You Just Start Again

Según la canción "Apply Some Pressure":
What happens when you lose everything?
You just start again, you start all over again

Es una de mis canciones favoritas, sobretodo por el significado de "reiniciar", alguna vez leí que los informáticos somos pésimas personas para las relaciones debido a que un problema que se presenta lo queremos solucionar reiniciando. Quizá tendría de justificar de que no es un hecho que afecte únicamente a los informáticos, sino a las personas con una consciencia lógica decentemente desarrollada, ya que afrontar una situación de cualquier índole (con interés de encontrarle solución) es mejor desde un punto de vista (inicio) o una perspectiva conocida.

Hace poco platicaba con mis compañeras de la oficina que no me interesa que mi jefe se entere de esto, pero definitivamente, para dejar mi actual trabajo, en caso de jugar con opciones y ofertas, tendría que recibir algo que en cantidad se colocara cerca de lo absurdo, eso por el excelente trato y la magnífica compañía que recibo en donde estoy, y la oportunidad de crecer en cuanto a todo.

Mi vida es cada día más sana, mis relaciones sociales son bonitas y me agrada la gente, me alejé por completo de mi percepción amargada y negativa con respecto a los demás; aunado a eso, mi sueldo es competitivo, vivo a cuatro o cinco cuadras de distancia de la oficina, realizo actividades que me gustan y tengo tiempo y libertad de prepararme más, dándole rienda suelta a mi lado autodidacta.

Pero, ¿qué tal si el día de mañana decidieran despedirme? O como dice la canción ¿qué pasa cuando lo pierdes todo? Sin duda sería complicado, me he visualizado en esa fase varias veces, porque ya me sucedió en un punto de mi pasado, sé lo horrible que se siente estar en un proyecto del que te digan: "Muchas gracias, pero hasta aquí llegamos contigo". Duele. Aprender a levantarte cuando estás en el suelo es duro, sea después de un fraude, un robo, un acto negativo en contra tuya, una humillación pública, una muestra de desprecio; pero todo eso lo he vivido en diferentes facetas y sé que es posible, ojalá pudiera presumir que solo han existido logros en mi existencia, lo cual sería una absoluta farsa.

Aunque de las etapas negativas también se aprende, es más, incluso hace tiempo leí que el aprendizaje llega mucho más aprisa en esas circunstancias, porque lo forzamos a aparecer delante de nosotros, volviendo todos aquellos puntos de oscuridad como algo que nos puede nutrir en cierto modo.

Quise aprovechar este post para confesarles que, a pesar de la nostalgia, es importante trazar nuestros propios caminos; por eso mismo estoy en CDMX en estos momentos, hace un par de años en Guadalajara, y la mayoría de mi vida habité en Colima, donde viven mis padres (a quienes extraño y amo con bastante fuerza, en ellos pienso antes de tomar decisiones siempre). Y no estoy cerrado a ir más lejos, cuando era muy joven anhelaba viajar y conocer Inglaterra, Suiza, Italia, Alemania, Holanda, Francia, Israel, Ucrania, Canadá o Japón; es más, hasta pensaba lo fascinante que sería la experiencia de vivir allá. Hoy no sé si llegue a estar en tan hermosas naciones, pero en caso de que no lo consiga, ya he viajado en sueños en más de una ocasión y sé que volveré a hacerlo posteriormente.


Mirarnos al Espejo

Somos una generación nostálgica, y no hablo de los términos científicos utilizados para definirnos; sino del hecho de que vivamos añorando momentos en nuestro pasado, fechas que nos pusieron frente a sucesos y personas importantes que cambiaron nuestras vidas en uno u otro sentido.

Mientras más tardíos somos para asimilar la realidad de nuestro presente, más profunda se vuelve la herida que hace tiempo permitimos que nos provocaran, o provocamos nosotros mismos al no aceptar el simple hecho de que nadie hay perfecto.

Quisiéramos no haber permitido esa mala inversión o fraude por el que seguimos pagando las consecuencias; haberle respondido diferente a esa persona que hoy no está cerca de nuestras vidas; no haber herido a ese amigo o amiga que una vez fueron nuestros confidentes y hoy no sabemos en dónde están; o tal vez levantar la mano, opinar, sonreír, estar, hablar, callar, correr, celebrar, aceptar o besar, lo que sea que no hicimos cuando tuvimos oportunidad, dejando escapar una parte de nosotros en el proceso.

Pero todo está ahí por una razón, podríamos vivir afanados de principio a fin si nos la pasamos pensando de ese modo, tenemos que aceptar los errores, reconocer en aquello que estuvimos mal, comprender que las cosas a cada uno le llegan conforme a su tiempo, pues en esta vida, para todo y todos hay ocasión.

Qué mejor que reflexionar en lo que venga y andar tranquilos por la vida, despreocupados, sin sobreestimar, sin preconcebir las circunstancias, sin asumir posturas a precio de un futuro incierto; porque lo mejor es mirarnos al espejo tal cual somos, en el momento mismo en el que nos encontramos, vaciar nuestras opiniones en un mapa mental y asumir responsabilidades para con quien está enfrente.

Aprender a amarnos es sin duda el más grande y complejo de los retos que afrontaremos en la vida, pero al conseguir hacerlo (cosa que muy pocos, por muy perfectos ante el mundo que resulten algunos), habremos avanzado a un plano superior de consciencia en el que gracias a la introspección seremos mejores para con nosotros, como para con los demás, porque muy cierto es que quien se ama a sí mismo, de la riqueza de su ser contagiará a otros.

Pues al final no importa qué tan alto, pequeño, gordo, delgado, feo, atractivo, inteligente o torpe seas; ya que la grandeza de un hombre se mide en la calidad de la gente que le rodea. Y para mí, las personas que han estado cerca a lo largo de mi existencia son las más increíbles y maravillosas que hay.


Silenciado

A veces parecería que ciertas de mis publicaciones no son visibles en Facebook como otras, como si fuese silenciado automáticamente por un algoritmo, un ejemplo es la siguiente, que coloqué hace rato:

Quería escribir, porque pensé que tenía algo de valor en mi vida para compartir con otros; así continué hasta que comprendí que el significado máximo de la sabiduría es darse cuenta que todo es vano y precario.

Lloré en silencio mis angustiantes noches de soledad, descubrí que nadie me amaba realmente gracias a que me alejé de cada una de las personas que me lo propusieron, extinguí la llama de la reminiscencia entre mis más ocultos deseos, esperando a que la tristeza se apoderara de cada una de mis expresiones de bondad.

Acaricié el agudo filo de la depresión ante el abandono, la parte más fuerte de mí olvidó el decoro, sucumbí ante la necesidad de mi último aliento, entre lágrimas mis ojos suplicaban que se terminara el tiempo, que al cabo no lo valía más; me hallaba harto, me había muerto.

Fracasé un sinnúmero de veces de las cuales aprendí bastante, la osadía estaba renaciendo de entre mis entrañas como prueba de mi entereza; no logré mi plan, no me fue posible destruirme; entre los vestigios de un millón de errores abracé mis miedos, y con ellos a cuestas circundé errante.

Flagelo repetible se volvían mis congojas, llanuras de desolación por doquier colmaban cada uno de mis sueños tornándolos pesadillas, replicaban con incertidumbre los siniestros fantasmas a mi oído, entre alucinaciones y dolor perpetué mi miseria en el significado de un suspiro.


Para No Envejecer

En sus ojos se ocultaba la verdad, aquello que nunca quiso pronunciarme, pues me quería más allá de lo que podía imaginar, pero no se atrevía a decírmelo. Qué tristeza su falta de valor, y la mía también, lo único que me quedaba a partir de ese momento era esperar.

Entre las distancias que nos mantienen separados y los tiempos que no se detienen a darnos la oportunidad de vernos, entre los miedos de ambos a besarnos y la constante necesidad de nuestros huesos por tenernos juntos, mutuamente aislados de cualquier miedo que pudiera presentarnos el mundo, pues con ella, lo que importa es más profundo.

Si decimos a nuestros hijos que fue sencillo estaríamos mintiendo, pues cada paso que das hacia tu futuro entre mis brazos es un poco más cerca lo que estamos del olvido o nuestro encuentro tardío, lo que quieras tú; he decidido dejar de rogar por las cosas que no creen que merezco, tomar aquellas que me corresponden y ofrecer lo que tengo. Si soy, si somos, si merezco, no lo sé, al final todo será un regalo suyo, mi corazón desde el inicio ha sido tuyo.

Horas y días pasan tras la ausencia de sus labios, la intensidad de su mirada que tanto me solía inquietar, ¿quién soy yo para recapacitar? El muro de incertidumbre hace mucho dejé atrás, no me importa, en serio, ni las letras como antes se me dan; porque el corazón dolido es también el que escribe con más pasión, pero a mayor voluntad, sanidad de mi interior.

Frases y párrafos andan tras de mí, mientras impulso las teclas con intención, preocupación no hay más, lo que quiero es plasmar un poco de mi devoción, que si redactar es para algunos un mérito, para mí no es más que un punto de referencia, para mantener la cordura, pues no quiero enloquecer, para liberar la consciencia, antes de envejecer.