Ambigüedad

Hace tiempo que defino la ambigüedad como una forma de humillar a otros, y les voy a explicar un poco por qué creo que así es: En primer lugar, quien es ambiguo es alguien que no habla con honestidad y no llega a un punto específico, al hacer eso, internamente esa persona está queriendo demostrar que es superior intelectualmente a la otra, pues la otra jamás se enterará de la verdad completa; así, quien dice la verdad a medias, lo hace con el simple propósito de engañar.

Pero bueno, no recuerdo por qué había dejado esa nota mental a medias... Hablemos de cosas más lindas: Hace un día solamente he decidido reiniciar todo, y aunque les cueste trabajo creerlo, una de las cosas más importantes para conseguirlo es salirse de todo esquema y concepto preestablecido, abandonando aquello que ya habíamos adoptado como propio y dando una vuelta completa de tuerca en vísperas de un camino diferente.

Como parte de ese experimento en carne propia, he iniciado un proyecto que tenía tiempo en mi mente y no había podido sacar a la luz; que involucra mucha de mi atención y capacidad de retención, pues estoy hablando de un sitio en el que publicaré mis notas mentales y resúmenes de aquellas cosas que vaya aventurándome a vivir; desde la lectura de un libro, el terminar de ver una película o una serie de televisión, visitar algún lugar e incluso, en un futuro próximo, mencionaré cuando conozca a alguien.

Todo con el fin de darle un formato más organizado  mi día a día; tal vez lo ignoran pero soy alguien bastante obstinado con la calidad de las cosas que escribe y prepara, y si bien es cierto que mucho de lo que he dicho, escrito o hecho en el pasado está cubierto de errores, conforme pasa el tiempo he venido puliendo mis técnicas y aprendiendo mejoras que, aunque no me hagan perfecto todavía, sí me dejan con un mejor sabor de boca tras terminar de redactar algo, cualquier cosa.

Y bueno, también es parte de mi evolución humana; pues el quedarme estático no ha sido y nunca será algo que me nutra y haga sentir bien en la vida, pues siempre será necesario tener en cuenta el momento en el que una nueva idea surge y se saca adelante. No lo sé y no lo saben, pero hay la probabilidad remota de que en un futuro próximo mis actividades estén más relacionadas a este mundillo de lo que actualmente.

En fin, en definitiva no me gusta tirar la toalla en señal de rendición, y antes de dar mi brazo a torcer en ese aspecto, prefiero motivarme nuevamente reinvirtiendo en mí, reinventándome, renaciendo y reiniciando; para que al día de mañana que vea mis errores del pasado, piense, al menos fui capaz de superar tal y cual fase, y... Estoy sorprendido de la cantidad de energía que consumimos todos los días en afán de conseguir nuestros deseos, más adelante les hablaré de eso, por ahora ya me voy que son casi ls cuatro de la madrugada. Hasta pronto.

Meza

No duermes, y en el camino de tu desvelo te encuentras con la lucha constante de que ves sus vídeos porque te parece encantadora, nadie más conoce tu elevado gusto por ella, por conocerla en algún momento de tu vida, entre sueño quizá, no lo sé, solo estoy divagando.

Me gustaría caminar por las calles de la ciudad y encontrarla de frente, capturándola en su expresión más sincera con la honestidad y pulcritud de mi cámara, pero qué diré yo si nadie me entiende, además lo mío es trabajar alrededor de números, entre líneas de código, entre cubículos sin vida.

¿Qué estoy diciendo, significa que mi vida está perdiendo todo el sentido? Probablemente desearía morir de no tener una oportunidad de estar a su lado. Pero he de callar por lo ridículo que se lee mi texto, ojalá nadie me entienda, que nadie sea capaz de interpretar su contexto.

Juntos, podríamos ir si lo quisieras a innumerables funciones cinematográficas, y claro, sé muy bien que mi opinión te sentaría al dedo; pero más allá de eso, mi fijación está puesta en tu mirada, en que al igual que yo tienes que mantenerte al margen de ciertos gustos, en que le haríamos un favor al Universo de encontrarnos en directo.

Estaré divagando por no dormir y el zumbido en mi oído no deja de molestarme, no creo morir tan pronto, espero que no suceda antes de tener la oportunidad de hacer todo es que me gusta, que te gusta, que amamos.

Sinceramente me pondría a escribir y declamar mis miedos frente a una cámara en vivo, con ojeras incluidas, con dolores musculares aunados, y todo con el único propósito de darte a conocer mi existencia, mis debilidades y gustos, que tan bien nos harían ver juntos. No temo a salir del anonimato si en el proceso he de tomarme de tu mano, no temo lanzarme a conocimiento público si en ese tiempo haz de protegerme entre tus brazos.

Cuestiones

Los proyectos personales parecen venirse abajo por cuestiones financieras, por cuestiones de tiempo, y de ganas también; o motivación, ni se diga. Entre mis lecturas abandonadas (desde hace un par de semanas), mis ganas de hacer ejercicio y cuidar mi salud en segundo plano, la preocupación por el lugar al que me mudaré y el si podré o no salir adelante con los compromisos que me he puesto encima, tanto económicos como de horarios, resulta un panorama algo sombrío que no le deseo a nadie experimentar.

Aunque, en vista de que me conozco y sé que lo más probable es que esta situación no sea otra cosa que la consecución de presiones desde diversos ángulos hacia una perspectiva mucho más sensorial, para, llegado el punto conseguir en compañía de quienes me aman y aquellos que son mis amigos, mejores resultados. Así lo veo ahora, como un territorio lúgubre en el que hay que limar asperezas, corregir caminos, dejar atrás errores y reformarse en aceptar las cosas buenas que nos tiene preparadas la vida.

No sé si lo que he venido haciendo aquí tenga en algún momento frutos para mi vida, cosas que me motiven a seguir escribiendo, pensando de maneras distintas y manteniéndome distante de la moda del momento; quizá mi preocupación más grande al día de hoy es saber si podré o no pagarme la gasolina el día de mañana que tenga un auto, si tendré un sueldo digno de manifestarse y sobre todo si habré conseguido fundar una o más empresas que sigan en pie, produciendo y brindando soluciones. De todo eso no sé nada, solo que estoy aquí, frente a una computadora intentando descifrar momentos complicados de mi situación actual, disolviéndolos con cosas menos frustrantes.

La vida es así, no debería de preocuparme tanto pero eso es exactamente lo que estoy viviendo; entre poca atención y las malas manías, reconocer mi humanidad y la necesidad de abandonar aquello que me lastima, brincar hacia puntos más altos de los que tenía pensados en capítulos anteriores; las cosas suceden, como le dije a Fani cuando la acompañé a casa, "mi tendencia es hacia la frustración porque eso es parte de mi constante motivación".

El vivir no es sencillo, y creer que lo podemos todo también es un sueño utópico, que más allá de hacernos bien nos perjudica a largo plazo; mi intención nunca ha sido ejercer influencia sobre uno, diez o cien individuos, mi único plan se basa en mí, en las cosas que puedo lograr conmigo, en si soy capaz o no en algún momento dado de resolver problemas que parecen infortunios, males complicados que tienen cara de imposibles. Es a lo que le tiro, a dejar una especie de estela llena de señales por la cual, quien quiera andar, entenderá que no hay algo fácil en frente o atrás.

¿Por qué sigo escribiendo aquí? Porque lo hago todo el tiempo, me sienta bien o mal, me haya enfermado o esté de vacaciones, desee salir de casa llorando o quedarme a meditar, las cosas que aprendo a lo largo de tantas horas de introspección me ayudan a crecer, y me hacen por obvias razones, comprender más mi entorno y a cada personalidad que me rodea.

Parásito

Humanidad, esa estúpida cosa que nos hace sentir especiales en cualquier cosa que hacemos, que nos hace intentarlo una y otra vez conscientes en nuestro interior de que lo único que por completa seguridad en algún momento vamos a alcanzar es la muerte; esa es la meta que en algún momento de la historia cada uno alcanza.

No es un abrazo, no es un beso, no es el amor de nuestras vidas, no es la permanencia de una amistad, no es el conseguir una carrera, un triunfo, una calificación, una empresa, una familia; no, ninguno de esos objetivos utópicos es aquel que absolutamente todos hemos de conseguir en vida, solo ese que he mencionado al inicio, la bendita muerte, la purga que renueva los elementos en nuestra sociedad, el filtro necesario que separa las generaciones anteriores de las nuevas.

¿Se puede ser más cínico que aceptar que no existimos para nada más que para ser un desperdicio? Hemos destruido al paso de nuestro andar por el planeta todo lo que hemos podido, la mancha de las pisadas de los hombres han acabado con especies, con congéneres, con ecosistemas completos; y la justificación es patética, la existencia de nosotros como prioridad, cuando, no somos más que un parásito al pasar por aquí.

La humanidad está enferma, enferma de deseo por hacer y conseguir, por lograr un cambio, por procrear y destruir, por construir a enormes costos naturales, por asesinar lo poco que hay todavía funcionando naturalmente, por acabarse los recursos, por vender todo lo que pueda ser comerciable, por explotar hasta el último de los elementos a propósito.

¿Sienten pena? Yo sí, me avergüenza reconocer que soy parte de esos seres insaciables que no se adaptan y no agradecen por el despertar cada mañana haciendo un poco por mejorar el entorno. Te extraño naturaleza, me haces falta en la vida, ya no sé qué hacer mientras te siento distante de mí, no entiendo para qué sigo aquí, enfermo, contagiándote del virus que está asesinándome. Perdóname.