Vida de Fracasos

El éxito es relativo, no depende de qué tan grande o maravilloso como persona seas, o al compararte con alguien más, es interior, poderoso y está nutrido por aquello que tú tienes como objetivos. Por ejemplo (y uno de mis casos de "fracaso" favoritos), Dave Mustaine, después de haber sido removido de la banda de rock Metallica, ha dedicado su vida entera a ser mejor que ellos, fundó la banda Megadeth, con una aceptación enorme, un culto a su estilo y millones de fanáticos al rededor del mundo.

A los ojos de cualquiera, Dave es exitoso, sin embargo, en más de una entrevista se le ha escuchado confesar que él siente que es un fracasado, porque ni todo el dinero, ni toda la gloria, ni toda la fama, ni todo el triunfo comercial que supone su banda, nada de lo que haya hecho, los ha colocado por encima de su anterior agrupación ni una sola vez.

Entonces, dependiendo qué tengas como objetivo en la vida es como te considerarás exitoso o fracasado; particularmente he vivido una estadía aquí en constante sensación de derrota, probablemente haya alcanzado uno o dos de mis planes, sin embargo, en el fondo de mi corazón, me siento fastidiado por no conseguir algunos sueños como formar una familia amorosa y viajar por el mundo.

He tenido que aprender a perdonarme por desperdiciar oportunidades de estudios en el extranjero, por haber dejado la oportunidad de caerle bien a mi anterior jefe e irme con mis ex-compañeros a Canadá, por bajar de peso y volver a subir como consecuencia de mis cargas negativas emocionales, por devastarme cuando Angie, Bertha o Daniela me removieron de sus vidas, por no valorar como buenos algunos empleos, por dejar de estudiar en la prepa y terminar la carrera más tarde, por no aprender a programar de niño, por empezar a leer hasta los veintiuno, por convencer a mi profesor de cálculo a pasarnos a todos (pues solo yo quería ser ingeniero), por endeudarme en varias ocasiones con créditos, por no haber sentido empatía cuando mendigos me pedían ayuda, por no haber escrito ningún libro todavía, por juzgarme como limitado en cuanto a mis capacidades intelectuales (tonto), por cada revés que he experimentado en los negocios que he iniciado, por no cumplir con las fechas de mis intenciones, por decepcionar a mis padres, por no viajar, por no dar propinas justas, por no haber incursionado en la política, por no apoyar a mi prójimo, por no mantener un devocional diario, por no hacer ejercicio, por no comer sanamente, por permitir a la ansiedad que se apoderara de mí, por comerme las uñas, por lastimarme con palabras negativas, por herir a otros con supuesta honestidad, por brillar por mi ausencia cuando se me ha necesitado, por hundirme en depresión, por ahogarme en lágrimas, por huir cobardemente de los problemas...

En fin, he tenido que verme al espejo un montón de veces repleto de frustración ante cada derrota y cada descalabro en la vida, esperando que mi historia dé de sí para conseguir reconciliarme conmigo mismo y seguir caminando, un paso más, un día a la vez; y de ser posible, tratando de ser una mejor versión de mí. Recordando que aquello que yo tengo como propósito, es probable que para otros sea basura; y reconociendo que en cuanto a gustos y fines, cada uno tiene los propios.