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 Se nos acaba el año. Agradecido estoy con el solo hecho de haber podido llegar hasta aquí. Inició siendo uno de los años más terribles de mi vida, desempleado, endeudadísimo, aterrorizado, sin esperanzas y rodeado de personas que iban una a una enfermando.

No sé si gritar "Jumanji" a las 23:59 pero de verdad que espero que el próximo las cosas mejoren. Cuando advertí lo que nos venía encima, conforme se me fueron cayendo los planes y proyectos, empecé a aprender a valorar todos y cada uno de los momentos que he podido compartir con mi familia; la verdad sea dicha, no creo que haya monto económico más valioso que estar rodeado de las personas a las que amas.

No me pienso extender con esta publicación, es innecesario ponernos sentimentales puesto que lo único que estamos por hacer, es despedir un año más del calendario; y empezar el siguiente exactamente en el punto en el que las carencias y dificultades que dejemos inconclusas continúen atormentándonos.

Deseo de todo corazón que nos vaya mejor en cuanto a las tragos amargos, pero consciente estoy de que un cambio de fecha no implica transformación de paradigmas, y que a menos que hayamos venido trabajando en algo, las cosas seguirán exactamente como están.

Sin embargo, espero que tengamos tiempo de calidad en familia, que la salud nos acompañe y a ellos también, y que las tristezas sean mucho menos. Les dejo un abrazo muy especial y mando ánimos para seguir, pues en este andar repleto de baches, tropiezos, neblina y terrenos sinuosos llamado vida, lo mejor es estar juntos y ayudar en lo que podamos a los demás.



 Estoy atorado con el trabajo, aunque he venido levantándome bastante temprano, llámese por las preocupaciones, miedos o simples problemas de sueño, lo cierto es que no me he sentido suficientemente capaz de actualizar unas variables de configuración en una actividad pendiente, para posterior a ello ejecutar testings y liberar a producción los cambios.

Qué les puedo decir al respecto, son cosas bastante enredosas en un principio y creo que me ha faltado esa "revisión" al llegar al equipo para poder comprenderlas a fondo; además, siendo sinceros, como casi cualquiera hace documentación y la cuelga prácticamente de donde lo dejen (porque estamos tremendamente limitados en cuanto a accesos), no hay una forma real de hacerse paso entre wikis hasta encontrar la respuesta necesaria. Bastante de lo que toca hacer está enfocado en acudir a alguien más a que nos tire el paro.

Si alguno de ustedes tiene una empresa de software, procure que exista un directorio en el que se guíe por una serie de lugares comunes a los nuevos empleados, y que cada uno de ellos tenga completo acceso al material que requiere conocer sin tener que estar pidiendo a otros todo el tiempo que les lleven de la mano. Las personas que son autodidactas lo agradecerán infinitamente.

Estamos a un día de que el año culmine; no recuerdo haberles contado, pero sepan que esta vez, me tocó trabajar tiempo completo hasta el fin de semana, lo que significa que mientras algunos estarán celebrando la entrada de año nuevo con sus familiares y amigos, yo andaré revisando que los flujos no se caigan el sábado y domingo desde que amanezca hasta que termine el día.

Pero eso sí, me he pedido la próxima semana de descanso. Estoy por cumplir un año en la empresa y todavía no tomo ni un día de vacaciones, creo que verdaderamente me lo merezco. Además, está el hecho de que en mi equipo son bien quisquillosos para recuperarte los "comp offs" de haber trabajado fines de semana, y al momento de redactar estas líneas, me quedaron debiendo, ocho días, pues hube trabajado "extras" cuatro fines de semana desde agosto a lo que va del año, serían diez días perdidos, si agregamos los dos del próximo fin. No es queja, como tal, digo, al final me ha servido para aprender y reorganizar mis tiempos de mejor manera.

Además con todo este asunto de las fiestas decembrinas, los propósitos de año nuevo y querer ser mejores, como que siento que ese tema pasa a segundo término; lo importante es realizar las actividades que se me solicitan, de la mejor manera posible. Para si un día me cambio de trabajo, pueda agradecer hasta esos tiempos durante fines de semana que tuve ocupados.

Se termina el año, tengo la plena sensación de no haber conseguido nada; y sin embargo me siento enormemente agradecido por seguir aquí. Porque mi familia y las personas amadas de mis círculos cercanos se encuentren también aquí. No me quiero poner emotivo con eso todavía, mejor lo dejamos para mañana. Un abrazo.



 Dije que les iba a contar, así que aquí está: "No me fue bien", así, a secas, tuve varias respuestas correctas –casi todas las que tenían que ver con conocimiento general de la tecnología y aquellos ejercicios de sencillos a moderados en complejidad–, pero cuando llegamos a las preguntas verdaderamente específicas, las que están estrechamente vinculadas a la experiencia en una herramienta, por ejemplo, de la cual estoy limitado todavía, me he quedado en blanco, he tenido que confesar que no he usado suficiente la herramienta como para saber esas respuestas.

También estuvo el asunto del code challenge, que aunque he resuelto la mayoría de problemáticas en el "examen de código"; al último se pedía hacer un programa en el que desperdicié tiempo y no usé un algoritmo optimizado, al final el entrevistador me dijo: "Te voy a explicar cómo yo abordaría ese problema", y lo ha hecho, y él tenía razón; siendo sincero, pudo ser un asunto de estrés o temor, lo que sea, ya sucedió, pues a pesar de que me invitó a googlear, no quise hacerlo, porque estaba "convencido" de ser capaz de resolver eso por mi cuenta.

Lo hecho, hecho está, un intento fallido solamente. Ahora solo queda aprender de la experiencia y trabajar en lo que sigue. A continuar estudiando que en una de esas la termino pegando en un trabajo completamente remoto donde se me pague bien y se me ofrezca un paquete sustancial de beneficios. Porque citando a Dopinder: "También quiero vivir ese hermoso sueño, don Pool".

Admito que al acabarla me dio para abajo, porque una vez más la frustración de enfrentarse a la incapacidad es dura; tan fue así que me olvidé momentáneamente de otros pendientes, y prácticamente perdí la mañana y parte de la tarde en recapacitar mis limitaciones. Por lo que me dediqué a subir los algoritmos que había planeado cargar esta semana de una vez a mi sitio de desarrollo (dev.rokck.com para referencia). Pues no se trata de tenerlos en GitHub nada más calentando, sino de resolver otros que vaya encontrando y agregarlos posteriormente (por ejemplo, los de las entrevistas).

Ya hoy amanecí mejor, agradecido como siempre por tener un día extra de vida y la oportunidad de seguir mejorando; anoche vino una tía y su familia y hasta nos fuimos a los tacos a cenar. En resumen, andamos mejor, con la mirada puesta en no desistir, el corazón en su lugar y la gente que debe de estar alrededor fungiendo de inspiración y fortaleza.



 Despertándome poco después de las cuatro, nervioso, claro está, de lo que tenga para responder en la entrevista de código; he dicho hasta el cansancio que esa clase de herramientas de filtrado no necesariamente funcionan, simplemente sirven para darte una idea de qué tanto ha estudiado un individuo; pero, a la hora de trabajar, probablemente su capacidad para "googlear" sea más beneficiosa.

Nos encontramos en un tiempo en el que las herramientas para resolver nuestras dudas están a una búsqueda de distancia, y gracias a la excepcional capacidad de los buscadores actuales, eso no implica más de unos pocos segundos; digo lo anterior porque considero de mayor importancia en un desarrollador su habilidad para generar empatía, su capacidad para comunicar dudas o incluso la virtud de aportar para un equipo (aunque no necesariamente eso implique estar ahí y ser parte física de uno para hacer "jueguitos" y demás actividades agobiantes, luego les explicaré un poco más esto).

Gracias al Cielo, estamos situados en la zona con mejores beneficios del espectro a la hora de comparar con diversas actividades profesionales del mercado que requieren que estemos de tiempo completo en la calle o interactuando con otras personas; para nosotros, únicamente es necesario tener un equipo de cómputo (que bien debería proveer la compañía en la que trabajemos), conocer de algún gestor de versiones y saber colocar palabras medianamente ordenadas dentro de un procesador. Dicho sea de paso, si el trabajo de escritor es genuinamente un empleo para "flojos", el desarrollador no se queda atrás en su travesía, pues ejecuta prácticamente actividades similares; a mí, que me gusta hacer ambas cosas, podría claramente identificárseme como alguien doblemente flojo.

En fin, les decía que para hoy tengo una entrevista con esta empresa europea de la cual no quiero celebrar nada todavía; pues recuerdo que la última vez que intenté quedar en una posición similar terminé intelectualmente aplastado por quien me entrevistó y le conté a varias personas lo mal que me había ido; ¿seré capaz de superarla ahora? Lo desconozco por completo. Es común que advirtamos que la forma de salir ileso de un evento de estos no necesariamente depende del talento o la astucia de los participantes en la conversación, por lo general, está vinculado poderosamente a un asunto de personalidad y prioridad antes que cualquier otra cosa.

Aunque el año pasado hube fallado a tantas entrevista que siento que equivocarme otra vez lo único que lograría es ponerme un peldaño más arriba en mi plan de vida por moverme a un mejor empleo, ya no lo tomo como algo terrible (antes sí), sino como una experiencia agregada a la lista interminable de fracasos por los que he pasado, que sin embargo, aquí me tienen, escribiendo (o haciendo el intento de escribir), unos cuantos renglones al día para generar un poquito más de confianza cuando me encuentre frente a un procesador de textos (o IDE cualquiera). Mañana vuelvo y les cuento cómo me fue.



 Entre que anoche me la pasé pegado a la computadora revisando algunas cosas y cuando me di cuenta ya eran las tres de la mañana y entre que es lunes y estos días suelen resultar algo pesados para la banda, tengo que reconocer que a penas amanecí con energías.

Hay un par de actualizaciones que tengo que hacer a mi sistema de organización, porque me doy cuenta que no me es posible avanzar tanto como quiero en algunos apartados. De eso se trata, creo yo, de ir acomodando las cosas a hacer según las necesidades y capacidades.

Como que la sobreexposición a la pantalla de la computadora hace que el sueño se me escape, lo cual tampoco está chido cuando tienes una junta en la agenda programada para las ocho am del día siguiente, aunque también hay que considerar que ayer fue un día comimos puros alimentos que caen pesados, en la mañana un poco de la lasagna que quedó de navidad, en la tarde tacos de barbacoa y en la noche un dogo... Con todo eso, era obvio que me sobrarían energías pasada la media noche.

Por cierto, la última fue una navidad tranquila, estuvimos aquí en casa de mis padres solo ellos, mi hermana y un servidor; no les mentiré, extrañé el argüende que se arma cuando está toda la familia reunida, pero tampoco me la paso mal en compañía de mi núcleo más cercano.

Hoy o tengo mucho más por decir, sin duda me siento fastidiado y estoy pensando en acostarme a dormir un rato para recuperar un poco del sueño que se me escapó ayer. Así que "buenas noches a todos".



En mi experiencia personal, soy alguien que funciona mejor cuando está organizado. Desde la hora de despertar hasta cuando tengo que dormirme, eso me ayuda a gestionar de mejor manera mi energía y enfoque dependiendo lo que me rodea.

Por ejemplo, el ruido me parece un distractor grande cuando se trata de explotar la parte creativa de mí. Algo que no ocurre cuando estoy ocupado haciendo alguna actividad que simplemente requiera "rutina". Es común de los trabajos actuales, que muchas de las tareas se podrían automatizar, pero debido a la complejidad de las herramientas o el uso de diversas tecnologías, no es algo tan sencillo todavía; por lo que se requiere la mano humana para interactuar y estar alerta. Ante eso último, no me incomoda para nada que haya una fiesta en casa.

Pero cuando hablamos de colocar ideas una tras la otra, para dar estructura a un documento; aunque tengo la capacidad de ponerme audífonos y entrar en mood "no molestar"; prefiero que lo que me rodea esté tan silencio como sea posible. Por esa misma razón he estado pensando comprarme unos audífonos con cancelación de ruido.

Ha pesar de lo cruel del virus, y lo incómodo de estar encerrados durante la pandemia, hemos aprendido a llevarnos bien con el trabajo y la gente que nos rodea, y hablando de mí, estoy empezando a reformar algunas de las cosas que me habían "valido" con el propósito de mejorar como persona. En mi mente, viajar a Colima solía ser una ida al parque de diversiones, donde las responsabilidades y lo tajante de mi agenda pasaba por alto, eso provocó que me fuera de patas ante la idea de que volvería pronto a recuperar mi entorno de reglas. Lo cual no llegó, o al menos hasta ahora no se ha presentado.

Entonces, un día hace poco me dije: Ya fue, no sé si volveremos a donde estábamos y tendré que reordenar prioridades y darle con las cosas saludables. Porque estaba tan mal en mi mente, me venía sintiendo tan terrible con todo, que no le daba el mínimo de oportunidad a las cosas de caer por su propio peso; la ansiedad me consumía, sin poder dormir y desesperado, sintiendo que lo que hiciera sin importar el esfuerzo, estaba destinado a fallar.

Ahora, es cuestión de días que he retomado mis planes, tampoco es que me haya librado por completo de la toxicidad a la que puedo llegar a entregarme cuando no mido mis pasos. De lo que se trata es de recuperar el terreno perdido, trabajar por salir adelante y resolver cuanto pendiente me quede. Sin culpas, sin depresión, sin sentirme miserable. Es verdad que nada tengo, nada soy y probablemente nada valgo; pero puedo ir construyendo valor a través de otorgar un poco de lo que he aprendido.



 Tuve un sueño, uno de esos sueños que se deben de contar, acababa de adquirir mi nueva casa, una mansión en la zona más prestigiosa de Amsterdam, campos verdes y belleza natural la rodeaba.

Estuve casado con dos mujeres hermosas, una rubia alta de ojos verdes; una pelirroja de ojos azules. Poseía los autos más codiciados, los muros que rodeaban mi mansión eran enormes, apenas alcanzaba a ver su cúspide.


Había una docena de personas a mi servicio, desde choferes, mozos, médicos, cocineros, cada uno con dos o tres personas a su cargo.


Cuando salía de comprar, siete mujeres me hacían compañía, cuatro de ellas eran mi guardia personal, mis dos esposas y una más se dedicaba únicamente a gestionar mis finanzas. Mi equipo.


Era un hombre muy poderoso, dueño de empresas con gran poder mundial, tenía la capacidad de imponer gobiernos y destruirlos a mi antojo.


Los Magnates se referían con elogios a mí. Se me invitaba a convenciones y conferencias por todo el mundo. No cesaban de pedir mi opinión.


Mafias intentaron matarme sin éxito.


Mi vestimenta era codiciada, la joyería que me rodeaba también; de oro, platino y piedras preciosas todo marcado, señalado con mis iniciales.


Lo que pedía me era entregado en la mano. Nadie me negaba nada.


Ese día especial, me dirigía a un evento de esos habituales a gente de mi categoría, lo más exclusivo; había ordenado que se sirvieran los alimentos más deliciosos de la tierra y las bebidas más exóticas.


Viajaba en la limusina con mi equipo de confianza. De pronto, una luz lo iluminó todo, y cuando volví a abrir los ojos en mi realidad no había nada.


Me encontraba en una habitación en la que no alcanzaba a distinguir paredes, completamente blanca, mis ojos ardían a causa del encandilamiento, me sentía ligero pero temeroso.


¿Qué opina, Doctor? —preguntó la dama con los ojos puestos sobre aquel caballero de blancas vestiduras e imponentes proporciones.


Segundos más tarde. Lo siento amigo, tú ya estás muerto —dijo el Ángel revisando la lista. —Infierno —gritó después. FIN.




 Hey, hola.

He tenido que realizar algunos cambios en mi sitio. Ya desde hace tiempo había planeado sacar algunas herramientas aparte que sirvieran para desarrolladores. Material tengo de sobra, pero no me podía poner al día con las actividades del trabajo y las pruebas pendientes. Además, estaba el hecho de que quería que este sitio tuviera un "lavado de cara".

Ya hace como un mes que he actualizado el aspecto del lugar, pero entre que me tocaba estar en turnos horrendos en el trabajo, y que me seguía con actualizar otros pendientes; las cosas simplemente no acababan de gustarme. Al momento de redactar estas líneas, todavía están pendientes de ser publicados un par de capítulos de una novela que andaba escribiendo y otro puñado de minicuentos. Aunado a lo anterior, le dediqué un momento también a hacer la versión en línea de mi currículum, porque uno nunca sabe de dónde puedan llegar las oportunidades.

Quisiera contarles todo por lo que he pasado en este mes o la frase que alguien dijo que me "triggereó" a modificar el aspecto y la esencia de este lugar; pero para todo hay tiempo. Por ahora solo puedo decirles que me la he pasado estudiando bastante. Y que recién hace como una semana comencé a reorganizarme con algunas herramientas que tenía por ahí olvidadas desde que se terminó mi proyecto en CDMX.

Tengo que comentarles que el colapso emocional, laboral, físico e intelectual por el que hube pasado ha hecho mella en mí; sin embargo, desde la insignificancia del fracaso continuo tras una caída seguida de otra, he tenido que levantar la cabeza primero, y empezar a levantarme. Será un camino largo, lo sé, pero como siempre me sucede, estoy pasito a pasito avanzando.

Mi vida está lejos de ser feliz y perfecta; incluso los libros desordenados en mi cuarto le gritan al mundo que desean volver a su lugar, pero ahí estoy yo de nuevo, siendo completamente transparente en cuanto a lo que hay en mi interior, sin importar que ello suponga exponer mis ruinas cual mendigo.

A días de que termine el que ha sido hasta ahora uno de los años más difíciles que he tenido que atravesar, lo cierto es que despierta en mí agradecimiento el saber que mis papás y mi hermana están conmigo. Su amor ha sido crucial en cada momento de mi vida; al igual que ellos, hay una cantidad importante de personas entre amistades, familiares y conocidos que me han brindado su afecto y me hacen sentir dichoso de tenerlos en mi vida.

En fin, este "relato" solo se trataba de anunciar que aunque el changarro se vea distinto, el administrador sigue siendo el mismo, y está feliz de tenerlos de visita. Además, a partir de ahora con otros pequeños proyectos que irán creciendo puestos a su disposición. Sin nada por agregar, les dejo un abrazo y les deseo ¡Feliz Navidarks!



Las fuerzas de un gran número de constelaciones estelares se habían reunido con un único objetivo, contener al hombre. Después de miles de años de investigación en lo que respecta a la especie y los múltiples incidentes identificados en la llamada vía Láctea, en el planeta Tierra; los sabios del planeta Nedrón y los dueños de Javsael tomaron la sabia postura de destruir la Tierra y toda la basura que en ella habitaba, llamada extraoficialmente humanidad.


El problema aumentó ante la corte global al saberse que los humanos dedicaban tiempo y recursos a la exploración de planetas no habitados con la finalidad de probar ahí su armamento catastrófico, destruyendo la poca vida que pudiera hospedar.


Falles Hawyke, líder de la bancada inteplanetaria pacífica, nacido en el planeta Jhassou y principal responsable de que la decisión se mantuviera en juicio exponía con lujo de detalles el déficit económico, militar y sobre todo mundial que una acción de esta índole traería al universo.


—¿Y el motín? ¿Cómo lo dividiremos? Todos conocemos que los javsaelianos son agresivos posesivos, al finalizar el avance serán los primeros que envíen tropas a habitar el lugar con la finalidad de asegurar ganancias, seguro querrán las aguas, que es la mayor riqueza de ese planeta; mientras que los nedronianos, con su tecnología eónica irán por el oxígeno; al suceder eso, qué haremos con todo el desecho tóxico que existe en el suelo de ese lugar. Hemos probado miles de modos y de ninguno es posible desintegrar el territorio afectado sin destruir la riqueza de su biósfera.


—Lanzaremos un micro agujero oscuro, que los absorba y nos evitamos riñas. —Resopló Gurr Harrs, representante de los destructivistas unidos.


Habían pasado quinientos años desde que inició el juicio sin resultado alguno, el consejo de dioses sudaba, pues serían ellos los que tomarían la decisión final, Harrs y Hawyke se veían con desprecio.


—Culpable. —Gritó el consejo después de pensar su decisión durante los últimos veinte años.


Luces comenzaron a abundar en el lugar, brillantes, claras, una tras otra. Los nedronianos asieron sus englutadores y se transportaron a la parte nuclear del planeta Corsco, donde se celebraba el juicio. Los javselianos corrían desesperados, impulsados por sus colas aladas buscaban salir del lugar, todo brillaba cada vez con mayor fuerza. Zumbidos y explosiones saturaron el lugar.


Desde la mitad de la multitud del consejo se asomó una enorme imagen holográfica en la que los presentes pudieron ver lo que sucedía fuera del planeta, esos individuos, los estúpidos humanos habían evolucionado, cambiaron las reglas de cohabitación y utilizaron sus limitadas tecnologías globales para atacarlos.


Como siempre, los humanos no tuvieron piedad. Después de destruir a todos los habitantes de esos planetas siguieron su travesía, su intención era única, destruir todo ser viviente que no fueran ellos, aniquilar cualquier planeta que pudiera ser habitable, matar por odio y envidia, por gusto, actuar porque sí.


En su ego los humanos terminaron destruyendo todos los planetas habitables, obligando a sus generaciones a adaptarse a circunstancias y climas diversos, en su demencia se mataban a sí mismos.


Finalmente llegó el momento en el que gobernaron el mundo, y ese día fue el fin de su especie, pues solo quedaba un humano que bajo la desesperación del momento, presionó el botón, y fulminó la poca vida que todavía quedaba. FIN.



Sam intentó salirse con la suya al escribir una carta sobre el pequeño taburete de roble en medio de la sala común de la empresa a su tan querida amiga y compañera:


—Eva, hace años que no puedo dejar de pensar en ti de una forma distinta a la sola amistad que me propones, has suscitado en mí una esperanza a lo que será una forma diferente de ver las cosas, desde que te conozco, me he convertido en el romántico menesteroso del que siempre quise alejarme. No hago males a nadie, ni soy violento, bueno, de hecho hoy ni siquiera tengo deseos de reclamar nada. Te pido, con todas las fuerzas de mi alma que me respondas a una cuestión. ¿Existe alguna posibilidad de que tú y yo seamos pareja? ¿Hay siquiera una mínima circunstancia en la que eso sea probable?


El texto lo dejó en forma de recado donde ella pudiera verlo, tomarlo y escribir posterior a él una respuesta.


Eva, mujer de veinte, soltera, de belleza intelectual muy superior a la media, destacada y prominente en varias instancias al leer la patética nota de Sam solo podía pensar deshacerse de él lo más pronto posible, sin enamorarlo; no tenía intención de causar estragos negativos en su vida. Tan dulce ella lo decidió, tomó una lapicera, la hoja de papel y con toda la convicción que suponía su edad escribió:


—Lo siento pero no, gracias.


Sam fue el hombre más feliz del mundo a partir de entonces, pues se sintió libre del yugo que lo unía a una ilusión imposible, se enamoró más veces, nunca más como de Eva, se casó, hizo fortuna, fama, familia, historia y murió feliz consciente de que el favor que Eva había acometido a su vida era el de desatar el nudo del amor que él lentamente ató alrededor de ella. FIN.




 "Alexa, buenos días."

Rutina. Eso con lo que las personas saludables inician cada mañana y que se ha vuelto una herramienta fundamental en las mentes propias de la modernidad; algo que a pesar del tiempo transcurrido, difícilmente he podido adoptar de la mejor manera a mi estilo de vida. Porque me encuentro en constante cambio.

A veces leer un poco, otras escribir, algunas más dándome un baño y ya de plano las peores, encendiendo la computadora para iniciar la junta del día; hay quienes aprovechan para tomarse un café en ayunas (muy bueno sin azúcar si están buscando quemar grasas), salen a hacer ejercicio cardiovascular matutino o corren al gimnasio, e incluso como mi madre, que toman algún instrumento de limpieza y empiezan con labores domésticas.

En mi caso, quisiera depender menos de la rutina y más del esporádico, pero no funciono así; tengo que reconocer que la ausencia de un orden por lo general está vinculada a una incomprensión del "qué sigue" en cada paso que doy. Así que mientras una parte de mí quisiera con desbordantes ganas salir a caminar cada mañana a respirar el aire fresco del día y obtener energía, la otra no encuentra forma y lugar ni para su existencia. Sin ser una excusa, pero es obvio que solo uno sabe lo que lleva a cuestas.

Me gusta la idea de ser honesto conmigo e incluso en mis peores circunstancias reconocer que algo me falta, en este caso particular, claro está que requiero adoptar nuevas rutinas que fortalezcan mi estado mental, espiritual y físico. Como hace años llegué a hacer, tener actividades en calendario de forma ordenada me lleva lentamente a alcanzar objetivos previamente establecidos.

En su momento fui víctima del tiempo, me animaba a conseguir todo casi inmediatamente. Si se trataba de bajar y mantenerme en mi peso, me decía a mí mismo, lo puedes lograr en un par de meses; cuando me refería a algún aprendizaje, me determinaba a acabar de estudiar tan pronto como pudiera, dos, tres, cinco horas al día, las que fueran necesarias; respecto a la literatura, por ejemplo, llegué a un punto en el que me sometía a leer un libro al día. Y eso está bien, hasta que te consume; la cosa con algunas personas ya visto desde una perspectiva externa, es que se obsesionan bastante, llamémosle apasionados, por leerse menos agresivo.

Pasa que me he muerto en el sentido de que ya no percibo esa chispa en mí, al menos no con la intensidad que solía suceder; las razones pueden ser varias, zona de confort, apatía, conformismo, desgracia, pena, lamentación, tristeza, disgusto, desánimo, miseria. Casi como nombrar las cartas de una lotería que nadie quisiera poseer. Todo podría estar en cierto sentido vinculado a mi entorno, lo reconozco. Es probable que la concentración de metas incumplidas haya roto mi objetivo principal, que es estar bien, y llevado consigo al efecto contrario. Porque siendo sincero, ustedes como yo sabemos que una vez que fallo en adquirir un propósito, el siguiente lazo lo coloco a mayor distancia que el anterior.

Pues esta vida que aunque para la mayoría se trata de acumular victorias, para mí es una especie de: "En la siguiente voy a intentar una mejor puntuación", y a pesar de recolectar consecución de fracasos, seguiré haciéndolo reiterativamente.



 Pasa que antes me sentía incomprendido por las opiniones ajenas que tuvieran de mí; en mi corazón lo que más anhelaba era caerle bien a los demás, deseaba como mi máximo objetivo ser magnético y causar empatía de inmediato; hasta que hace relativamente poco pude reconocer realmente que cada uno está luchando su propia batalla.

Aunque nunca he sido de tomar represalias y prefiero continuar a la siguiente meta; lo cierto es que hubo un tiempo en el que las actitudes e hipócritas personalidades me hacían querer decirle a todos: "Hey, esta persona miente" o "esta persona esconde tal o cual complejo", solo eran deseos, nunca concreté algo de eso gracias a las limitantes bajo las que me he regido toda la vida.

Lo que me pasa ahora es justamente lo contrario, situación, acción o personalidad que encuentro un poco incómoda en mi percepción subconsciente (generalmente atinada), me mueve a meditar las luchas por las que estará pasando, los problemas que habrá atravesado para encontrarse ahí y las brechas que existen entre ambos además de la forma en la que el entorno habrá causado impacto para ser como es.

Lo mencionado en el párrafo anterior me resulta inmensamente liberador; porque permite motivarme en la única persona que debe de importarme realmente mejorar, o sea yo. Además todo este asunto de analizar lo único que hace es otorgarme más herramientas de autoevaluación, pues es obvio que lo que veo en otros y me provoca "batallar", en ocaciones, es aquello que me podría servir como maestro espiritual y mental, llámese para mejorar mi forma de ser, para comportarme de una manera más agradecida o simplemente para actualizar mi software de misericordia y tolerancia.

A veces escribo de las cosas lindas que me ocurren, si no ven mucho de eso por acá, es porque la he pasado mal, y se vale. Hace meses leí un meme que decía algo así: "Sé que estás pasando por momentos difíciles, pero recuerda, tú te los buscaste". Y obviamente es igual a restregarme en la cara las malas decisiones que he tomado. Aunque divertidísimo.

Atrás quedaron los intentos de hacer funcionar mi cabeza de una manera radical y revolucionaria; probablemente he sucumbido ante lo que la sociedad esperaría de alguien de clase baja y origen humilde como yo, "mantenerme endeudado y ahogándome en la miseria". Pero me siento en un punto en el que no deseo culpar a otra cosa que no sean mis propias fallas a la hora de seleccionar opciones; aunque para nada me pienso quedar revolcándome en la depresión.

Es como si un interruptor en mi interior hubiera cambiado de posición; y donde antes hubo autocompasión, lástima, dolor y pena; hoy me siento más fortalecido que de costumbre. No les voy a mentir, la tristeza es por razones circunstanciales parte de mi día promedio; pero se ha vuelto tan común la convivencia con la misma que a veces hasta se vuelve incentivo para fenómenos graciosos. Como si fuera algún personaje de comedia muda en blanco y negro, que después de la caída aparatosa, acepta las risas y sigue adelante.



Mirando al reflejo en la pantalla me pregunto si todo va a estar bien, si conseguiré superar las batallas que vienen; antes de permitir que la duda se apodere de mí, tomo el teclado y comienzo a escribir un poco:

¿Cuántas veces habría muerto hasta ahora de no ser por la bendición divina? Ahogado, asesinado, atropellado, en una explosión, en un terremoto, como consecuencia de algún golpe fatal o frente a un virus letal. Cada día estamos expuestos, los peligros acechan de un momento a otro, y sin embargo, comprender que somos insignificantes, que nuestra importancia no supera el círculo más cercano, nos debería valer para recapacitar el valor de nuestra existencia misma o por qué hay quienes prefieren arrebatársela.

Al observar las dimensiones de mis problemas, con un ojo pesimista, tiendo a sobreexplotar los desenlaces negativos, no me pongo del lado de la experiencia ante la circunstancia, o a mirar a través de "oportunidades" que se presenten; mi cabeza, por lo general no entiende de visiones con resultados beneficiosos, para nada. Eso te puede volver parcialmente víctima de paranoia, e incrementar, de forma consecuente la desconfianza.

Qué necesidad hay de ser alfa en un mundo en el que la inmensa mayoría anhelan eso; para presumir superioridad de índole cualquiera hacia una audiencia efímera, que se desvanece al primer dejo de debilidad, cuando puedes enfocarte en explotar las características que te hacen particularmente distinto; llámense gustos, peculiaridades, estilos, talentos, actividades o maneras de pensar. Habrá algo que el autoproclamado "alfa", por mucho que se esfuerce jamás podrá alcanzar, es probable que intente imitarlo, con fallos evidentemente perceptibles desde la experiencia, pero imposible será que lo domine, y eso es, el autoconocimiento. Pues al vivir nutrido de la opinión ajena, reduce al máximo la esencia propia y se convierte en un objeto de consumo, un producto.

Con esto no estoy diciendo que sea imposible ser un sujeto alfa, obviamente los hay constituidos desde sus principios; más bien hablo de los que, por una férrea necedad de alcanzar el concepto deseado, abusando de la mímica sin temor al absurdo, se construyen un altar al egocentrismo, porque rechazan la idea de saberse inferiores, y falsamente, se ponen el abrigo que no les pertenece. Esos son los que terminan cayendo, y al hacerlo, de forma estrepitosa, el público mismo que tanto procuraron es el que se mofa al verles fracasar. Así se diluye hasta su mínima expresión el héroe que no quería soltar el pedestal, y no termina con los pies en el piso, como muchos otros, sino que se embarra de bruces contra la realidad.



Sujetos Alfa

Por
Mirando al reflejo en la pantalla me pregunto si todo va a estar bien, si conseguiré superar las batallas que vienen; antes de permitir que ...

En ocasiones me gustaría que la vida fuera como el software en una computadora; que sin importar lo mal que te encuentres, lo feo que te haya tratado tu entorno, puedas simplemente formatear y dar una especie de reinicio de fondo. Y cuando tus recursos generales están bien, puedas continuar desempeñándote de la mejor manera una vez actualizar y reinstalar los componentes más necesarios.

Bajo esa premisa, estuve "limpiando" mi computadora, quité un par de cientos de "favoritos" que me causaban estrés a una lista de unos treinta links que utilizo más comúnmente de lo que esperaba. Además de eso, desinstalé un par de herramientas que probablemente haya que volver a configurar si las necesito de nuevo, y estoy en ese punto, entre decidirme si darle formato de una vez o continuar con lo que ya tengo. Estaría padre que el MacOS "Monterey" quede en un renovado equipo, pero sigo pensándomela. En este momento no hay nada en ella que verdaderamente me pese perder al dar formato. Lo que no está almacenado en la nube, lo tengo en discos externos, así que sin problemas lo podría hacer.

Una de las prácticas que recientemente adquirí, es la de mantener mi computadora lo más limpia que me sea posible. Eso significa que descargas, software, documentos, multimedia y demás, se van cada cierto tiempo; habrá que hacer un poco de publicidad a la excelente herramienta que es CleanMyMac.

Tengo un pleito actual con el teclado y el pad del equipo que me otorgaron en el trabajo; falla mucho, no reacciona al tiempo que lo requiero. Admito que comprendo a las personas que les gusta tener sus dispositivos tan actualizados como sea posible, seguro estoy de que me podría beneficiar de un teclado externo pero las restricciones de seguridad por parte de la empresa me impiden conectar dispositivos externos (las cuales, dicho sea de paso son una lata).

My life is not working fine and I understand, but I'll keep trying until my last day.

Entonces, ¿qué va a pasar a partir de ahora? Sinceramente, no lo sé. Estoy estudiando cuando hay oportunidad; trato de ponerme retos más interesantes, consciente de que no he podido aprender al ritmo que los mejores y eso me pone algo triste. Me he sentido más consciente; preocupado, sí, pero consiente de que de nada me sirve quejarme para salir de apuros.

Esto del cambio de horario, también viene a hacerme sentir mejor, hay una sensación de disminución en el ritmo de todo el entorno que me envuelve y provee una comodidad inexplicable; ¿una hora puede hacer la diferencia? No lo creo, solo pienso que hay bastantes detalles ligados al control de mi estabilidad, desde un contexto relajado y un equipo funcional, hasta un clima sin el calorón que había estado haciendo o comer saludablemente. Probablemente habrá quién piense que exagero, pero simplemente considero que soy uno con lo que me rodea y no puedo evitarlo.



 Solía pensar que el éxito llega a partir de características y cualidades que despertaran interés y diferenciaran del resto, y que tarde o temprano a cada uno de los que no se aferran a la idea de seguir modas los alcanzaba de alguna manera, ¡qué equivocado estaba!

Con el pasar de los años, comprender tantas cosas que antes no hacía se ha vuelto una experiencia diaria; esto del discernimiento se me da de maravilla y sin embargo prefiero guardar silencio para ver el suceder de los demás. Pues la ambigüedad del predicador en mi interior me limita a no ser parte de lo que está allá afuera. Aquí es donde cabe aclarar que no es por "sentirme especial" ni mucho menos, es más por aquello de permanecer en lo oculto. Bien sabido es que una vez que pones un pie en el dominio y gusto de las masas, te tienes que someter al régimen y los lineamientos del sistema que hayas escogido.

Pero ¿qué beneficio encuentras en ser un "Don Nadie"? Creo que el mayor está en no verte expuesto de modo que se convierta en algo insoportable. Cuando tú mismo te cuestionas los eventos en el entorno, lo que esperarías de un ambiente crítico, es que suceda lo mismo, pero a escala. Aunado a eso, la necesidad de atención trae consigo otras consecuencias repletas de engaño; por ejemplo, que percibas tu dimensión significativamente mayor al resto y alimentes un ego de por sí ya elevado.

Pero no es tan accesible aceptar la insignificancia, ya que nos resulta natural, incluso en nuestros círculos más cercanos, mostrar cierto protagonismo. Que si el jefe, que si el administrador, que si el que habla, que si el valiente, que si el que propone, que si el inteligente, que si el atractivo, que si el atlético, que si el religioso, que si el alto, que si el bajo, que si el blanco, que si el adinerado, que si el moreno, que si el gordo; de entre todas las posibilidades físico-intelectuales posibles, habrá una en la que te termines percibiendo como el protagónico, a nadie le gusta contar una historia de vida de la que no sea parte.

Aunado a lo anterior, está el claro ejemplo de que en casa, dentro del núcleo familiar, siempre encontraremos la manera de sobresalir en sinnúmero de formas; siendo el primo, el tío, el sobrino, el hermano, el padre, el abuelo, el hijo o el hermano que a partir de características específicas se vuelva especialmente distinto. Entonces, por donde le busquemos, es imposible permanecer gris ante todo y todos; tendríamos que literalmente convertirnos en ermitaños y aislarnos en un punto remoto, lo cual, irónicamente nos haría especialmente diferentes al resto. Por tanto, ajenos al "Don Nadie".

Entretanto que argumentamos si una persona posee una cualidad específica que le convierta en dispar, deberíamos reconocer que es prácticamente imposible seleccionar a alguien que sea completamente intrascendente, y valorar un poco más el trabajo que se hace por permanecer cuerdos en un contexto que cada vez más nos fuerza a reverenciar tendencias y desprestigiar a quienes no acuerdan con el pensar del grueso social.

Esporádicamente me di cuenta que con cada acción por la que tratara de ocultar mi personalidad al resto, el impacto sustancial era, aunque no declarativo públicamente por parte del entorno, sí evidenciado. Por lo que he decidido abrazarme de lo que venga, aceptar la responsabilidad y a pesar de estar sin un centavo en la bolsa brindar lo único que me queda, las letras. por consiguiente, ahora más que nunca he de darles el valor que merecen. Ellas han estado ahí conmigo en los peores momentos, me han servido para reflexionar, expresar amor, agradecer, liberar miedos y dejar salir las tristezas que me agobian.



 ¿Qué haces cuando no tienes nada más por perder? En mi caso, existir es la única posesión que me queda, lo demás se ha ido. Analizando las cosas, pensando tiempo extra en las herramientas que tuve a la mano, me decepciona no haber sido suficientemente astuto para utilizarlas con inteligencia.

Después de una historia en la que a pesar de mis problemas y tristezas temporales siempre encontraba la manera de volver a encaminarme al gusto por trabajar, invertir, iniciar proyectos y envolverme en sucesos agradables, ahora los eventos no aparentan salida. Definitivamente no ha sido culpa de algún factor externo, estoy muy agradecido con las experiencias que pude alcanzar, aunque eso no me ha servido para gran cosa.

¿Qué hace un carpintero recién despedido? Toma su caja de herramientas y busca con quién trabajar o se dispone a hacer sus propias creaciones. Digamos que en mi contexto actual, hay herramientas, tantas como para salir de las penurias en las que me encuentro; lo malo, no tengo motivación alguna, la perdí, no encuentro la forma de ponerme a estudiar los más de trescientos cursos que tengo pendientes por realizar, los doscientos libros en mi estantería personal, los miles de enlaces a productos de consumo y producción de material intelectual.

Solo sé que están ahí, que funcionan, que son efectivos y poderosos en las mejores manos; pero las mías, las mías no se sienten bien, no quieren trabajar más. Están hartas. Ya estoy harto. Estoy fastidiado de no poder lidiar conmigo mismo. Estoy encerrado en una jaula digna de los gustos de la condesa Báthory. En una jaula de pensamientos de incompetencia recurrentes. Quien haya estado en una situación similar a la mía, en la que por más que trato de asimilar mi situación, tengo la constante voz en mi cabeza repitiéndome "no eres suficiente, deja ya de intentarlo" entenderá de lo que hablo.

Como saben, cuando empecé a redactar en este lugar lo hice como una salida a algunas cosas en mi cabeza, me hundí en la poesía con el único propósito de sentirme útil de un modo poco convencional, enamorándome y olvidando en cuestión de días. Estuve convencido de que iba a lograr algo, que tenía la capacidad de competir en el mundo que me rodea; hoy, la realidad me abruma, pues soy consciente de advertir que el éxito no ha querido atraparme.

Poco a poco he visto morirse a mis expectativas. El optimismo ya no anda de la mano conmigo. Todo aquello que he amado se ha esfumado con el tiempo. Desde mi hermano, hasta la última sensación de sentido. Ni siquiera estoy anhelando el pasado o planeando el futuro como solía; mi situación del momento no da para creer que seré capaz de salir adelante. La fábrica de ideas que solía ubicarse sobre mi cuello repentinamente ha enviado a su personal a casa.

Con este enorme vacío existencial llega la incomodidad y la infelicidad. Es un gusto para mí ver cómo la gente que quise que nunca me abandonara ha ido por sus propios sueños y los ha logrado. Eso me hace en una manera extraña sentir que el problema soy y siempre he sido yo.

Recuerdo estar en la secundaria lleno de energía, optimismo y esperanza cuando alguien se acercó a mí a preguntarme: ¿Cuál es tu mayor miedo? Y con toda la seguridad del mundo respondí: Yo mismo. Todo tiene sentido, pues nada me causaba mayor horror que no saber lo mal que puedo llegar a sentirme ante mis propias pésimas decisiones. Y verme caer en un abismo de incertidumbre constantemente ha debilitado a mi parte pensante. Las personas dejan de creer en mí, la confianza se va, el autocontrol se termina, los brotes de ansiedad repentina regresan, y el lado más grotesco y monstruoso de mi ser comienza a fortalecerse.

¿Qué más da?

No necesito dinero, comida, atención o estima. No me importa nadie, ni nada. Estoy aquí por el caos.

Ya no puede uno simular el cerrar un cuaderno para dejar de escribir, en tal caso, lo más similar sería cerrar la computadora y abandonar las letras. Dichosos ustedes que no tienen que tratar conmigo de cerca. Ojos llorosos, espalda adolorida, cansancio crónico acumulado, fastidio evidente, un anciano.

Tomaré notas en mi cuaderno y pondré aquí un poco más si tengo tiempo. O tal vez no lo haga. Cualquier idiota tiene el potencial de escribir una historia si así lo quiere. Solo basta con dejar que las palabras broten en orden de la sinergia entre dedos y mente, lo demás, se cuenta solo. He leído a escritores y experimentado obras tan terribles que fácilmente puedo obviar que han sido forzadas con financiación. No es que me importe. Para el mundo actual, todo se mueve y funciona por dinero. Hemos dejado de valorar el talento por lo que es, y cuanto más observo hacia el futuro, con mayor razón me doy cuenta de que otros en situaciones similares a la que fue mi origen, jamás conocerán la gloriosa dicha de la libertad. Gustoso debería sentirme ante tal odisea, pero no; porque la mayoría de esos pequeños bribones jamás tendrán acceso a lo real, solo serán esclavos de sus propios gustos y tendencias, hasta que, llegado el punto, sirvan como medio para seguir produciendo bazofia.

"Se escucha un rugido, ramas quebrándose, la niña posa su mirada fija en el horizonte. Tirada sobre la nieve. Se está muriendo de miedo. Ocho años tiene y a penas es consciente de que está por sucederle algo horrible. El costado todavía le duele. La sangre fluye desde la pieza de metal incrustada en su cuerpo hasta su pierna izquierda. Se acerca. Puede percibir el aroma a putrefacción. De entre los árboles una sombra emerge. Las lágrimas en su rostro repleto de dolor viajan al suelo de la oscuridad en medio del bosque. Un par de brillantes ojos rojos la penetran." Deja eso. No sabes hacerlo así como ninguna otra cosa de las que te propones. 

Forzándome estoy a terminar este capítulo, es crudo pero necesita ser expuesto como parteaguas de lo que está desarrollándose en mi interior. Si bien no es bueno o malo, solo son letras impresas en pantalla; la sincera pasión en cada línea libera un poco más de lo que quiero hacer. Definitivamente me he dado por vencido, sin duda no soy capaz de crecer en esta escalera cada vez más competitiva, igualmente no creo superar mis miedos y dejar atrás defectos tan fácilmente; pero entre toda la porquería, desde los escombros, a pesar de que lo he perdido todo, lo único que nadie podrá jamás arrebatarme, son las ganas de escribir.



 Tras el rush mental, estoy de vuelta. Ni más fuerte, ni más inteligente, ni más nada, solo yo, con lo poco que me queda de existencia. En mi mente viajé a una dimensión en la que estoy en un lugar frío y cómodo, el servicio de internet es de primera, hay silencio que me permite concentrar, el lugar está decorado de forma minimalista, con los muebles óptimos para el trabajo, huele bien, mi piel tiene una textura suave, estoy recién bañado así que me siento limpio. Para enriquecer la concentración del momento, a manera de fondo, a un volumen bajo, comienzan a sonar melodías clásicas sin voz en ellas, ligeras, relajantes. Junto a mí, una mesa de centro con una ensalada de la casa (de esa que tiene vinagreta) y un gran vaso con agua, refrescante, cristalina, deliciosa.

Abro mi computadora, notas a la mano, comienzo a redactar una historia.

Así es como quisiera estar, pero la realidad me abruma. Ruido, incomodidad, calor, desesperación por todo el cuerpo, el escozor constante provocado por la sensación de ausencia de limpieza y frescura; es que el calor es un fastidio. Y el aire del ventilador, resecándome la piel, dañino. Ni recién lavado puede uno permanecer con la piel preciosa.

¿Qué hice para sentirme ajeno cuando estoy en mi lugar de origen? Nada nuevo hay que contar para responder a eso; la verdad es que desde que tengo memoria, mi mente está en otra parte. Aquí soy un subalterno, un esclavo, un sirviente, un subyugado. En mi pensar, estoy libre, mis manos se sienten cómodas colocando palabras una delante de la otra, mis ojos descansados, la espalda no me duele por las posturas, mi ser está relajado y en armonía con el Universo.

Jamás lo entenderán completamente, porque quienes recién me conocen, saben poco o nada de mí; y quienes creen conocerme de toda la vida, ignoran por completo lo que hay en mis anhelos. Simplemente he sido usado, como medio, como herramienta, como apoyo. A todo esto, obviamente lo he permitido. He dejado de lado mi libertad por ayudar a que otros se impulsen un poco; algunos tomándome como antagónico, otros como secundario o fugaz. Pero al final estuve ahí, lo recuerden o no; sin fijarme en los créditos porque no les otorgo la importancia que los demás. Recordando desde la sombra de una mente analítica; identificando a los que me mienten a la cara, dándome cuenta de aquellos truhanes que se mofan y utilizan el sistema para favorecerse, los fraudulentos, los pseudoastutos, los rencorosos, los comprometidos, los viciosos, los cobardes, los codependientes, los patéticos, los rencillosos y los egocentristas.

Ahí van todos, tratando cada uno a su modo de abandonar las miserias en su interior. Cada uno utilizando los medios a su alcance. Desde aquí, sin emitir juicio alguno porque en definitiva es algo que no me corresponde, un suspiro, y sigo con mis cuentas. Cada vez más complicadas, cada vez con mejor aspecto, pero siempre, siempre, resolviendo algo, ya sea interno, global, particular o de un presente alterno.



El Escritor

Por
 Tras el rush mental, estoy de vuelta. Ni más fuerte, ni más inteligente, ni más nada, solo yo, con lo poco que me queda de existencia. En m...

 –¿Por qué no has escrito nada? Se supone que tú tenías esa capacidad. ¿Qué ha pasado contigo?

–Se supone, tú lo dijiste. Mi cabeza no da de sí. Te puedo contar la razón por la que me encuentro de esta manera pero no tendría sentido. A final de cuentas nadie lee esta clase de cosas, donde no existe un héroe y mil villanos, donde el único rival a vencer es el que te roba el sueño por las noches, el que te obliga a equivocarte donde antes no lo hacías, el que te obstruye el pensamiento y el razonamiento. El que ya está cansado de la existencia misma, pero sigue aquí, repitiendo constante que eres basura.

–Estás mal por creer eso, no te esfuerzas lo suficiente y no aprovechas los talentos que tienes, estás dándole vueltas a un problema en el que te atoraste hace tiempo, y del que pareciera que no deseas salir por ahogarte en la autocompasión.

–Me tienes harto. Me tienes harto tú y todos los que piensan así de mí; los que juzgan cada una de las decisiones que he tomado como algo erróneo. Estúpidos. Todos ellos. Al solo asegurar que he vivido oportunidades similares a ellos, con ganas de cachetearlos. Si me siento tal como me siento, es en gran medida por el agobio que es vivir; he tenido dos cartas en esta mano, y el juego, hasta ahora no me ha dado la oportunidad de jugarlas. No soy como la mayoría, que si se cansan a medio camino pueden simplemente arrojarlas todas y volver a apostar. No, yo no tuve esa oportunidad, yo me tengo que aguantar a que el croupier suelte algo que pueda convenirme; pero hasta ahora, hasta ahora solo me ha tocado aferrarme a mis dos pequeñas cartas.

–¿Qué dices? ¿Por qué el afán de compararte? ¿Por qué no hiciste como los demás, los que salieron del mismo estrato que tú, mancillando a alguien bien eróticamente, bien socialmente con el fin de escalar y convertirte en estandarte. En lugar de estar constantemente quejándote.

–He ahí el origen de la aberración a abandonar las sombras; la mayoría lo hace sobre los cuerpos tirados que pisotean a su paso; y mi intención no es, ni ha sido nunca, amedrentar para crecer. Y hablando de comparaciones, cada segundo desde el instante en el que nacemos somos prueba de esta herramienta de instrucción. Mejor cállate, no digas idioteces.

–Reitero mi postura ante tu poco deseo de prosperar. Es como si me dijeras que las puertas han estado frente a ti toda la vida y simplemente no has querido cruzarlas, solo te quedas ahí junto a la entrada, a llorar tus penas y a rogar que tus miserias se vayan. En tu intención de ser observado, pasas desapercibido porque no "cacareas" tus logros y reiteras en la constante presencia de tus fracasos. ¿Qué estás esperando? ¿Que un ángel llegue y te extienda la mano para sacarte de donde estás? Eso es básicamente dejarse morir.

–Estoy en un punto en el que ni eso me hace concordar. Pueden criticarme cuanto quieran, pero a pocas personas conozco con la imposibilidad de conciliar el sueño de manera crónica a causa de la ansiedad como yo; y con mencionarlo no trato de victimizarme, solo escupo un argumento que alguien que no ha estado en mi condición vería difícil debatir. Argumentar desde la obviedad es sencillo, desprestigiar a otros por el solo hecho de no verse, hablar o juntarse con ustedes es fácil. Pues la sociedad en sí, como existe, está modelada de tal forma en la que puedes ser agresor o agredido. Y lo del ángel, no creo que pase algo así, soy demasiado cobarde para autodestruirme hasta consumar la obra. Simplemente dejé de anhelar, de sorprenderme, de sentirme optimista o querido. Me volví gris, de un gris opaco que no te das cuenta que está ahí, quizá incluso tampoco te enteres cuando ya no esté.

–Bájale un poco a tu drama, he conocido a enfermos terminales con una mejor actitud hacia la vida que tú; dime ya qué es lo que verdaderamente te pasa. Antes no eras así, podíamos hablar durante horas, nos entendíamos, nos poníamos retos juntos y los alcanzábamos. Ahora es como si hablara con un sujeto extraño, al que le han robado la esencia y solo está para cumplir; reutilizando tus propias palabras: Una autómata.

–Pues lo describes perfectamente, eso soy; un elemento en un sistema a medio funcionar, que no es lo suficiente y queda debiendo para ser lo necesario. Entre las muchas maneras de asimilar mi realidad, deduje que soy una especie de máquina programada para cometer errores, lo que significa que hasta ahora, sin importar hacia dónde dirija mis energías, todo cuanto me ha brindado satisfacción, se ha esfumado y ha desaparecido de mi historia. Un ser desmenuzado, con amores fallidos, hermanos muertos, crisis abrumadoras, conocimientos ínfimos, empresas acabadas, imágenes eliminadas, historias nunca contadas. Solo quiero que me dejes descansar un poco, por favor, que te retires y me permitas dormir al menos un par de horas. Pues probablemente mañana, tú también me olvides.



Un mes ha pasado desde la última vez que me paré aquí a escribir un poco. Me llegan las conclusiones de si habré perdido mi capacidad de conectar ideas o me he envuelto tanto en cinismo como para aceptar que estamos perdidos sin deseo siquiera de esforzarme más por ser distinto. Como un súbito encuentro en el que mi realidad atropella, aplasta, destruye y desmenuza mis sueños hasta convertirlos en anhelos inexistentes.

Donde cada una de las personas que han pasado ha dejado mella y mi vulnerabilidad es ahora un goce que discrepa con lo que el entorno celebraría en el contexto de benevolencia, excelencia o pulcritud.

El "me da igual" se vuelve un mantra casi budista que aplaza lo difícil a su imposibilidad absoluta, sumergido en la rotunda e inminente llegada de un presente mísero, sin ánimo alguno, cual autómata, resumido en un "trabaja y paga", sin nada por disfrutar o reconocer con asombro; entonces tal parece que es lo segundo. El cinismo me tiene absorto y se ha apoderado por completo de mis extintos gustos temporales.

Y como veo las cosas, cada efecto conveniente o inconvenientemente causado por el entorno es siempre un asunto de geografía; historia, quizá en segundo término. Y lo que yo solía considerar como algo alcanzable con mi limitado razonamiento, en el entendido de desarrollar las herramientas óptimas para lograrlo, lamentablemente no era más que una falacia consumada en mi interior. Pues por lo observado, lo experimentado y aprendido al paso de mi andar, es que cada cual "logro aparente" que puedo redargüir en prójimos, es simplemente la respuesta a la usurpación, el crimen, la estafa, el engaño, la maldad y el abuso aplicado a otros.

Entonces, entre mis solemnes palabras domingueras, probablemente no haya a ningún lado más para ir, y me encuentre enrollado en un circunloquio sin final, con el firme propósito de enmendar carencias intelectuales, físicas o emocionales a través de párrafos que seducen, se extravían durante su creación y añoran ser comprendidos a la vez que admirados.

Que Dios nos brinde una salida a todo el mal que nos aflige, que se detenga el número de enfermos y muertos, es lo único constante en mis ruegos. Pues ya no vive la persona que antes era en mí, el supuesto ser inteligente que no tenía miedo a los obstáculos y deseaba fervientemente superar limitaciones y obstáculos. Lo de hoy es continuar respirando, hacer lo que me toca y restituir lo que he perdido. Aunque eso represente la totalidad del valor en tiempo del rastrojo que queda del redactor.



Un Mes

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Un mes ha pasado desde la última vez que me paré aquí a escribir un poco. Me llegan las conclusiones de si habré perdido mi capacidad de con...
Hubo un tiempo en el que escribía todos los días acerca de las bellezas de la vida, más adelante las desgracias comenzaron a llegar, una subsecuente a la anterior, y después miraba al cielo, con las esperanzas casi perdidas, extraviándome en el pensamiento de no conseguir nada a pesar de mis esfuerzos. Fracaso tras fracaso, ¿una pena? Ni idea, en estos momentos no tengo cómo probar lo mal que me trata la existencia; sin embargo, aquí andamos. Llorándole, tal vez, pero aguantando los golpes conforme van llegando. Catarsis.

Hace un par de meses conocí a un tipo, telefónicamente, el cual se encontraba en una situación fea, endeudado hasta la nariz, con la dicha de tener nacionalidad extranjera, se fue e hizo de la vista gorda ante la deuda que dejaba atrás en el país que lo vio crecer. Eso no me parece racionalmente justo, creo que huir a las deudas es algo que no haría, a pesar de que me estén ahorcando ahora mismo.

Ayer un amigo me dijo: "no te vayas a suicidar", y pues no, tampoco. Llámenme ingenuo o cobarde, no importa, el punto es que no me desharía de mi vida con tal de escapar a mi realidad, por difícil que esté, aunque seguido tenga que llorar, la prefiero.

Pensando de manera fría, no pasa de que termine en prisión, qué más da, estar encerrado transitando diversas penas no es muy diferente a estar encerrado cumpliendo una condena; aunque claro, se valora la libertad, y por eso mismo me siento comprometido con pagar mis pendientes, sin renunciar. En algún momento le dije a mi amigo, el que me puso en esta situación compleja, que ya estaba acostumbrado a ser pobre, y no tengo miedo a continuar en pobreza un par de años más, ni modo, si es lo que me toca, me aguanto. Toda la vida hemos sido así, durante mis primeros años vivíamos en una casa de cartón con notables carencias, y mis papás en casa satisficieron la miseria económica con inmenso amor. Por ellos y gracias a la familia que me rodea es que un día terminé la carrera y por eso mismo siento una enorme responsabilidad de actuar recíprocamente, sin rendirme hasta lograr darles algo en retribución. No he podido, lo sé, estoy consciente, pero cada que puedo lo intento una vez más.

Aquí cabe identificar que cuando me impongo metas suelo ver hacia arriba siempre; para algunos son imposibles estando en el contexto que me encuentro en el momento que lo hago. Y así, con la invaluable ayuda de los amigos, conocidos y familiares, poco a poco he ido escalando superando obstáculos. Obviamente también la carencia de sueño, las limitaciones intelectuales, la falta de confianza en mí mismo y otros complejos menores, han sido parte de la trayectoria. Se ha tenido que trabajar de la mano con expertos en la mente, leído tanto cuanto he podido (lo cual, por cierto, admito con pena no haber hecho en mayor medida el año actual, espero reincorporar el hábito pronto), escribiendo para resarcir internamente la herida, autodialogando e introspeccionando acerca de los hechos; qué más da que el Universo esté repleto de personas mejores en comparación, cada uno de nosotros ha tenido que recorrer un camino distinto y no sé qué tanto o tan poco parecido a mí sería alguien que haya andado exactamente en los mismos senderos que yo.

Entonces cabe analizar la parte del ego, esa que siempre me ha causado desagrado. Porque mientras algunos consideran que soy un ególatra, otros quizá me vean como egocentrista; mi familia, las personas con las que más contacto y comunicación tengo, saben que en verdad soy alguien desprendido y que quiere lo mejor para ellos. Quizá al ojo de alguien a quien no le presto demasiada atención soy "el malo", así como para mí hubo antagónicos en su momento (un abrazo donde estés, Zaira).

También hay otros que me consideran como alguien que está intelectualmente limitado, o muy por abajo de su nivel; y pues bueno, si se me mide por mi capacidad para hacer algo que no conozco, definitivamente lo estaré. A final de cuentas la historia que he venido a contar es esa, que no soy más ni menos de lo que un tercero pueda interpretar de mí; que si esa persona piensa que soy un excelente amigo, lo seré; que si deduce de mí que soy un bribón, también lo seré; que si alguien me considera mentiroso, grosero y déspota, bueno, no puedo hacer nada para cambiar su perspectiva; o si se da la oportunidad de conocerme y darse cuenta de que soy alguien amable, amoroso, generoso y sincero, sin lugar a dudas, todas esas virtudes las tendré.