103.3 Historias por Contar


La vida está repleta de elementos que la hacen terrible y formidable a la vez, como la mañana en la que el dolor de cabeza no te permite levantarte de la cama, el medio día en el que el sol es tan intenso que quema tu piel, la tarde en la que el cielo cambia de colores conforme vez pasar el tiempo, o las noches en medio de las que no puedes dormir por pensar en los pendientes.

Me gustan bastantes cosas de vivir, me gusta conocer personas de las que se quedan en mi corazón sin importar lo lejos que me tengan de los suyos, me gusta ver miradas y sonrisas sinceras en la calle y devolverlas solo porque sí, me gusta la lluvia como me gusta la música, me gusta encontrar nuevos juegos y juguetes como cuando era niño; es más, creo que no he dejado de ser un niño, porque hago cosas que de niño hacía.

Pero todas las historias que pueda contar no se comparan con las maravillas que quiero ver, lo que quiero experimentar, lo que quiero conocer; ¿qué está pasando en mi vida que me hace sentir tan mal? No lo sé, quiero dejar de lado la falta de sentido y ser mejor persona, en serio lo deseo, pero mis esfuerzos se ven siendo atacados por personalidades que todo el tiempo tratan de opacarlos y contenerlos en un envase, y eso me derriba, pues mi lucha es algo que no quiero pelear, no me interesa combatir con quienes se afanan en destruirme.

¿Se imaginan despertar en medio de la noche con un miedo al exterior y decidir vencerlo saliendo a caminar esperando no terminar herido? Esa clase de miedos son las que he podido dejar atrás, los que involucran emociones y límites internos, o cuando para superar el acobardamiento a las alturas he trepado a cimas interesantes con mi respiración y el palpitar de mi corazón constante, hasta decirle "hola, pude contigo", algo similar pasó cuando al final decidí lanzarme del tobogán que tanto me espantaba, resultando en una experiencia de lo más deliciosa que no dejé de disfrutar hasta el cansancio. Qué tal conocer que la aprensión a la oscuridad era solo una ilusión tras convertir mi habitación en básicamente un búnker ajeno a cualquier iluminación, bellísimo.

Pero qué sucede cuando mi cobardía es a la opinión, el pánico como consecuencia de no ser suficiente para alguien con respecto a algo; eso es pavor puro. Recuerdo el modo en el que la desconfianza crecía en mi interior tras haber sido rechazado una y otra vez por las personas que me gustaba fueran parte de mi vida, e incluso así comencé a superar esos temores, pues el rechazo se vuelve fatigante y te muestra débil ante un mundo repleto de terrores puestos ahí específicamente para desestabilizar tu moral y acabar con tu seguridad.

A la mayoría de esos los veo ahora y agradezco por la forma en la que he andado mis pasos para abandonarlos en el pasado; lamentablemente conforme más te desarrollas más cosas formidables y temibles te encuentras en tu andar; ahora mismo no sé por qué el simple hecho de resolver preguntas que parecerían simples a mi jefe se vuelve un fracaso potencial y un bajón horroroso a mi estado de ánimo y físico simultáneamente. Lo escribo aquí porque es el único lugar en el que puedo decirlo sin afectar o insultar a otros.

Gravity Falls Diario 3


El Diario 3 de Gravity Falls acompañado de la serie de televisión es de lo mejor que me he encontrado en la vida, me gusta mucho el desenlace y la relación de cada uno de los miembros integrantes de la familia Pines con las notas presentadas.

Disney sin duda sabe hacer las cosas, me capturó desde el primer episodio con la serie y tenía que conocer más; cuando vi que el amigo que me la recomendó tenía el Diario, supe que lo compraría para mí en el momento en el que lo viera.

No, no es una historia cien por ciento enfocada a niños (o al menos a un adulto no le molestaría verla o leerla), porque describe valores fundamentales que a veces pasamos por alto en la vida y en cierto sentido guía a un final bastante bonito.

La serie está llena de conexiones y referencias con la cultura popular, además es una serie digna de verse porque se cuenta de principio a fin en dos temporadas, con una historia bien escrita que, de complementarse con el libro, amplía la experiencia en mucho.

105.6 Razones para Cambiar


Había querido hacer esta nota desde hace tiempo, pero soy de esas personas que tienen que encontrar una motivación especial relacionada a números y demás para empezar. Mi año anterior, como he dicho ayer, estuvo colmado de fracasos, y esos fracasos siempre tienen impactos en mi condición física, hormonal, social, espiritual y mental; para cambiar necesitaba encontrar una motivación, algo que me invitara a seguir viviendo, no es fácil levantarte cada mañana y mirarte al espejo pensando en lo horrible que es ir a una oficina a sentarte durante todo el día tras una computadora a hacer lamentablemente cosas que no te motivan a crecer como persona detrás de ese equipo.

Que no se malentienda, amo estar tras una computadora, pero siempre y cuando se me brinde libertad creativa; cuando estoy simplemente funcionando como algo que técnicamente será sustituido por líneas de código de automatización dentro de poco tiempo me frustro, deseando que mi martirio termine de una vez.

Además del asunto del trabajo es lógico que mi vida se venía derrumbando a pedazos, con personas a las que les habría obsequiado mi vida ignorándome e hiriéndome, gente usando mi capacidad para su provecho a cambio de nada y montones de pesares que me robaban el sueño y me causaban deterioro en las demás áreas; he de mencionar que una vez más he estado en el fondo del abismo de mi miseria intelectual, y no es un lugar en el que quiera estar, pues lo único que pasa por mi mente en esos momentos es la desaparición de cualquier concepto positivo en mí.

El año en curso inició con decencia, me urgía hacer un cambio y necesitaba que mi motivación despertara de alguna forma; ya había reconocido mis errores, los había colocado todos en textos en los que prácticamente perdía la cabeza conforme el tiempo pasaba; habiendo aceptado esa situación tenía que emprender el plan, así que me puse una fecha de salida, el ocho de enero de dos mil dieciocho.

Mi habitación refleja lo que está sucediendo en mi vida, el desorden que hay alrededor de mí, el odio y la falta de respeto hacia mi espacio es obvio que están gritándome que ya es hora de hacer algo. Se llegó media noche, me di un baño liberador y comencé a escribir esta entrada. Sé que el reto es grande pero más grandes son mis ganas de salir adelante de una vez por todas.

Habrá que ser más responsable, prudente, inteligente y organizado, pero tengo fe en que con constancia será posible cambiar para bien; y ese cambio se verá reflejado en todas las áreas de mi vida que habían venido siendo atacadas por la negatividad en mí. Ah sí, lo de la báscula, empiezo el reto de transformar mi cuerpo pesando 105.6kgs, aunque lo más importante ahora es transformar mi espíritu y mi mente, junto a ellas, el cuerpo es un noble compañero que se adapta bien a las mejoras.

Actitud 8118


¿Has pensado alguna vez que no perteneces a un tiempo, a una identidad, a una cultura, básicamente que todo cuanto te rodea te hace sentir ajeno y no hay maneras de solucionarlo? A mí me sucede siempre, básicamente en mi manera de pensar me siento anticuado y diferente a la gente que me rodea y las cosas que me rodean, la clara concepción de no pertenecer me hace cargar con sentimientos de culpa que no debería de tener conmigo.

Pero poco a poco cambian las cosas, ha sido un inicio de año con buenos momentos, no he estado en espera de nada formidable pero definitivamente he tenido que actuar en beneficio de aquello que quiero conseguir; he leído con mejor criterio las cosas que me gustan y me he puesto metas un poco más modestas para conseguirlas con el debido enfoque.

El dolor es una de las formas más rápidas que existen para asimilar el conocimiento; es bueno afrontar las consecuencias de nuestros actos como también lo es hacer consciencia de aquello que hacemos que no es del todo correcto. Vivimos en un mundo colmado de soledad enmascarada, todos entre redes de engañosas conexiones sociales haciéndonos creer que somos los únicos que pasamos por momentos difíciles, cuando no es así, cada cual vive sus momentos inspiracionales y ratos de decepción ensimismado.

Las ideas recorren mi mente y me incitan a continuar escribiendo, a poner en texto cada aventura que he imaginado. No he trabajado al día de hoy en lo que más quiero, tampoco podría decirse que me esfuerzo por hacer realidad los sueños de quienes queriéndome utilizar como escalón quieren cambiar sus vidas; cada cual lucha sus propias batallas, y la principal mía es contra mi propia necedad ante la aceptación del cambio; a mejorar.

Extraño esto... Extraño perder el tiempo concentrado en letras acostado en mi cama semidesnudo escuchando música de fondo, sin importarme nada ni nadie, ni los horarios ni lo que haya que finalizar durante la semana, la revisión que tenga que entregar hoy; extraño poder sentarme en un enorme piso limpio a armar rompecabezas mientras a nadie más le importa; extraño el delicioso silencio que a mitad de la noche hace sublime la meditación y los aromas de cremas corporales relajantes sobre mí.

Y bueno, qué decir de lo siguiente, las cosas están así por algo; tenemos una razón de ser y para todo llegan los tiempos. Me he querido ocultar durante todo el año anterior en miles de excusas provenientes de no sé qué partes de mis pensamientos y emociones, el asunto es que estamos de nuevo en el inicio de una partida que, para alguien que gusta de ciclar sus metas y destinos, podría considerarse un nuevo punto de partida. Pero ya saben cómo soy de quisquilloso para eso de las fechas los números y momentos en mi vida, me gusta dejarlo todo en claro como algo fácil de recordar en mi memoria, por eso el día de mañana, 8118, lo tengo considerado como una fecha especial que ojalá me resulte en un año favorable, o al menos no tan catastrófico como lo fue el anterior.

Las letras, los números, las medidas, todo va a tomar su camino lentamente, para lo que fue puesto ahí, para lo que ha sido diseñado será lo que me de la fuerza y actitud y beneficie los mayores bienes, que son lo que busco cada día. Empecemos el año con actitud 8118. Bendiciones.

He vuelto, 2018

He vuelto, no en la forma en la que los tenía acostumbrados; lo hago de una manera distinta, habiendo dejado el tiempo suficiente para limpiar sentimientos en mi alma y mente y reiniciarme sin tener qué ver el hecho de que haya cambiado el año; quizá en un modo simbólico quería dejar la toxicidad del año anterior atrás junto con el mismo, o solo esperé lo necesario para respirar de nuevo.

El significado de mi vida está completamente ligado a las cosas que suceden a mi alrededor, y he tenido que invertir algo de tiempo para convencerme de abandonar detalles que en alguna forma me venían anclando a situaciones melancólicas y negativas; terminando el año con una depresión impresionante, deseando en primera cuenta morir o desaparecer del espectro humano antes de siquiera darme la oportunidad de abrir los ojos y agradecer por despertar a un nuevo día.

Las cosas que me ocurrieron en semanas anteriores no se las deseo a nadie; me gusta saber que tuve la oportunidad de seguir adelante y que finalmente logré terminar el año en paz conmigo mismo; cualquiera podría juzgarme por esa riña interminable que tengo contra mi propio yo, pero créanme que no hay sentimiento más placentero que mantener a raya ese lado lúgubre.

Y bueno, me he comprometido esta vez únicamente para conmigo, en secreto, en la comodidad de mi recámara; los avances que quiero alcanzar para mi situación no son necesariamente materia de opinión pública. Cosas malas y buenas pasan dondequiera, lo mejor es aguantar y seguir.

He escrito, claro que lo he hecho; pero como mencioné en el post anterior aquí publicado, había que aniquilar la versión pseudo-narrativa que venía presentando para dar lugar a algo mejor, al menos en mi perspectiva; y lo hice, claro que sí, continué con textos ahondándolos hasta convertirlos de una masa amorfa que eran a algo un poco más decente. No importa, las manos no me dejan en paz ni las ideas o los pensamientos me permiten dormir si no he descargado antes la saturación en mi mente.

Si se preguntan qué me ha pasado, bueno, les diré que tuve que ver morir algunos de mis sueños y anhelos para dar cabida a otras cosas, también fue necesario abandonar proyectos de distintas índoles para enfocarme un poco más; sigo en ello, no lo he terminado de hacer, pero me concentro en lo que tiene mayor vitalidad y elimino lo que no está funcionando o me ha estado desorientando.

Hace unos días escribí que probablemente el 2018 sea mi año más difícil a la fecha, pero en ese mismo texto afirmé que estoy más preparado que antes a afrontarlo. Que la paz, dicha y bendición colmen sus vidas, les deseo prosperidad y satisfacciones constantes. Hagamos que el año que augura ser terrible y complicado, se vuelva una experiencia digna de revivirse.

Extraño a quien pintó este cuadro, pero aprendí algo: "La energía (nombre del cuadro) no es algo que se contenga."