Líneas y Dolor

No existe la mujer perfecta, por más que busques tratando de encontrar a una que supla todas tus expectativas jamás lo vas a lograr, porque ahí estás tú, mírate al espejo si quieres, definitivamente nadie te ha pensado como el "hombre ideal", y aún así, incluso con todos tus desplantes y defectos, hay quién te ha dicho que te quiere; aunque a la mañana siguiente seas el único que en su afán por la excelencia te hieres.

Tarde se me hace escribir un libro con la cantidad de estrofas que le declaré a ella, pensando que era una diosa, tratándola como reina; pero el defecto estaba implícito en mi creencia, tenía que entenderlo al fin, que es tan humana como yo, con una cantidad de errores de similares dimensiones, y que si no soy afecto a eso, entonces me obsesioné con una idea, llenando a propósito mi camino de aflicciones.

Cada día mantener mis emociones en el anonimato por mero gusto se vuelve una épica contra el ego que revienta mis deseos más humanos de autosatisfacción y búsqueda del placer por el solo hecho de poder experimentarlo, pero mi conflicto crece cuando lleno de visiones factibles el futuro próximo y entre gritos y arrebatos de consciencia frente al reflejo de mis inspiraciones apaciguo con palabras claras mis emociones.

Me digo que el mañana es de los contracorrientes, de los que no se pusieron a pelear contra otros más que contra sí mismos, moldeando más allá de un carácter, una personalidad completa, entregando integridad, demostrando que es posible la supervivencia; los cambios se experimentan y traen consigo la experiencia.

Nací una generación antes de tiempo, lo sé por mis constantes análisis, sin embrago no me he rendido todavía; porque mis piensos van más allá de una o dos décadas, mis intenciones están aquí dichas y mis propósitos claros para mis últimos días, después de ser posible; que mis letras se encuentren declaradas para aquellos que saben encontrar la hermosura entre líneas de texto terribles.

Si no se entiende qué mejor, pues de eso van algunas de mis canciones predilectas, porque entre líneas se esconden los mensajes más poderosos, abiertas a interpretaciones están las verdaderas sensaciones que el cronista experimenta al redactar un cuento, una historia, una bitácora esporádica; pues los ojos son la puerta a un alma que podría estar llena de dolor, y queriendo decirle un poco, aquí está la mía, no eres la única.