Travesía

Desde que tengo memoria, siempre me he considerado un apasionado de los hechos, por eso es que si algo me engancha es muy difícil que me desarraigue; puedo tardar el tiempo que sea necesario para verlo convertirse en realidad, y no me malentiendan, no es una simple obsesión, sé reconocer las cosas cuando son imposibles o inalcanzables, eso también es parte del realismo (a veces demasiado honesto) que he desarrollado. Dejé de creer en la magia o en las cosas que surgen solo porque sí, mi credibilidad está basada en situaciones reales que han impactado o tocado mi vida. Por esa razón también me resulta un reto enorme cuando he de cambiar una actitud, algo que haya formado parte de mi estilo de vida, o siquiera dejar de lado una actividad secundaria; es ahí a donde quería llegar, ver series me cuesta mucho trabajo no porque me disgusten, sino porque no quiero dejarla a medias y utilizo casi cada instante que puedo para avanzar, lo mismo sucede con los juegos de video (por eso preferí quedarme en el rango de jugador casual), y la lista podría continuar...

Ser apasionado me ha abierto las puertas al mundo de la lectura, a la apreciación fílmica, al análisis social, al deseo continuo de aprendizaje, a la autocrítica, a la experimentación multisensorial, al reconocimiento y la aceptación de mis límites y responsabilidades. Y todo lo anterior cada vez me deja más claro lo ínfima e insignificante que es la existencia, en la que sin embargo aquí sigo, tratando de dar mi mejor sonrisa al espejo cuando me veo cada mañana, animándome a no abandonarme a la suerte nunca más, pues el amor propio es sin duda lo único que nos mantiene a flote cuando atravesamos por las peores tempestades de nuestra travesía.


Amor Ideal

Me volví un cínico, a veces me cuesta reconocerlo, más en días como hoy que en cualquier otro, en los que el consumismo y lo material me hacen darme cuenta de lo ciego que está todo el mundo. No sé, quisiera ser un poquito más empático, pero el fastidio ante una sociedad que sucumbe por el hambre de "ser admirados" de manera momentánea me provoca arcadas.

Dejar de idealizar el amor es parte de madurar supongo; a cuántas parejas vemos alrededor colmar de palabrería sus relaciones y a cambio, en lugares secretos, cada uno por su cuenta, no dejan pasar el momento para ser infieles, con sus ojos, con sus mentes, absurdamente.

Un solo día al año tratar de marcar diferencias es quizá algo que no puedo soportar por tan patético; pero analizo las situaciones, me relajo, y trato de mantener una buena versión mía, limitando mi sarcasmo y reduciendo mis actitudes a simples sonrisas que den por su lado a esa gente, ¡qué necesidad hay de ganarse enemigos solo por no pensar de la misma manera!

Y es ahí donde la lógica se apodera de mí, tengo que reducir mis percepciones al máximo y colocarme un filtro a lo que sea que haya alrededor, incluso sabiendo que he conocido a más de una persona "enamorada" días antes de declarar su amor sanvalentinezco incondicional a sus parejas en turno me han pedido que las haga mías sexualmente hablando.

Ridículos. Todos. Me voy, tengo que seguir pretendiendo que este es un día que ofrece más alegrías que cualquier otro del año solo porque supone un tiempo mercadológicamente bien explotado. Ah, sí, lo único rescatable es que un día como hoy, hace ya treinta y tres años, mi padre y mi madre se casaron, y aunque ustedes lo duden, no fue a propósito, según me han contado, tanto el día posterior como el anterior ya habían sido utilizados por su capilla de cabecera. Los amo, que Dios los mantenga repletos de bendiciones, siempre.


10 Minutos

10 minutos son suficientes para decirle "hola" a alguien. He estado bastante atareado tratando de resolver broncas en mi mente, no voy a mentir, todavía enfrento aspecto bastante complejos de los que, si bien conozco qué debería de hacer para mejorar, no me dedico a invertir más allá de unos minutos para conseguirlo.

Es un vaivén entre desesperación, frustraciones, miedos y penas, que me tiene sobreviviendo con trabajos y sin mucho beneficio. ¿Es el fin lo que vale? ¿Los medios no importan cuando se trata de reducirnos? Realmente no lo sé, intento averiguarlo, y en el inter, sufro como cualquier otro de un montón de dificultades.

Abandono mi posición de luchador por convertirme en un derrotista temporal, sea horror a lo que venga, o pesar ante lo que ha sucedido, una carga es una carga y cuesta mucho seguir adelante con ella a cuestas, llámese como se llame.

Inclusive escribir, se vuelve una salida poco útil cuando uno está en medio de encrucijadas, cuando nos metemos cada vez más a un laberinto sin salida, y digo, en el peor de los casos lo que uno debería de hacer es regresar al inicio, a sabiendas plenas que no producirá ningún cambio (y eso, queridos amigos, es por lo que la frustración está a la puerta todo el tiempo).

¿Qué hacen cuando se sienten solos, presionados, inmerecidos, inútiles? Yo, bueno, yo lo único que puedo hacer es darle la oportunidad al reloj de caminar a su modo, permitiéndole que me enseñe todo cuanto quiera, en el proceso tal vez agarre algo de valor, de inteligencia o al menos experiencia en esto que es vivir.


Cinestesia y Sentidos

Una vez me hundí en libros, y no podía apartarme de hacerlo, entre el universo de historias al que me adentré, descubrí que aquellos pesares que a mí me han afligido, a alguien más le ocurrieron antes, comprendí que no era tan "único" como me lo imaginaba; a partir de ese momento decidí iniciarme en un mundo de actividades distintas que pusieran a mi mente y cuerpo expectantes y receptivos a información enriquecedora de mis distintos medios de aprendizaje.

La consciencia y el espíritu requirieron de mi atención primero, me propuse a dedicar un instante de mi día, de preferencia a primera hora de la mañana, para agradecer por todo lo que me ha sucedido, rogar por las personas que amo y pedir perdón y perdonar ofensas, pues quizá esperar a la tarde sea sinónimo a tolerar el paso de demasiado tiempo.

Leer fue únicamente la puerta a miles de aventuras que nutrieron mi imaginación, me brindó posibilidades de redacción más efectiva y ofreció distintas maneras de asimilar el entorno. Me dije que quería cultivar mi cerebro, tenía en manos una idea más, estudiar, lo que fuera que me dejara frutos estaba ahí por algo, había que aprovecharlo; en mis planes coloqué tomar una clase distinta al día, de lo que fuera, el asunto era advertir un poco más de conocimiento, pues tarde que temprano podría ser aplicable.

Ahora mis ojos estaban deseosos de recibir datos nuevos, motivadores y fabulosos; empezar a ver películas, aprender a ser crítico con las historias mostradas en pantalla, disfrutar de los nudos desplegados, otra maravilla. En una lista coloqué un montón de filmes de los llamados "imprescindibles" por los expertos, además de otras que por el mero título llamaron mi atención; ha sido una determinación excelente.

Posteriormente opté por comenzar a asistir a nuevos lugares para disfrutar alimentos varios, las experiencias en mi lengua y nariz me lo agradecieron, me convertí en amante de los sabores que mi madre me regalaba en cada una de las comidas preparadas en casa, aunadas a aquellas delicias culinarias de pluralidad de cocineros; aunque también tomé desatinadas decisiones alimenticias ocasionalmente, no me aflijo, todo era parte del desarrollo, pues hubo platillos no tan agradables en el proceso.

Mis oídos querían ser parte de este experimento también, se estaban poniendo celosos; abrí diversos reproductores y me di a la tarea de escuchar música nueva, apreciar el ruido en la ciudad, memorizar timbres de voz de la gente que me rodeaba; de entre todos esos placeres auditivos (algunos no tanto), han salido joyas esplendorosas que no entiendo cómo había ignorado por mi falta de apertura ante nuevos horizontes.

Antes he pronunciado la cinestesia como mi mayor canal de reconocimiento de mensajes, por lo que, consentir que el resto de mis sentidos sobrepasen al tacto recibiendo más estimulación ha sido una estrategia interesante. Tocar, bueno, en cualquier rato llegará quién me permita desenvolver placenteramente y sin limitaciones ese conducto, mientras tanto, la totalidad de superficies palpables que estimulen y me brinden pleno acceso sensorial a su textura serán aceptables y elogiables.