Meza

No duermes, y en el camino de tu desvelo te encuentras con la lucha constante de que ves sus vídeos porque te parece encantadora, nadie más conoce tu elevado gusto por ella, por conocerla en algún momento de tu vida, entre sueño quizá, no lo sé, solo estoy divagando.

Me gustaría caminar por las calles de la ciudad y encontrarla de frente, capturándola en su expresión más sincera con la honestidad y pulcritud de mi cámara, pero qué diré yo si nadie me entiende, además lo mío es trabajar alrededor de números, entre líneas de código, entre cubículos sin vida.

¿Qué estoy diciendo, significa que mi vida está perdiendo todo el sentido? Probablemente desearía morir de no tener una oportunidad de estar a su lado. Pero he de callar por lo ridículo que se lee mi texto, ojalá nadie me entienda, que nadie sea capaz de interpretar su contexto.

Juntos, podríamos ir si lo quisieras a innumerables funciones cinematográficas, y claro, sé muy bien que mi opinión te sentaría al dedo; pero más allá de eso, mi fijación está puesta en tu mirada, en que al igual que yo tienes que mantenerte al margen de ciertos gustos, en que le haríamos un favor al Universo de encontrarnos en directo.

Estaré divagando por no dormir y el zumbido en mi oído no deja de molestarme, no creo morir tan pronto, espero que no suceda antes de tener la oportunidad de hacer todo es que me gusta, que te gusta, que amamos.

Sinceramente me pondría a escribir y declamar mis miedos frente a una cámara en vivo, con ojeras incluidas, con dolores musculares aunados, y todo con el único propósito de darte a conocer mi existencia, mis debilidades y gustos, que tan bien nos harían ver juntos. No temo a salir del anonimato si en el proceso he de tomarme de tu mano, no temo lanzarme a conocimiento público si en ese tiempo haz de protegerme entre tus brazos.