Lúgubre

Me encuentro en medio de un proceso en el que no le recomiendo a nadie más estar; repleto de dudas e indiferencia, despreciando cada instante en mi pasado en el que hube cometido errores que me tienen aquí mismo.

Por qué ser tan miserable en un tiempo en el que todo se presta no solamente para hacer dinero, sino para conseguir metas con uno o dos correos electrónicos o mensajes de distancia.

Quizá quedé encerrado en el pasado, en un pasado en el que se valoraba tu capacidad de aceptar que no eres perfecto y tu deseo constante de crecer, de revolucionar, de autotransformarte.

Alguna vez soñando con la posibilidad de alcanzar metas, hoy desilusionado e inmerso en una depresión que me mata lentamente; a cada instante que el recuerdo de mi soledad me aborda, siento miedo, ese miedo que te despierta en medio de la noche sudando y te impide volver a cerrar los ojos.

La oscuridad a la que se tornó mi vida es inminente; el deseo de saber empezó poco a poco a destruir mi cuerpo, mi esencia, mi amor propio, mis logros; todo quedó demeritado a segundo plano, ya no soy yo, y aquello que me motivaba a creer en un mañana libre y funcional se ha ido al basurero.

Las mujeres que solían atraerme consiguieron pasar a un nivel mayor; pues al reconocer su hermosura no hago otra cosa que romper mi corazón en pequeños pedazos y distribuirlo en halagos, en recompensas, entre sollozos.

El camino a la muerte que me ha tocado andar es mucho más siniestro e inesperado de lo que quisiera; los sonidos de las moscas en el entorno y la constante peste, aunados al creciente dolor no hacen más que confirmar que me he transformado en alguien insignificante, un desperdicio, un montoncillo de mierda en el camino.

Para qué seguir creyendo en el amor cuando el amor no hace nada por creer en mí, para qué brindar mi confianza cuando quienes fuera de lazos sanguíneos no estarían dispuestos a confiarme nada.

La vida y el valor de la existencia carecen de significado cuando, lo único capaz de hacerme feliz es la presencia de una musa que me guste y a quien yo pueda gustarle a cambio; cual, al momento de redactar estas lúgubres líneas no hay una sola en el horizonte, ni en mi pasado próximo.

//Escrito en mi Blog Wordpress el 4 de Julio de 2017.

Contraseñas

Internet es un abismo de información repetida y rebuscada, un océano que esconde los más grandes secretos de la ciencia, la tecnología, el pasado, el presente, lo que está por venir, la historia que se está escribiendo, un universo lógico y emocional que nos está tragando cada vez más.

Pero, saben, al paso del tiempo debido al constante crecimiento de los volúmenes de información que transita la red, también se vuelve más complicado controlarla y analizarla, las cuestiones de seguridad son una de las vertientes que mayor fuerza y presión cargan consigo, pues mientras hace algunos años una simple palabra secreta se convertía en el mecanismo de protección más eficiente contra la vulnerabilidad que los probables fisgones podrían sentir por adentrarse en nuestra información, ahora el mundo se ha vuelto una tremenda intriga.

Y no es solo hablando de las contraseñas, somos propensos a revelar datos sin siquiera pensarlo por el simple hecho de convivir socialmente con otros elementos del sector, y en cuestión de minutos de análisis, un código bien desarrollado que trabaja por cuenta propia es capaz (y sin duda lo hace) de generar un perfil completo que incluye secretos que ninguno de nosotros habría imaginado. Somos como máquinas, programables y reprogramables, seguimos tendencias, trabajamos en lo que nos ponen en frente, decidimos por lo que está predispuesto en nuestras mentes; no somos individuos nunca más, por muy “únicos” que nos creamos.

Así es vivir aquí, en el presente reinado por las contraseñas, que en la idea muchos se han vuelto indispensables y más eficientes para proteger todo lo referente a nosotros que nuestros gobiernos, nuestros justicieros, nuestros padres y nosotros mismos.

//Escrito en mi Blog Wordpress el 15 de Junio de 2017.

Smartphone

Después de unos días sin equipo celular funcional, tuve que darme a la tarea de adquirir uno nuevo; y les cuento, no es la tran maravilla pero en mis manos se siente funcional, y eso, más que cualquier lujo, es un excelente resultado al paso de los días.

No mentiré, me he dado cuenta de la utilidad de respaldar información y me ha aquejado un poco el hecho de no haberlo considerado en ciertas aplicaciones; pero como va, una de mis creencias es que cuando perdemos algo que parece no volver a nosotros lo mejor es dejarlo así como está, pues no ha sido tan valioso o real como para conservarse presente en nuestras vidas.

Y ya está, hasta aquí la primera entrada que redacto desde éste dispositivo; el cual auguro que no durará mucho perteneciéndome porque en uno año a lo mucho se lo heredaré a mi dulce hermana, como básicamente cualquier gadget que ha estado en mi poder. Saludos.

//Escrito en mi Blog Wordpress el 9 de Junio de 2017.

Autocrítica

Entre las sombras, en el silencio, como quien pierde la capacidad de decir lo que siente, y esperando a que el tiempo trascienda hace los cambios necesarios en sí mismo para levantar su imagen de hombre caído.

Así somos, llegamos a puntos en nuestras vidas en los que tenemos que o qué aceptar quienes somos, sin temor a reconocer nuestros fracasos y debilidades como parte de nuestra esencia, de nuestra identidad, de lo que nos hace únicos.

Hace poco leí un proverbio turco que dice “quien busca amigos sin defectos se queda sin amigos”, y ese es el asunto aquí; se vale aceptar nuestras necesidades y darnos cuenta de en qué hemos fallado y cómo podríamos ser mejores en dicha área.

Pero, si lo pensamos, depende únicamente de la primera persona involucrada que un cambio se de o no; por eso a la hora de criticar me considero alguien bastante tajante, pero no para con otros, a menos que alguien me confíe y busque en el modo más honesto, pero sí para conmigo; ya que yo mismo soy el productor de la mayoría de mis reclamos por hacer las cosas mal, por no alcanzar medias esperadas y sinnúmero de situaciones más.

Entonces, basta comprender el hecho de que yo mismo no tengo compasión de mí y la autocrítica puede ser lo más intenso que alguien que a penas me conozca podría ver de mí como una rareza; sin embargo, quienes me conocen de trasfondo, saben en mayor medida que también así me amo, y me valoro por aquello que me da motivos para seguir luchando y creciendo como ser humano.

//Escrito en mi Blog Wordpress el 7 de Junio de 2017.

Páginas

Recuerdo que una vez leí que aquellos que publican mucho también escriben con esa intensidad, páginas y páginas de textos que seguro en gran parte son desechadas por editores que al final, para ver un producto enteramente terminado con la calidad necesaria, dicen adiós a muchas palabras.

¿Pero qué somos? Es cierto que en base a la vana palabrería es como nos formamos, y abanderamos lo que nos identifica, aquello que nos representa ante el mundo como una manera de pensar, cuando, si lo leemos detenidamente, no es más que el acto de escribir el que se presume, pues hay quien piensa, como un servidor, entre laberintos de tramas cuánticas con música de fondo, arquitectura minimalista, y arte abstracto y colorido adornando cada una de las paredes en la enorme biblioteca que supone un método irreconocible de ideas que parecen no encontrar un fin; determinístico es, entonces, que el lector comprenda, y emprenda un viaje por el vuelo “chaquetero” o bien dicho —con circunloquio incluido—, divagante; pues basta aprender el tacto y gusto de quien, al otro lado del concepto en cuestión, dedica un par de líneas a proponer un producto literario de la calidad que al propio redactor en su momento, le supone el magnífico resultado de excitantes pulsaciones de caracteres sobre un teclado o el delicado vaivén plasmado por una pluma cual samaritana.

//Escrito en mi Blog Wordpress el 26 de Mayo de 2017.

Bebé

Así quise apodar a éste sitio, mi “mi blog bebé”, pues se encuentra a penas en sus primeros momentos de vida, es bueno venir de vez en cuando y dejar un texto en lo que pienso cómo desafanarme de lo pesado que ha sido el día, como por ejemplo hoy, que estoy por cumplir las cuarenta horas despierto, mi cuerpo me empieza a reclamar a lo grande, me siento más inflamado que de costumbre (y no, no me refiero únicamente al sobrepeso), me cuesta trabajo ir al baño, traigo encima un dolor de cabeza desde hace un rato y claro, mi concentración no está siendo digna de un ingeniero.

Hoy me van a descontar un día, debido a que ayer no me presenté a trabajar, situaciones fuera de mi control se pusieron en medio haciéndome imposible el presentarme, no importa, mejor que no me lo paguen a que me hagan sentir mal a punta de cuestionamientos. Además, justo es que no me den un centavo si no me lo he ganado; ah sí, hay algo que me entristece un poquito, hicieron la evaluación de los empleados en la empresa y no me fue muy bien, saqué un cuatro de cinco como resultado y lo que es más doloroso, una “C” como valoración de desempeño individual, pero viéndolo todo de manera benevolente, al menos es una de mis letras preferidas. Nikita, una india de mi trabajo, me llama la atención por su atractivo.

//Escrito en mi Blog Wordpress el 23 de Mayo de 2017.

Desorden

Recién volví de unos días fuera de la ciudad, me quedé un día más por cuestiones fuera de mi control, aunque me atemoriza un poco que mañana me vayan a regañar. Empieza un zumbido en mi oído izquierdo, justo ahora lo estoy escuchando, debería de dormir pero quiero terminar de escribir aquí algo, hay desorden en mi cama, se encuentra terriblemente repleta de libros que hube sacado de su lugar antes de irme, eso porque estaba en busca de algunos billetes que tenía ahí guardados, porque pues, el plan era no gastarlos, aunque al final lo hice. Mi plan ahora es recuperarlos, pero de forma más inteligente, necesitaré sobres para colocarlos y junto a ellos una carta especial además de ciertos datos que quiero agregarles.

Tenía pensado también ponerles algo así como una dedicación a mano en la última página, pero no sé, no estoy seguro de poder hacerlo con cada uno de ellos, pues no me quiero leer tan genérico. Dios sabe que eso nunca me ha gustado, siempre he optado por la originalidad, aunque me cueste más trabajo. O sea que mis libros impresos (que son míos y puedo limpiarme la cola con ellos si así deseo), tendrán además de la mención de mi nick en algunas páginas específicas, la firma al inicio y al final de la lectura como práctica para reconocer el tiempo que vivía mientras lo leía, el número que le corresponde a aquellos que que haya terminado durante el año en curso (habré de comprar los que haya leído y no posea en físico para ponerles su número también), la carta especial en sobre junto al pequeño billete; en la página inicial mi nombre y contacto, el número del libro en romano (en relación con mi biblioteca personal), tal vez un quote personal en la última página (para lo que tendría que actualizar la lista de frases en mi página web).

//Escrito en mi Blog Wordpress el 23 de Mayo de 2017.