Actitud 8118


¿Has pensado alguna vez que no perteneces a un tiempo, a una identidad, a una cultura, básicamente que todo cuanto te rodea te hace sentir ajeno y no hay maneras de solucionarlo? A mí me sucede siempre, básicamente en mi manera de pensar me siento anticuado y diferente a la gente que me rodea y las cosas que me rodean, la clara concepción de no pertenecer me hace cargar con sentimientos de culpa que no debería de tener conmigo.

Pero poco a poco cambian las cosas, ha sido un inicio de año con buenos momentos, no he estado en espera de nada formidable pero definitivamente he tenido que actuar en beneficio de aquello que quiero conseguir; he leído con mejor criterio las cosas que me gustan y me he puesto metas un poco más modestas para conseguirlas con el debido enfoque.

El dolor es una de las formas más rápidas que existen para asimilar el conocimiento; es bueno afrontar las consecuencias de nuestros actos como también lo es hacer consciencia de aquello que hacemos que no es del todo correcto. Vivimos en un mundo colmado de soledad enmascarada, todos entre redes de engañosas conexiones sociales haciéndonos creer que somos los únicos que pasamos por momentos difíciles, cuando no es así, cada cual vive sus momentos inspiracionales y ratos de decepción ensimismado.

Las ideas recorren mi mente y me incitan a continuar escribiendo, a poner en texto cada aventura que he imaginado. No he trabajado al día de hoy en lo que más quiero, tampoco podría decirse que me esfuerzo por hacer realidad los sueños de quienes queriéndome utilizar como escalón quieren cambiar sus vidas; cada cual lucha sus propias batallas, y la principal mía es contra mi propia necedad ante la aceptación del cambio; a mejorar.

Extraño esto... Extraño perder el tiempo concentrado en letras acostado en mi cama semidesnudo escuchando música de fondo, sin importarme nada ni nadie, ni los horarios ni lo que haya que finalizar durante la semana, la revisión que tenga que entregar hoy; extraño poder sentarme en un enorme piso limpio a armar rompecabezas mientras a nadie más le importa; extraño el delicioso silencio que a mitad de la noche hace sublime la meditación y los aromas de cremas corporales relajantes sobre mí.

Y bueno, qué decir de lo siguiente, las cosas están así por algo; tenemos una razón de ser y para todo llegan los tiempos. Me he querido ocultar durante todo el año anterior en miles de excusas provenientes de no sé qué partes de mis pensamientos y emociones, el asunto es que estamos de nuevo en el inicio de una partida que, para alguien que gusta de ciclar sus metas y destinos, podría considerarse un nuevo punto de partida. Pero ya saben cómo soy de quisquilloso para eso de las fechas los números y momentos en mi vida, me gusta dejarlo todo en claro como algo fácil de recordar en mi memoria, por eso el día de mañana, 8118, lo tengo considerado como una fecha especial que ojalá me resulte en un año favorable, o al menos no tan catastrófico como lo fue el anterior.

Las letras, los números, las medidas, todo va a tomar su camino lentamente, para lo que fue puesto ahí, para lo que ha sido diseñado será lo que me de la fuerza y actitud y beneficie los mayores bienes, que son lo que busco cada día. Empecemos el año con actitud 8118. Bendiciones.