Cadenas Modernas

Afanosos en cuanto a las cosas materiales, deseando siempre poseer y lograr, como si eso fuera lo que nos hace especiales; viviendo con miedo a lo que otros sean capaces de hacer, evitando al máximo posible la mancha creciente de delincuencia y dolor; no queremos ser parte de las estadísticas.

Despertando con miedo, indiferencia ante el oprimido, dejamos de lado nuestra mentalidad demócrata temporalmente conforme nos empieza a ir mejor en la vida; pues claro, "que se partan el lomo como yo", pensamos. Sin darnos cuenta que pertenecemos al mismo sistema que a ellos los hace parecer víctimas desde una perspectiva.

Los créditos, los préstamos, las condenas actuales, las cadenas modernas; no nos metieron en una jaula pero sí que pertenecemos a un enorme juego en el que solamente somos otro peón más; sin llorar, haciendo de cuenta que la nuestra es una buena vida repleta de abundancia, alineamos nuestra felicidad al dispositivo de moda, y hay quienes dicen "yo jamás, soy alternativo", pero la alternancia misma está bajo control, procurando entonces que tengamos a elegir entre muy pocas opciones; así está estructurado todo, para que hasta yo, que en cierto pensar me considero independiente y librepensador, en la mayoría de los casos caiga derecho en el agujero trampa preparado por el consumismo capitalista. Delicioso placer que cautiva.

Si sus ojos fuesen como linternas permanentemente encendidas en la cercanía y sus manos acompañaran mi andar tomadas de las mías quizá otra cosa sería, quizá me animaría a divulgar todo lo que está mal del mundo pero no de manera déspota e altanera como a veces pareciera que aquí lo hago, sino de forma participativa, en la que siendo parte de la acción promoviera e impulsara cambios en beneficio de la humanidad.

El escritor un día va a morir, eso ténganlo por seguro, y en ese momento habrían querido comprender todo lo que tenía pensado mostrarles; no estoy siendo un fatalista, pero si se dieran los minutos a mi lado lo sabrían, lo entenderían si abrieran su mente y labios para cuestionarme sabiamente; sin buscarme el lado sarcástico, porque pretencioso y soberbio se vuelve el verso entregado a fuerza a quien no lo pide. Y quien no lo desea, definitivamente no sabrá qué hacer con ese potencial al tenerlo, desperdiciando lo más valioso que existe que es la sabiduría. Sin embargo ella misma, como siempre he dicho, es una dama repleta de vanidad, y solamente eso.

Vámonos juntos por la brecha del conocimiento, aunque haya quienes pretendan impedirlo, quienes degraden la ruta advirtiendo supuestos peligros; obviamente menos son los que avanzan por ese sentido por miedo a lo que otros opinen de ellos, porque anhelan de ser parte de un sector al que no le importan, adquiriendo cosas que no utilizan ni necesitan, para mostrar una cara que no tienen, buscando impresionar a los que no conocen.

Y las cadenas se extienden horizontalmente no solo al mundo financiero; también está la cuestión estética, el ramo profesional, el núcleo familiar, la salud en general, los "logros personales" que de meritorios tienen el sarcástico hecho de que hay filas enormes queriendo conseguir exactamente lo mismo; todos esos conceptos que determinan la modernidad son convenientemente puestos ahí a propósito, no únicamente para controlar, sino para elaborar detalladamente planes crecientes que al paso del curso histórico sirvan para mover esta enorme maquinaria que a veces llamamos mundo.