Amanece

Amanece, mis ojos se posan en ti.
Cada célula de mi ser te recuerda anoche,
es imposible creer de todo lo que fuimos capaces.
Hagamos con el amor las paces.

De mañana, adentrados en la idea de socorrernos mutuamente,
no hay almuerzo, desayuno o comida que sin ti quiera pasar.
No es por lo que digan, ni por lo que pienses,
no es nada aparente.

Amarte resulta un gozo que satisface mi ser,
¿he de esperar a enloquecer?

Por ti, fui capaz de todo sin poseer nada,
ahora, en la lúgubre y horrorosa soledad,
no hay tarde o crepúsculo en el que no te recuerde.
Las venas de mi cuerpo hierven en maldad.

El hombre evoluciona en un ente imperfecto,
al paso del tiempo, resulta ser cierto,
cambios entre malas decisiones.
Hacen falta más amores.

Lo lógica sería explicar por qué sucede:
No lo sé, ni lo sabes,
somos ítems de un menú indescifrable,
tengo que aprender a ser amable.

Lucha circunstancial en mi interior representa,
el admirar a quien no puedo amar, el esperar.
Entonces estoy yo, buena forma de espetar.

La magia del logos, el arte del rema,
la escencia de eros, la ágape expresión de mi alma,
sobredósis de condena.

Letras van sin parecer concordantes,
la convexa sucesión de puntos suspirantes.
Conviértase en mi amante la libertad,
brille mi espíritu de en sobriedad.

La necesidad nos mueve,
nos unen lazos de increpante pretérito,
felicidad, después de todo aquello es mérito.



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