De Caminos y Fracasos

Desperté temprano así que voy a escribir un poco, pongámonos en contexto, una noche antes estuve despierto acomodando mis pertenencias en el lugar que solía vivir. ¿Quién soy, qué espero de mi vida y hacia dónde voy? Hay demasiadas razones para creer que somos alguien en particular, que tenemos necesidad como todos de salir adelante, habiendo gente que nos ame, quiénes estén ahí para escuchar nuestros fracasos y se alegren por las contadas victorias.

Me parece sustancial empezar mi día compartiendo alegría, es verdad que no todo es color rosa y que dificultades en cada lapso hay; pero si logramos encontrar un suministro de dosis constantes de fortaleza en donde otros verían debilidades, si conseguimos entender que la suma de derrotas se puede convertir en logros, otro rostro seremos capaces de mostrar, porque es sencillo andar de amargados en el día con día, porque quejarse de cualquier cosa es básicamente lo que dondequiera se escucha, pero estar ahí, perseverantes y esforzados, es lo que deja un buen ejemplo de nuestra gallardía.

Soy simple, me gusta definirme de esa manera, pues cuando algo me gusta lo demuestro, cuando estoy con compañías que me hacen sentir bien no tengo forma de ocultarlo; bastante ajeno soy a la hipocresía y es quizá por eso que me entero de inmediato cuando me mienten, obvio, no evidencio a quienes no pretenden se sepa su verdad, cada uno es libre de seguir los caminos que decida tomar y no soy quién para tirarle reproches en el rostro. Total, yo mismo me he equivocado millones de veces y es a partir de un montón de errores que uno que otro acierto se da.

La vida es así, no nos brinda aquello para lo que seremos buenos desde el principio, sino que tenemos que aprender a utilizar nuestras herramientas a la mano para sacar ventaja, que los puntos débiles bajo entrenamiento se vuelvan parte de nuestra fuerza. Es cierto, habrá posibles virtudes que tendremos que dejar pasar para enfocarnos ordenadamente en nutrir otras áreas.

Antes me daba miedo salir de casa, alejarme de mi barrio, abandonar el nido, volar sin rumbo; hoy entiendo que las cosas que me acercan a mi pasado, aquellas que me recuerdan en dónde estoy y por quién lo hago son las que me llenan de bríos y vitalidad, la remembranza de mi historia en familia, mis amigos, las personas a las que amo, son lo que me impulsa a seguir sin descanso. Sí, también los extraño, de hecho quisiera tenerles conmigo todo el tiempo, pero es parte de un proceso que alguien tiene que atravesar.