Cinestesia y Sentidos

Una vez me hundí en libros, y no podía apartarme de hacerlo, entre el universo de historias al que me adentré, descubrí que aquellos pesares que a mí me han afligido, a alguien más le ocurrieron antes, comprendí que no era tan "único" como me lo imaginaba; a partir de ese momento decidí iniciarme en un mundo de actividades distintas que pusieran a mi mente y cuerpo expectantes y receptivos a información enriquecedora de mis distintos medios de aprendizaje.

La consciencia y el espíritu requirieron de mi atención primero, me propuse a dedicar un instante de mi día, de preferencia a primera hora de la mañana, para agradecer por todo lo que me ha sucedido, rogar por las personas que amo y pedir perdón y perdonar ofensas, pues quizá esperar a la tarde sea sinónimo a tolerar el paso de demasiado tiempo.

Leer fue únicamente la puerta a miles de aventuras que nutrieron mi imaginación, me brindó posibilidades de redacción más efectiva y ofreció distintas maneras de asimilar el entorno. Me dije que quería cultivar mi cerebro, tenía en manos una idea más, estudiar, lo que fuera que me dejara frutos estaba ahí por algo, había que aprovecharlo; en mis planes coloqué tomar una clase distinta al día, de lo que fuera, el asunto era advertir un poco más de conocimiento, pues tarde que temprano podría ser aplicable.

Ahora mis ojos estaban deseosos de recibir datos nuevos, motivadores y fabulosos; empezar a ver películas, aprender a ser crítico con las historias mostradas en pantalla, disfrutar de los nudos desplegados, otra maravilla. En una lista coloqué un montón de filmes de los llamados "imprescindibles" por los expertos, además de otras que por el mero título llamaron mi atención; ha sido una determinación excelente.

Posteriormente opté por comenzar a asistir a nuevos lugares para disfrutar alimentos varios, las experiencias en mi lengua y nariz me lo agradecieron, me convertí en amante de los sabores que mi madre me regalaba en cada una de las comidas preparadas en casa, aunadas a aquellas delicias culinarias de pluralidad de cocineros; aunque también tomé desatinadas decisiones alimenticias ocasionalmente, no me aflijo, todo era parte del desarrollo, pues hubo platillos no tan agradables en el proceso.

Mis oídos querían ser parte de este experimento también, se estaban poniendo celosos; abrí diversos reproductores y me di a la tarea de escuchar música nueva, apreciar el ruido en la ciudad, memorizar timbres de voz de la gente que me rodeaba; de entre todos esos placeres auditivos (algunos no tanto), han salido joyas esplendorosas que no entiendo cómo había ignorado por mi falta de apertura ante nuevos horizontes.

Antes he pronunciado la cinestesia como mi mayor canal de reconocimiento de mensajes, por lo que, consentir que el resto de mis sentidos sobrepasen al tacto recibiendo más estimulación ha sido una estrategia interesante. Tocar, bueno, en cualquier rato llegará quién me permita desenvolver placenteramente y sin limitaciones ese conducto, mientras tanto, la totalidad de superficies palpables que estimulen y me brinden pleno acceso sensorial a su textura serán aceptables y elogiables.