazón en pedazos? ¿Por qué continuar amando los momentos en los que hubimos estado cerca mutuamente? ¿Por qué esmerarme en encontrar la mejor versión de mí para que una de ellas, las comúnmente llamadas "fuera de mi liga" me voltee a ver y me deje disfrutar con pasión desatada su sensualidad?

Es imposible. Las palabras que son consecuencia del dolor en el alma siempre serán motivo de pena ajena; e identificar a alguien que carece de la fortaleza necesaria para sobrevivir sin hacerlo es para la mayoría una necesidad inminente.

La gloria de los pobres está en encontrar a otro igual o más pobre que les brinde un poco de admiración; de la misma manera, alguien como yo, tendría hace tiempo que haberse dejado de estupideces, justificando la necesidad de compañía, hacer lazos con alguien, quien sea, de las características que fueran, sin filtros, sin estereotipos, por mera empatía, para así tener finalmente pareja.

¿Qué pasa en mi interior que la sola idea de hacer algo así me parece aberrante y vomitiva pues no estoy dispuesto a herir a alguien para solamente suplir detalles fisiológicos en mí?

Además, el transcurso de mi historia siempre ha sido para entregarme tal cual soy cuando amo; y siguiendo esa premisa, sería imposible mentir a otros al tiempo que soy honesto conmigo.

¿Qué pasa con todos esos detalles y defectos que me hacen a la percepción de algunos "mala influencia"? Realmente no niego que alguien puede haber que juzgue de esa forma mi persona; parte porque pueden no conocerme, parte porque podrían conocerme perfectamente.

Soy pacifista en tierra de guerras. Mis ojos admiran la hermosura. Mis manos desean todo el tiempo superficies que las hagan percibir texturas verdaderas siendo bienvenidas. En fin, probablemente nunca lo sepa, quizá nunca consiga estar cerca siquiera de quienes realmente me gustan.


Enfrentamientos

¿Qué les puedo decir que no sepan ya? Me he tardado mucho en escribir porque había estado poniéndome al día con mis lecturas. Dedicarle tiempo a leer tal vez no nos vuelve mágicamente mejores personas, pero si lo hacemos gustosos, podríamos entender un poco más lo que sucede alrededor, y la capacidad de comprender a otros mis queridos amigos, para mí, es automáticamente una forma de estar mejor con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

Ha sido un periodo de tiempo de adaptación complicado; difícil en el sentido de reconocer fallos y trabajar sobre ello, no porque los demás me lo impidan. De hecho, he llegado a darme cuenta que cada una de esas veces que he reprochado con argumentos probablemente factibles los sucesos no positivos que me rodean, solo han sido justificaciones de una mente frustrada hablando.

Gracias a lo anterior tuve a bien acercarme a la única persona que sin importar en dónde me encuentre estará conmigo, ponerme a cuentas y explicarle lo mucho que me aterraba quedarme sin nadie más. Descubrí entonces que esa incomodidad tenía nombre y apellido, pues era yo mismo. Había que trabajar en aceptarme y reconocer mis fallos, pero ya no como reclamo, ni como excusa, más como una distinción de tanto aquello que estaba mal en mi camino como lo que había resultado en algo positivo.

Me regalé una sonrisa y el gusto de un par de palabras de aliento: puedes estar extrañando a todo mundo, me dije. A tus amigos y familiares. Pero sabes, esto que haces es agradable si quieres eficientar tu funcionar; atrás que queden las promesas vacías y los sueños inalcanzables, es momento de observar en dónde estás parado, tomar la lección contigo, brindarte un poco de afecto y dar pasos.

Nuestras luchas más violentas las tenemos cuando nos enfrentamos a nosotros mismos; la explosión de los complejos, la definición de las debilidades y la exposición de los defectos no tienen la misma intensidad para el ojo ajeno que para el propio; de hecho, he conocido gente a mi entender perfecta que emite juicios desgarradores para sí, impidiéndole sentirse en plenitud como consecuencia. Tranquilos, hay que relajarnos, recordemos que desde que llegamos aquí, el andar de nuestro ser interior es de continuo a mejorar. Y el peso de la depresión y ansiedad, no son otra cosa que alertas inminentes cuando parece que no le hacemos caso.


Cartas Sobre la Mesa

Un día vas a colocar todas tus cartas sobre la mesa, observarás tus opciones, sonreirás por los lugares que has andado, las dificultades que has superado y las personas que han hecho mella en tu vida; voltearás al pasado pero no de una manera nostálgica ni evocativa, más como alguien plenamente consciente de las bendiciones que has recibido, reconociendo que sin duda alguna ha habido crecimiento y logros durante el proceso.

Mientras tanto, habrás abandonado costumbres que te hacían daño, como la negativa opinión propia; recordando que dijiste "muchas gracias" y continuaste tu camino ajeno a aquellas personas que pretendían arrastrarte a su vórtice temporal de toxicidad, sin duda esperaste que eso produjera algo bondadoso en esa gente.

Si a una persona has podido influir positivamente durante tu camino, sabrás que fue un acto justo y necesario, honesto y humilde; pues no vienes aquí a demostrar a nadie que eres alguien, vienes a reconocer ese "alguien" en todos los demás y a nutrir tus experiencias con sus presencias y la fuerza de su identidad.

Ante todo lo anterior, frente a cualquier necesidad o complicación, sabes que hay personas con las que siempre puedes contar. Que tú seas uno de ellos a cambio es un acto de corresponsabilidad, amor, estima y afecto.

La literatura es al redactor lo que la arcilla al escultor, fragancia al perfumista, suceso al historiador; es importante que dejes fluir aquello que muestra tu genuinidad, pues "imitar" a otros solo deja en claro tu deseo de reconocimiento a cambio de un talento que no estás seguro de poseer; donde desde mi perspectiva, no he conocido a nadie ausente de características brillantes y trascendentes por su propia esencia.

Si mi gusto por la sabiduría, el arte, la cultura, la historia, la sociología, la ciencia, la política, la filosofía, la tecnología, la economía, los deportes y la psicología tiene un origen bien establecido, éste es la observación y el análisis de demasiadas entidades que poseen cualidades maravillosas, y lo poco que he aprendido, ha sido gracias a ellos.

Deambular creyéndose suficiente para todo cualquiera puede, una falacia; colocarse a sí mismos cual bandera que dirige a caminos "envidiables" a través de logros construidos de "aire", deja como consecuencia vacío; y un vacío que no llega por la ausencia de talento, sino por la contención de los mismos. Por eso siempre, después de cada cierto tiempo, es bueno darnos cuenta y poner un poco de atención en nuestros caminos, para así, concluir en una catarsis que nos sirva de medio para seguir vivos.