Fui Feliz

La diferencia entre viajar y vivir ahí; quiero conocer lugares, quiero salir de mi zona de confort, me maravillo de cómo mis conocidos van por el mundo, los veo en Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, España, Alemania, Rusia, Inglaterra, Australia, Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Finlandia, Noruega, Japón, China, India, Corea, Sudáfrica, Marruecos, Portugal, Turquía, Croacia... Y yo, bueno, yo sigo esperando mi momento.

Antes me preocupaba de lo muy abandonado que me quedaba con respecto a los otros, y es que analicémoslo, desde el principio de mis días las consecuencias de la benevolencia divina, la gracia del Señor, o como sea que se llame, se han visto más lentas para mí que para los demás; he sido un soñador de closet desde el inicio, queriendo conseguir grandes cosas, ideando proyectos y empezándolos desde poco o nada, si una cosa ha sido constante para mí creo que es la capacidad de soñar, de pensar que un día el favor del cielo me va a llegar y las puertas de arriba derrocharán bendición... Ok, tal vez nunca ocurra, probablemente no conquiste mis anhelos, qué más da; me encuentro en un instante de la vida en el que he aprendido a valorar todo lo que llegue, desde la austeridad de no tener un centavo para comer, hasta la dicha de poder bendecir a los que pueda con lo que he recibido.

Aunque claro, he de confesar que me pone un poquito nostálgico no ser como la mayoría de ellos; pues he visto cómo mis amigos se quedan con las mujeres más atractivas y hacen familias con ellas, cómo es que algunos rodean el mundo y muestran lo bien que les ha ido, haciendo fortuna por montones, también que no dejan de estudiar y prepararse para ser mejores; mientras que yo, aunque pueda jurar que lo intento, quizá no tengo la capacidad lograr la gran cantidad de cosas con las que hube imaginado cuando era un pequeño niño, ansioso por aventurarme en la vida jugando en la casita de cartón cubierta del amor y la protección de mis padres en la que vivíamos.

Fui feliz, es más, siempre lo he sido; porque por más oscuros y ruines que lleguen a parecer mis tiempos sé que hay personas a las que puedo recurrir y en las que puedo confiar cuando las tardes sean más tristes, ellos me proporcionan la mayor riqueza y fortuna que el mundo pudiera desear; tal vez nunca haya viajado a su lado, tampoco nos hemos ido una semana de vacaciones, pero están ahí, para brindarme de su cariño en los momentos que más los he necesitado.

Y como comentaba, hay gente alrededor que parece vivir en un expreso, llegando a todos sus objetivos muchísimo antes de lo que imaginé. Por ejemplo: empecé a amar la lectura muy entrado en años, me enfoqué en escribir más viejo todavía, el placer por programar lo adquirí durante la carrera, mi gusto musical se enriqueció hasta mis veintes, comencé a estudiar profesionalmente paralelo a mis amigos generacionales terminando sus carreras, no he conocido a mi pareja y estoy en mis treintas, me fasciné por las computadoras y los videojuegos desde que tengo memoria, mi primera computadora la compré en el tiempo que ya trabajaba, mi primer consola de sobremesa la obtuve hace a penas un par de años, salí por primera vez de mi estado natal para hacer inventario para la empresa en la que trabajaba en mis tiempos de facultad, me alejé de mi zona de confort (la casa de mis padres) cuando tenía un cuarto de siglo; y así podría seguir, analizando que el andar de los días para conmigo ha sido diferente.

Me podría poner melodramático y lamentarme por el hecho de no haber disfrutado de muchas cosas como mis viejas amistades; porque seamos sinceros, me ha costado establecer relaciones y hay cosas que me atemorizaron a las que no me atrevía; yo nunca fui de fiesta, los antros o bailes no me llamaban la atención, me horrorizaba el que mis papás se decepcionaran de mí si en algún punto llegaba ebrio, drogado o semejantes, así que me volví abstemio por determinación propia; tuve que sufrir de un par de rupturas amorosas muy dolorosas para entender mejor el funcionar de mi mente y corazón, para reconocer que la sinergia entre varios aspectos de mí era lo que me permitía funcionar mejor (espiritual, moral, intelectual, emocional, físico, social y mental).

No voy a mentir, a veces siento justa envidia por el éxito de los demás; por cómo ellos van avanzando a pasos agigantados alcanzando metas, adueñándose de todo cuanto les rodea, en lugar de solo estar consumiendo oxígeno. Espero tener la energía suficiente para continuar sorprendiéndome ante el azar que el destino haya colocado y lo que el mañana tenga escrito para mí. Pues como dije un día: El pasado está plasmado, el presente lo controlamos, y el futuro está en nuestras manos.