Charlas "Intelectuales"

Un poquito de lo que platicaba con Andrea anoche:

Me causa gracia, sabes, el hecho de que te cuento que no tengo casi amigos en la Ciudad y tú seas la que te pongas en tono defensivo. Es como de: Oye, tranquila, que el que tiene broncas para socializar soy yo.

Te pones tensa porque quieres. No necesitas ponerte en plan intelectual. Cosas absurdas y estúpidas también funcionan. De hecho funcionan más. Los intelectualoides hartan. (Sí, estoy usando humor negro para referirme a mí.)

No puedes ayudar a quien no te lo pide, eso es ofensivo...

Si hubiera la oportunidad de irme a conocer Europa, créeme que lo haría. Amo a mi familia, pero he tenido que aprender a andar mis propios caminos (obvio, con sus consejos), pero siguiendo metas personales.

Si me pongo melodramático porque no veo a mis tíos, a mi hermana, a mis padres, a mi familia, me voy a agarrar llorando y regresaré a Colima en un mes para nunca volver a salir. No se trata de tener corazón frío, pero sí hay que saber respetar las convicciones.

Hace mucho me di cuenta que soy distinto a mi familia. El bicho raro. Mis gustos son diferentes. Desde la música, las películas, la cultura, todo en mí; tenía viejos sueños de haber sido abducido y programado con gustos distintos. Aunque sueños, igual son interesantes.

En mi mente, siempre he querido vivir en Londres o Zurich. Mis gustos siempre han sido algo costosos, y desde lo primero que me costó a mí, he comprado cosas de calidad. Mis papás siempre se quejaron de que tenía gustos diferentes.

Y así podemos seguir. Diciéndote lo diferente que soy al resto de mi familia. Desde mi manera de hablar, hasta mi poco conservadurismo. Los amo, lo son todo para mí. Están en la cima de mis prioridades. Dios, mi familia, ...

Pero sin lugar a dudas les agradezco que me hayan dejado generar una consciencia propia, que nunca hayan apagado mis ganas de aprender y cuestionarlo todo. La lectura ayuda, obvio, pero sin gente que te deje libertad de desarrollo jamás alcanzas a formar una identidad y te la vives divagando entre circunloquios morales, espirituales o sociales.