Quisiera Escribir Más

En ciertas ocasiones, lo que hacemos no nos deja escapatoria; podemos intentar ocultarnos, pero nos alcanzan las consecuencias de nuestras decisiones, he desperdiciado el primer mes, entre maldormir, malcomer y malvivir, desesperanzado por las malas noticias en mi alrededor, queriendo que sea un capítulo oscuro a nada de terminar, sufriendo en silencio, ensimismado en las semblanzas que revolotean mi mente, deseando sudar en letras su ausencia para conmigo, pero sigue ahí, la nostalgia que produce y revuelca mi alma en penas, en dolor.

Es fácil criticar al hombre que se encuentra padeciendo por culpa de su propio pasado, sus malas decisiones, sus defectos congénitos, sus errores más visibles; por eso la máscara que empecé a utilizar me hace el menos marginado de los herederos de la razón, me puse al centro y en lo visible, como víctima fácil de alcanzar, de humillar con los dardos del desprecio, así funcionaré hasta que logre cambiar, o permanentemente me retorceré entre sueños pisoteados, metas frustradas, y anhelos funestos.

Las letras en un día de sueño atemporal se convirtieron en mi más grande pasión, y con ellas, los libros hicieron su presencia continua en mi vida; me hace falta la soledad para emanar mis dotes de quien urge producir palabras que digan micho, las historias contenidas en mis alucinaciones son dignas merecedores de un puñado de minutos que de brindárselos sé, podrían significar algo más que convencionalismos, sin languidecer con el aventurar de las horas, por el contrario, renaciendo con mayor fuerza a la mínima oportunidad de suceder.

Me encantaría ser yo quien te dedicara cuentos, novelas, narrativas, pedazos de vida, y sobretodo glorias; que mis dedos alcanzando el borde de tus labios finalmente sean recompensados con besos sinceros, y tu lengua los seduzca de tal forma que no haya una célula en mi ser queriendo apartarse de tu esencia, que el qì de nuestros cuerpos se fusione en un mismo, que las ideologías colapsen, y nuestras manos tomadas permanezcan hasta el fin.

Mis relatos relacionados contigo, amada sabiduría, son aderezados con dolores de cabeza, tristeza y soledad que desencadenan en un huracán intempestivo de desolación, aflicción y agonías; porque te quiero más cerca, porque te quiero viva, mis tuétanos te anhelan, por cuanto tú has venido a ser la salida perfecta al terrible mundo de mentiras en el que se desenvuelven mis vanidades, nada vale un céntimo, prefiero un rato acercarme a Dios entre tus brazos que escuchar las farsas de mis vecinos, entre las falacias de quienes dicen saberse grandes, los intentos prohibitivos, el lujo de insolencia en una sociedad quebrantada con riñas incesantes por saber quién tiene más, quién se ve mejor, quién en papel es un gran partido. Todo eso viene a ser basura para un servidor, si a los ojos de mi verdadero amor sigo existiendo, lo demás no me trasciende, no existe, no vale, no importa.