Hola niña bonita que un día encontré en Arandas, te recuerdo en mis pensamientos más que nunca antes; te quiero confesar todo, volverme transparente en cuanto a sucesos y vivencias, y construir junto a ti un entorno propicio al amor y las sanas relaciones. Ha habido gente en mi vida, que me ha hecho daño, no solo mentalmente, físicamente también; pero eso lo tomo como experiencias, enseñanzas que me hacen con el paso de los días un hombre más sabio y sensato.

Y quizá tú misma seas alguien más que me haga a un lado de su vida, pero he aprendido al fin a darles solo aquello que merecen como compañeras mías; de mí recibirán los resultados de lo que inviertan. Yo dejaré de regalarme; mi carga es la más ligera que habrías de imaginar si consigues de mí enamorarte. No me ilusiono, no quiero hacerlo; pues por la experiencia de vida con las damas me he obligado a andar con cautela; sincero, pero cuidadoso.

¿Quisieras saber algo de mí? Va, número uno: Soy fácil de enamorar. Trátame bien y sé honesta conmigo, cuida tu feminidad y no quieras abusar de mi inteligencia; créeme, soy un hombre de deducción impresionante, siempre sé lo que pasa y lo que va a pasar conforme a las pruebas, pero por lo general dejo que la gente sea, consciente de que nadie es perfecto, aunque claro, todo tiene sus límites; procura no alcanzar los míos y conseguir que te cierre las puertas de mi corazón, porque soy muy determinado.

La claridad de tus ojos, no negaré, ha sido una de las particularidades que me ha hecho feliz desde la primera impresión; estoy seguro de que es un cuento clásico que ya dominas de memoria, eso de la hermosura en la mirada como el piropo común. Pero fuera de eso, Estefanía, un par de bloques antes de llegar al sitio de reunión, dos chavas se les quedaron viendo a ti y a tu hermana Alejandra (sí, también me acuerdo del nombre de ella) y literalmente hicieron comentarios sensuales sobre ustedes, cosa que me causó gracia y me detuve a la distancia a analizar un poco.

Aunque ya en la intersección, en las nieves, no tenía ni idea de que ustedes eran las chicas que habían entrado al mismo destino que yo minutos antes; cuál fue mi magnífica sorpresa el hecho de que te quedaste viendo al libro en mi mano y resultó ser una herramienta estupenda para acordar contigo algo; me gustaría que llegáramos a ser cómplices, aliados, allegados, felices. Concuerdo con el hecho de que parezco estar poniendo todos los huevos en la misma canasta, pero te confesaré por qué, no soy alguien que me la pase coqueteándole al mundo, no es mi estilo, no es mi plan, no es el método que uso al conocer gente.

Soy interesante, y una atractiva dama que lee lo es automáticamente para mí; me conoces muy poco y yo a ti también, pero una sensación de confianza y plenitud en mi corazón me dice que claro que te voy a ver el día, a la hora y en el sitio pactado. Te envío un beso. Gracias por la experiencia. Ah, y no, no me rindo; si no eres tú, alguien más habrá de estar esperando por mí pronto. Bendiciones.

PD: Tardé en escribir esto meses, quizá años. Pero a las personas que me afectaron con sus acciones, aquellas que me hirieron en el corazón y el alma, les deseo un buen viaje, no soy rencoroso, se llevan con ustedes mi perdón y un poco de mi ser; ya no me consideren en sus caminos. Eso ha sido todo por parte mía. Les prometo gentileza, mas no cercanía, o tratar de volver a buscarles. He sido un sopenco para las relaciones hasta ahora, lo reconozco; juro por mi vida que seré mejor persona en adelante. No borrando el pasado, aceptándolo y cambiando para bien.

Estefanía

Por
Hola niña bonita que un día encontré en Arandas, te recuerdo en mis pensamientos más que nunca antes; te quiero confesar todo, volverme tran...
Estoy triste, estoy una vez más, terriblemente triste; no puedo ocultar el hecho de que me he quedado dañado de la mente de una manera horrenda; porque no puedo decirle adiós de mi sistema:

¿Por qué me haces eso Dios, por qué te afanas en hacerme creer cosas que no están, que no existen, que no son, que nunca han sido?

A ella le dije: ¿Quién me odiará más Dios o tú? Uno por hacerme entrar en situaciones de ansiedad que no merezco dignas de ahorcarme en la primera oportunidad; la otra por hacerme soñar y agarrar mi corazón como trapo para limpiar después; sin hablar, solo a través de pantallas, evadiendo las palabras.

En serio es bien fácil ser sincero desde el principio; decir tal cual son las cosas. No puedo con esto mujer, no puedo vivir así. No puedo ser feliz y caer en etapas de miedo y tristeza cada que, por no decirme un "de tal a tal hora ando con fulano y no puedo atenderte", o algo así. No puedo. Renuncio. Renuncio a este odio que siento por mí cada que soy presa de ésto, ansiedad, desesperación, amor no correspondido, desprecio, horror...

No lo soporto más. Odio que duela tanto no merecer tu cercanía. Me detesto como hace tiempo no lo hacía. ¿Por qué, por qué eres así conmigo si yo no te he hecho nada malo? Ya no me prometas nada. Por favor. Te lo imploro por mi vida...

¿Ves? Por eso detesto las pantallas; porque sacan la versión de mí que no me gusta. Porque los textos aquí no son como los diálogos en vivo. Me odio por hacerte ver siempre esta cara de mí que no debería de existir. Me estoy muriendo, las pantallas para hablar no son lo mío. Van cuatro días que no duermo. Te juro por lo que me quede de vida que nunca es mi intención hacerte sentir mal; aunque termino haciéndolo. No merezco tu atención; tengo que aceptarlo. Sé que no leerás ésto, pero igual quería decirlo.

Quien solo me lee, no me conoce... Quien solo me lee, no me conoce...

He de confesar que no sé por qué escribo algunas cosas; necesito desahogarme, dejar de sentirme ignorado; pero es a causa de esa última persona que le tengo mucho miedo a las mujeres, lo reconozco; probablemente porque me ha hecho sentir inferior o ineficiente como hombre, o porque he caído una y otra vez en terribles pasillos de los que parece que no puedo salir cargados de culpa y desconsuelo.

Y si Dios no me odia, ¿por qué actúa de esa manera? El sabe lo que yo siento, conoce perfectamente lo mucho que me afectan todas esas cosas; si no me acepta, si no soy suficiente, si no soy interesante; la razón por la que sea, simplemente no debería yo de volver a caer en los mismos caminos tormentosos, pero aquí sigo, volviendo, con horror, con tristeza, con pena, con mucha pena de reconocer que no atraigo.

Si hay muchachas lindas en todas partes, en cualquier lugar que estoy podría encontrar al "amor de mi vida", ¿por qué sigo cayendo en el mismo sitio en el que no soy bienvenido? Ya no puedo, ya estoy viejo; y lo peor, lo más horrible, es que me he quedado sin argumentos para acercarme a alguien más con confianza; es cierto, es verdad, por mucho que me duela decirlo.

En cada una de las posibles opciones está la sombra de ella jugando con mi amor, con mi corazón, con mi deseo; alimentando su ego por mero placer y dejándome a mí más cerca del basurero. Mi cabeza se ha puesto mal, muy mal, y ella no quiere ayudar, o no puede, o se siente ahuyentada por mí; el asunto es el mismo. Mi fortaleza de seguridad y felicidad se derrumba ante un par de lindos ojos, ante mis ganas de volver a tocar sus manos, ante la esperanza de volver a besar sus labios.

Soy repugnante, soy un parásito; pero sea lo que sea, ya Dios, ayúdame de una buena vez a dejarlo atrás; muestra que tienes un poquito de misericordia para conmigo, ya no te pido que me ames, pero al menos no pongas en esa actitud de querer hacerme llorar diario; ya no te diviertas con mi corazón. Tenme piedad, misericordia, te lo imploro.

Muriendo

Por
Estoy triste, estoy una vez más, terriblemente triste; no puedo ocultar el hecho de que me he quedado dañado de la mente de una manera horre...
En cada ser humano se esconden incontables maneras de plasmar su personalidad en los diversos ámbitos que se desenvuelve. Firmas, llamándoles de una forma particular, desde el andar, las decisiones, la escritura, el habla, la postura, la vestimenta, las miradas, el mood en general ante tal o cual circunstancia.

¿Somos entonces tan distintos entre todos o siempre es factible la predicción del siguiente paso a partir de patrones preestablecidos y almacenados en una base de conocimientos? Creo, lo segundo es muy probable en nuestros días; todo debido al correcto almacenaje de datos como qué vemos, qué escuchamos, con quién nos relacionamos; de hecho, cada uno de esos pequeños detalles que compartimos a veces por tradición, otras por placer o inconsciencia, pero ahí están, guardados en alguna parte, pueden ser utilizados como medio para los diversos fines que se tengan predispuestos.

Para aquellos que se sientan únicos y diferentes en el mundo que vivimos, hay algo de verdad en eso; pero quienes saben las cosas y conocen el funcionar tan específico de los sistemas, estarán de acuerdo conmigo en el hecho de que la suma de datos a través del tiempo nos permite asimilar con probabilidad cuál es el siguiente punto en la linea de actividades, por así llamarlas, del sujeto en cuestión. Tratemos de poner un ejemplo:

A mí no me gusta estar solo en casa los jueves por la noche; y como no tengo novia, acostumbro irme al cine a ver cualquier película que se esté presentando y posteriormente cenar en la calle; si habiendo hecho eso mismo durante los últimos tres meses, por así suponerlo, conociendo también el hecho de que me causa pereza alejarme mucho de mi domicilio, por aquello de que tenga que volver caminando a casa, definiendo que mis películas favoritas son las de acción o aquellas que tengan qué ver con héroes, basados en la estadística de que he visto: Lego Batman y Power Rangers en lo que va del año, se podría básicamente determinar que de salir la película de Guardianes de la Galaxia 2 en jueves (sale el viernes 28 de Abril, pero la noche del jueves habría que estar en la sala), sin duda iría a verla.

Como es un hecho que tengo prácticamente el hábito de ir a la Premiere de dichas películas (aquellas de Disney/Marvel/Lucas), y que tengo la tradición de considerar el asiento C5 VIP (G7 en salas tradicionales); alguien con observación suficiente y asimilación correcta de datos, podría determinar que, en base a los mismos, reincido también en ir al Cinépolis de Andares en esas "fechas especiales"; y es interesante también el dato de que, cuando acudo a esas funciones, procuro meterme en la primera sala en la que inicie primero el espectáculo.

Con lo anterior se podría decir que, el jueves 27 de Abril a las 11 PM yo estaría caminando desde mi departamento solo por la calle con rumbo a Andares; sin dinero, probablemente, o lo suficiente para cenar; el hecho es que en el asiento C5 de la primera sala que se presente, a eso de la madrugada, alguien podría hacer uso de los datos e invitarme el taxi de regreso a casa (tratando de no ser paranoico).

Básicamente los datos nos vuelven vulnerables a todos, y exactamente como di un ejemplo sencillo con datos propios, así hace cada uno de ustedes al usar tal o cual producto, al acudir a tal o cual gimnasio, peluquero, departamental, agencia, vía, etcétera; al realizar tal o cual actividad de tal a tal hora y tales días; somos solo una enorme muestra con resultados comprobables y controlables, ¿no me creen?

Me gusta suponer que no sé cuál es el siguiente movimiento de alguien con solo analizarlo, aunque por lo regular me resulta errónea esa premisa; pues para aquellos que, por ejemplo, tienen tendencia a la negatividad, llamando para sí el rechazo, tarde o temprano cosechan eso. Somos seres programables; y estar aislado, en este justo instante no difiere en ningún sentido con las cosas que he dicho, muy por el contrario, lo reafirma, pues somos también aquellos que nos sumimos en introspección constante quienes nos queremos sentir inteligentes de algún modo, otro elemento siempre presente en este gran sistema llamado sociedad.

Libros, música, series de televisión, cosas que leer y creer, en fin, todo está ahí, pero lo tomamos de acuerdo a un camino predispuesto; como la rata que sigue el rastro de quesos dispersos en línea que la conducen a una trampa, así funcionamos; lo sé, lo siento, pero incluso los intelectuales no somos capaces (por mucho que crean lo opuesto) de alejar nuestros propios traseros del punto de atracción al que nos está moviendo éste enorme magneto. Piénsenlo, lindo día. Les amo.

Firmas

Por
En cada ser humano se esconden incontables maneras de plasmar su personalidad en los diversos ámbitos que se desenvuelve. Firmas, llamándole...
Me voy a aventurar a decir que hay muchos que pasan por aquí y no tienen idea de la cantidad de entradas (o posts del blog) que tengo escritos en este lugar, a que estoy en lo cierto, ¿verdad? Bueno, probablemente, con delicioso gusto iré a echar un vistazo antes de continuar redactando hoy...

814 publicaciones, ¿cómo ven? ¿Ya saldrá material para un pequeño libro o antología? Yo digo que sí; pero bien, por ahí no va el trato; vengo a confesar que desde ayer me llené de unas ganas terribles de escribir en un formato diferente; si bien es cierto que no me considero nada más que un amante de las letras aunque no por eso un experto en ellas, quisiera comenzar a escribir una novela ligera, que el lector la disfrute, lo atrape, pero al finalizarla sienta el deseo enorme de volver a leerme.

El plan es simple: Si en algún momento de mi vida quiero tener la capacidad de escribir libros; tenía que haber empezado por alguna parte, y bueno, como buen emprendedor que soy, opté por iniciarme en aquello que desde niño se me facilitó, los poemas, aunque como podrían ver con el paso del tiempo (si es que alguien además de mí lo ha hecho), mi técnica a la hora de escribirlos creció poco a poco adoptando cada vez un estilo más propio.

De ahí, el segundo paso fue escribir un montón de cuentos cortos, el plan eran cien para ser exactos (que voy en noventa pero ninguno de ustedes los conoce, así que síganme el juego); esos los hice con el obvio plan de seguir mejorando mi capacidad redactora, y aunque habrá quienes piensen que sigo siendo no más que un escritor de letras para corridos y canciones de rancho (Robina — como amas que te diga — dondequiera que te encuentres), el siguiente nivel a vencer es el de colocar una idea dispersa en al menos un centenar de páginas, y obvio, publicarla.

¿Será algo original, será algo bueno, será algo divertido, será algo fantasioso, será ficción, será histórico, será político, será filosófico, será romántico? Nada de eso sé en ese preciso instante; he mencionado un par de veces antes el hecho de que tengo montones de textos empezados o recortes aquí y allá; ni siquiera he determinado si usaré esos para hacer una especie de Frankenstein (cosa que me aligeraría el trabajo creativo), o básicamente será algo completamente nuevo, en papel, a computadora. Vaya, estoy en ceros en este instante, pero sé que no podré cerrar los ojos hoy para descansar hasta tener esclarecida esa duda y mañana, con toda la intención y el hambre por las letras que tengo, iniciar la travesía.

Frankenstein

Por
Me voy a aventurar a decir que hay muchos que pasan por aquí y no tienen idea de la cantidad de entradas (o posts del blog) que tengo escrit...
Faltan doce minutos para las tres de la madrugada mientras veo correr el cursor al sonoro sentir del teclado bajo mis dedos, eso de querer escribir en horas que los demás están durmiendo, aunque siempre ha sido para mí un placer, últimamente se ha vuelto más una necesidad, un ímpetu incontrolable que otra cosa; atrás quedaron los días en los que planeaba qué y a qué hora escribir, ya no soy más de esos, me he vuelto más holgazán podría decirse, más de componer "al vuelo", como si eso me dejara en algún punto el ego más hinchado, ¿y para qué? Para nada, para absolutamente nada; más de una persona me ha dicho durante todo este tiempo que el redactar en soledad, en vías de que sea yo y únicamente yo quien vea y analice mis textos, cual eterno enamorado de sí mismo, no me traerá como consecuencia ningún beneficio; cosa que he de decir, hasta ahora, ha sido completamente cierta.

Y es que, cuando surgen las buenas ideas, o bien estoy tomando un baño en una ciudad ajena, estoy sentado compartiendo mesa y café con una dama preciosa que me roba la atención, estoy disfrutando de la compañía deliciosa de un intelectual sin acceso a un dispositivo electrónico o, estoy en el transporte público con el celular sin carga; y el resultado es el mismo, las ideas se almacenan en un punto de mi memoria del que quizá nunca saldrán, o probablemente lo han hecho, pero convertidas en acciones o ejecuciones verbales; desde consejos supuestamente bien intencionados, hasta emociones reprimidas colocadas a flote.

Todo eso me provoca la letra, es como un virus letal a la inversa, que acaba con mi alma a cada segundo que lo mantengo distante de mi vida, que a cada día que paso sin escribir una oración, un proyecto, un cuento pequeño o un suceso anecdótico, le provoca volver al día siguiente con el doble de fuerza, y así hasta estallar; y no me refiero solo al hecho de estallar en un papel o un procesador de textos como tal, cosa que sería bastante simple de llevar a cuestas; hablo de que esta infección corroe las demás áreas de mi vida, enfermándome psicosomáticamente, doliéndome en el interior, robándome el sueño, sumergiéndome en terribles caminos de ansiedad, desesperado, casi vacío, rodeado de pesar y miedo a todo lo que ha sucedido y cuanto está por suceder; obligándome a aferrarme a trampas inexistentes, quitándome capacidades básicas como la observación, la escucha, la reflexión, el análisis, el gusto, la respiración, el sentir, la destreza, la sagacidad y a veces, hasta la determinación.

En mis sueños más profundos siempre me vi a mí mismo escribiendo cartas editoriales, columnas que hablaran de diversos temas: Política, ciencias, sociedad, creencias, tecnología, cultura, geografía, arte, música, redes y conocimientos de lo que hube descubierto a lo largo de mi vida; pero cuál resultó ser mi sorpresa que para algunos, como un servidor, la mesa no estaría servida de esa manera, y había que probar suerte tocando otras puertas; así fue como me interesaron las computadoras; "algún día", pensaba en mi mente, "estaré dirigiendo mis propias compañías". Ah sí, porque el niño desde siempre ha sido, y por siempre será ambicioso, es quizá esa una de las fuerzas de impulso más grande que haya experimentado a lo largo de los años; porque a como ven, les podría decir que me he visto en el piso varias veces, y más de alguien me ha aconsejado abandonarlo todo, mis sueños, mis ilusiones, mis deseos, mis misiones y mis metas; obvio también hubieron quienes me pisotearon, patearon y humillaron; pero aquí estoy, y no por mero orgullo del que redacta, sino para comprobar una vez más que el que escribe la última palabra en el párrafo virtual en estos días definiendo su destino, es quien tiene la fuerza, la entereza y el coraje para presionar la tecla del punto final.

Las amo, queridas letras mías; pues aunque son mi eterna pasión, también son mí cómplice intelectual y un medio de liberación que ningún psicólogo en el orbe, por bueno que éste fuese, podría superar; son una forma de decirle al mundo (a mí mundo, que a veces únicamente se compone de mí) que estoy vivo, que estoy necesitado, que estoy deseoso, que estoy aquí y quiero ser amado. A veces espero poder morir con un documento impreso con ustedes en él en las manos, a sabiendas que dicho documento hubo antes tocado las manos de héroes y villanos, de hombres y mujeres, de niños y ancianos, que una prosa de mi obra (por así decirlo) se ha quedado indiscutiblemente plasmada en los ojos y las mentes de lectores que, del mismo modo y con el mismo horror que yo las redacto en este momento, asimilando el hecho de perder la capacidad de producirlas hoy, durante esta oscuridad, mañana somnoliento, o quizá en una semana, un mes o un año, en el que, por su ausencia misma en mi vida, haya quedado completamente fuera de mí.

No escribo esto con ánimos de ver a nadie dentro de poco que me felicite por lo bien que he expresado mi sentir, que a pesar de ocurrir en la tétrica compañía de la noche pude haber hecho conexión entre cada una de las frases sin enormes errores ortográficos o gramaticales, tampoco exigiendo la atención del conocido que no me lee con regularidad, pues bien es cierto que quien se ve y siente superado en una área, jamás será suficientemente humilde para expresarlo al otro, y es por todos sabido el enorme discurso de aquellos que ocultos tras su alma de lectores, se escudan para afrentar los textos que otros congéneres hubieran hecho públicos; no, no busco reconocimiento ni méritos propios, que esos, ya con el sudor de mi andar los he conseguido de a poco, lo que me interesa es que en ustedes surja, nazca, fluya, ese pequeño interés en contactarme, en leerme un poco más, en brindarme unos minutos más de tiempo, quiero ver emerger esa motivación en sus ojos al tenerlos frente a mí, que sin mencionar una sola palabra sean capaces de pronunciarme el hecho de que quisieran saber más de mí, de mis textos, de mis párrafos, de mis líneas, de mis palabras, de mis letras; sean en medio de las sombras tardías del invierno o al calor de una mañana de verano, que haya alguien que se transporte a donde yo ahora, y transforme esto en una emoción, una impresión, una nota musical, un cántico marcial, un toque celestial, un beso interminable o el recuerdo de una estrella fugaz que no habrá de borrarse de su mente jamás.

Letra

Por
Faltan doce minutos para las tres de la madrugada mientras veo correr el cursor al sonoro sentir del teclado bajo mis dedos, eso de querer e...
Es mitad de la noche, los vecinos incluso se han dormido ya, me encuentro en un terreno al que siempre me ha costado acostumbrarme; ése del cambio de horario mentado. Desde la primera vez que ha ocurrido, año tras año, mi cuerpo se ha visto resentido al menos durante los primeros días del abrupto movimiento que ocurre, y es que, parecerá broma, pero me sigo queriendo dormir tarde y el despertar me resulta una pesadilla una vez logrado alcanzar el sueño.

Qué decir de hoy, olvidé las llaves encerradas en el departamento al salir de compras, cuando tenía planes de trabajo establecidos, en cuenta estaba también el dejar limpio mi cuarto (única cosa que alcancé a hacer al final del día) además de concluir los pendientes de la señora Gaby y adentrarme en lo que David quiere que le brinde mi ayuda; dos errores que llevar durante la semana.

Y bueno, también el hecho de que no he podido terminar de leer un libro durante la semana en curso (ya van dos, de hecho), que si bien es cierto avancé ya durante dos semanas con tres lecturas simultáneamente, me queda la inquietud de no saber si podré leerlos durante la que acaba de comenzar. Aunado a eso está la presión de la urgencia por ejercitarme al ver como pareciera una máquina a la hora de subir de peso, y más recientemente, he de confesar, se me ha hecho muy difícil reducir; quizá solo estoy paranoico.

También me he sentido ausente de mis métodos de organización y me he quedado a deber yo mismo dejando pendientes lecturas que suelo hacer diario, textos, agenda, y puestas al día tanto financieras como intelectuales y relacionales. He visto que las personas son un gran distractor al momento de seguir un horario de actividades; que si el mensaje, que si la llamada, que si la imagen o el "me gusta" a lo que llama la atención.

¿Estoy perdiendo mi capacidad de enfoque? Espero que no; eso sería verdaderamente preocupante al ser ése uno de mis puntos fuertes a la hora de llevar a cabo mis objetivos... Obviamente todo está ligado; y no puedo culpar a solo una de las circunstancias de lo que haga o deje de hacer, pues es así de simple: He descuidado mi propio orden y tengo que hacer algo al respecto.

No es que la gente me disguste, pero por lo general no aportan nada nuevo o interesante más allá de la mera comunicación social, que si bien es fructífera y benevolente en ciertas áreas (como en la capacidad de expresión en público), en la autodeterminación y disciplina sí deja mermas que deben ser lo más pronto posible removidas.

Ahora, hay que aclarar que también las manías han vuelto, conforme la irresponsabilidad crece en mí, la máquina completa que representa mi buen funcionamiento se ve afectada; y como a las mismas, a veces mi ser requiere de una inspección detallada y eliminación de desperfectos para su óptimo andar. Seguiré informando del tema pues no soy de los que se dejan morir sin antes tratar de resolver sus propios conflictos. Excelentes madrugadas a quien sea que haya tenido el tiempo y las ganas de leer este reporte.

Velando

Por
Es mitad de la noche, los vecinos incluso se han dormido ya, me encuentro en un terreno al que siempre me ha costado acostumbrarme; ése del ...
Les voy a contar un secreto que una o dos personas a lo mucho saben de mí; hay un personaje, al igual que otros en su manera de pensar y actuar, en una serie que se volvió inmensamente representativo de mi forma de ver las cosas, que con esa especie de simplicidad para ver las cosas y franqueza que básicamente toca el cinismo.

Su nombre es Hank, y quería dejarlo plasmado en algún punto en mi blog porque hoy mismo he estado viendo la serie en la que aparece, rememorando mis propias vivencias reflejadas en muchos de los sucesos que él vivió a lo largo de las temporadas.

Creo que fue una de las series que seguí conforme se publicó de principio a fin, sentí hasta cierto punto que esos años crecí y maduré al mismo tiempo que el personaje lo hacía gracias al libreto; recuerdo el hecho de que durante el 2010, al igual que la actor de la serie, estuve en un proceso de descomposición y recomposición que prácticamente me robó el año completo.

Me he sumergido en vicios y placeres banales durante la vida, pero al aceptarlos ídem a lo que sucedía en la ficción, termino dándome cuenta que lo verdaderamente importante es aquello que permanece. También he culpado a otros de mis conflictos y penas, he puesto a la gente que me ama en situaciones complicadas y algunas de ellas me han mandado a volar en algún momento.

Por eso y más, dicha serie se ha vuelto de culto para mí, y la tengo posicionada en el segundo lugar de mi top cinco series de televisión de todos los tiempos (de principio a fin). Y por si quisieran saber cuáles son las demás, aquí las menciono:
1. Utopia.
3. The I.T. Crowd.
4. Breaking Bad.
5. House MD.

Hank

Por
Les voy a contar un secreto que una o dos personas a lo mucho saben de mí; hay un personaje, al igual que otros en su manera de pensar y act...