Insulto

¿Quieres saber cuál es el peor insulto que puedes hacerme? Es fácil, actuar de manera que no valores que poseo inteligencia. Decirme mentiras continuas solo para envolverme en historias que de a poco parchas para suponer una realidad que con obviedad es inexistente tratando de convencerme de algo; falacias aquí y allá.

La verdad, la amada verdad es tan tierna y prudente conmigo, es tan agradecida y leal, no necesita nadie hablarme a través de mentiras; es algo que menciono todo el tiempo, porque es cierto, porque lo prefiero en mucho. El cuerpo habla, el cuerpo grita; soy experto en leerlo.

Además poseo un excelente nivel deductivo, mi sagacidad es tal que siempre supe que sería un detective estupendo. ¿Falsedades a mí? Por favor, juro con mi vida en las manos que si llegan y me dicen: "Hey dude, no molestes más." Sigo adelante con otros planes.

¿Por qué las personas mienten? He notado a lo largo de mi experiencia que tienden a mentir como protección, intentando quedar bien ante ojos ajenos. Yo no, yo simplemente hablo con honestidad, cuál es el propósito de estar cerca de alguien que me afecta, cuál es la necesidad de continuar tratando de hacer algo que no eres capaz, cuál es la intención de soportar presencias que no toleramos.

Si alguien me cae mal, me cae mal y punto. Nadie va a morir como consecuencia de eso. Si a alguien envidio, lo envidio y punto, tampoco creo que eso me ocasione la muerte. Hay personas que son fenomenales, que su compañía es una delicia, que te hacen sentir bien; y también hay personas, que como yo, te dicen la verdad ante todo, porque prefieren salir de tu vida siendo sinceros, que quedarse almacenando hipocresías.

La vida me enseñó a ser crítico internamente, a aprender de la manera de actuar de los demás, a profundizar mediante unas cuantas palabras y señales, ¿y eso para qué me ha servido? Para filtrar, para apartarme del mal, para escribir este tipo de textos, para mantener limpia mi consciencia.

Hasta ahora he sido el tipo bueno que está en pos de niñas lindas que a su vez lo mandan al carajo; hay muchas razones por las que Dios me castiga de esa manera, solo le agradezco y como siempre acepto las responsabilidades y lo que tenga que pagar; mi debilidad es que me hagan creer que me quieren, en un segundo pienso todo lo genial que podría ocurrir, pero luego llegan las circunstancias, otras personas, el entorno, vaya, su mayor poder es destrozar mis planes, porque para Él son inútiles, porque no tienen cabida, porque no tienen un funcional fin.

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