Opinión

Los errores van y vienen, y las motivaciones renacen siempre que eres capaz de soportar la pena de verte en la mañana al espejo y ser brutalmente honesto contigo; todo un "roast" de frases pasan por tu mente pero el destello momentáneo de una sonrisa que se asoma de a poco por entre los labios te vuelve a impulsar recordándote que no estás aquí para ser bien visto o aceptado por los demás, sino que eres tú mismo quien ha decidido amarse.

Y emprendes un nuevo viaje, ahora se trata de comprender qué has hecho bien, entre todo eso que la gente te acusa haber hecho mal; pues de la experiencia saber que algo de bueno debió haber quedado en ti. Y es así cuando decides amarte, no por aquello que has hecho o dejado de hacer, no por aquello que pudieras llegar a valer para la humanidad o tu comunidad, no por la influencia positiva o negativa que pudieras llegar a generar, no. Te amas porque sí, porque está en tu esencia, porque lo mereces.

Desde siempre he sido un individuo que respeta los puntos de vista de los demás, pero eso no me evita tener mi propia opinión de las cosas; no emitiendo juicios como tal, la gente que hace eso no sé en qué piensa, si al final todos somos harina del mismo huacal.

¿Qué ha pasado de nuevo en mi vida? Nada. Quiero entrar a trabajar a Oracle y me estoy preparando con revisar más a fondo las temáticas de programación y alimentando mis conocimientos, y si no entro, tampoco es que se acabe mi mundo de opciones, hay más oportunidades allá afuera y aquí dentro; porque si de algo tengo hambre siempre es de saber; sea tecnología, ciencia, cultura, arte, literatura, todo es bienvenido en este andar que he optado seguir.