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La verdadera razón por la que redactamos una epístola dedicada a alguien es porque en el fondo de nuestro corazón nos aferramos a la idea de que esa persona, aunque distante, siempre permanecerá con nosotros.

De hoy en adelante, a todos aquellos que me han conocido a lo largo de la vida quiero dedicarles estas letras y decirles lo mucho que los amo; pues los amigos son como hermanos del alma, y les recuerdo siempre con nostalgia.

Ubico a Alan, por ejemplo; que siendo mi mejor amigo y alguien con estupenda calidad humana hace mucho que no he vuelto a ver. Pensando en esa clase de personas, pero con los objetivos claros en mi mente, sigo avanzando sin miedos, fuerte.

A veces los sueños se vuelven somníferos del momento y escenarios hacen parecer las cosas un poco más complejas; pero como siempre digo: No es fácil ser yo.

He tenido que tomar de toda clase de decisiones que me han hecho evolucionar a lo largo de mi vida; he aprendido a reconocer mis debilidades y ser suficientemente audaz para salir bien librado de las malas experiencias; para madurar y lograr el éxito constante en mi entorno tuve que experimentar innumerables caídas y derrotas en el pasado.

Es cierto, estar abierto a aprender es mucho más complicado que mantener la mente hueca y cerrada ante posibles cambios; ser un idiota es sencillo comparado con requerir adaptarse al medio. Es cosa de niños esconderse tras el escudo de la ignorancia, bajo el manto del desconocimiento, a la sombra de una mentira y otra para evitar la verdad torno a los hechos.

Eso hace del misterio un deleite que todos en algún sentido queremos llegar a descubrir y conocer; a menudo las fuerzas se me escapan del cuerpo y el solo nacer de un nuevo plan renueva mis bríos ante mi interminable lucha.

Plantado cara a cara con mi propio ser como defensa he sorteado los peligros abundantes de una sociedad adversa. Con el ánimo a tope y la voluntad al máximo, mi diario andar revela la valía de este lobo solitario, quien nunca en vano hace ver los episodios que en conjunto forman un estupendo yo.

Mírese quien guste a través del espejo de lo que represento y sépase en un mapa mental bien ubicado. Pues esa es mi fuerza, mi arma y mi destreza: La capacidad de aceptar a otros tal cual son y abastecer un índice de datos.

Yo no soy quien soy por mí mismo, pero sé de mí que mi intensidad me ha producido severos juicios. Sé amar hasta los huesos, sé decir adiós con sesos, sé llorar una pérdida por años; como hago hoy con la de mi dulce hermano, quien hace diecinueve años pasó a ser parte de un triste recuerdo al haber caído en un estanque de agua del que lo acabaron por extraer ahogado.

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