Castigo

Por darle continuidad al título.

Soy afortunado en muchas áreas y por muchas razones, pero en el amor no. Y no porque sea malo conociendo gente, la verdad es que las mujeres se enamoran muy sencillamente cuando eres tú mismo; ni siquiera es necesario prometer nada, solo sentirte seguro en tu mover y ya está, quieren saber qué es eso y continuar conociéndote.

El error, o mi castigo por ser sincero, es que me conocen mucho de manera que les resulta demasiado pronto, y me castigan con su ausencia, me hacen sentir como un tumor en sus vidas y me alejan lentamente. Para colmo de males, a cada juicio pequeño que ellas hacen sobre mí, me pongo encima una roca inmensamente inmerecida de culpa solo por mi intención de mejorar cada día.

Comprendo que el ser una persona excelente está lejos por mucho de mí; y que tipos allá afuera con más valores y virtudes, con cuerpos excepcionales y rostros divinos sobran. Sé también que de ponernos a contar mal por mal y comparar quedo tremendamente mal parado ante los ojos de quienes lo hagan; porque lo admito, siempre tiendo a hacerme valer menos a mi propia mirada.

Voy a anotar aquí las cosas que la última dama de la que me hube enamorado opinó de mí y me mandó en mensajes el 30 de marzo, porque honestamente me arrancó una sonrisa y varios suspiros (corrigiendo errores ortográficos pero respetando la idea):

"Carlos, ¿puedo dedicarte unas palabras? cosa que jamás hice en este año de conocernos...
Eso del saludo últimamente se me pasa. Es que creo que soy tan cerrada que siempre te dejo adivinando. ¿Cierto?

Bien. Cuando te conocí me agradaste. Me gustó muchísimo tu plática. Y soy sincera, quise saber más de ti, por eso te busqué en Face.

Cuando te volví a ver me gustaste, la realidad es que sí y me gustaba mucho platicar contigo siempre. Y tenía intenciones de empezar algo contigo, es la verdad.

En algún momento me vi contigo, claro que sí... Después no sé qué pasó... Fue cuando empezaste, no me acuerdo si fue algo de tu trabajo o traías algo más pero cambiaste..."

Sí, cambié justo el día que me dijo que ella no se veía en una relación, y menos conmigo (siendo que su lenguaje corporal siempre gritó lo contrario y yo solo quería escuchar que ella creyera en algo verdadero para continuar), justo después de darle sus ocho regalos de cumpleaños con los que prácticamente terminó por escupir mis ganas de estar con ella. Cosas que se le olvidan a una dama que no tiene memoria, como presumiblemente se olvidará de mí por completo dentro de pocos días al ya no estar entre sus "amigos". Como ayer, cual perro me mandó un mensaje que decía: "Hey".

Su mensaje tierno y rompecorazones continúa de la siguiente manera:

"Yo no sé qué imagen tienes sobre ti mismo pero jamás deberías dudar de ti. Tiendes a hacer algo que se me hace curioso y es que hablas muchísimo sobre ti. Me refiero a demasiado, siempre en tu estilo como muy intelectual.

Y te diré algo acerca de eso: Conmigo jamás tuviste o tienes la necesidad de hablar sobre ti. Con verte, con estar contigo yo pude ver lo hermoso que eres como persona Carlos.

Eres una persona maravillosa, eso lo amé de ti. En serio Carlos, jamás dudes de ti, ni te hagas menos, ni pienses nada malo sobre ti. Eres perfecto tal cual eres y no dejes que nadie jamás te diga lo contrario.

Una disculpa si jamás en estos meses me expresé. Tengo problemas con ello.

Todo en ti está perfecto tal y como está. Física, mental, emocional... Es solo que tú lo dudas a veces. Yo jamás vi nada malo en ti."

Es cierto; dudo mucho de mis capacidades. Dudo muchísimo de ser alguien suficientemente bueno para otra persona. Es más, dudo incluso del hecho de ser humano. Toda esa duda y curiosidad me llevan a preguntarme siempre si estaré aquí solo para ser un miserable y rastrero recogedor de migajas. Y el texto continúa (lo escribo porque una vez eliminándome de todo no tendré manera de recordar que un día fue gentil y sincera conmigo):

"Lo dudas muchísimo. Y no tienes por qué. Valórate tal cual eres Carlos y siempre vuélvete mejor, saca tu mejor versión; la más sencilla y la más bonita que todos tenemos.

Eres una gran persona Carlos y sé que en todos los aspectos te irá super bien. Jamás dudes de ti; neta no lo hagas, ni te compares jamás. No digas esas cosas sobre que Dios te hizo más intelectual que guapo. Eso es basura.

Okey. Sonó feo eso. Deja me explico:

Es basura porque al final no importa lo listo o guapo que seas, no sé tú pero yo amo mucho más a la gente con calidad que es calidad para mí, que sean personas bonitas en sus sentimientos, que sepan querer. Carlos, que tus emociones y tu vida estén en paz contigo y con los demás, que ames con libertad.

Tú una vez me estabas diciendo que amo bajo mis reglas y no es así; yo tengo mi propio concepto del amor y lo vivo día con día. Siempre me muestro cansada o estresada, supongo que es un escudo que me pongo pero mi vida no es así. A veces no sé cómo quitarme ese escudo. Siempre en todos lados me muestro así, pero no es así, disfruto mucho mi vida, perdón si siempre me mostraba así contigo. Siempre hago eso; con todo el mundo, y he intentado ya no hacerlo. Y ya es un hábito que tengo..."

Sí. Eso era todo lo que quería saber para estallar de felicidad y darte la más maravillosa versión de mí chaparrita linda; pero ni hablar, corriste a tu musculoso hombre antes de poder valorar siquiera la magnitud y belleza de lo que sería tenerme cerca. Te amo, siempre. Y como buen castigo para este perdedor, acepto el hecho de que ya no quieras ni un solo contacto conmigo. Amén.

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